viernes, 10 de marzo de 2017

EL POPULISMO NO TOLERA UNA PRENSA CRÍTICA


La prensa libre se ha convertido en la peor pesadilla de los autócratas populistas que pretenden imponer en la opinión pública un discurso único poblado de “verdades alternativas”.

EL CUARTO PODER EN LA MIRA

La prensa independiente e incluso los blogueros se han convertido en la kriptonita que intenta contener los desbordes de los populistas acostumbrados a imponer su propia versión de la realidad a través de “verdades alternativas”, es decir, con mentiras lisas y llanas.

Los dirigentes populistas se caracterizan porque al arribar al poder comienzan por erosionar el sistema de “frenos y balanzas” que establece el sistema republicano a través de la división de poderes.

Los presidentes populistas, luego de convertirse en autócratas subordinando a sus dictados al Congreso, de remover jueces y controlar a los Tribunales Supremos, se vuelven sobre el llamado “cuarto poder”, es decir, la prensa independiente.

En este proceso intentan subordinar al periodismo a través de cooptación de periodistas -recordemos a los “periodistas militantes” creados por el kirchnerismo-, la intimidación -tanto jurídica, fiscal, como física- de las voces críticas, el ahogo financiero de los medios para forzar su venta a empresarios amigos y, si todo esto fracasa sobrevive la persecución abierta y directa que precede, en la mayoría de los casos, a la confiscación del medio por el Estado.

En este proceso, los medios son deslegitimados, demonizados y presentados como parte de la oposición política o como agentes de intereses extranjeros.

Hugo Chaves, Nicolás Maduro, Rafael Correa, los Kirchner y más recientemente Donald Trump han librado prolongadas batallas contra las empresas periodísticas y contra los periodistas de investigación o que expresas opiniones críticas sobre su gestión.

Los argentinos, por ejemplo, recordamos muy bien al presidente Néstor Kirchner preguntando desafiante desde el palco: “¿Qué te pasa Clarín, estás nervioso?” O al inefable ex secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, distribuyendo el merchandising de la campaña “Clarín miente”, motorizada desde la Casa Rosada con fondos públicos.

En la República Bolivariana de Venezuela, el presidente Nicolás Maduro, el mes pasado, expulsó a cadena noticiosa CNN en español, por realizar una investigación periodística en que se probaban los vínculos del vicepresidente Tarek Aissami, con la emisión de pasaportes venezolanos con identidades falsas para facilitar las actividades de narcotraficantes y terroristas provenientes de Medio Oriente.

Lamentablemente, las agresiones, presiones y abusos contra las empresas periodísticas y sus trabajadores no son un problema exclusivo de los países en desarrollo o de América Latina. También los países desarrollados y con una aparentemente sólida y arraigadas institucionalidad republicana sufren la plaga populista que pone en peligro la libertad de expresión y el derecho a la información.

LIBERTAD DE PRENSA EN EL PRIMER MUNDO

Los Estados Unidos en manos de la Administración Trump y aún España son países donde la libertad de información se encuentra en riesgo.

Los embates del hoy presidente Trump, contra periodistas y empresas del sector, comenzaron durante la campaña presidencial y han escalado continuamente desde entonces.

En una ocasión se burló del reportero Serge Kavaleski, de The New York Times, que sufre un síndrome de artrogriposis, padecimiento que le atrofia las manos y brazos. El periodista había criticado las declaraciones xenófobas del entonces presidente, En otra ocasión, durante el primer debate republicano, agredió a la periodista y presentadora televisiva Megyn Kelly, de la cadena Fox, sugiriendo que el tono de sus preguntas era agresivo debido a su ciclo menstrual.

La extemporánea conducta del presidente Trump lo ha enemistado con los corresponsales acreditados en la Casa Blanca, al punto tal que se negó a asistir a la cena anual de la asociación que los nuclea. La cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca es uno de más importantes eventos sociales y políticos de la ciudad de Washington, desde 1920, y todos los presidentes estadounidenses, desde 1924, han asistido a las mismas.

Finalmente, en un hecho sin precedentes en un país que valora especialmente la libertad de prensa, Trump excluyó a cinco medios nacionales de sus conferencias de prensa. Los excluidos han sido nada menos que The New York Times, CNN, NBC, ABC y CBS.

LOS PROGRESISTAS CONTRA LA PRENSA

No obstante, posiblemente el caso más llamativo de un partido y dirigente populista atacando e intimidando a periodistas y medios de prensa críticos los brinda el nucleamiento Podemos, en España.

Por lo general, los populistas esperan llegar al gobierno y para lanzarse de lleno contra la prensa. Sin embargo, Podemos, que es un partido minoritario todavía lejos de poder formar gobierno -es el tercero en importancia dentro del Reino- si bien cuenta con una importante representación legislativa que suele emplear para sus ofensivas contra la prensa.

Las huestes que conduce el diputado Pablo Iglesias, según ha denunciado entre otros medios el diario El País, amedrentan a periodistas a través de mensajes insultantes o amenazantes a través de las redes sociales, directamente a sus celulares o incluso en conversaciones cara a cara.

En la cena de la Asociación de Periodistas Parlamentarios (APP), en 2016, el líder de Podemos trasladó sus críticas a dos informadores con decenas de periodistas y políticos como testigos de sus cuestionamientos.

Pablo Iglesias, también suele atacar las informaciones difundidas por los medios movilizando a sus seguidores en las redes sociales con la etiqueta #lamaquinadelfango. En otras ocasiones, el secretario general de Podemos critica con nombre y apellido a los periodistas a través de artículos, entradas en blogs y tuits.

La conducta del líder de Podemos ha provocado el rechazo de la Asociación de Prensa de Madrid que ha expresado en un comunicado: “El señor Iglesias no puede, como diputado que es y, por lo tanto, representante político de todos los españoles, atacar de esa manera totalitaria el ejercicio de la libre información”. “La APM considera que los ataques de Iglesias suponen una intolerable vulneración de los derechos constitucionales a la información y a la libertad de expresión, pilares fundamentales de la democracia”.

La Asociación de Periodistas Parlamentarios (APP) se ha sumado a las críticas contra la conducta de Podemos expresando: “Los periodistas, como cualquier colectivo profesional, nos equivocamos y no estamos exentos de la crítica. Es más, la legislación regula el derecho de réplica y de rectificación y habilita la vía de los tribunales, que siempre se encuentra abierta para quien se considera afectado por una información periodística”.

“Pero también los periodistas, como cualquier otro colectivo profesional, exigimos respeto”, prosigue el texto. “La mofa, el escarnio, la ridiculización hacia un informador resulta absolutamente intolerables en una sociedad libre, abierta y democrática”. También recuerda la APP que no es la primera vez que el señor Iglesias se burla de un periodista, incluso de su vestimenta o de su aspecto personal, en un acto público, como ocurrió recientemente con Ana Romero, informadora de El Español.

En reiteradas ocasiones, el diputado Pablo Iglesias es un declarado admirador del chavismo venezolano. En 2012, por ejemplo, declaró: “Hay una cosa crucial y es que lo que ha ocurrido y está pasando en Venezuela y América Latina es una referencia fundamental para los ciudadanos del Sur de Europa.”

Por otra parte, la Fundación Centro de Estudios Políticos, de la que Iglesias fue responsable de análisis estratégicos, recibió más de 300.000 euros anuales del gobierno de Venezuela, entre 2002 y 2012. Posiblemente, este financiamiento haya disminuido, pero nunca cesado totalmente.

Podemos también expresó su admiración por el kirchnerismo, otro dirigente de esta agrupación española, Juan Carlos Monedero, expreso en 2009 durante una visita a Argentina que el país era “la vanguardia de la posibilidad de la democracia en el mundo”.

Recordemos que, actualmente, la ex presidente Cristina Kirchner y sus principales colaboradores enfrentan múltiples procesos penales por corrupción ante los tribunales argentinos.

CABALGANDO CONTRADICCIONES

Curiosamente, Pablo Iglesia ejerce tareas como periodista y conductor de su programa “Fort Apache” que se emite en la señal “Hispan TV”, creada por el gobierno de Irán. Por esas tareas, Iglesias percibe entre 600.000 y 700.000 euros anuales por parte de la teocracia iraní.

Quizá lo más interesante son los argumentos de Iglesias para justificar su actividad como “vocero y desestabilizador a sueldo” de Irán.

“A los iraníes les interesa que se difunda en América Latina y España un mensaje de izquierdas para desestabilizar -sic- a sus adversarios, ¿lo aprovechamos o no lo aprovechamos?” -preguntó el Secretario General de Podemos a un auditorio de militantes de su agrupación-.

“Mira, la geopolítica es así -prosiguió el diputado español-, no vamos a ser los únicos imbéciles que no hagamos política, cuando todo el mundo hace política” […] “Quién haga política tiene que asumir cabalgar contradicciones nosotros estamos dispuestos a cabalgarlas.”

Tomando en consideración que Podemos y Pablo Iglesias son importantes defensores, en España, de los separatistas del Frente Polisario, cabe preguntarnos: ¿Cuánto le cuesta anualmente al Polisario ese apoyo? ¿O será que la factura la paga Argelia?