sábado, 8 de febrero de 2014

AL FRENTE POLISARIO LE LLEGÓ LA PRIMAVERA ÁRABE


AL FRENTE POLISARIO LE LLEGÓ LA PRIMAVERA ÁRABE

Por el Dr. Adalberto C. Agozino

Los recientes incidentes ocurridos, en los campos llamados erróneamente de refugiados puesto que albergan a una población marroquí secuestrada en Tinduf en el sur de Argelia, son el indicio de que los vientos de renovación y democratización de la Primavera Árabe también ha llegado para la dirigencia del Frente Polisario.

Los llamados “Campos de Tinduf” son precarios asentamientos conformados por  toscas viviendas de material o tan sólo jaimas –tiendas-, sin agua corriente, cloacas o algún otro tipo de servicios sanitarios.

Fueron construidos en la década de 1970, para albergar a los exiliados marroquíes reclutados, con falsas promesas de independencia y prosperidad, entre las tribus que habitaban el Sáhara marroquí hasta ese entonces convertido en colonia africana por España.

Con la asistencia de Argelia se instalaron en la Gran Hamada situada al suroeste del territorio argelino, precisamente en la provincia de Tinduf. En una franja del desierto que, debido a que la frontera entre Marruecos y Argelia no está precisamente demarcada por ningún tratado, se encuentra en disputa de soberanía entre ambos países.

A los efectos de confundir más aún la realidad a los ojos de la opinión pública, los campamentos se distribuyeron en cuatro asentamientos que se denominan “wilayas” –intendencias- que se estructuran con núcleos menores de población llamadas “dairas”, bautizadas con el mismo nombre de ciudades del Sáhara marroquí: El Aaiun, Smara, Auserd y Dajla.

Por razones militares, los asentamientos se encuentran separados entre sí por decenas de kilómetros para evitar ataques aéreos. La distancia entre unos y otros entorpece las comunicaciones, distribución de agua y alimentos pero favorece el control por parte del Polisario de las relaciones sociales y actividades de sus habitantes.

El Frente Polisario tiene sus bases en esos campamentos aunque los dirigentes separatistas prefieren vivir más confortablemente con sus familias en Argel. Su sede administrativa se encuentra en la población de Rabouni donde también tienen sus dependencias el Alto Comisionado de las Naciones Unidas (ACNUR) y algunas de las ONG que asisten con ayuda monetaria y humanitaria a la población de exiliados.

Las condiciones de vida son tan duras que la población ha estado decreciendo con los años. El ACNUR y el Programa Mundial de Alimentos estiman que dos tercios de las mujeres sufren de anemia y un tercio de los niños padecen desnutrición crónica. La célebre escritora española Reyes Monforte, quien ha estudiado profundamente la vida en los campos controlados por el Frente Polisario para su libro “Besos de Arena” describe crudamente “que cuando un saharaui bebe un vaso de agua está bebiendo una muestra de hasta dos mil partículas de fecales distintas, presentes en los acuíferos perforados” y que la población de los campos padece habitualmente diarreas, deshidratación, fiebre alta, bocio, enfermedades estomacales, dentales, ceguera, asma e hipertensión.

Este crítico cuadro sanitario hace que la esperanza de vida en esos campos sea de tan sólo 53 años. No obstante, las autoridades del Polisario impiden a la población local no sólo el emigrar –a Marruecos o a cualquier otro país- sino que incluso controla y restringe al máximo los desplazamientos de uno a otro asentamiento.

Todas las promesas formuladas por el Frente Polisario a la población se han derrumbado ante esta dura realidad y la falta de una perspectiva de mejora a mediano plazo. La población de los campos ha comenzado a comprender que la intransigencia de la dirigencia del Polisario en discutir el Plan de Autonomía para la región del Sáhara propuesto por el gobierno marroquí en 2007 cierra cualquier posibilidad de aliviar las duras condiciones de vida que enfrentan.

Es así como, alentados por los cambios producidos por las protestas sociales ocurridas en el Norte de África al tenor de lo que se ha denominado como “Primavera Árabe” la población de los campos ha comenzado a hacer conocer su descontento a pesar de dura represión descargada no solo por las milicias del Frente Polisario sino también por el DRS, el temible servicio de inteligencia argelino. Argel teme que el descontento imperante en Tinduf se traslade a otras regiones de Argelia en un año de elecciones presidenciales.

Las protestas comenzaron en marzo de 2011 cuando una organización denominada “Juventud de la Revolución Saharauí” salió a la calle para denunciar la “corrupción, el nepotismo y el amiguismo” de los dirigentes polisarios. La represión fue durísima y pronto el movimiento fue desarticulado y sus dirigentes detenidos. Pero el descontento de la población continúo existiendo y nuevos líderes asumieron la conducción de las protestas.

La oportunidad para mostrar el rechazo de la población al Frente Polisario llegó con la visita a la región del Enviado Personal del Secretario de la ONU para el Sáhara, Christopher Ross. Unas cuatrocientas personas, en su mayoría miembros de la tribu de los Rguibates, a la cual pertenece el secretario general del Polisario, Mohamed Abdelaziz, organizaron, los días 23 y 24 de enero pasados, una protesta que desembocó en la ocupación de la sede de la seguridad del campo “Smara”.

Aunque la represión fue brutal no pudo ahogar la protesta y los incidentes se sucedieron aumentando la violencia gradualmente. Hasta que el 5 de febrero pasado efectivos de la gendarmería argelina ultimaron a dos jóvenes rguibates: Khatri Ould Hammadha Ould Khandoud y Mohamed Ould Aliyenne en un oscuro incidente.

En respuesta, un grupo de manifestantes pretendió acampar frente a la sede de la ACNUR, en Rabouni, para llevar a cabo una huelga de hambre. Pero fueron duramente reprimidos por las fuerzas del Polisario auxiliadas por elementos de seguridad argelino. Pese a la evidente violación de los derechos humanos llevada a cabo frente a su sede las autoridades de la ACNUR permanecieron en silencio y se negaron a recibir a los dirigentes de la protesta.

Pese a los controles y la represión el clima de tensión se mantiene en la región, desnudando la realidad de la seudo República Árabe Sarahuí Democrática que pretende implementar el Frente Polisario es tan sólo una ficción carente de apoyo internacional. El Polisario podrá organizar “festivales de cine” y atraer cooperantes deseosos de practicar el turismo aventura en un escenario romántico, pero los Campos de Tinduf, seguirán siendo un territorio donde se violan los derechos humanos, donde incluso perduran ancestrales prácticas de esclavitud sobre la población de raza negra y donde incluso se debe secuestrar a la población para evitar que huya de allí.

Los dirigentes del Polisario permiten todo esto y mucho más. La verdad es que ellos necesitan de población, para justificar su estado fantasma, para seguir recibiendo la ayuda internacional que llena sus bolsillos y mantiene sus privilegios y para seguir contando con el apoyo de Argelia, siempre interesada en poner piedras en el zapato de Marruecos.

Es por ello que los campos de exiliados perdurarán y seguirán existiendo aunque el Frente Polisario deba implementar, para mantener secuestrada a la población marroquí, una versión sahariana del Muro de Berlín.