sábado, 17 de febrero de 2018

FUERTES VÍNCULOS DEL FRENTE POLISARIO CON EL ESTADO ISLÁMICO




La detención de una célula terrorista del Estado Islámico o Dáesh, en Marruecos, pone de manifiesto los vínculos entre el separatismo saharaui y el terrorismo yihadista.

La detención, el jueves 15 de febrero, en Marruecos de terroristas pertenecientes al grupo yihadista Estado Islámico y que anteriormente eran miembros del Frente Polisario, confirma el efecto desestabilizador que cumplen en la región sahelo – sahariana los campamentos argelinos donde, desde hace años, los separatistas retienen a la población saharaui marroquí.

La Oficina Central de Investigaciones Judiciales, el organismo responsable en Marruecos de la lucha contra el terrorismo y la delincuencia transnacional, que dirige Abdelhak Khim como parte de la Dirección General de la Supervisión del Territorio Nacional, la eficiente DGST marroquí, arrestó en las ciudades de Laayun, Salé y Marrakech a tres individuos, de entre 24 y 30 años, miembros de una célula terrorista del Dáesh.

En el proceso, las autoridades antiterroristas marroquíes secuestraron documentación, uniformes y hasta una bandera pertenecientes al Frente Polisario.
Precisamente, una semana antes, en declaraciones formuladas a la prensa, Khim había advertido sobre los vínculos del Dáesh con el Frente Polisario y las actividades del terrorismo yihadista en el sur de Argelia.

Dijo el alto funcionario de seguridad marroquí: “El Dáesh no ha desaparecido. Hubo una reubicación; se reorganizaron en la zona sahelo – sahariana y en Libia. Donde encuentran áreas sin ley, allí se establecen”. Para luego agregar: “El problema se incrementa con la falta de cooperación de los argelinos y la existencia de un área controlada por un grupo terrorista que es el Frente Polisario.” Concluyendo: “Al Qaeda en el Magreb Islámico sigue intentando controlar el sur de Argelia y al norte de Mali”.

Cabe destacar que la DGST marroquí colabora con los organismos de seguridad e inteligencia europeos en la lucha contra el terrorismo yihadista y ha sido esencial en el esclarecimiento de atentados en Bélgica, Francia y Barcelona, España.
Las recientes detenciones de terroristas yihadistas no hacen más que confirmar lo acertado de las declaraciones del jefe antiterrorista.

Durante largo tiempo, otros expertos internacionales en terrorismo yihadista, como Chema Gil Garré, Codirector del International Security Observatory, con sede en España, y responsable del Departamento de Análisis de Terrorismo y Seguridad Internacional, han denunciado insistentemente que los líderes del Frente Polisario mantienen vínculos con grupos terroristas y con organizaciones criminales dedicadas, entre otros negocios ilícitos, al secuestro de cooperantes europeos.

El Frente Polisario tiene un largo historial de actividades terroristas. El grupo separatista asesino a casi trescientos ciudadanos españoles durante las décadas de los años 70 y 80. Los pescadores españoles que faenaban en la zona de El Aaiún o los trabajadores que picaban piedras en las minas de fosfato de Fosbucraá fueron aniquilados en masa. Barcos con toda la tripulación pasada a machete, secuestros, torturas físicas y psicológicas o fusilamientos con ráfagas de ametralladora eran algunas de las desastrosas “postales” que dejaron los terroristas separatistas que nunca fueron debidamente investigadas ni sancionadas, según afirma la Asociación Canaria de Víctimas del Terrorismo (ACAVITE).
También son inocultables los vínculos del Frente Polisario con el crimen organizado internacional.

El 24 de octubre de 2011, por ejemplo, la madrileña Ainhoa Fernández Rincón, el mallorquín Eric Gonyalons y la italiana Rosella Urru, todos ellos cooperantes europeos pertenecientes a diversas ONG, fueron secuestrados en Rabuni, la sede administrativa de los campamentos argelinos controlados por el Frente Polisario, mientras desarrollaban actividades humanitarias.

Del secuestro de los cooperantes participaron elementos del Frente Polisario en asociación con terroristas de Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI), vinculados a Mokhtar Belmokhtar, el terrorista conocido periodísticamente como “Míster Marlboro”, desde sus tiempos de contrabandista de tabaco.

Los cooperantes fueron trasladados por sus captores en vehículos 4X4, primero a territorio de Mauritania y luego al norte de Malí. Meses después, luego de intensas negociaciones y de que sus gobiernos pagaran a los terroristas un sustancial rescate, fueron liberados.
En este sentido, los organismos de seguridad e inteligencia de la Unión Europea ven con preocupación la actitud tolerante de Argel hacia algunos terroristas yihadistas de origen argelino que operan en el Norte de Mali, como el mencionado Mokhtar Belmokthar. Cuando estos terroristas son perseguidos por las fuerzas internacionales en el Sahel suelen encontrar refugio en territorio argelino.

Tampoco podrá hablarse de verdadera seguridad en la zona mientras persistan los campamentos controlados por el Frente Polisario donde vive y recibe adiestramiento militar una población sin futuro, propensa a radicalizarse y a engrosar las filas de organizaciones terroristas como el Dáesh o AQMI.

Población que el Frente Polisario mantiene sumida en la pobreza y en la desesperación. Esos pobladores, para ganarse la vida, se ven naturalmente tentados a realizar actividades ilícitas.

De nada servirán los crecientes esfuerzos internacionales por controlar la región como la francesa “Operación Barkhane”, la “Misión de Entrenamiento de la Unión Europea en Mali (EUTM-Mali)”, establecida por la Unión Europea, con auspicio de las Naciones Unidas; la “Misión Multidimensional Integrada de Estabilización de las Naciones Unidas (MINUSMA)” o la costosa “Force Conjointe du G-5 Sahel (FC-G5S)”, constituida por Burkina Faso, Chad, Mali, Mauritania y Níger.

El Frente Polisario es una organización terrorista, las pruebas están allí quien quiera verlas las verá y quien persista en su infantil creencia de que trata con una minoría perseguida enfrentará, más tarde o más temprano, las consecuencias.


jueves, 15 de febrero de 2018

CAMBIO EN EL PODER DE SUDÁFRICA

Cyril Ramphosa, nuevo presidente de Sudáfrica



La renuncia del presidente sudafricano Jacob Zuma, acosado por denuncias de corrupción, desnuda los grandes problemas que afectan a los sistemas políticos africanos.

CORRUPCIÓN EN LA POLÍTICA AFRICANA

La crisis política que hoy vive Sudáfrica y el partido del Congreso Nacional Africano debido a la renuncia del presidente Jacob Zuma pone de manifiesto que la corrupción gubernamental es un mal endémico que afecta a la mayoría de los Estados africanos.

Los sistemas políticos de los jóvenes Estados africanos padecen una serie de males, qué como una suerte de enfermedades juveniles, afectan su desarrollo, estabilidad democrática y paz social.

Uno de los principales males es que los gobernantes, una vez que llegan al poder se niegan a abandonarlos y se eternizan en el cargo y hasta pretenden transmitirlos a sus esposas o hijos. Veamos algunos ejemplos: el desaparecido Mobutu Sese Seko gobernó a la República Democrática del Congo durante 32 años hasta ser derrocado por una fuerza guerrillera, Robert “Camarada Bob” Mugabe lo hizo en Zimbabue por 37 años entre 1980 y 2017, cuando dejó la presidencia tenía 93 años; Teodoro Obiang Nguema llegó al poder en Guinea Ecuatorial gracias a un golpe de Estado, en 1979 y lo retiene actualmente. El presidente camerunés Paul Biya está en el cargo desde 1982, pese a sus 85 años. En tanto que, Abdelaziz Bouteflika, a sus 80 años y tras varios accidentes cerebro arteriales, se aferra empecinadamente al poder en Argelia.

Como puede apreciarse, viejos y enfermos los gobernantes africanos suelen empecinarse en no dejar sus cargos.

Por otra parte, la denominada “maldición de los recursos naturales” hace que la corrupción en el continente africano sea un mal endémico. Gobernantes y políticos en general se enriquecen desmedidamente permitiendo el saqueo de sus recursos naturales a manos de empresas multinacionales y gobiernos extranjeros mientras su población vive en medio de la pobreza más extrema.

Por último, las estructuras tribales de las sociedades africanas hacen del nepotismo una práctica común y aceptada. Los gobernantes y funcionarios eligen a sus parientes, a los miembros de su clan para ocupar los cargos más relevantes y favorecen a los miembros de sus tribus en las promociones o para el otorgamiento de cualquier ventaja. En estas designaciones rara vez se tiene en consideración la idoneidad de las personas. 

Estas conductas se repiten porque los políticos africanos suelen considerar que gozan de una absoluta impunidad. En raras ocasiones terminan en la cárcel por los delitos cometidos en la función pública. Incluso aberrantes dictadores suelen negociar su huida al extranjero con las riquezas malversadas cuando son derrocados: Mobutu Sese Seko y Robert Mugabe han sido ejemplos paradigmáticos en este sentido.

EN EL LIBRO GUINNESS DE LA CORRUPCIÓN

Pero, el caso del ex presidente sudafricano Jacob Zuma rompió todos los parámetros y merece figurar en el “Libro Guinness” de la corrupción africana, con ochocientas denuncias en su contra. Aunque su renuncia se ha producido más por los problemas que enfrenta la economía sudafricana y, especialmente, por el enfrentamiento de Zuma con quien era su vicepresidente y reciente presidente del gobernante partido del Congreso Nacional Africano (ANC), el acaudalado empresario y abogado Matamela Cyril Ramphosa.

El ex presidente Jacob Gedleyihlekisa Zuma (1942), de origen muy humilde y sin educación formal alguna, en su juventud ingreso al Partido Comunista Sudafricano (SACP) que participó activamente de la lucha contra el régimen blanco de apartheid en Sudáfrica. Por este activismo debió cumplir una condena de cárcel de diez años en el penal de Robben Island, junto a Nelson Mandela y luego con otros diecisiete años de exilio en Mozambique, Zambia y otros países africanos.

Es un político populista que, cumpliendo con las tradiciones zulúes, practica abiertamente la poligamia. Se ha casado seis veces, se divorció de una de sus esposas y enviudó de otra, cuando la mozambiqueña Kate Mantsho se quitó la vida en el 2000. Sus esposas le han dado 21 hijos.

Primero fue vicepresidente de Sudáfrica, luego presidente del ANC y, al ganar las elecciones de 2009 se convirtió en presidente de su país. Su último mandato vencía en 2019.

Zuma había logrado superar, gracias al apoyo del ANC, siete mociones de censura parlamentaria por hechos de corrupción y hasta por delitos comunes.

Las principales imputaciones que pesan sobre el ex presidente sudafricano datan al menos del año 2005. En ese entonces, Zuma era vicepresidente del presidente Thabo Mbeki, cuando fue imputado por lavado de dinero y extorsión, con relación a un controvertido acuerdo de armamentos por valor de cinco mil millones de dólares firmado con una empresa francesa, en 1999.

En 2017, la Suprema Corte de Sudáfrica ordenó su procesamiento por 783 cargos de corrupción que Zuma había logrado que tribunales inferiores descartaran.
En 2006, fue absuelto de la acusación de haber violado a Fezekile Ntsukela Kuzmayo, una amiga de su familia. Zuma adujo que mantuvo con ella relaciones sexuales consensuadas y logró que la corte le creyera.

En 2013 empleó fondos estatales para remodelar su residencia en la zona rural de Nkandia, en el norte de KwaZulu – Natal, donde nació. La justicia lo obligó a devolver veinte millones de dólares apropiados ilegalmente con ese propósito.

Zuma también esta acusado de tráfico de influencias por favorecer los negocios de la rica familia india Gupta posibilitando que obtuviera lucrativos contratos con el gobierno.
Pero lo que puso fin a la carrera de Zuma no fueron estos hechos de corrupción sino su enfrentamiento con el vicepresidente Ramaphosa.

Jacob Zuma postuló a su ex esposa Nksazama Dlamini – Zuma para sucederlo como presidente del ANC en camino a la candidatura presidencial para las elecciones de 2019. Pero está perdió la votación frente a Matamela Cyril Ramphosa.

Desde la presidencia del ANC, Ramphosa inició una campaña de desestabilización contra el presidente Zuma empleando como excusa la lucha contra la corrupción. No es que Zuma fuera inocente de estas acusaciones, sino que Ramphosa nunca había mencionado el tema y aceptado importantes cargos en su gobierno hasta que se enfrentaron por la conducción del ANC y la candidatura presidencial en 2019.

El 13 de febrero de 2018, Ramphosa logró que el Congreso Nacional Africano pidiera al presidente Zuma que dejará su cargo “por interés del país”.

En un primer momento, Jacob Zuma intentó resistir su desplazamiento y pidió al ANC un plazo de tres a seis meses para dejar su cargo. Pero, ante la intransigencia de sus detractores y al ver que carecía totalmente de apoyo debió renunciar.

OTRO MAGNATE COMO PRESIDENTE

Matamela Cyril Ramphosa, es un magnate sudafricano, nacido en la pobreza y que se ha convertido en uno de los africanos más ricos. Al dedicarse a la política, Ramphosa sigue el mismo camino de otros potentados que descubren su vocación por la política como Donald Trump, Silvio Berlusconi o Mauricio Macri.
Nacido en la turbulenta área urbana de Soweto, situada 24 km al suroeste de Johannesburgo, en la provincia de Gauteng, en 1952. Soweto es una de las superficies urbanas más grandes del país, con una población estimada de entre tres y cuatro millones de personas. Su nombre deriva de la abreviatura silábica en inglés para South Western Townships (Asentamientos sudoccidentales).
Ramphosa, era hijo de un agente de policía que falleció cuando el era tan solo un niño. Mientras estudiaba derecho en la Universidad del Norte se unió a la Organización de Estudiantes Sudafricanos y a la Convención del Pueblo Negro. Este activismo político lo llevó en dos oportunidades acusado de actividades terroristas.
Al ser liberado comenzó a trabajar como asistente en un estudio jurídico y completó sus estudios de derecho, graduándose como abogado en la Universidad Nacional de Sudáfrica, en 1981.
Ramphosa se convirtió en abogado del Consejo de Sindicatos de Sudáfrica. En 1982, se convirtió en Secretario General de la Unión Nacional de Mineros, cargo que desempeñó hasta su renuncia en 1991.
Ese mismo año se convirtió en Secretario General del Congreso Nacional Africano. Inmediatamente se convirtió en jefe del equipo de negociadores de ANC que acordaron la transición del régimen de apartheid con el gobierno del Partido Nacional.
Después de las primeras elecciones totalmente democráticas, en 1994, Ramphosa se convirtió en miembro del Parlamento. Fue elegido presidente de la Asamblea Constituyente, el 24 de marzo de 1994, y desempeño un papel central en el gobierno de unidad nacional.
Después de perder la competencia para convertirse en presidente de Sudáfrica con Thabo Mbeki, renunció a sus cargos políticos en 1997 y se dedicó a la actividad privada.
Este humilde abogado, sindicalista y político, de pronto se convirtió en un magnate. Se inició como director de New Africa Investment Limited. Pronto se convirtió en presidente ejecutivo del Shanduka Group, una compañía con intereses en la explotación minera, energía, bienes raíces, bancos, seguros y telecomunicaciones (SEACOM). También es presidente de Bidvest Group Limited y la empresa de telecomunicaciones MTN. Integra las juntas del Macsteel Holdings, Alexander Forbes y Standard Bank. Además, tiene la franquicia del McDonad’s South Africa por veinte años. También es miembro del Consejo Asesor Internacional de Coca-Cola Company.
La revista Forbes lo considera uno de los africanos más ricos con una fortuna aproximada a los setecientos millones de dólares y numerosas propiedades.
Ramphosa también ha encontrado tiempo para desarrollar una actividad académica como jurista. En 1991, fue profesor visitante de la Universidad de Stanford. Ha recibido doctorados honoris causa de la Universidad de Natal, Universidad de Port Elizabeth, Universidad de Universidad de Ciudad del Cabo, la Universidad del Norte, la Universidad Nacional de Lesoto, la Universidad de Massachusetts Amherst y la Universidad de Pensilvania.
Recibió el premio Olaf Palme en 1987 y en 2007, fue incluido en la lista Time 100, como una de las cien personalidades que están moldeando nuestro mundo.
Este hombre, un claro representante del mundo financiero internacional, es quien tiene ahora en sus manos los destinos de Sudáfrica y que promete hacer un gobierno libre de corrupción. Veremos cuanto de esto se cumple.
Por otra parte, recordemos que África hoy tiene 1.200 millones de habitantes, pero, en 2050, habrá duplicado esa población alcanzando los 2.400 millones de personas. Una explosión demográfica de tal envergadura significa que lo que afecte a África no se quedará en África. Por lo tanto, la corrupción y la debilidad de los regímenes políticos africanos es también un problema para el resto del mundo.

martes, 13 de febrero de 2018

UNA GUERRA EN LAS SOMBRAS SE LIBRA EN EL SÁHARA - SÁHEL




El Sáhara – Sáhel conforma un amplio espacio sin ley de 12.000 km² donde terroristas yihadistas, traficantes y contrabandistas enfrentan a tropas especiales europeas en una guerra en las sombras.

El imponente conjunto de la región Sáhara – Sahel constituye una gran masa territorial, más grande que el continente europeo. Esta región vincula al Océano Atlántico, en el oeste, con el Mar Rojo en la costa este y, a través de este último, con el Océano Índico. En esta forma actúa como una porosa frontera de 5.400 km, de extensión, a través de la cual se intercomunican las dos mitades del continente africano.
La región Sáhara – Sahel abarca más de doce millones de kilómetro cuadrados (9.400.000 km² para el Sáhara y 3.053.200 km² para el Sahel) y conforma un vasto espacio de integración e intercomunicación donde las crisis alimentarias, el subdesarrollo económico y la actividad de grupos terroristas y organizaciones criminales internacionales han conformado un gigantesco espacio sin ley.
En esta región sin ley, formada por estados fallidos en un escenario geográfico muy particular, prosperan todo tipo de negocios ilícitos. En vastas áreas del Sáhara – Sahel se trafica con todo tipo de materiales desde personas y ayuda humanitaria hasta armas, drogas, combustible, sin olvidar los diamantes y el oro. Mientras se aplica implacablemente la “sharía” y se destruyen monumentos históricos, patrimonio de la humanidad, y del pasado de los pueblos de la región. 
Las crisis alimentarias son endémicas debido a la irregularidad de las precipitaciones, las rudimentarias técnicas agrícolas y la continua inestabilidad política que provoca el éxodo de la población de las áreas más violentas e interrumpe el flujo natural de los intercambios comerciales con los países vecinos.
Además, los circuitos habituales de pastoreo trashumantes se ven alterados. Los pastores se desplazan en busca de zonas de pastoreo y agua más alejados para proteger a su ganado del creciente pillaje. Todo esto deja a millones de personas a merced del clima y de los terroristas.
Es inmenso oasis terrorista opera como base logística desde la cual se recluta, radicaliza, entrena y financia la yihad. Desde allí se difunde propaganda extremista, se planifican atentados y se entrenan terroristas y guerrilleros sin que las potencias occidentales sepan con precisión donde ubicarlos.
Moviéndose como “peces en el agua”, conviven con la población local toda suerte de personajes: terroristas, narcotraficantes, traficantes de armas, mercenarios, guerrilleros separatistas, o una combinación de todos estos delincuentes con negociadores de secuestros de empresas de servicios militares, instructores de fuerzas especiales y agentes secretos de los principales servicios de inteligencia del mundo. Como señala el Alto Representante de la Unión Europea para el Sahel: “…el vacío del Estado es el oxígeno del terrorismo”.
En síntesis, podríamos decir que se trata de una gigantesca región que combina las características desestabilizantes y peligrosas de Afganistán, Irak, Siria y Somalia. Un área sin ley a las puertas de la Europa Comunitaria que desestabiliza por igual a los países de la región y afecta la seguridad de otros ámbitos del escenario atlántico. Es por ello por lo que los países europeos han optado gradualmente por militarizar la región.
El primer país en desembarcar en la región fue Francia (la potencia colonizadora de la región), que lleva cinco años de presencia militar activa en el lugar. Sus operaciones comenzaron en enero de 2013 con la denominada “Operación Serval” destinada a preservar la vida de los seis mil residentes franceses de Malí. El primer contingente contaba con 1.700 hombres de la fuerza de intervención francesa y el apoyo de los Estados Unidos que proporcionó la capacidad de repostar combustible en el aire a los aviones galos. Las fuerzas francesas, apoyadas por efectivos del maltrecho ejército maliense, efectivos de la Comunidad Económica de África Occidental -CEDEAO-, y 800 hombres del Ejército de Chad, repelieron con aparente facilidad el avance de los grupos rebeldes y recuperaron el control de las principales ciudades del norte de Malí: Tombuctú y Gao.
En agosto de 2014, al Operación Serval se transformó en Operación Barkhane, que estableció su cuartel general en Yemena y extendió sus responsabilidades del norte de Mali hasta cubrir parte de Níger, Mauritania, Chad y Burkina Faso. El contingente francés se incrementó hasta los 4.000 hombres.
Junto a Francia, los Estados Unidos están presentes en el Sahel desde hace tiempo. Desde 2002, los Estados Unidos han llevado a cabo una serie de operaciones de entrenamiento antiterrorista a miembros de los ejércitos de la región. Además, en Níger tienen estacionado el mayor contingente estadounidense en África, compuesto por 800 soldados. En ese país construye dos nuevas bases militares que se sumaron a una destinada a drones, casi concluida, cerca de Agadez. Así, por ejemplo, el 4 de octubre de 2017, cuatro soldados estadounidenses de una fuerza especial resultaron muertos durante una misión de reconocimiento en Níger.
En noviembre, Níger dio la aprobación para que los aviones no tripulados estadounidenses portasen armas. Esto permite que se lleve a cabo en la región saharo-saheliana el mismo tipo de guerra -de efectos letales y graves consecuencias para la población civil- que ya se lleva a cabo en Afganistán, Yemen y Somalia.
España fue otro de los veintitrés países europeos que primero respondió a la llamada de la “Misión de Entrenamiento de la Unión Europea en Mali (EUTM-Mali)”, establecida por la Unión Europea, con auspicio de las Naciones Unidas. Actualmente, los españoles han desplegado 292 efectivos en Mali y además han ofrecido instructores y profesores para el Colegio de Defensa del G-5 situado en la capital mauritana, Nuakchot.
España es el mayor contribuyente a las misiones militares de la Unión Europea en África. Además del personal militar desplegado en Mali, tiene otros 65 efectivos destinados en Senegal en apoyo a la Operación Barkhane y la EUTM-Mali más otro ocho dentro del apartado de cooperación bilateral. Bajo esa misma categoría también se enmarcan los 32 militares españoles que están en Mauritania y los dos de Cabo Verde. Además, hay 45 en Gabón como apoyo a Francia y a la EUTM-RCA, cinco en República Centroafricana y 23 en Somalia. A estas cifras hay que añadir los 375 militares españoles que forman parte de la “Operación Atalanta”, establecida en 2008 en Somalia para luchar contra la piratería en el Océano Índico y los 250 desplegados en el mar Mediterráneo en la “Operación Sofía”, además de los efectivos que participan de la “Operación Sea Gardian” y los que están con la OTAN en la misma zona. Son oficialmente 1.347 militares españoles que prestan servicio en África sin contar con las tripulaciones de los buques y submarinos.
En Malí opera también la “Misión Multidimensional Integrada de Estabilización de las Naciones Unidas (MINUSMA)” que cuenta con 14.000 efectivos provenientes de 123 países. Es una de las más caras de todas las que ha montado la ONU hasta ahora y ha sido objeto de ataques por parte de grupos vinculados a Al Qaeda. Unos 86 cascos azules han sido asesinados en la región desde julio de 2013.
Alemania aporta a la MINUSMA con 875 efectivos. En los últimos años la presencia alemana ha experimentado cada vez más peso y ha sido fundamental en el apoyo a operaciones francesas, sobre todo en lo referente al control de fronteras. Además, hay otro contingente germano que participa de la EUTM-Mali. Actualmente, los alemanes están a punto de concluir la construcción de una base de apoyo a sus tropas en Níger.
El gobierno italiano también ha desplegado 470 soldados en Níger, que se suman a los que prestan servicio en Libia y en el mar Mediterráneo. Roma, además de su colaboración en la lucha contra el terrorismo yihadista, otorga prioridad en el control de fronteras y de los flujos migratorios. Estos efectivos se alojan en la base francesa de Madam, que está próxima a las rutas migratorias en Libia.
También el Reino Unido ha expresado su propósito de enviar efectivos militares para colaborar en la lucha contra el yihadismo en la región, aunque no se sabe aún que cantidad y donde estarán desplegados.
El aporte africano a la seguridad de la región saharo-saheliana se ha materializado a través del llamado G-5, un grupo de países compuesto por Burkina Faso, Chad, Mali, Mauritania y Níger, cuyo propósito es brindar mayor seguridad a la región.
Estos países, organizados por Francia y financiados por los Estados Unidos, que aportaron sesenta millones de dólares; conformaron la “Force Conjointe du G-5 Sahel (FC-G5S)” que tiene desplegados, desde julio de 2017, 5.000 efectivos en la zona. Además, cuenta con una Escuela Saheliana de Seguridad con sede en Bamako y una Escuela de Defensa, en Nuakchot; así como cuarteles en distintos puntos estratégicos.
Recientemente, Arabia Saudí prometió para el FC-G5S unos 82 millones de euros y Emiratos Árabes Unidos, otros casi 25 millones.
Este importante despliegue militar ha terminado con la vida de docenas yihadistas y ha conseguido la destrucción de grandes cantidades de armamento, pero no ha logrado evitar la actividad de los grupos extremistas y del crimen organizado, e incluso la formación de nuevas organizaciones, que ahora además de Mali, operan en Burkina Faso y Níger.
Aunque la Unión Europea destina a la zona hasta ocho mil millones de euros (incluyendo las aportaciones de los países) prioriza siempre sus intereses geopolíticos, la respuesta militar al terrorismo yihadista, la lucha contra el crimen organizado y el control de flujos migratorios con destino a su territorio sin aportar mayores contribuciones al desarrollo de la región. Frecuentemente, el envío de ayuda humanitaria para aliviar las necesidades más urgentes de la población local llega tarde o directamente no llega.
De nada sirve que el Alto Representante de la Unión Europea para el Sahel, el español Ángel Losada, comprenda todo el dramatismo de cuestión. Al señalar que “La pobreza engendra un problema de inseguridad, terrorismo y radicalización”. En la región saharo-saheliana, este proceso de radicalización hacia el yihadismo es muy distinto de cómo se desarrolla en Europa. “Es gente que no tiene nada que perder. Estamos hablando de una zona con enorme pobreza en la que la población se multiplica de forma exponencial y la riqueza en forma aritmética. Por eso hay que trabajar con esa juventud para que tenga salidas, porque si no las tiene buscará la migración o incluso la radicalización”, sentenció el funcionario comunitario.

lunes, 12 de febrero de 2018

ELECCIONES EN PARAGUAY

BINOMIO PRESIDENCIAL DE "ALIANZA GANAR": ALEGRE - RUBIN




En abril deberá decidir entre el continuismo stroessnerista del Partido Colorado o el giro hacia la socialdemocracia de la Alianza Ganar.

Los paraguayos se disponen a concurrir a las urnas para elegir un nuevo presidente y nuevos legisladores el próximo 22 de abril. Será la séptima vez consecutiva que concurrirán a las urnas desde el derrocamiento del ex dictador Alfredo Stroessner por un golpe de Estado militar, en febrero de 1989.

El general Alfredo Stroessner tenía la costumbre de hacerse reelegir continuamente. Después de alcanzar el poder mediante un golpe de Estado y aplastar cualquier expresión de disidencia, gobernó con el apoyo de los militares haciéndose reelegir continuamente en ocho oportunidades, desde 1954, en comicios caracterizados por el fraude más descarado.

Es por ello qué, tras su derrocamiento, los políticos paraguayos decidieron eliminar toda posibilidad de reelección presidencial. En Paraguay el presidente gobierna por un período de cinco años y luego puede presentarse como candidato para otros cargos electivos, pero nunca más para la presidencia.

Esta normativa -que también aplica México, desde que en 1910 la Revolución Mexicana terminó con el Porfiriato, Guatemala y Colombia- debería ser imitada por otros estados latinoamericanos, elimina de la competencia de abril a los dos políticos con mayores posibilidades para ser elegidos: el ex presidente Fernando Lugo y el actual mandatario Horacio Cartes.

Además, de un binomio de presidente y vicepresidente, 4.260.816 electores paraguayos elegirán a 45 senadores (más 30 suplentes), a 80 diputados (más de 80 suplentes), 17 gobernadores, 241 concejales departamentales y 18 miembros del Parlasur del Mercosur (con sus correspondientes 18 suplentes).

Los funcionarios electos en abril asumirán sus cargos el 15 de agosto de 2018.

La contienda se resolverá entre la gobernante Alianza Nacional Republicana, más conocida como Partido Colorado. Esta formación de centro derecha fue la misma que gobernó con Alfredo Stroessner durante sus ocho presidencias. Hoy sus candidatos son el empresario y actual senador Mario “Marito” Abdo Benítez y como vicepresidente el diputado Hugo Velázquez, actual presidente de la Cámara de Diputados.

Mientras que el actual presidente Horacio Cartes, el vicepresidente Juan Afara y el ex presidente Duarte Frutos son candidatos a senadores. En esta el actual binomio presidencial gozará de fueros parlamentarios que los mantendrán a salvo de las investigaciones judiciales por actos de corrupción.

La oposición, por su parte, estará representada por los socialdemócratas de la “Alianza Ganar”. Esta coalición esta formada por el histórico Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), cuyo candidato presidencial es el abogado y catedrático de derecho Pedro Efraín Alegre, y el Frente Guazú, que lidera el ex presidente Fernando Lugo, que postulo para la vicepresidencia al periodista y productor cinematográfico Hermes Leonardo “Leo” Rubín, un conocido defensor del medio ambiente y de los derechos de los pueblos originarios.

Marito Benítez, el candidato oficial integra una corriente interna del Partido Colorado denominada “Colorado Añetete” (Colorado Auténtico) enfrentada con la facción que lidera el presidente Cartes y que se denomina “Honor Colorado”. A esta facción pertenece el candidato a vicepresidente Hugo Velázquez.

El empresario Mario Abdo Benítez, es hijo del ex secretario privado del dictador Alfredo Stroessner del mismo nombre, de allí que a su hijo se lo denomine “Marito” para diferenciarlo. Benítez padre era integrante del denominado “Cuadrinomio de Oro” conformado además por Sabino Augusto Montanaro, J. Eugenio Jaquet y Adam Godoy Giménez, hombres fuertes del régimen stroessnerista. Su madre es Ruth “Manon” Benítez Perrier, sobrina del influyente militar de la época de la dictadura, Rodolfo “Popol” Perrier.

Benítez heredó una considerable fortuna de su padre, quién tras la caída de la dictadura fue procesado por enriquecimiento ilícito, pero fue sobreseído. Esto lo convirtió en un empresario y proveer del Estado como propietario de dos sociedades.

Una denominada “Almacenamiento y Distribución de Asfalto (ALDIA, S. A.)”, que creó en 1997. Esta firma, entre los años 2010 y 2014, obtuvo contratos con el Ministerio de Obras Públicas y de la Municipalidad de Asunción por un importe de 86.92.202.975 guaraníes (unos U$S 15.575.251): Mientras su otra empresa, “Creando Tecnología, S. A. (Createc, S.A.)”, conformada en 1998, con su entonces esposa Fátima Díaz Benza, facturó al Estado paraguayo entre 2011 y 2014, 17.857.930.170 (unos U$S 3.198.053). Esta firma se dedica a la venta de materiales de construcción como ser insumos eléctricos y metálicos entre otros.

Las adjudicaciones del Ministerio de Obras Públicas a las empresas de Benítez bajaron a cero tras el alejamiento del hoy candidato del entorno del presidente Horacio Cartes. Sin embargo, Benítez reemplazó esas compras por otras provenientes de municipalidades controladas por dirigentes colorados, en especial la municipalidad de Luque, administrada por Carlos Echeverría.

Benítez nunca ha renegado del régimen de Stroessner por sus vínculos familiares, ni de su amistad con el nieto del dictador, Alfredo “Goli” Stroessner.

En declaraciones a la prensa ha afirmado que Stroessner hizo mucho por el país, aunque afirma no compartir el carácter represivo y las violaciones a los derechos humanos de esos años. En 2006, cuando falleció el dictador, propuso que el gobierno paraguayo le rindiera honores como ex mandatario.

El otro candidato, Pedro Efraín Alegre, se recibió de abogado en la Universidad Católica Nuestra Señora de la Asunción, curso estudios de posgrado en las Universidades de Salamanca y Granada en España y la Universidad Austral de Buenos Aires.

Ha sido legislador (diputado y senador) desde 1998. En 2008, el presidente Fernando Lugo lo designó ministro de Obras Públicas y Comunicaciones, en 2008 y retuvo su cargo hasta 2011.

En abril de 2013 se presentó como candidato presidencial del Partido Liberal Radical Auténtico, pero fue derrotado por el candidato del Partido Colorado, Horacio Cartes por ocho puntos, de todas formas, logró hacer una elección histórica para el PLRA superando los 900.000 votos.

El 16 de junio de 2016, Alegre se convirtió en presidente del PLRA, superando en la votación a sus principales rivales internos: Dionisio Amarilla y Enrique Salya Buzarquis. Ahora, Alegre va por segunda vez por la presidencia, en esta ocasión a través de un pacto con Fernando Lugo.

En abril el pueblo paraguayo deberá elegir entre el continuismo del Partido Colorado con todas sus reminiscencias stroessneristas y un cambio hacia la izquierda reformista del PLRA y el retorno de Fernando Lugo. 




















viernes, 9 de febrero de 2018

MACRÓN DICE “NO” AL SEPARATISMO CORSO



El presidente de Francia enfrenta al separatismo de los corsos con un categórico discurso.

El separatismo, mal denominado “nacionalismo”, se ha convertido en la principal amenaza a la seguridad para los Estados en la segunda década del siglo XXI.

Hoy, los grupos separatistas compiten con los terroristas yihadistas y el crimen organizado transnacional como principal preocupación de los jefes de Estado y sus responsables del mantener el orden y la seguridad interior.

El separatismo atenta contra la integridad territorial y la soberanía de los Estados por todo el planeta. Desde las pretensiones separatistas de los mapuches que intentan mutilar en su provecho los territorios patagónicos de Argentina y Chile, hasta las demenciales aspiraciones del Frente Polisario que, con el auspicio de Argelia, pretenden usurpar las provincias saharianas de Marruecos. Pasando por los secesionistas de Escocia, Cataluña, el país vasco, Bretaña y la siempre presente Córcega.

Precisamente, la isla francesa de Córcega ha sido noticia esta semana, cuando el presidente francés Emmanuel Macron culminó su visita de dos días a esta región, la primera desde que llegó al Eliseo, con un firme discurso contra todo intento de profundizar la autonomía corsa.

Córcega es una de las trece regiones que, junto con los denominados “territorios de Ultramar”, conforman la República de Francia.

Se trata de la cuarta isla más grande del mar Mediterráneo, con una superficie de 8.680 km² habitada por trescientos mil franceses.

Córcega forma parte del territorio francés desde 1768, con una breve interrupción, entre 1794 y 1797 (Reino Anglo – Corso).

La isla de Córcega está situada a doscientos kilómetros al sureste de la Costa Azul francesa, al oeste de la Toscana y al Norte de Cerdeña. Posee un relieve predominantemente montañoso y boscoso, que le ha dado el nombre de “Isla verde”, en la costa sur predominan los acantilados escarpados.

La isla, con sus mil kilómetros de costas, entre ellos doscientos kilómetros de bellas playas de fina arena, es un escenario natural de gran potencial turístico, especialmente para el desarrollo de deportes náuticos.

Pese a su ubicación privilegiada en el Mediterráneo y sus grandes bellezas naturales, Córcega es una de las regiones más pobres y violentas de Francia.

Los grandes males históricos de Córcega han sido las continuas “vendettas” y el bandolerismo que han ensangrentado esa hermosa tierra.

También la violencia separatista tiene una larga tradición en Córcega desde los tiempos de Pasquale Paoli, en el siglo XVIII. En las últimas décadas, el Fronte di Liberazione Nazionale Corsu (FLNC), en el que confluyeron, en 1976, el Fronte Paesanu Corsu di Liberaziones y Ghjustizia Paolina, fue el principal grupo terrorista corso hasta 2014.

El FLNC fue responsable en la década de 1990 por la ejecución de unos quinientos atentados terroristas al año, cometidos tanto en la isla como en la Francia continental.

El 6 de febrero de 1998, en Ajaccio, un comando del FLNC asesinó al Prefecto de Córcega, Claude Érignag. Un joven llamado Yvan Colonna lo ultimó fríamente de tres disparos en la nuca cuando descendía de su auto, sin custodia, para asistir con su esposa a un concierto. El asesino y sus cómplices, Pierre Alessandri y Alain Ferrandi, cumplen actualmente condena de prisión de por vida en el territorio continental.

El 1991, la reforma administrativa creó la Colectividad Territorial de Córcega y transfirió a la Asamblea de Córcega (cuyos miembros son elegidos por sufragio popular), numerosas competencias en materia cultural, económica y social.

La mayor autonomía de que comenzó a gozar la isla y la división del FLNC en varios sectores, contribuyeron a pacificar gradualmente los ánimos.

En 2014, el FLNC anunció que renunciaba a la lucha armada y desde entonces no se han producido nuevos atentados terroristas.

En 2017, los diversos grupos separatistas (autonomistas e independentistas) se unieron para constituir el partido “Pé á Corsica” que, en la segunda vuelta de las elecciones, el 10 de diciembre, obtuvieron el 60% de los votos.

El separatista “autonomista” Gilles Simeoni se transformó en presidente del Consejo Ejecutivo y el separatista “independentista” Jean-Guy Talamoni en presidente de la Asamblea de Córcega.

Una ves que se hicieron con el control del gobierno de la isla, los separatistas comenzaron a impulsar un programa de cuatro puntos:

1.- La cooficialidad del idioma corso con el francés. El corso es una lengua neolatina aferente al área italorromance y conectada con el grupo de los dialectos de la región de la Toscana, en Italia.

2.- Un “Estatuto de Residente” que impida a los franceses que no establezcan su residencia permanente en la Isla adquirir propiedades en la misma, para terminar con la especulación inmobiliaria.

3.- Una amnistía para los llamados “presos políticos”. Actualmente, once separatistas cumplen largas condenas por terrorismo en la Francia continental.

4.- El reconocimiento constitucional de la especificidad de Córcega.

En el discurso de cierre de su visita, desde Bastia, la segunda ciudad en importancia de la isla, el presidente Emmanuel Macron presentó su visión y propuestas para Córcega. El mandatario galo habló sobre un fondo de diez banderas: cinco de la Unión Europea y cinco de Francia. Sin pronunciar ninguna palabra en corso, ni una bandera corsa, Macron contestó cada una de las demandas separatistas.

Las frases más significativas del discurso de Macron fueron las siguientes:

-        “En la República, y aún antes de la República” -dijo- “hay una lengua oficial y es el francés”.

-        “Córcega está en el corazón de la República.”

-        Sobre el establecimiento de un Estatuto de Residente, señaló el presidente: “Sería contrario a nuestra Constitución y al derecho europeo.”

-        No se puede pretender que el producto de los impuestos de Córcega se quede en Córcega y no garantizar lo mismo a otras regiones”.

-     “Estoy dispuesto a reconocer la singularidad de Córcega en la Constitución, debido a su geografía, a sus especificidades”. “No es ni Nueva Caledonia ni mi Picardía Natal”.  Finalmente, Macron advirtió a los corsos: “Córcega tiene que elegir: o mantener con la República un cara a cara que ha sido en ocasiones ruinoso y estéril o mirar hacia el futuro. Formar parte de la quinta potencia mundial es una ventaja inaudita. Aprovéchenla” – concluyo-.

Lógicamente, respuesta del presidente Macron no agradó a los dirigentes separatistas que calificaron el discurso como “una ocasión perdida” y “una tarde triste para Córcega”. Un portavoz separatista incluso, en un acto de soberbia, hizo referencia a las banderas francesas que enmarcaron el discurso presidencial diciendo: “También habríamos puesto la bandera de cualquier otro jefe de Estado extranjero en su visita oficial a Córcega”.

El separatismo es un dolor de cabeza para él presidente Macron, no sólo en Córcega sino también en otras regiones coloniales de Francia, especialmente, en Alsacia, Bretaña y también entre los vascos y catalanes que viven en territorio francés.

Al igual que le ocurre a su colega español, Mariano Rajoy, que debe luchar no sólo con el separatismo de los catalanes sino también con similares sentimientos de los vascos, los valencianos, gallegos e incluso canarios.

Es por ello por lo que tanto Macron como Rajoy deben pensar muy bien antes de tolerar o alentar las actividades propagandísticas del Frente Polisario desde sus territorios.

Frente al separatismo no se puede tener un doble estándar. Condenarlo cuando se produce en casa y tolerarlo cuando afecta a la casa del vecino.