viernes, 15 de junio de 2018

EL VOTO QUE DESENMASCARA A ARABIA SAUDITA




La votación en el 68° Congreso de la FIFA para decidir la sede de la XXIII edición de la Copa Mundial de Fútbol, en 2026, desnudó el verdadero alcance de los vínculos entre Marruecos y Arabia Saudita.

Pocas personas en el mundo dudan de que el futbol se ha convertido, en las últimas décadas, en una gran industrial multinacional que opera con millones de dólares en publicidad y turismo.

Cada cuatro años, la Copa Mundial del Futbol organizada por la FIFA constituye un evento de gran magnitud que proporciona al país organizador no sólo importantes réditos económicos sino ola oportunidad de ganar visibilidad internacional. El país sede tiene la oportunidad de presentar al mundo su sociedad, de mostrar la pujanza de su economía y la estabilidad de sus instituciones.

La importancia que este evento ha adquirido es de tal dimensión que países como los Estados Unidos, Canadá y México han archivado sus múltiples diferencias y desencuentros -en materia de política migratoria, muros fronterizos, NAFTA y cambio climático, etc.- para forjar una candidatura conjunta como país sede.

Es que el futbol también se ha infiltrado en la agenda diplomática de los Estados y es una pieza más el tablero geopolítico internacional. A tal punto que no puede sorprender que el presidente Donald Trump haya aprovechado un encuentro en la Casa Blanca con el presidente nigeriano Muhammad Buhari para presionar en favor de la candidatura de su país. “Espero que todos los países africanos y del resto del mundo apoyen nuestra candidatura con Canadá y México para la Copa del Mundo 2016. Estaremos mirando muy de cerca y cualquier ayuda que nos den será apreciada, dijo en tono de advertencia el primer mandatario estadounidense.

En estas ocasiones los países suelen privilegiar la solidaridad regional. Votan en bloque a algún país de su región o a alguno de sus aliados internacionales como candidato a país sede.

América Latina, por ejemplo, voto por la candidatura conjunta de los tres países americanos. La única excepción fue Brasil. Muy cuestionado por sus vecinos por esta aptitud discordante.

Es por ello por lo que no deja de sorprender la aptitud poco solidaria asumida por el gobierno de Arabia Saudita al votar contra la candidatura de Marruecos. En especial porque no solo se trató de un voto en contra, sino que Riad hizo campaña en favor de la candidatura conjunto ante los gobiernos de otros países árabes.

En Rabat la aptitud saudita fue vivida como una auténtica traición. Marruecos siempre ha sido un aliado firme y confiable de la monarquía saudí. Marruecos siempre ha estado presente con su apoyo a los sauditas en todos los casos en que se le requirió, en especial en su disputa con el régimen shíi de Irán.

Como entender entonces esta defección de Riad, en una votación en que Marruecos cosechó la solidaridad de la mayoría de los países africanos -incluso de su rival regional: Argelia- y árabes, reuniendo por sí solo 65 votos frente a los 134 votos reunidos por tres importantes estados: la superpotencia de los Estados Unidos, sumada a Canadá y México.

La explicación más sencilla sería pensar que la monarquía saudita procedió en esa forma buscando congraciarse con Washington. Pero puede haber algo más.

En los últimos tiempos, en especial desde que el príncipe Mohamed ibn Salmán se ha convertido en el poder tras el trono, Riad ha comenzado a mirar con suspicacia el creciente soft power de Marruecos y el gran prestigio que como estadista tiene Mohamed VI en todo el mundo. En especial, el incremento de la influencia de Marruecos en África.

Además, lo saudíes no pueden perdonar que Marruecos no los haya acompañado en su rompimiento con el emirato de Qatar.

El 5 de junio de 2017, Riad y un conjunto de países aliados (Baréin, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Libia, Maldivas y Yemen) rompieron relaciones diplomáticas con Qatar.
La causa fue el pago, por parte del gobierno de Qatar, de una gran suma de dinero a las milicias shiís en Irak como rescate por 26 rehenes cataríes (entre ellos miembros de la familia real Thani). Arabia Saudita y sus aliados acusaron a Qatar de financiar a grupos terroristas.

En esa ocasión Marruecos, dio una muestra de prudencia y prefirió buscar un entendimiento entre países musulmanes. Riad no encajó bien esa muestra de independencia por parte del país magrebí y esperó arteramente la oportunidad de hacerle pagar esa “factura” a su tradicional aliado.

Posiblemente esto explique el comportamiento de Arabia Saudita. Al mismo tiempo, Marruecos, como sede de la Copa Mundial de Futbol 2026, se habría proyectado aún más claramente como una nación líder en el ámbito global, opacando la influencia saudita en el mundo árabe.

Como es de esperar, Marruecos tampoco olvidará fácilmente la afrenta infligida por Arabia Saudita y el hecho seguramente tendrá repercusiones posteriores en el mundo árabe.  
Cada vez es más evidente que en los estadios de la Copa Mundial de la FIFA se juega algo más que un resultado deportivo. Podríamos decir, en términos clausewitzcianos, que el futbol se ha convertido en una “guerra por otros medios” donde se juegan negocios y el prestigio de los países.

Lo único cierto por el momento es que Marruecos ha intentado infructuosamente seis veces ser país sede y el tema se ha convertido en una cuestión de orgullo nacional. Por lo cual, seguramente el Reino intentará nuevamente, en 2022, ser designado el país organizador de la Copa Mundial de la FIFA 2030. Esperemos que en esa ocasión no sufra nuevas traiciones de quienes considera sus amigos y hermanos.


martes, 12 de junio de 2018

LA CERTERA DIPLOMACIA DE MOHAMED VI COSECHA NUEVOS ÉXITOS




La visita del presidente nigeriano Muhammadu Buhari a Rabat abre una nueva etapa en las relaciones entre ambas naciones y en la política internacional africana.

La potente política de Mohamed VI hacia África y al fortalecimiento de los vínculos sur – sur ha cosechado esta semana un nuevo éxito con la visita oficial de trabajo y amistad llevada a cabo por el presidente de la República Federal de Nigeria, Muhammadu Buhari a Rabat.

La visita, una retribución a la efectuada en diciembre de 2016 por el monarca marroquí a Ayuba, constituye la primera de un presidente nigeriano al reino magrebí.

La presencia del presidente Buhari en Rabat fue la ocasión propicia para la firma de tres trascendentes convenios bilaterales.

El primer convenio consiste en una declaración conjunta entre Marruecos y Nigeria sobre la implementación de una nueva fase del proyecto estratégico, suscripto en Rabat el 15 de mayo de 2017, para construir la mayor obra de infraestructura llevada a cabo por africanos en asociación con africanos.

Un gasoducto de 6.500 kilómetros de extensión que conectará los recursos gasíferos de Nigeria con los mercados europeos a través de Marruecos y las naciones del África Occidental. La obra abastecerá las necesidades energéticas de los países involucrados y de Europa al menos por los siguientes 25 años.

El segundo convenio bilateral de cooperación fue suscripto por la Oficina Jerifiana de Fosfatos y el Fondo Soberano de Nigeria “Nigeria Sovereign Investment Authority” para el desarrollo conjunto de una plataforma industrial en Nigeria para la producción de amoníaco y productos derivados. Cabe destacar que desde los primeros acuerdos en este campo firmados por Mohamed VI en su visita de 2016, catorce plantas nigerianas productoras de fertilizantes NPK (nitrógeno, fósforo y potasio) han reactivado su producción.

El tercer acuerdo suscripto es un convenio de cooperación para la formación profesional en el campo de la producción agrícola.

Además, la visita ha resultado una ocasión propicia para que el presidente Muhammadu Buhari conociera en forma personal las instalaciones y el trabajo que se lleva a cabo en el “Instituto Mohamed VI para la Formación de Imanes”, con sede en Rabat.

En la institución religiosa marroquí, que promueve un Islam tolerante, se forman actualmente más de doscientos alumnos nigerianos becados por el reino alauí.

En el plano social, el presidente Buhari compartió un “iftar” (desayuno para romper el ayuno de Ramadán) con Mohamed VI, el príncipe heredero Moulay Hassan y el príncipe Moulay Rachid.  También de una reunión a solas con el rey de Marruecos.

La visita del presidente nigeriano a Marruecos constituye un nuevo y muy serio revés para los separatistas del Frente Polisario y sus sponsors argelinos.

Tanto Nigeria como Sudáfrica eran importantes apoyos para la diplomacia argelina y del Polisario en África. Sin embargo, en los últimos tiempos, en especial desde el retorno de Marruecos al seno de la Unión Africana en enero de 2017, ambos países están revisando esa posición y aproximándose ostensiblemente al reino magrebí.

Por otra parte, la visita es también un importante avance para el propósito de Marruecos de incorporarse a la Comunidad Económica de Estados de África Occidental.

Todos ello ha sido posible por la acertada estrategia diplomática implementada por el rey Mohamed VI, actualmente el principal estadista africano.


sábado, 9 de junio de 2018

LA IZQUIERDA ANTICAPITALISTA ESPAÑOLA INTENTA ROMPER EL BIPARTIDISMO





Unidos Podemos, el partido populista de la izquierda española pretende aprovechar la debilidad del gobierno socialista encabezado por Pedro Sánchez y la crisis del Partido Popular para convertirse en alternativa de gobierno en el 2020.

La crisis del sistema político español, caracterizado en las últimas décadas por la alternancia del Partido Popular y el Partido Socialista Obrero Español, parece crear las condiciones propicias para que nuevas formaciones políticas lleguen al Palacio de La Moncloa.

Al menos así lo cree el Secretario General del partido populista de izquierda Unidos Podemos, el singular Pablo Iglesias

Recordemos que Podemos es un partido político español financiado por el gobierno de los ayatolas de Irán. Una agrupación que se ha caracterizado por defender al régimen dictatorial venezolano de Nicolás Maduro y a los terroristas del Frente Polisario.

Su Secretario General, Pablo Iglesias se caracteriza por la reiterada descortesía con que trata al rey Felipe VI y por practicar un descarado nepotismo impulsando la carrera política de su pareja la diputada Irene Montero.

Recientemente, la diarquía que conduce Cambiemos dio señales de su creciente aburguesamiento al adquirir un fastuoso chalé, de 660.000 euros, en un selecto vecindario de las afueras de Madrid. Seguramente, Iglesias y Monteros proyectan planificar desde allí la revolución proletaria que llevará a España al socialismo.

Mientras tanto Cambiemos se propone hostigar todo lo posible al débil gobierno del socialista Pedro Sánchez.

En una entrevista televisiva, Iglesias ha advertido que concederá tan sólo una “cortesía mínima” de tres semanas a los socialistas, luego se dedicará a amargarles la vida.

“Ha tardado 24 horas en olvidarse quien le ha hecho presidente”, reprocho Iglesias con resentimiento al nuevo Jefe de Gobierno debido a que no incluyó a miembros de Cambiemos ni a personas afines a la izquierda radicalizada en el nuevo gabinete.

Luego sentenció: “Normalmente el que se desgasta es el que está en el Gobierno. No hay Gobierno que no se desgaste, y pasar por Moncloa con el gobierno más débil de la historia de España probablemente vaya a ser un calvario para Pedro Sánchez.”

Para acelerar ese proceso, Cambiemos ha conformado un “gabinete en las sombras” que integran la mayoría de los miembros del Comité Ejecutivo de la formación anticapitalista, incluidos Iñigo Errejón, Juan Carlos Monedero, el economista Vincenc Navarro, el ex Jefe de Estado Mayor de la Defensa, Julio Rodríguez y la diputada gallega Carolina Bescansa.

Más allá de las predicciones y deseos de Iglesias, lo cierto es que la tarea de Pedro Sánchez no será sencilla ni agradable. Por primera vez gobierna en la Península un político que nunca ganó una elección y que incluso en dos ocasiones obtuvo las peores derrotas de un líder socialista (90 diputados en 2015 y 84 en 2016) y que sólo cuenta con 84 diputados de los 350 que integran las Cortes. Sánchez es también el líder de un partido que pierde adhesiones año a año, de elección en elección…

Los socialistas conducen lo que el periodismo español ha bautizado como un “gobierno Frankenstein”. Es decir, un gobierno que nació muerto y que sólo vive gracias aun cadáver (el PSOE) y los retazos de otros cuerpos (en este caso partidos nacionalistas vascos y catalanes que pretenden separar a sus regiones de España).

El PSOE no sólo debe preocuparse por la hostilidad de la izquierda más radicalizada sino también por los partidos de la derecha.

Tanto el Partido Popular como Ciudadanos parecen muy poco dispuestos a colaborar con los socialistas. Por el contrario, esperan que en el año y medio que falta hasta el final de la legislatura los socialistas se desgasten y pierdan aún más adhesiones. En especial de la clase media moderada propensa a cambiar su voto hacia la derecha.

Tan pronto como el Partido Popular renueve su conducción (tras la renuncia de Mariano Rajoy) y comience a superar las heridas internas dejadas por el caso Gütrel, la mayor trama de corrupción política de España que condujo a la cárcel a 29 personas comenzará a pensar en nuevas elecciones para retornar al gobierno.

Otro tanto hará Albert Rivera, el líder de Ciudadanos, un partido de derechas más “aggiornado”, honesto y presentable, que los esperpénticos dirigentes, con tufillo a corruptos, del PP. Por el momento, Ciudadanos es la fuerza política con mayor respaldo social que aspira (al igual que Podemos) a salir ganador de la crisis y las contradicciones de un débil gobierno del PSOE para romper con el bipartidismo y proyectarse a La Moncloa.

El gobierno socialista, además, deberán hacer frente al separatismo intransigente de los catalanes sin el apoyo del PP o de Ciudadanos.

Este complejo cuadro de situación parece augurar que España se encuentra a las puertas de una seria crisis de gobernabilidad. En las próximas semanas veremos si Pedro Sánchez y los socialistas son capaces de campear el temporal.    

lunes, 4 de junio de 2018

MARRUECOS: ENTRE LA OPORTUNIDAD PERDIDA DE LA UMA Y LA APUESTA ACERTADA EN ÁFRICA




En el Marco del “Seminario sobre las Regiones de África. Oportunidades de Negocios, Desarrollo y Potenciales”, organizado por la Comisión de Relaciones Exteriores de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación, el Dr. Adalberto C. Agozino pronunció la conferencia titulada “Marruecos: entre la oportunidad perdida de la UMA y la apuesta acertada en África”, cuyo texto reproducimos seguidamente.
¿QUÉ ES EL MAGREB?

En el mundo árabe se han distinguido tradicionalmente dos grandes subconjuntos regionales: el Magreb o Poniente de la astronomía árabe y el Machrek u Oriente árabe. La denominación árabe Al-Maghrib era inicialmente un término astronómico que significaba poniente, “la región donde se pone el sol”, que, por extensión, se pasó a denominar a la tierra lejana y desconocida hacia donde se dirigieron los árabes en el siglo VII y donde implantaron el Islam.
El Magreb alberga a cinco estados: Libia, Argelia, Túnez, Marruecos y Mauritania. Sumados estos Estados ocupan un territorio de 4.287.560 km² que lo equipara en extensión con la Europa comunitaria (4.324.782 km²) aunque lamentablemente la mayor parte de ese territorio es desértico o semidesértico.
El Magreb constituye algo más de 14% del territorio africano y el 42% de la superficie combinada del mundo árabe y el 30% de su población. Es también la región de África con menor densidad de población: 11,1 habitantes por kilómetro cuadrado, el 50% de los cuales es urbano.
LA UNIÓN DEL MAGREB ÁRABE (UMA)
La integración económica de los países del Magreb reconoce, al menos, dos grandes iniciativas frustradas. En octubre de 1964, la creación del Comité Permanente Consultivo Magrebí (CPCM), con sede en Túnez, surgido de la Primera Conferencia de Ministros de Economía de Marruecos, Túnez, Libia y Argelia. 
El Comité Permanente tenía objetivos sumamente ambiciosos: impulsar el desarrollo de los intercambios intramagrebíes, el establecimiento de una política aduanera común, política industrial coordinada, armonización de la política de negociación con la CEE, etc.
Lamentablemente, los conflictos territoriales entre los Estados magrebíes archivaron esta iniciativa después de tan sólo cinco reuniones de los ministros de economía. La integración económica del Magreb entró en un cono de sombras hasta 1989.
El 17 de febrero de 1989, se concretó la segunda de estas iniciativas. Los cinco jefes de Estado de los países del Magreb, el rey Hassan II de Marruecos, el presidente Chadli de Argelia, el coronel Gadafi de Libia, el coronel Taya de Mauritania y el presidente Ben Alí de Túnez firmaron en la bella ciudad de Marrakech el tratado de constitución de la “Unión del Magreb Árabe” (UMA).
Por desgracia, desde su firma, la UMA no se ha materializado. Los litigios fronterizos , la cuestión artificialmente mantenida en torno a las provincias saharianas de Marruecos, las crisis internas, como la “Primavera Árabe”, la guerra civil en Libia, las polarizaciones intramagrebíes, las relaciones verticales con la Unión Europea, el predominio de la diplomacia bilateral con los países europeos y la pobreza de los intercambios horizontales han frustrado también esta iniciativa.
Tras 30 años, no se logró ninguno de los grandes objetivos de la UMA. La seguridad y la política eclipsan la atención. En el momento en el que el mundo se mueve para la formación de bloques económicos y mercados de consumo integradas, el Magreb sigue ausente de la escena internacional, y económicamente no pesa, aunque disponga de enormes posibilidades y riquezas.
El impacto de la crisis económica global y las revueltas que sucedieron desde 2011 han impactado profundamente en las economías norteafricanas, contribuyendo a un aumento del proteccionismo comercial y a un debilitamiento de la inversión. Los países del Magreb no pueden esperar y ganar tiempo, ya que se arriesgan a no poder cumplir con las exigencias del mercado, y no pueden desatender este frente si quieren luchar contra la radicalización religiosa, estimular la diversificación económica y el crecimiento de empleo que necesitan para mantener una estabilidad política y social.
En el conjunto de los países del Magreb viven cien millones de personas con una media de edad de 24 años, una riqueza estimada en 500.000 millones de dólares, un superávit fiscal que alcanzó los 30.000 millones de dólares, en 2017, y con reservas de divisas que superan los 300.000 millones de dólares.
Una reactivación del proceso de integración es clave para satisfacer las necesidades del crecimiento y fortalecer la resistencia a los choques externos. La solución está en casa: sumando sus fuerzas los países de la región tienen todo para ganar: unas economías de escala importante, un potencial real de crecimiento, y un gran mercado de consumidores que tiene unos márgenes de progresión muy significativos. Además cuenta con grandes recursos y riquezas en los campos de la energía, la agricultura, el turismo, los minerales, los recursos humanos y la proximidad a los mercados europeos, árabes y africanos.
A falta de un real proceso de integración económica regional, la principal plataforma de ingreso a África en el Magreb para empresarios e inversionistas los constituye el Reino de Marruecos.
MARRUECOS PLATAFORMA DE INGRESO A ÁFRICA
Marruecos por su posición geopolítica, su proximidad cultural con los países de la región y su infraestructura, servicios y mano de obra capacitada constituye una puerta de acceso privilegiada al continente africano.
Situado a tan solo 14,4 kilómetros de las costas europeas, al otro lado del Estrecho de Gibraltar, Marruecos cuenta con una posición geográfica que favorece las comunicaciones aéreas y marítimas con los mercados del África del Norte, África Central y África Occidental en comparación con otros países de la región.
La proximidad geográfica de Marruecos con la Unión Europea presenta ventajas adicionales en términos logísticos, a los que se agregan su dotación de infraestructuras y sus buenas conexiones marítimas y aéreas, que convierten al reino alauí en una plataforma privilegiada de acceso a África.
Sin embargo, las comunicaciones terrestres se ven dificultadas por el cierre de la frontera con Argelia desde 1994. Por lo tanto, el abordaje al resto de África por tierra se ve accesible únicamente a través de Mauritania. Es por ello que, algunas compañías logísticas marroquíes han establecido servicios regulares por carretera entre Marruecos, Senegal y Malí atravesando el territorio de Mauritania. Sus camiones también llegan hasta Guinea, Burkina Faso, Costa de Marfil y Níger.
A pesar de las limitaciones en la logística terrestre, la cara atlántica de África queda plenamente cubierta por las infraestructuras aéreas y portuarias que ofrece Marruecos.
Las infraestructuras logísticas de Marruecos lo convierten en un enclave estratégico para el comercio exterior, especialmente en lo que hace al transporte marítimo. Así, por ejemplo, más del 40% de las mercancías que hacen transbordo en el puerto de Tánger Med tiene como origen o destino a África Occidental.
Además del puerto Tánger Med, con capacidad para 8,5 millones de containers, Marruecos dispone de otros puertos como el de Agadir al sur del país, especializado en productos pesqueros y agro alimentos, los de Jorf Lasfar y Sali especializados en fosfatos, el de Casablanca y el de Mohammedia, de hidrocarburos. También existen otros proyectos en marcha que reforzarán la dimensión atlántica de Marruecos, como los puertos de Kenitra Atlantique, Dakhla y Nador Westmed.
Los tres principales puertos (Casablanca, Jorf Lasfar y Tánger Med) cuentan con líneas regulares semanales que conectan a Marruecos con los puertos de veinte países africanos.
En lo que respecta a la infraestructura aérea, Marruecos dispone de 14 aeropuertos internacionales. El aeropuerto de Casablanca permite conectar directamente con los principales aeropuertos africanos. En 2016, el tráfico aéreo de mercancías exportadas de Marruecos al resto de África aumentó un 6,52% respecto del año anterior, alcanzando las 68.436, 24 toneladas.
Para el tráfico de pasajeros hay vuelos regulares a África del Norte, Oeste y Central. Royal Air Maroc vuela a 22 destinos en el África subsahariana.
Aunque los intercambios comerciales de Marruecos siguen dominados por Europa (el 64% de las importaciones y el 70% de las exportaciones las protagonizan países europeos), la cifra de las transacciones comerciales entre Marruecos y África Subsahariana no ha dejado de crecer en los últimos años presentando un incremento anual promedio de 9,1% para el periodo 2008 – 20016.
Marruecos exportó al África Subsahariana mercancías por valor de 1.394 millones de euros en 2016. Por su parte, las importaciones a Marruecos desde África subsahariana, se han mantenido siempre estables entre 250 y 450 millones de euros. Esto se traduce en una balanza comercial excedentaria que pasó de los 121 millones de euros en 2008 a 1.112 millones de euros en 2016.
En las últimas décadas, las empresas marroquíes han mejorado su competitividad y accedido a países africanos dándose a conocer en el resto del continente no sólo por la calidad y precio de sus productos y servicios sino también por la proximidad, la conexión cultural, económica y social que mantiene Marruecos con África.
De hecho, Marruecos ha mejorado su clima de negocios en los últimos siete años, avanzando sesenta puestos en el ranking “Doing Business” lo que le permitió posicionarse en el número 68 del ranking global y el primero de África del Norte. También ocupa el primer puesto de esta región en el índice de libertad económica elaborado por la Fundación Heritage y el Wall Street Journal y en la calificación de riesgo país de COFACE (valoración A4, frente a sus vecinos magrebíes con calificación menor.)
EL CAPITAL HUMANO
Marruecos dispone de dieciséis universidades y de 370.000 estudiantes de educación superior. Además, 43.000 estudiantes marroquíes cursan sus estudios en el extranjero, de los cuales más del 60% de los que finalizan sus estudios en universidades extranjeras vuelven a trabajar en Marruecos.
Además del alto nivel de formación, buena parte de la población habla varios idiomas ya que existen aproximadamente veinte millones de personas francófonas y más de cinco millones de hispanohablantes, estas últimas ubicadas sobre todo en el norte del país. Existe también una fuerte difusión del inglés entre graduados jóvenes y ejecutivos de empresas, así como del árabe clásico en la administración pública y la prensa escrita.
Marruecos, por tanto, comparte lengua de trabajo con 31 países del África francófona (120 millones de personas francófonas) entre los que se encuentran Benín, Burkina Faso, Camerún, República Democrática del Congo, Costa de Marfil, Yibuti, Gabón, Guinea Ecuatorial, Kenia, Mali, Mauritania, Guinea, Senegal, Togo, Túnez y Argelia.
LA POLÍTICA AFRICANA DE MOHAMED VI
Desde el comienzo del reinado de Mohamed VI, en 1999, Marruecos se ha caracterizado por una política exterior dirigida a desarrollo sostenible y cooperativo, al fortalecimiento de las relaciones sur – sur y a priorizar los vínculos con África.

Esta política comenzó con la cada vez mayor intervención de tropas marroquíes en las misiones de paz de Naciones Unidas en el continente y con el otorgamiento de becas para estudiantes africanos. En 2016, estaban estudiando 18.000 alumnos extranjeros provenientes de 42 países, de los cuales 6.500 eran becarios. La participación en la formación de imanes, el envío de ayuda humanitaria y medicamentos para los pueblos necesitados de África y muchas otras iniciativas similares.

Actualmente, Marruecos, con 1.700 millones de dólares en inversiones, es el segundo inversor africano en el continente, después de Sudáfrica y aspira a convertirse en el primero.

La presencia de Mohammed VI acompañado de delegaciones de funcionarios y empresarios marroquíes se hizo algo habitual en los países de la región. Cada visita del monarca alauí a un país africano dejaba al país anfitrión un saldo de donaciones y ventajosos convenios de cooperación bilateral.

Marruecos ha suscripto una serie de acuerdos regionales para el libre intercambio de mercancías y para favorecer las inversiones entre el Reino  y el resto del continente africano. Desde 1956 a 1999 se firmaron 515 acuerdos con los países africanos; mientras que, desde entonces, han sido 949 los acuerdos firmados hasta la fecha, es decir, más del doble. Esos acuerdos abarcan todo tipo de materias que van desde los intercambios meramente comerciales a la colaboración en materias concretas como la educación o la cultura. 

Esta diplomacia económica emprendedora y su fuerte compromiso en el campo de la diplomacia cultural y religiosa pusieron de manifiesto la preocupación del Rey de Marruecos por las necesidades de los pueblos hermanos del África.

Marruecos se ha convertido, en las últimas décadas, en una potencia económica y diplomática dentro de África, lo que se tradujo en la imposibilidad de que el Reino se mantuviera ausente de la escena diplomática continental o de su organización la Unión Africana. Marruecos propició la creación de este organismo por impulso del entonces rey Mohamed V que convocó a la Conferencia de Casablanca, en 1961, y luego se incorporó a la entonces Organización de la Unidad Africana (OUA) en 1963, y de la cual se alejó en 1984 por acciones que amenazaban su soberanía territorial.

En 2016, el rey Mohamed VI, en su discurso de conmemoración de un nuevo aniversario de “La Marcha Verde”, que permitió a Marruecos recuperar su integridad territorial al restablecer su soberanía sobre las provincias del Sur, en 1975, dijo el monarca: “Marruecos está de vuelta para recuperar su lugar natural en África”.

Luego aclaró: “El regreso de Marruecos a la Unión Africana no es una decisión táctica, ni debida a cálculos coyunturales. Es más bien una decisión lógica resultante de una profunda reflexión. Así pues, al anunciar nuestra vuelta, no pedimos el permiso de nadie para obtener nuestro legítimo derecho.”

Este regreso se concretó en enero de 2017 y en ese mismo año Mohamed VI fue nombrado como “Líder de la Unión Africana sobre la Cuestión de la Migración”.

En 2018, en la XXIIª Sesión Ordinaria del Consejo Ejecutivo del Bloque Panafricano como preludio de la XXXª Cumbre de la Unión Africana, realizada en la ciudad de Addis Abeba, Etiopia, Marruecos fue designado miembro del Consejo de Paz y Seguridad de la Unión Africana, máximo organismo de la entidad regional.

Además, Marruecos se encuentra negociando su incorporación a la Comunidad Económica de Estados de África Occidental, un mercado regional que comprende a 16 Estados y 750 millones de potenciales consumidores.
Marruecos ha establecido estrechas relaciones con algunos importantes países africanos, a cuyos ciudadanos ha exonerado de visado para ingresar a su territorio: Argelia, Congo, Costa de Marfil, Guinea Conakry, Libia, Mali, Níger, Senegal y Túnez. De esta manera, puede ser más fácil para una empresa instalada en Marruecos reunirse en este país con sus clientes africanos que en un país europeo, ya que éstos suelen tener condiciones de entrada más restrictivas para los visitantes extracomunitarios.
Marruecos fortalece la cooperación Sur – Sur, destinado aproximadamente trescientos millones de euros anuales en ayuda pública al desarrollo de África que se canalizan a través de distintos cauces de cooperación institucional como la Agencia Marroquí de Cooperación Internacional (AMCI), órgano encargado de programas tripartitos de cooperación en los que intervienen Marruecos como canalizador de la ayuda, otro país africano como beneficiario y un tercer país u organismo internacional. Por ejemplo, Japón gestiona parte de su ayuda al desarrollo en África en colaboración con la AMCI. En este caso, Marruecos actúa como país puerta de África en el ámbito de la cooperación internacional.
Cabe destacar la labor de algunas fundaciones marroquíes que ayudan a financiar proyectos de cooperación con África. Por ejemplo, la fundación de riqueza soberana de Marruecos Ithmar Capital junto con la Autoridad de Inversión Soberna de Nigeria (NSIA) se han asociado para invertir en el proyecto de gasoducto que conectará Nigeria con la Europa Comunitaria, pasando por Marruecos.
Además, existen otras fundaciones de inversión marroquíes como la Fundación de Desarrollo Industrial y de Inversiones y la Fundación Hassan II que favorecen la inversión de proyectos en determinados sectores tanto a nivel local como a nivel internacional, siempre que estén dirigidos por una empresa marroquí. Por otro lado, Marruecos también forma parte de la Fundación África 50 que facilita la inversión en aquellos proyectos destinados a mejorar las infraestructuras del continente.
Esa estabilidad y liderazgo atraen inversiones extranjeras a su territorio, le dan un mayor protagonismo en  las misiones de paz de Naciones Unidas, lo convierten en sede de eventos internacionales como la “Cumbre de la Tierra – Río 1992” (que ha albergado en dos ocasiones en 2001 y 2016) de la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP22), la Cumbre Africana para la Acción (2016) o  la Conferencia Intergubernamental de Adopción del Pacto Mundial, así como el Foro Global para la Migración y el Desarrollo que se realizarán en Marruecos en diciembre de 2018.
Gracias a la COP22, 26 países africanos han firmado la Promesa de Marrakech de Fomentar Mercados de Capital Verde, en África, destinados a financiar proyectos de energías renovables.
Finalmente, Marruecos organiza periódicamente distintos foros empresariales y de inversiones orientados especialmente hacia el continente africano, como el foro Invest Africa Expo del cual participaron 26 países africanos.
Estos eventos son útiles para que las empresas marroquíes entren en contacto con empresas de otros países africanos con el objetivo de crear contactos y descubrir posibles oportunidades de colaboración.
Por otro lado, sirven también para evidenciar el compromiso de Marruecos con el desarrollo de los países y la economía africana. Una muestra de ello fueron el Fórum África Developpement y los Spécial Recontres d’Affaires Africa que estuvieron lugar en abril de 2017 en Casablanca, y son una referencia para la comunidad de negocios y una plataforma para los inversores interesados en el continente africano.
Otro evento significativo son los Fórum Crans Montana, que tienen lugar en la ciudad puerto de Dakhla, cuyo objetivo son garantizar a toda la población africana acceso a los bienes básicos (agua, electricidad, comida y medicamentos). De estos eventos participaron representantes de 137 países.
Esos son pues brevemente los factores que convierten a Marruecos en una puerta para África desde el Magreb.


viernes, 25 de mayo de 2018

EL 25 DE MAYO DE HÉCTOR J. CAMPORA



El 25 de mayo de 1973, la asunción de un gobierno democrático, y el retorno al poder del peronismo tras casi dos décadas de proscripción, marcó uno de los periodos más caóticos y anárquicos de la historia argentina. Durante los 1.035 días que duraría esta nueva experiencia democrática se alternarían en el poder cuatro presidentes de la nación y ochenta ministros.

LA CASA MONTONERA

El clima de anarquía, que imperó entre el 25 de mayo de 1973 y el 24 de marzo de 1976, comenzó en el mismo acto de traspaso del gobierno a las autoridades electas. En la Casa Rosada -bautizada por los manifestantes como “Casa Montonera”-, donde la ceremonia de asunción del presidente Héctor J. Cámpora se realizó en un marco cargado de tensión. En la Plaza de Mayo se produjeron incidentes entre las autoridades militares salientes y los manifestantes peronistas que arrojaron varios muertos, cinco automóviles particulares, una motocicleta y un camión celular de la Policía Federal volcados e incendiados.
Desde el día anterior grupos de manifestantes juveniles acamparon y encendieron fogatas en la Plaza de Mayo. Enormes banderas y las fotos de los terroristas muertos en Trelew anunciaban la presencia de las “formaciones especiales”: FAP, FAR y Montoneros. Los manifestantes alborozados entonaban cánticos contra los militares: “Se van, se van y nunca volverán”. Otras consignas anunciaban la llegada de la utopía al poder: “Que lindo, que lindo, que lindo que va a ser, el Hospital de Niños en el Sheraton Hotel”

Héctor J. Cámpora era un dirigente histórico del peronismo que había sido presidente de la Cámara de Diputados durante la primera presidencia de Juan D. Perón. Su principal mérito, además del hecho de haber sido compañero de salidas nocturnas del malogrado hermano de Evita, Juan Duarte, era la fidelidad perruna que sentía por Perón. Muchos recordaban la frase desafortunada con que Cámpora respondió a Perón cuando en una ocasión le preguntó la hora. “La que usted quiera general, la que usted quiera” fue la respuesta del odontólogo devenido en político.

En 1971, Perón lo designó “Delegado Personal” para representarlo en las negociaciones con la Junta Militar. Cámpora reemplazó a Daniel Paladino que había caído bajo la influencia del general Alejandro A. Lanusse. Luego lo convirtió en candidato presidencial del FREJULI pese a la oposición de la dirigencia sindical y de la mayoría del sector político del movimiento peronista. Sólo los sectores juveniles veían con simpatía al antiguo odontólogo al que denominaban cariñosamente: “El tío”.

El día de la asunción del nuevo gobierno, una verdadera alfombra humana cubría la Plaza de Mayo y la avenida homónima, desde la casa Rosada hasta el edificio del Congreso Nacional. Para muchos esta era la posibilidad de ver un verdadero acto peronista, el primero desde agosto de 1955. Un acontecimiento que sólo conocían por referencias de sus mayores. La euforia popular y la curiosidad fueron más convocantes que la ideología política. Todos querían sumarse a la fiesta ciudadana y saludar al nuevo gobierno democrático. Parejas jóvenes concurrían con sus hijos de corta edad esgrimiendo banderas argentinas. Hombres maduros, que habían acompañado a Perón en los días de 1945, volvían al escenario de tantas convocatorias populares anhelando que la magia hiciera resurgir la prosperidad de antaño.

Entre la multitud, ese día en la Plaza, no faltaron personalidades de la farándula como los actores Soledad Silveyra, Juan Carlos Gené –nombrado pocos días después director general del Canal 7 de televisión-, la modelo Chunchuna Villafañe, Irma Roy y su marido el periodista Osvaldo Papaleo, el cantante Piero, mezclados con intelectuales como Arturo Jauretche, sacerdotes tercermundistas como Carlos Múgica, o incluso el cardiocirujano Miguel Ángel Bellizi. Pero, poco faltó para que la fiesta terminara en tragedia.

CÁMPORA EN EL CONGRESO

Siguiendo la tradición, Cámpora concurrió al Congreso Nacional para jurar su cargo ante la Asamblea Legislativa formada por ambas cámaras de legislatura. El odontólogo de San Andrés de Giles leyó un extenso y tedioso discurso durante tres horas y media. En el cual propuso un ambicioso programa de gobierno que no lograría cumplir en los escasos 49 días que duraría su presidencia.

En la alocución no faltaron los reiterados elogios a Perón y Evita y un encendido tributo a “una juventud maravillosa [que] supo responder a la violencia con la violencia”, pero dio la seguridad a los asistentes de que “la violencia decaerá. La paz prevalecerá”.

Cámpora, para remarcar la orientación que seguiría su gobierno dijo: “No vacilo en proclamarlo: ¡es la hora de Perón! Y sé que interpreto el sentimiento que anida en los hombres y mujeres de Patria”. [...] “¡Por decreto del 31 de octubre de 1955 quienes utilizaban sus armas contra el pueblo privaban de su grado al Teniente General don Juan Perón!” [...] “Como Presidente de los argentinos e interpretando su asentimiento prácticamente unánime he de hacer todo lo que sea necesario para el reintegro formal del grado al General don Juan Perón.”                   

La extensa alocución concluía diciendo: “La Revolución pacífica que vamos a realizar mediante un conjunto de medidas de gobierno que irán directamente a la raíz de nuestros males, exige también su desarme de los ánimos, que ha estado siempre en nuestro temperamento y en nuestra intención”.

“La Revolución no es para nosotros una gimnasia ni una profesión. Es una conducta. Desde hace treinta años, desde 1943, los hombres que hoy tenemos la responsabilidad de gobernar vivimos en Revolución”.

“Quienes se suman hoy a nuestra marcha tienen que aceptar que el ritmo, el procedimiento y los objetivos, los fijamos nosotros, los que conocemos el punto de partida y las acechanzas del camino. Los que hemos recorrido este largo sendero que, si en algunos momentos fue de gloria y alegría, también supo ser de negación, de sangre y de dolor. Y lo hemos transitado sin perder nunca el rumbo y sin traicionar jamás la fe depositada en nuestras manos”.

“Nuestra posición doctrinaría es la que ha definido el general Perón. Ni más acá ni más allá de nuestra doctrina”.
“Con total acatamiento a lo que el pueblo quiere, porque el pueblo identificó una conducta y un programa en nosotros, a través de la figura de Perón y de la doctrina justicialista que levantamos como bandera”.

“Esta es la lealtad esencial que el pueblo espera de quienes fuimos elegidos por sus votos: No alterar. No adulterar. No traicionar. Ser esencialmente fieles a la voluntad popular”.

VIOLENCIA EN LA PLAZA

Terminada la ceremonia en Congreso de la Nación el presidente intentó trasladarse en automóvil a la Casa Rosada. La gran multitud y el fervor de la gente impido que Cámpora hiciera el trayecto en automóvil tal como estaba previsto. Debió trasladarse en helicóptero.

Tampoco pudo realizarse el desfile militar. En la zona de Plaza de Mayo, en especial en la intersección de la Avenida de Mayo con la calle Perú, se produjeron una serie de incidentes violentos entre manifestantes y militares. En especial con el destacamento perteneciente a la Escuela de Mecánica de la Armada. La Armada concitaba, especialmente, el odio de los manifestantes, los peronistas ortodoxos la responsabilizaban por los bombardeos de la Plaza de Mayo en junio de 1955, en tanto que la Juventud Peronista los culpaba de la ejecución de dieciséis guerrilleros, presos en una base naval, durante la llamada “Masacre de Trelew”, ocurrida el 22 de agosto de 1972.

Otros manifestantes habían impedido a las ocho de la mañana que el intendente municipal Saturnino Montero Ruiz, acompañado de tres oficiales de las fuerzas armadas cumpliera con la tradicional ceremonia de izar el pabellón nacional en el mástil de la Plaza de Mayo.

En general, los militares eran hostigados con la consigna: “Se van, se van / y ya nunca volverán”, “Ya van a ver / ya van a ver / cuando venguemos / los muertos de Trelew o la más truculenta de “Duro, Duro, Duro / Aquí están los Montoneros / que mataron a Aramburu”.

A las diez y media de la mañana, la Plaza de Mayo resultaba chica para la multitud que presionaban, en oleadas sucesivas, sobre el palco oficial y la propia Casa Rosada. Los manifestantes invadieron también el palco oficial que pasó a convertirse en “Palco del Pueblo”. Había gente en los balcones del Cabildo, en la terraza de la vieja Curia, quemada en junio de 1955, sobre el techo de la Catedral formando un gigantesco símbolo de “Perón Vuelve” para que los vieran desde el aire. La gente se había subido a los árboles, las columnas del alumbrado público e incluso a fachada de la Casa Rosada que por ese entonces carecía de vallado protector.
Las puertas de la Casa Rosada debieron ser fuertemente cerradas para impedir que grupos de exaltados manifestantes ingresaran al recinto donde debía efectuarse la transición del mando presidencial. Los insultos y escupitajos empezaron a llover sobre oficiales del Ejército y el cardenal arzobispo de Buenos Aires cuando se aproximaron al edificio. Algunos jefes militares debieron apelar a las armas para preservar su integridad de la furia de los manifestantes, tal lo ocurrido con los custodios del Comandante en Jefe de la Armada, Almirante Carlos Guido Natal Coda, que dispararon contra la multitud para impedir que agredieran a su jefe provocando una decena de heridos. El personal policial que custodiaba la zona era agredido, algunos perdieron sus gorras y sus armas, otros debieron de aceptar pasivamente que grupos de la Juventud Peronista pintaran con aerosoles la “V” y la “P” sobre sus uniformes.
Por momentos, los efectivos policiales de la Guardia de Infantería reprimían a la multitud para contenerla, el aire se tornaba irrespirable por los gases lacrimógenos, los proyectiles de goma y las corridas provocaban heridos y desmayados. Finalmente, grupos de activistas de la Juventud Peronista tomaron el control del acto y comenzaron a establecer cierto orden. A lo largo de la Avenida de Mayo se rompieron vidrieras y algunos negocios fueron saqueados por los manifestantes, entre ellos el local de la emblemática sastrería Modart, sito en la esquina de Avenida de Mayo y Perú. Se incendiaron varios vehículos que no pudieron ser retirados a tiempo por la policía. El saldo de víctimas de la jornada nunca se dio a conocer, pero un centenar de personas recibieron heridas de armas de fuego, pisotones y apretujones. 

LOS COMPAÑEROS PRESIDENTES

Dentro de la Casa Rosada, los militares trataban de sobrellevar con estoicismo las diversas humillaciones a que eran sometidos. No parecían poder creer lo que sucedía. Los asistentes entonaban las estrofas de la marcha peronista y levantaba los brazos haciendo la “V” de la victoria mientras el presidente Cámpora recibía la banda y el bastón presidenciales. El presidente de facto saliente, Alejandro A. Lanusse escuchó los cánticos, firme como una estaca, con una sonrisa apenas insinuada y desafiante.

A su lado, en un lugar de preferencia, fueron ubicados los invitados especiales: el presidente socialista de Chile, Salvador Allende y el presidente comunista de Cuba, Osvaldo Dorticós Torrado, a quienes la izquierda peronista saludaba alborozada como “compañeros presidentes”.

Según lo planeado, Héctor J. Cámpora juró como primer presidente peronista, dieciocho años después del derrocamiento de Perón. En un hecho inédito, el acta de asunción del flamante presidente democrático fue rubricada por los presidentes Allende y Dorticós, más tarde también lo haría el presidente del Uruguay Juan María Bordaberry a quien los manifestantes impidieron su ingreso a la Casa Rosada. También estuvo presente el primer ministro del Perú, Edgardo Mercado Jarrin.

Los miembros de la saliente Junta Militar debieron retirarse del edificio en helicóptero para evitar nuevos incidentes con los exaltados manifestantes. El único que partió en automóvil fue el Teniente General Lanusse, quien con un gesto personal de indudable coraje y ánimo provocador dijo: “Yo no me ando escapando de nadie. Me iré por donde vine”. Contra todas las previsiones, pudo salir en su vehículo sin ser molestado mayormente por la multitud.

Después de asumir el cargo, Cámpora habló al pueblo desde el histórico balcón de la Casa Rosada en el cual tantas veces había acompañado a Perón, instando a la calma. Junto a él se encontraban además de sus ministros los siete delegados de las Regionales de la Juventud Peronista. El nuevo presidente hizo referencia a grupos que “han querido provocar y distorsionar esta fiesta” y terminó solicitando “de casa al trabajo y del trabajo a casa”. Luego, en un mensaje difundido por radio y televisión, reiteró sus recomendaciones ante el cariz violento que asumían los hechos, exhortando a la calma “a los compañeros y a las fuerzas de seguridad”

EL DEVOTAZO

Pero, el 25 de mayo de 1973 no ha terminado aún.  Finalizados los festejos por el traspaso del mando en la Casa Rosada y los incidentes en la Plaza de Mayo, tanto la Juventud Peronista como las distintas organizaciones terroristas convocaron a trasladarse a la cárcel de Devoto para “liberar a los compañeros presos” bajo una de las consignas más coreadas en los actos peronistas: “El Tío Presidente libertad a los combatientes”.

Al anochecer, varias columnas de manifestantes provenientes del centro de la ciudad convergían hacia el barrio de Villa Devoto. Unas treinta mil personas se congregaron rodeando los muros exteriores de la cárcel, exigiendo la libertad de los presos políticos, muchos de ellos terroristas condenados. “Minuto a minuto –relata Bonasso- llegaba más camiones y ómnibus y más caravanas a pie, con una consigna muy clara: ‘No moverse hasta que salga el último compañero’.”

Dentro del penal, desde las primeras horas del día 25 de mayo, los miembros de las organizaciones terroristas allí detenidos habían tomado los pabellones donde estaban alojados, protagonizando episodios de violencia con el personal del Servicio Penitenciario Federal que, sin embargo, retuvo el control de los patios internos y del perímetro de seguridad. Los reclusos respondían al comando de Fred Ernest, por parte de los Montoneros y Pedro Cazes Camarero por el PRT – ERP y controlaban también la central telefónica.

En el Congreso Nacional, la flamante Cámara de Diputados, presidida por Raúl Lastiri, había formado una comisión integrada por una docena de legisladores para conocer la situación de los detenidos políticos en las cárceles porteñas. Los miembros de esta comisión se trasladaron de inmediato a los penales porque existían versiones de que se encontraban tomados por los presos.

El Secretario General del Partido Justicialista, Juan Manuel Abal Medina, a pedido del diputado Julio Mera Figueroa, se trasladó al penal de Devoto donde después de varias horas cargadas de tensión se encargó de gestionar la liberación de los presos políticos.

EL 25 EN LA CALLE, EL 26 EN LA TRINCHERA

Debemos recordar que cuando comenzó a generalizarse la violencia terrorista, durante el gobierno de la llamada “Revolución Argentina”, el presidente Lanusse y su ministro de Justicia, el doctor Jaime Perraiaux, crearon, el 15 de julio de 1971, la Cámara Federal en lo Penal.

Un tribunal con jurisdicción en todo el país para combatir con la ley los hechos de terrorismo. Al 25 de mayo de 1973 –según señala el doctor Jaime Smart-, la Cámara había dictado 600 sentencias condenatorias y se encontraban a la espera de su juzgamiento otros 500 terroristas.

Muchos de estos terroristas se encontraban detenidos en la Unidad Nº 2 del Servicio Penitenciario Federal, cita en el barrio porteño de Villa Devoto. Entre ellos Rodolfo Alsina Bea, Manuel Ponce de León y Sigfrido De Benedetti, todos ellos procesados por el secuestro y posterior muerte del presidente de la Fiat, Oberdán Sallustro; Roberto Montoya y Julio Roqué, por el asesinato del General Juan Carlos Sánchez; Alberto Carlos Maguid, por el asesinato del Teniente General Pedro Eugenio Aramburu, y María Antonia Berger, Ricardo René Haidar, y Alberto Camps, sobrevivientes de la Masacre de Trelew.

Apelaremos al testimonio de Juan Manuel Abal Medina –recogido por Ernesto Jauretche- para obtener una versión de cómo se desarrollaron los hechos en el penal de Devoto: “Yo no ocupaba ningún cargo público, era Secretario del Movimiento. Ese 25 de mayo todo se precipitó a un ritmo imposible. Sobre ese asunto yo le comenté al doctor Cámpora, que veía difícil demorar las definiciones hasta el momento en que se aprobara la ley de amnistía, como estaba previsto. Me parecía un imposible político: era muy peligros. Estábamos hablando de miles de presos por todo el país en una situación política terriblemente fluida... Y allí perdimos contacto con el doctor Cámpora durante las tres o cuatro horas siguientes porque el protocolo lo bloqueó. Teníamos la visita de muchos jefes de Estado extranjeros y había toda una secuencia de hechos a los que prestar atención. Entonces tuve que definirme ahí mismo, definir las cosas un poco por mi cuenta”.

“Sabíamos que en Devoto este tema se vivía de una manera explosiva. Julio Mera estaba informándome, y me dijo que la situación era insostenible, que podía haber violencia en cualquier momento. Por ese motivo me fui hasta allí. Cuando llegué a Villa Devoto ya el problema se había extendido, porque había más de 300 presos comunes fuera de sus celdas y de sus zonas. Incluso muchos de ellos estaban bastante drogados y alcoholizados. Indudablemente que eso amenazaba convertirse en un desastre en el primer día de gobierno. Y allí realmente... bajo mi responsabilidad, acompañado de tres diputados (Julio Mera, Santiago Díaz Ortiz y creo Diego Muñiz Barreto), ordené al director de la cárcel que abriera las puertas y soltara a la gente.”

“Esto no tenía, obviamente, legalidad, pero sí teníamos poder político para hacerlo, y creo que en el momento con esa decisión se evitó un hecho más grave. Esto ha sido muy criticado después; pero yo no veo qué otra solución podría haber tenido la situación que se había creado. Se llegaba a la violencia en cualquier momento. Sobre todo, porque había una columna del ERP, sumamente agresiva y armada, justo en la puerta del penal. En ese sentido esto no tenía otra solución. Pero, por otra parte, nosotros habíamos hecho una consigna de campaña aprobada por el General que decía ‘Ni un solo día de gobierno peronista con presos políticos’. Y bueno, debíamos cumplir.”

“El doctor Cámpora actuó a la altura de las circunstancias. Podría haberse sentido molesto de que yo hubiera adoptado esa actitud. No hubo absolutamente nada de eso. Al contrario. En la noche, ya muy tarde, se instrumentó el indulto que firmó el Presidente, para que al día siguiente salieran los presos de las demás cárceles.”

La amnistía del 25 de mayo de 1973 liberó a unos 1.500 terroristas junto con presos políticos y delincuentes comunes sin que se exigiera a las organizaciones terroristas ninguna contrapartida. Ni un alto el fuego, ni la entrega del armamento que habían robado de diversas instalaciones militares, ni siquiera que liberaran al contralmirante Alemán secuestrado por un comando del PRT-ERP.

Del penal de Devoto fueron liberados 371 detenidos. Otros 173 detenidos llegaron por vía aérea a Buenos Aires, desde Rawson, el día 26 de mayo. En el aeropuerto de Ezeiza se produjeron nuevos incidentes, ataques a las autoridades y depredaciones. Las paredes de la estación aérea y hasta algunos aviones quedaron cubiertos por leyendas de las organizaciones terroristas pintadas por jóvenes encapuchados que recibieron con euforia la llegada de los liberados.

En alguna pared olvidada de la ciudad de Buenos Aires, una pintada, mezcla de consigna política y programa político, advertía premonitoriamente: “el 25 en la calle, el 26 en la trinchera”. Pronto, la sociedad argentina comprendería que el gobierno constitucional no generaría automáticamente la pacificación de los espíritus ni la tan ansiada paz social. 

Muchos de los liberados morirán años después en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad o en el monte tucumano, otros integrarán las listas de desparecidos, solo los más afortunados lograrían huir al extranjero. Los exilados retornaron al país en 1983 y se reciclarán como políticos democráticos.

Pocos días después de la asunción de las autoridades constitucionales, los miembros de la Cámara Federal comenzaron a sufrir amenazas de muerte. Al mismo tiempo, recibieron presiones desde diversas instancias gubernamentales. Cuando el cadáver del terrorista, del “ERP - 22 de Agosto”, Víctor J. Fernández Palmeiro, asesino del contralmirante Hermes Quijada ingresó a la morgue, el coronel Alberto Cáceres informó a la Cámara Federal que “por orden de Cámpora debía suspenderse la autopsia”. La situación se hizo insostenible para los camaristas que retiraron sus efectos antes de la disolución del Cuerpo. Días antes del cambio de gobierno, los miembros de la Cámara Federal, enviaron a la Armada el armamento secuestrado a los terroristas y fotocopia de los expedientes elaborados por el cuerpo.

Posteriormente, cuatro de los miembros de ese tribunal sufrieron atentados, entre ellos el que costó la vida al doctor Quiroga. Los que no murieron debieron exilarse y todos los empleados fueron dejados cesantes sin indemnización alguna, degradados y perseguidos.

Este fue el comienzo de una época trágica que algunos vivimos, otros han convertido en un “relato” y los más jóvenes sólo conocen por referencias interesadas que pretenden presentar unos tiempos trágicos como si de una epopeya se tratara.