lunes, 24 de noviembre de 2025

El Mar de China Meridional, un polvorín a punto de estallar


 

El azul profundo del Mar de China Meridional se ha tornado, en la recta final de 2025, en el escenario más volátil del planeta. Lo que comenzó hace décadas como una disputa sobre derechos de pesca y soberanía de atolones deshabitados, ha mutado en una partida de ajedrez militar de alto riesgo que involucra a superpotencias nucleares. Con el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca y el ascenso de una postura ultranacionalista en Japón, las aguas que conectan el Índico con el Pacífico son hoy una “zona de alto riesgo para conflictos armados”.

Una arteria vital bajo asedio

Para entender la magnitud del riesgo, hay que mirar el mapa no solo como geografía, sino como economía. Por estas aguas transita aproximadamente un cuarto del tráfico marítimo global y más de tres billones de dólares en comercio anual. Es una arteria vital para China, por donde pasa el 80% de sus importaciones de petróleo. Además, el subsuelo marino guarda una promesa de riqueza: 11.000 millones de barriles de petróleo y 190 billones de pies cúbicos de gas natural.

Sin embargo, la “línea de los nueve puntos” de Pekín, una demarcación histórica desestimada por La Haya en 2016 pero impuesta de facto por China, reclama el 90% de esta área. Para consolidar este reclamo, China ha construido una “Gran Muralla de Arena”: siete islas artificiales militarizadas con pistas de aterrizaje, radares y misiles.

Intereses cruzados y alianzas en tensión

La dinámica actual ya no es un simple litigio regional; es un choque de bloques.

El Protagonista Revisionista: China

Bajo el liderazgo de Xi Jinping, China busca asegurar su "patio trasero" estratégico. Su objetivo es doble: asegurar las rutas de suministro energético y alejar a las potencias extrarregionales (EE. UU.) de sus costas. Pekín ve la presencia militar estadounidense y las alianzas regionales como una estrategia de contención. Su táctica ha sido la de los “hechos consumados”: militarizar islas y utilizar a su Guardia Costera y milicias marítimas para bloquear a sus vecinos, como se vio en el bloqueo al buque Sierra Madre filipino.

La Resistencia Frontal: Filipinas y Taiwán

  • Filipinas: Bajo la presidencia de Ferdinand Marcos Jr., Manila ha abandonado la ambigüedad. Ha reforzado su alianza con Washington, permitiendo la instalación del sistema de misiles Typhon (capaz de alcanzar territorio chino) y recibiendo destructores de Japón. Filipinas se ha convertido en la primera línea de defensa, sufriendo embestidas directas, colisiones y marineros heridos en sus misiones de reabastecimiento.
  • Taiwán: constituye la “línea roja” absoluta de Pekín. Aunque es una disputa distinta a la del Mar de China Meridional, están intrínsecamente ligadas. Taiwán produce el 90% de los semiconductores avanzados del mundo. China ha intensificado sus incursiones aéreas —llegando a 62 aviones militares en 48 horas en febrero de 2025— y advierte que la reunificación es una “tendencia histórica imparable”.

Los Garantes Externos: Estados Unidos y Japón

  • Estados Unidos: Con la Administración Trump retomando el poder, la política es “paz mediante la fuerza”. EE. UU. ha advertido que su pacto defensivo con Filipinas cubre ataques armados en el Mar de China Meridional. La presencia de buques de guerra estadounidenses realizando operaciones que garantizan la  “libertad de navegación” es constante.
  • Japón: Este país ha protagonizado el cambio estratégico más dramático de 2025. La primera ministra Sanae Takaichi ha roto con la tradición pacifista, declarando que una contingencia en Taiwán amenaza la supervivencia de Japón. Tokio ha enviado destructores clase Abukuma a Filipinas y negocia un pacto de asistencia recíproca, desatando la ira de Pekín.

Actores no tan Secundarios

  • Vietnam: Silenciosamente, ha realizado la mayor expansión de sus puestos de avanzada en las Spratly, creando más tierra artificial que China en el último año.
  • Indonesia y Malasia: Intentan un equilibrio precario. Aunque tienen disputas con China (como en las islas Natuna y los bajos de Luconia), mantienen fuertes lazos económicos. Sin embargo, la agresividad china ha empujado a Indonesia a reforzar su patrullaje y cooperación marítima.
  • India y Australia: Potencias del Indo-Pacífico que han comenzado a realizar ejercicios navales en la zona, desafiando el dominio chino y apoyando a Filipinas.

¿Por qué debería importarle al mundo?

Un conflicto abierto en esta región no sería local. Las consecuencias serían sistémicas e inmediatas:

Colapso Económico: La interrupción del tráfico comercial en el Estrecho de Malaca y el Mar de China Meridional detendría la cadena de suministro global. La economía mundial, dependiente de los semiconductores taiwaneses, sufriría una parálisis tecnológica que afectaría desde la producción de automóviles hasta la inteligencia artificial.

Crisis Energética: Con el bloqueo de las rutas petroleras hacia Asia Oriental (China, Japón, Corea del Sur), los precios de la energía se dispararían, provocando inflación global.

Activación de Alianzas: El Tratado de Defensa Mutua entre EE. UU. y Filipinas o la legislación de seguridad de Japón podrían arrastrar a Washington a una guerra directa con China, potencialmente involucrando a la OTAN y aliados del Indo-Pacífico como Australia.

Tres Escenarios no deseados

Basándonos en la trayectoria actual de finales de 2025, se perfilan tres escenarios:

Escenario 1: La "Zona Gris" Permanente (Probabilidad: Alta)

China continúa su estrategia de presión máxima sin disparar el primer tiro letal.

  • Desarrollo: Aumentan las colisiones intencionales (como las de Sabina Shoal y Scarborough). China utiliza cañones de agua y láseres de grado militar contra barcos filipinos y vietnamitas. Se intensifica la guerra híbrida: ciberataques y sanciones económicas selectivas (como la suspensión de importaciones de mariscos japoneses).
  • Resultado: Desgaste logístico de Filipinas y normalización de la presencia china en las ZEE de sus vecinos, mientras EE. UU. duda en intervenir militarmente por incidentes "no armados".

Escenario 2: El Accidente Escalado (Probabilidad: Media)

La militarización del mar y el aire provoca un error de cálculo fatal.

  • Desarrollo: Un incidente similar al lanzamiento de bengalas contra el avión australiano o una maniobra agresiva de interceptación aérea sale mal, resultando en el derribo de una aeronave o el hundimiento de un buque de la guardia costera (filipino o japonés).
  • Resultado: Activación de protocolos de defensa. EE. UU. despliega activos de combate directo. China responde con bloqueos navales totales alrededor de los arrecifes disputados. El comercio global se desvía, causando pánico en los mercados.

Escenario 3: El Frente de Taiwán (Probabilidad: Baja a corto plazo, Alta a largo plazo)

Pekín decide que la ventana de oportunidad se cierra y actúa sobre Taiwán, usando el Mar de China Meridional como flanco sur.

  • Desarrollo: Ante la declaración de Japón de que defenderá a Taiwán, y la acumulación de misiles estadounidenses en Filipinas, China lanza una operación anfibia o de bloqueo sobre Taiwán, simultáneamente atacando bases en Filipinas y Japón para neutralizar la respuesta aliada.
  • Resultado: Guerra regional a gran escala. China ha advertido a Japón de una “derrota militar aplastante” si interviene.

Evolución Probable: Hacia una “Guerra Fría” asiática

La evolución más probable para 2026 no es necesariamente la Tercera Guerra Mundial inmediata, sino la consolidación de bloques rígidos y una ruptura diplomática y económica severa.

La postura de la administración Trump de “paz mediante la fuerza”, combinada con la doctrina Takaichi en Japón, sugiere que la contención contra China se volverá más agresiva. Es probable que veamos:

  1. Más “botas sobre el terreno”: Un aumento de bases rotatorias y sistemas de misiles (como el Typhon) en Filipinas y potencialmente en islas japonesas cercanas a Taiwán.
  2. Desacople económico forzado: China castigará a los aliados de EE. UU. (especialmente Japón y Filipinas) con barreras comerciales totales, obligando a estos países a reorientar sus economías.
  3. Conflictos satélite: China evitará el choque directo con EE. UU., pero aumentará la presión sobre los eslabones más débiles (barcos pesqueros de Vietnam o patrullas de Indonesia) para probar la cohesión de la alianza anti-China.

El Mar de China Meridional ha dejado de ser una disputa por rocas y peces. A finales de 2025, es el termómetro que mide la fiebre de un orden mundial que se fractura. La pregunta ya no es si habrá tensión, sino si los mecanismos de control de daños podrán evitar que una colisión entre dos barcos guardacostas se convierta en la chispa que incendie el Pacífico.

 

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