domingo, 4 de marzo de 2018

FRANQUICIA DE AL QAEDA SE ATRIBUYE EL ATENTADO DE BURKINA FASO



Una represalia yihadista riega de sangre, cadáveres y caos las calles del barrio diplomático de Uagadugú, capital de Burkina Faso.

SANGRE EL EN BARRIO DIPLOMÁTICO

Pese a los esfuerzos internacionales para poner fin a sus actividades, la red terrorista Al Qaeda ha logrado superar la muerte de su fundador Osama bin Laden y esta demostrado una inusitada vitalidad en el corazón de África.

Operando a través de sus filiales en la región sahelo – sahariana los yihadistas que responden a las directivas de Al Qaeda siguen amenazando la paz y estabilidad del mundo.
Un claro ejemplo de ello fue el atentado a las instalaciones del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas y al complejo de la embajada de Francia, en el coqueto barrio diplomático de Uagadugú. Burkina Faso es uno de los países más pobre del Sáhel, región situada entre las arenas de Sáhara y las selvas tropicales africanas.

El atentado, perpetrado el pasado viernes 2 de marzo, arrojó un saldo de, al menos, 28 muertos -entre ellos 8 terroristas y 9 integrantes de los cuerpos de seguridad- y 80 personas heridas.

La acción terrorista fue reivindicada, a través de la agencia Al Jabar, por el grupo denominado ´Jamaật Nasr Al Islam wa Al Mouminin (Frente Nusr Al Islam), que puede traducirse como “grupo de apoyo al Islam y a los musulmanes”.

Una franquicia de Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI), creada hace un año para agrupar a distintas organizaciones yihadistas que operaban en la región sahelo – sahariana, a los efectos de hacer frente a la creciente presencia militar occidental allí. La organización yihadista nació bajo la consigna de: “una bandera, una organización, un emir.”

Expertos occidentales consideran que el ataque del viernes fue una represalia por una acción llevada a cabo, el 14 de febrero de 2018, por fuerzas francesas de la Operación Barkhane, en el norte de Malí contra un convoy de yihadistas en que viajaba el líder del Frente Nusr Al Islam, Iyad Ag Ghali y en el que resultó muerto uno de sus máximos dirigentes Mohammed Al Hasan Al Ansari.

También un nuevo castigo para el gobierno del presidente Roch Marc Christian Kabore por su participación en el grupo G-5 del Sahel (que forman Burkina Faso, Mali, Sudán de Sur, Mauritania y Níger). El G-5 ha conformado, en julio de 2017, una fuerza conjunta, el FC-G5S, de cinco mil hombres financiada y armada por la Unión Europea, Francia y los Estados Unidos.

No es la primera vez que las calles de Uagadugú se ven sumidas en el horror de un ataque terrorista. El 16 de enero de 2016, un ataque contra el Hotel Splendid y el café Cappuccino, también en pleno barrio diplomático, dejó un total de 29 muertos, pertenecientes a 18 nacionalidades distintas. En esa ocasión, la acción se la atribuyó la facción de AQMI, Al Murabitoum (Los que firman con sangre) que dirige el famoso yihadista argelino Mokhtar Belmokhtar, conocido como “Bellaovar” (El Tuerto) o “Mister Malboro”.

Más tarde, el 14 de agosto de 2107, un nuevo ataque se produjo en la terraza del café Istanbul, situado en la Avenida Kwame N’kurumah, a metros del Hotel Splendid y el café Cappuccino, produjo otras 24 víctimas fatales. Los terroristas que efectuaron el ataque pertenecían a AQMI.

LAS FRANQUICIAS SE UNEN

Ante la creciente presencia occidental (Operación Barkhane, Misión de Entrenamiento de la Unión Europea en Mali (EUTM-Malí), Misión Multidimensional Integrada de Estabilización de las Naciones Unidas en Malí, FC-G5S, etc.), los grupos terroristas decidieron coordinar sus esfuerzos.

En este contexto, el 2 de marzo de 2017, los líderes de varias organizaciones yihadistas que operan en el Sahel en representación de Al Qaeda dieron a conocer, mediante un vídeo, su decisión de unirse en una nueva agrupación denominada ´Jamaật Nasr Al Islam wa Al Mouminin. El vídeo fue subido a la cuenta de Instagram, Al Zalaqa Media, que pasó a ser el órgano de difusión oficial de este nuevo grupo yihadista.

´Jamaật Nasr Al Islam wa Al Mouminin se formó con la unión de los grupos denominados Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI), Al Murabitoum (Los que firman con sangres), Ansar al Din (Defensores de la Fe) y el Frente de Liberación de Macina.

En la reunión constitutiva, difundida a través del vídeo- AQMI estuvo representada por el Emir de su rama del Sahara, Djamel Okacha (Yahya abu al Hamman) y el cadi (juez) Abu ´Abd al-Rahman al Sanhaji, responsable de los asuntos judiciales del grupo. Al Murabitoum, que ha llevado a cabo varios ataques terroristas de importancia, como el perpetrado contra la planta gasífera de In Amenas, situada en el suroeste de Argelia, que se saldó con la muerte de 32 terroristas y 23 trabajadores de la planta tomados como rehenes. Este grupo fue creado, en 2010, por el argelino Mokhtar Belmokhtar, pero fue representado en la ocasión por el comandante adjunto, Mohamed Ould Novini (Mohammed Al Hassan al Ansari), precisamente el dirigente que resultó muerto por el ataque francés del pasado 14 de febrero.

El grupo Ansar al Din, es una organización yihadista que agrupa especialmente a los tuaregs Ifora. Los combatientes de Ansar al Din llevan largas barbas y banderas negras con el “Shahada” –credo islámico inscrito en blanco. En el encuentro, Ansar al Din fue representado por su emir Iyad Ag Ghaly (también conocido como Abu Al Fadl).

Por último, el Frente de Liberación de Macina, grupo creado hace tres años por su Emir, Mohamed Koufa, es muy activo especialmente en el centro de Malí entre los integrantes de la etnia fulani. Los fulani son veinte millones de personas dispersas por todo el oeste de África.

´Jamaật Nasr Al Islam wa Al Mouminin permite a los yihadistas presentar un frente unificado con integrantes de las diversas etnias que pueblan la región: tuareg, fulani, árabe y amazigh -bereber- lo que facilitará el reclutamiento de nuevos integrantes.

El Emir de la agrupación es el tuareg Iyad Ag Ghaly quien jura lealtad al Emir de Al Qaeda en el Magreb Islámico, Abu Musab ´Add al Wadud (Abdelmalek Droukdel), y hace también juramento de fidelidad al emir general de Al Qaeda, Aymen Al Zawahiri y al emir del emirato islámico de Afganistán, Haibatullah Akhundzada, a quien el mismo Al Zawahiri juró lealtad, en junio de 2016, adoptando la misma actitud que Osama Bin Laden cuando prometió lealtad al Mullah Omar.

EL EMIR IYAD AG GHALY

Iyad Ag Ghaly, un notable tuareg ifora, del clan de los Irayakanes. Nacido en 1954, la región de Kidal, en proximidades de la frontera con Argelia, es bajo de estatura, con larga barba negra y semblante adusto. Entre los tuaregs se lo considera un erudito y un notable respetado y consultado por la comunidad, que lo apoda el “León del Desierto” o “El Estratega”.

Hijo de ganaderos, apasionado por las carreras de camellos en su juventud, Iyad Ag Ghali desarrolló entre otras actividades la de mecánico y empleado administrativo en Libia y Argelia. En 1988 fundó el Movimiento Popular para la Liberación de Azawad, que acaudilló la rebelión de 1990 a 1996. En la noche del 28 de junio de 1990, Yyad Ag Ghaly dirigió los ataques del Movimiento Popular para la Liberación de Azawad (MLPA) en Tidemén y Menaka (en el extremo Este) que originaron la muerte de dieciocho personas, incluidos cuatro soldados de Mali. Con estas incursiones nocturnas comenzaron las rebeliones tuaregs en el norte de Mali.

Desde 1991 hasta la tregua formal con el gobierno de Mali, en 1996, Iyad Ag Ghaly lideró el grupo más radical del MPLA y fue el quien firmó los Acuerdos de Tamanrasset, en Argelia, en nombre del pueblo tuaregs que luchó por su independencia. En 2003, tuvo una participación decisiva en la negociación que llevó a la liberación de catorce turistas alemanes secuestrados por los yihadistas argelinos del Grupo Salafista para la Peregrinación y el Combate (GSPC).

Entre 2005 y 2008, Ag Ghaly fue designado por el presidente Amadou Toumani Toure como diplomático maliense en Jeddah, Arabia Saudí. Allí el líder tuareg sufrió una importante transformación. Hasta entonces Ag Ghaly prestaba poca atención a la religión, incluso mostraba afición al consumo de alcohol y cigarrillos, la vida disipada, la poesía y la música. Pero en Arabia Saudí cambio radicalmente. Se incorporó al movimiento religioso Tablighi Jammat, adquirió aspecto piadoso, cambió de hábitos, se dejó crecer una gran barba y comenzó a frecuentar a los propagandistas del yihadismo. Su comportamiento no tardó en llamar la atención de las autoridades y pronto fue llamado a Bamako.

A finales de 2011, Iyad Ag Ghali intentó asumir el liderazgo del grupo tuareg Kel Adagh, pero fracaso. Incapaz de asumir la conducción total del Movimiento Nacional para la Liberación de Azawad en la rebelión, creó su propia organización salafista. Así, se hizo conocer como líder de Ansar al Din al iniciarse el alzamiento tuareg, en marzo de 1212.

El 3 de abril de 2012, Iyad Ag Ghaly, en una entrevista radial en la recientemente capturada ciudad de Tombuctú, anunció la imposición de la sharía, el velo a las mujeres, y la aplicación de brutales castigos tales como la lapidación a los adúlteros, y la mutilación punitiva de ladrones y blasfemos. El anuncio causó que casi la totalidad de la población cristiana de la ciudad huyera hacia Burkina Faso.

Al asumir como emir del ´Jamaật Nasr Al Islam wa Al Mouminin, Iyad Ag Ghali dio a conocer una nómina de once países en tres continentes considerados como enemigos de la organización.

Seis países pertenecen al África Sahel: Chad, Níger, Burkina Faso, Costa de Marfil, Guinea y Senegal.

Otros cinco son occidentales: los Estados Unidos, Francia, Alemania, Suecia y los Países Bajos.

Ag Ghaly también definió la estrategia militar del nuevo grupo que según él busca “ampliar su presencia en una extensa zona geográfica, debilitar al enemigo y dirigirse a donde sea necesario. También convocar a todos los musulmanes contra el enemigo común a través de una búsqueda de apoyo y la construcción de relaciones populares entre la gente.”

Los expertos sospechan de los vínculos que Iyad Ag Ghaly mantendría con los servicios de inteligencia argelinos, debido a que el terrorista tuareg suele huir a Argelia cada vez que las fuerzas francesas los persiguen en Malí.

CONCLUSIONES

Ante el retroceso de sus operaciones en Irak y Siria, decenas de combatientes yihadistas se están trasladando de Medio Oriente a África. En opinión de Dominique Thomas, investigador de la Ecole des Hautes Etudes en Sciencies Sociales: “Hay dos frentes en los que AQMI invierte enormemente: Libia, donde sus redes se extienden a Dema y Benghazi, en el este del país, y el Sahel, con voluntad de establecerse en Burkina Faso.” El ataque del viernes sería una prueba de esta instalación.  



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