viernes, 15 de mayo de 2020

¿FUNCIONARÁ LA CUARENTENA ASISTIDA?




La implantación de una cuarentena asistida aumenta la incertidumbre sobre la evolución de la pandemia de coronavirus Covid 19 en Argentina.

El gobierno del presidente Alberto Fernández ha decidido autorizar gradualmente la realización de ciertas actividades económicas y permitir mayores desplazamientos de la población después de 57 días ininterrumpidos de cuarentena domiciliaria e interrupción de la economía.

El momento elegido no es sin duda el mejor. Día a día se incrementa en forma paulatina el número de personas infectadas, de las cuales fallece una cada veinticuatro horas. Todos los días se registra un récord de infectados y muertos. Aunque esas cifras son de dudoso valor para saber sobre la marcha de la pandemia porque el gobierno no realiza el número necesario de testeos como para determinar con certeza cuál es la evolución real de la misma.

Por otra parte, la gran cantidad de víctimas fatales estaría indicando que muchos de los infectados no son detectados hasta que la enfermedad ingresa en su etapa de máxima peligrosidad.

El gobierno argentino ha debido aflojar los controles acorralado por una sumatoria de factores. Por una parte, debido al cansancio de la población, especialmente en las grandes ciudades, por tantos días de encierro domiciliario. En muchos casos cuatro o más personas deben convivir las veinticuatro horas en una vivienda de reducidas dimensiones que, hace aflorar los conflictos latentes desde hacia largo tiempo. Incluso las parejas que vivían solas debieron afrontar el desafío de una convivencia total, después de muchos años de verse parcialmente durante la semana y alternando los fines de semana con salidas y amigos.

La situación se tornó especialmente insoportable para los profesionales y trabajadores por cuenta propia cuyos ingresos están condicionados por su actividad diaria (desde abogados, contadores, psicólogos, etc. a vendedores ambulantes, peluqueros, masajistas, entrenadores físicos, comerciantes, etc.).

La prolongación de la cuarentena agotó sus reservas financieras e incrementó su endeudamiento (acumulando impagos de expensas a los consorcios de propietarios de viviendas, la renta, pago de servicios: agua, electricidad, gas, internet, telefonía, medicina prepaga, educación privada, impuestos, etc.).

Todos estos factores llevaron a gran parte de la población a desafiar el aislamiento social y salir pese a la prohibición e incluso iniciar algún tipo de actividad laboral no permitida por las autoridades.

Antes del inicio de la pandemia del Covid 19, la Argentina venia de nueve semestres seguidos de estanflación (recesión con inflación) la imposición de la cuarentena no hizo sino agravar la crisis económica. Muchas pequeñas y medianas empresas bajaron sus persianas y ya no las abrirán más. La cadena de pagos está absolutamente rota. Las entidades bancarias acumulan cheques sin fondos que actualmente llegan a casi 300.000 cheques rechazados y créditos en mora. Algo similar ocurre con las carteras de clientes de las tarjetas de crédito.

El auxilio oficial no llegó a todos aquellos que perdieron sus ingresos por la cuarentena. Los trabajadores cuyos ingresos familiares dependen totalmente de actividades encuadradas en el denominado “monotributo” (el pago de un único impuesto por parte de trabajadores independientes de bajos ingresos) recibieron mensualmente diez mil pesos (unos U$S 60,00). Además, si no tenían ningún otro préstamo pendiente podían tramitar un préstamo personal de hasta ciento cincuenta mil pesos (unos U$S 1.100,00) a devolver con seis meses de gracia y una muy baja tasa de interés. Pero, el otorgamiento del crédito queda a criterio de las entidades bancarias privadas que evaluaban la capacidad del solicitante para cumplir con los pagos.

Quienes no estaban inscriptos como “monotributistas”, es decir, el grueso de los trabajadores informales quedó al margen de este tipo de ayuda oficial.

La pandemia ha obligado al gobierno nacional a incrementar considerablemente el gasto fiscal mientras descendió la recaudación impositiva como producto de la menor actividad económica. El gobierno no tuvo otra alternativa que emitir más moneda. Incluso debió apelar a crear un nuevo billete de mayor denominación equivalente a cinco veces el máximo billete existente. De un billete de mil se paso al de cinco mil pesos.

La fuerte emisión monetaria y el virtual default técnico de la deuda externa argentina disparó el valor del dólar frente al peso. El dólar paralelo o “blue” que cotiza clandestinamente (y que es el único al que puede acceder el grueso de la población para preservar sus ahorros) pasó de los cuarenta pesos por dólar hace seis meses cuando asumió Alberto Fernández a los 138 pesos en que cotiza hoy 15 de mayo.

La crisis económica, potenciada por la pandemia, golpea especialmente a la población que reside en los asentamientos informales que suelen denominarse oficialmente como “barrios vulnerables” (y que la gente denomina “villas miseria” o simplemente “villas”). Estamos hablando de áreas cubiertas de viviendas precarias instaladas sobre la tierra, muchas sin piso, que se apiñan en un terreno sin ningún tipo de urbanización, sin calles solo pasadizos que serpentean entre una casilla y otra. Estas viviendas carecen de agua corriente o cloacas, y su abastecimiento de energía eléctrica depende de instalaciones precarias e ilegales.

Estos superpoblados complejos de viviendas constituyen una verdadera tierra de nadie donde el Estado y todas sus instituciones (policiales, sanitarias o asistenciales) están absolutamente ausentes.

En esos asentamientos en la mayoría de los barrios vulnerables la cuarentena nunca se cumplió y la población no emplea barbijos o tapabocas, guantes, ni alcohol o cloro líquido. Sencillamente carecen del dinero para alimentarse mucho menos para destinar a estas protecciones.

El gobierno, que no cuenta con estos insumos para abastecer al personal sanitario y los cuerpos policiales, tampoco abastece de estos elementos a la población carenciada.
En la mayoría de los casos la población de las llamadas “villas miseria” e incluso los pobres que viven en barrios obreros no tan carenciados, actualmente sobreviven alimentándose en comedores comunitarios y los niños comiendo en las escuelas que, aunque están cerradas por la cuarentena, abren para brindar alimentos.

Desde que comenzó la pandemia el Ejército Argentino comenzó a emplear sus “cocinas de campaña” para elaborar y distribuir alimentos. Otro tanto hacen las iglesias (católicas y evangélicas) y los clubes barriales de futbol que, cerrados al público, brindan cenas gratuitas a la población que se lleva la comida a sus viviendas. Estas son iniciativas privadas que no dependen del aporte del Estado para abastecerse de los alimentos que brindan a la población.

La Ciudad Autónoma  de Buenos Aires registra veinte de estos asentamientos (algunos parcialmente urbanizados con calles, plazas y luminarias) donde reside el 6% de sus casi tres millones de habitantes.

El más organizado y con mejor calidad de viviendas de estos asentamientos es el denominado Barrio 31 (Villa 31 o Villa Padre Mujica), ubicada en proximidades de la terminal ferroviaria y de buses de larga distancia de Retiro. Allí residen ochenta mil personas en condiciones muy precarias y de hacinamiento. Es también el barrio de la ciudad de Buenos Aires donde se registró el mayor número de personas infectadas.

Lo grave es que los residentes en este asentamiento trabajan en diversos lugares distribuidos a lo largo de toda la ciudad, incluso en labores vinculados con la elaboración y venta de comidas, sanitarias y de seguridad. Recientemente, un agente de policía que vivía en el Barrio 31 dio positivo de coronavirus. Pero para cuando se detectó que estaba infectado había contagiado a cinco compañeros en la Comisaría donde prestaba servicios y posiblemente a la gente con quién tuvo contacto.

El segundo foco de contagios y de mortandad son los seiscientos geriátricos donde se concentra la población más vulnerable. En algunas de estas residencias para ancianos las instalaciones son inadecuadas y el personal sin suficientes medios ni idoneidad profesional para prevenir los contagios o detectar tempranamente los síntomas de la enfermedad.

Por último, está la población en situación de calle, que ha aumentado debido a la crisis económica y que se torna más vulnerable por estar mal alimentada y aseada, padecen diversas patologías y está muy expuesta a las bajas temperaturas. En los últimos días, se registraron 90 contagios en un albergue del gobierno de la ciudad para este tipo de población.

Este es el grave panorama en la ciudad capital de Argentina, donde el jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta ha sido proactivo -a veces en exceso- para contener la pandemia. En la provincia de Buenos Aires, donde el gobernador Axel Kicillof se desentendió del problema delegando el manejo de la lucha contra la epidemia en los 139 intendentes del distrito, la situación es aún más grave.

La ciudad de Buenos Aires posee veinte asentamientos vulnerables, pero la provincia del mismo nombre tiene mil ochocientas de estas áreas poblacionales donde se hacinan dos millones de personas que sobreviven principalmente gracias a la ayuda económica que les brinda el Estado Nacional (Asignación Universal por Hijo, jubilaciones, pensiones y otros planes sociales, etc.), la distribución de bolsones con alimentos y trabajos informales eventuales (en la construcción, como empleados domésticos, tareas de limpieza y comercio ambulante). Sin descartar, algunas actividades ilícitas, tales como robos o narcomenudeo.
La provincia además cuenta con más de mil geriátricos y residencias habilitadas y “supervisadas” por el Estado y una cantidad similar de residencias para ancianos informales o no habilitadas que operan en forma semiclandestina y donde la atención de los abuelos es aún más precaria.

Recordemos que la provincia de Buenos Aires tiene un territorio similar al de Italia o Polonia (305.571 km²) y una población igual a la de los Países Bajos (16.660.000 millones de personas) o sea el doble de los habitantes que tiene Austria.

Reiteremos que el gobierno bonaerense no actúa en la pandemia con sus propios medios sino que distribuye sus recursos a las intendencias y estas son las que organizan la prevención, preparan las instalaciones sanitarias, contratan servicios fúnebres, etc. y llevan a cabo el tratamiento de los casos detectados.

Por lo cual, el único registro de la evolución de la pandemia en la provincia de Buenos Aires proviene de las informaciones que los intendentes suministran al gobierno provincial y este al gobierno nacional. Es decir, que todo el proceso es poco confiable.

Este panorama se repite en la mayoría de las provincias con grandes cinturones suburbanos. Algunos gobiernos provinciales han extremado las medidas de prevención, en tanto otros han sido más negligentes o carecen de los recursos económicos necesarios. Incluso en algunas provincias no se produjeron contagios.

En estas condiciones, Argentina, por un lado se aproxima al pico de la crisis en la pandemia cuando se avecina el invierno y bajan las temperaturas y por el otro el gobierno nacional disminuye las medidas de prevención iniciando lo que denomina como una “cuarentena administrada”.

Si estas nueva medidas provocan un incremento sustancial en el número de infectados y muertos, es necesario recordar que el presidente Alberto Fernández ha debido aceptar este relajamiento de la cuarentena por el alto grado de desobediencia de la población y la previsión de los empresarios y comerciantes que debían pagar salarios, alquileres e impuestos mientras mantenían las puertas de sus establecimiento cerradas.
 


jueves, 14 de mayo de 2020

EL EXTRAÑO FINAL DE KIM JONG-NAM




El 13 febrero de 2016, el régimen comunista de Corea del Norte llevó a cabo una “ejecución extrajudicial” por traición contra el hermano del presidente Kim Jong-um y desertor del régimen Kim Jong-nam.

El régimen dictatorial de Corea del Norte en manos de Kim Jong-un se ha convertido en una versión asiática de Uganda en tiempos del dictador Idi Amin Dada.
La principal diferencia entre Idi Amin y el mariscal Kim Jong-un es que este último dispone de un arsenal nuclear que incluye bombas de hidrógeno y el cuarto mayor ejército del mundo. Esto convierte al tirano norcoreano en una amenaza muy superior a lo que fuera nunca del déspota africano.

UN PAÍS DIVIDIDO

La península de Corea fue un reino independiente hasta que Japón, en plena expansión colonial, lo convirtió en un protectorado en 1910. El 1919 los coreanos realizaron un levantamiento general contra el ocupante que, durante aplastado por los japoneses, aunque nunca pudieron extinguirlo totalmente.

En 1945, derrotado el Japón debió evacuar la península. Como producto de los acuerdos de Yalta, los Estados Unidos y la Unión Soviética dividieron al país en dos zonas de ocupación separadas por el paralelo 38°.

En 1948, en el Sur se creó la República de Corea presidida por Syngman Rhee, un veterano político exiliado en Hawái y opositor de los ocupantes japoneses. Inmediatamente, los soviéticos organizaron en el Norte la República Popular Democrática de Corea, organizada bajo el modelo estalinista y bajo la dictadura de Kim Il-sung, un activista que había estudiado en Moscú y luego encabezado una guerrilla contra los japoneses.
Ambos gobiernos declararon su intención de unificar al país siguiendo su propio modelo de sociedad.

Inmediatamente, comenzaron las rivalidades y los incidentes fronterizos. La guerra finalmente estalló el 25 de junio de 1950, cuando el ejército norcoreano irrumpió por el paralelo 38°. El sangriento conflicto terminó internacionalizándose. La ONU envío una fuerza multinacional -formada en su parte por tropas y mandos estadounidenses- apoyando al Sur y la intervención de tropas chinas y asesores militares soviéticos en favor del Norte.
La guerra se prolongó con diversas alternativas hasta la firma de un armisticio en Panmunjon, el 27 de junio de 1953, que retrotrajo la situación a la frontera inicial sobre el paralelo 38°.

El conflicto dejó un saldo de más de 4.500.000 víctimas civiles y militares entre las pérdidas de todos los países intervinientes y convirtió al paralelo 38° en la frontera militarizada más controlada y peligrosa del mundo.

EL SOCIALISMO JUCHE

Bajo la dirección de Kim Il-sum, la República Popular Democrática de Corea desarrolló su propia interpretación del marxismo leninismo denominado “pensamiento Juche”.

El órgano máximo del Estado es la Asamblea Suprema del Pueblo, compuesta por 687 miembros.

El partido oficial es el Partido del Trabajo de Corea que gobierno a través del “Frente Democrático para la Reunificación de la Patria”, creado en 1945, integrado además por el Partido Socialdemócrata de Corea y el Partido Condoísta Chong-u.

En realidad, se trata de un régimen de partido único donde los otras agrupaciones son simples sellos de goma destinados a crear la falsa imagen de que en Corea hay pluripartidismo.

También las elecciones que se realizan cada cinco años son sólo una ficción. Los votantes tienen una sola casilla donde marcar su preferencia: la del partido oficial, el voto no es secreto y para colmo los votos en disidencia deben ser depositados en una urna por separado.

La verdadera base del poder se encuentra en el Ejército Popular de Corea del Norte, el cuarto cuerpo militar más grande del mundo, con más de un millón de efectivos en activo y 4,7 millones en reserva. Es también el primer ejército del mundo en relación de gasto militar. El Ejército consume el 25% del PBI norcoreano. Corea del Norte posee también la mayor relación de soldados por habitante: 45 soldados cada 1.000 habitantes superando incluso a Israel que tiene 25 soldados cada 1.000 habitantes.

Desde 2006, Corea del Norte es oficialmente un país con armamento nuclear. En 2016 detonó con éxito una bomba de hidrógeno convirtiéndose en el sexto país que cuenta con este tipo de armamento. Hace unos días también probó con éxito un misil de mediano alcance (que alcanzó los 500 kilómetros) en el mar de Japón provocando las iras del gobierno estadounidense.

UNA DINASTÍA SANGRIENTA

En la práctica, la supuesta república socialista de Corea del Norte es una monarquía de partido único. Kim Il-sung, llamado “El Presidente Eterno”, gobernó desde 1948 hasta su muerte en 1994. Le sucedió su hijo, “El Amado Líder” Kim Jong-il quien también gobernó dictatorialmente hasta su muerte, en 2011. Inmediatamente le sucedió el tercer gobernante de la dinastía, su hijo menor Kim Jong-um, “el brillante camarada” que asumió el poder con tan sólo 27 años.

La familia Kim basa parte de su legitimidad para gobernar Corea del Norte en su pertenencia al “linaje Paektu”, la idea de que el clan desciende del volcán que es el hogar mítico del pueblo coreano.

Se dice que el Rey Tangun fue nieto del dios de los Cielos, el dios Hwanin. Según cuenta la leyenda el hijo de Hwanin, Hwanung, quería vivir en la tierra con los mortales. Su padre le permitió descender de los cielos al Monte Paektu con 3.000 funcionarios y vivir en la tierra donde enseñó a los mortales cómo comportarse, dando lecciones morales y haciéndoles distinguir entre el bien y el mal.

Durante su estancia un tigre y un oso pidieron a Hwanung poder convertirse en seres humanos. Hwangung aceptó con la condición de que durasen 100 días en una cueva con solamente ajo y plantas aromáticas. El tigre abandonó la cueva a los 21 días y el oso duró todo el tiempo, convirtiéndose así en mujer. La mujer no tenía hombre con quien contraer matrimonio y rezaba encontrar uno para poder así tener descendencia.

Conmovido por sus plegarias, Hwanung se transformó momentáneamente en hombre y acepto a la mujer como su esposa. Tuvieron un hijo juntos; Tangun. Tangun formó el primer reino de Corea; Kojoson. La capital del reinado fue tras el paso del tiempo trasladada a Pyongyang, es la capital de Corea del Norte.

El Monte Paektu es el lugar donde el padre de Hwanung le dio permiso para descender a la tierra y por lo tanto considerado como el lugar de origen de los coreanos (tanto en el sur como en el norte de la península).

Pero, si bien tanto Kim Il-sung y Kim Jong-il eran déspotas de corte estalinista que no dudaban en perseguir, encarcelar o asesinar a los disidentes y a quienes osaban desafiar su autoridad de cualquier forma. El joven Kim Jong-um es un tirano de otro tipo, que se parece más a figuras históricas recordadas por su crueldad extrema como Iván, el Terrible, o Enrique VIII Tudor.

Desde que asumió el poder, Kim Jong-um ha purgado a 340 altos funcionarios del gobierno norcoreano. Los más afortunados fueron degradados y enviados a “reeducarse” trabajando en granjas prisión, otros fueron directamente encarcelados y la mayoría -unos 170- simplemente fueron ejecutados.

Entre los ejecutados de más relevancia están Jang Sung-thaek, tío de Kim Jong-um y entonces número dos del régimen, acusado de traición; Hyong Yong-col, ex ministro de Defensa por quedarse dormido durante un desfile militar; Choe Yong-gon, antiguo responsable de la cartera de Educación, por sentarse de manera informal e irrespetuosa. Las ejecuciones se realizaron mediante métodos como el pelotón de fusilamiento o hasta con el uso cañones antiaéreos.

ASESINATO EN LA FAMILIA

Un claro ejemplo de que Kim Jong-um se comporta como un déspota medieval, o uno de esos príncipes sangrientos del Renacimiento de que quienes habla Maquiavelo; es el asesinato de su hermanastro Kim Jong-nam en el Aeropuerto Internacional de Kuala Lumpur, Malasia, por dos prostitutas contratadas por el servicio de inteligencia norcoreano.
Kim Jong-nam, era el hijo mayor de Kim Jong-il, fruto de su relación con la actriz surcoreana Sung Har-rim. Nacido en Pyong Yang, en mayo de 1971, y formado en Suiza y Rusia, como sus hermanos, fue considerado durante una década como heredero, aunque él nunca mostró interés por la sucesión.

Después de completar su educación en el extranjero, hablaba varios idiomas, incluso el japonés. Vivió en Pyong Yang, encargado de supervisar el desarrollo tecnológico del país.
Hasta que, en 2001, fue sorpresivamente detenido en el Aeropuerto de Tokio, cuando intentaba ingresar a Japón con un pasaporte falso de la República Dominicana a nombre de Pang Xiong, que literalmente significa “Oso Gordo”. Jong-nam llevaba puesta una chaqueta estadounidense negra y una cadena de oro. En un principio Kim Jong-nam declaró que su intención era visitar el parque Tokyo Disney, acompañado por dos mujeres y de su hijo Kim Han Sol. Permaneció varios días detenido y luego fue expulsado a China. Según la revista japonesa Shukan Shincho, Jong-nam habría hecho otras tres entradas clandestinas a territorio japonés.

Desde entonces Kim Jong-nam y su familia se vieron forzados a vivir prácticamente exiliados en Macao, Singapur y China. En 2012, escapó milagrosamente de un intento de asesinato después de que se reuniera con el jefe del servicio de inteligencia de Corea del Sur. En los últimos tiempos enfrentaba serios problemas financieros.

Kim Jong-nam se encontraba en la sala de embarque del Aeropuerto, donde debía abordar un vuelo rumbo a Macao, cuando se le acercaron dos prostitutas, la vietnamita Doan Thi Huong, de 28 años, y la indonesia Siti Aisyah  quienes le pasaron por el rostro un pañuelo impregnado en el agente neurotóxico conocido como VX.

La exposición a una dosis de VX por inhalación, ingestión o absorción de la piel puede causar síntomas como dolor ocular, visión borrosa, sudoración excesiva, opresión en el pecho, respiración agitada, náuseas, vómitos y muerte. Por lo cual resulta muy sospechoso que las atacantes del Aeropuerto no hayan sufrido ellas también los efectos del veneno.

Mientras las mujeres huían del Aeropuerto y abordaban un taxi con rumbo desconocido, el infortunado Kim Jong-nam acudió a los mostradores de la terminal para explicar que “alguien lo había tomado por detrás y le había rociado un líquido en el rostro”. Inmediatamente entró en convulsiones y falleció antes de ser atendido en un hospital.

Las mujeres pronto fueron detenidas por las autoridades. En sus declaraciones ambas dijeron que creían haber sido contratadas por un programa de bromas televisivas quien les pago 400 ringgits malayos (unos noventa dólares estadounidenses) para ponerle aceite de bebe en el rostro a una persona en el Aeropuerto. Según ambas los contratantes eran cuatro hombre cuyo nombre real ignoraban.

Posteriormente, las autoridades malayas identificaron a los agentes norcoreanos como Ri Ji-hyon, Hong Song-hac, O Jong-gil y Ri Jae-nam, quienes para abordar a las mujeres atacantes emplearon nombres y nacionalidades distintas. Se desconoce su paradero después de haber llevado a cabo la operación de asesinato en Malasia y la Interpol emitió fichas rojas para cada uno de ellos, pidiéndoles a los gobierno de todo el mundo que los detengan y pongan a disposición de las autoridades malayas. Aunque es muy probable que si los agentes lograron retornar a Pyongyang hayan sido ejecutados para eliminar toda responsabilidad de Kim Jong-un con la muerte de su hermano.

Las dos prostitutas fueron juzgadas en octubre de 2017 acusadas de “causar daño voluntario con un arma peligrosa” y condenadas a tres años y medio de cárcel. Fueron liberadas en abril de 2019 por buen comportamiento.

Según el diario “The Wall Street Journal” afirmó que Kim Jong-nam era informante de la Agencia Central de Inteligencia. Esta afirmación se vio corroborada durante el juicio a las dos mujeres que atentaron contra su vida en el que se dijo que Kim pasó varios días en un complejo hotelero en la isla de Langkawi, donde se entrevistó con un hombre coreano – americano de identidad desconocida. Este encuentro fue mencionado también en un artículo por el diario japonés Asahi Shimbum en mayo de 2017, tres meses después del estallido del caso, en el que se hablaba de esta misma persona, un varón de mediana edad, con residencia en Bangkok y de quien las autoridades malayas sospechaban que se trataba de un agente estadounidense de la CIA.

Una tercer fuente confirma que Kim Jong-nam suministró información a la inteligencia estadounidense, se trata del libro “The Great Succesor” escrito por Anna Fifield, corresponsal jefe del Washington Post en China.


jueves, 7 de mayo de 2020

DIFERENCIAS CADA VEZ MÁS INOCULTABLES EN EL SENO DEL GOBIERNO KIRCHNERISTA



La pandemia de coronavirus somete a tensiones extremas al sistema sanitario, a la economía y a la alianza gobernante conformada por peronistas y kirchnerista.

Desde que se constituyó el Frente de Todos la mayoría de sus integrantes han insistido que existe total armonía entre Alberto Fernández y Cristina Kirchner y que dentro de ese heterogéneo frente electoral existe un único proyecto político, que las únicas diferencias son sutiles matices o tiempos en la implementación de las medidas.

Sin embargo, resulta evidente de que esto no es así. Si Alberto y Cristina fueran exactamente lo mismo hubieran continuado gobernando juntos hasta el fin del mandato de Cristina Kirchner en 2015. Pero esto no ocurrió. El 28 de julio de 2008 Alberto Fernández abandonó el gobierno del matrimonio Kirchner en desacuerdo con las políticas que estos pretendían aplicar.

Luego de dejar su cargo de jefe de Gabinete, Alberto Fernández se dedicó a reprocharle amargamente y a criticar las políticas aplicadas por su presidenta. Incluso llegó a dudar del equilibrio mental de su antigua jefa.

Por otra parte, si fueran exactamente lo mismo, que sentido tendría para Cristina Fernández de Kirchner resignar su candidatura a presidente para poner en ese cargo a Alberto, conformándose con un segundo puesto como vicepresidenta.

Cristina Kirchner no impulso la candidatura presidencial por amistad o aprecio hacia Alberto Fernández, lo hizo porque necesitaba la figura de un político más moderado, sin causas judiciales pendientes, con mejor imagen y más potable para sectores del electorado que resistían su figura, que nunca la habrían votado y sin los cuales el kirchnerismo no podría haber recuperado la presidencia.

Las diferencias entre ambos dirigentes fueron evidentes desde el primer momento. Comenzaron por el hecho claro y sobresaliente de que el Frente de Todos está constituido en esencia por la alianza entre dos partidos. Por un lado el Partido Justicialista con sus gobernadores y sindicatos. Por el otro, por el partido creado por CFK, la Unidad Ciudadana. A estos dos grandes partidos se agregan agrupaciones menores y diversos movimientos sociales.

Incluso durante la campaña presidencial el candidato a presidente y su vice mantuvieron sedes partidarias separadas. Alberto Fernández se estableció en unas oficinas cedidas por el sindicato de porteros, el SUTHER liderado por Víctor Santamaría, situadas en la calle México. Mientras que Máximo Kirchner y su madre operaban desde el Instituto Patria o el departamento de la calle Juncal y Uruguay.

Por otra parte, Alberto Fernández, en los días de la campaña  se reunió con todos los sectores del peronismo. Con los dirigentes sindicales y los gobernadores e incluso con aquellas figuras del peronismo que se habían distanciado del matrimonio Kirchner heridos por el trato que este dispensaba a sus colaboradores. Comenzando por Sergio Massa y siguiendo con Gustavo Béliz, Martín Redrado, Florencio Randazzo, Vilma Ibarra, etc. Su intención fue sumar a todo el espectro ideológico del peronismo en un único frente electoral.

Alberto incluso cortejó con insinuaciones y promesas al exministro Roberto Lavagna para que mantuviera su candidatura y así dividiera el voto anti-kirchnerista.

Mientras tanto, Cristina Fernández compartiendo esa estrategia, mantuvo un prudente silencio. Así pasó la mayor parte del tiempo en Cuba evitando definirse y para no enfrentar a la prensa. Su única participación en la campaña electoral consistió en las escasas y muy controladas presentaciones de su libro “Sinceramente”. En esas oportunidades, Cristina jugaba el juego que mejor conocía y más disfrutaba. Pronunciar largos monólogos frente a un auditorio compaciente que sonríe y aplaude.

Cristina permitió en esa etapa que Alberto Fernández hiciera todo tipo de promesas y creyera que realmente tendría una autonomía que en realidad no estaba dispuesta a permitirle. Mientras tanto alimentaba calladamente sus antiguos rencores y sospechas.
Tras la victoria electoral Cristina Kirchner retorno para reclamar el rol central en la toma de decisiones del futuro gobierno.

“Les deje que armaran el gobierno y me llenaron todos los casilleros con gente que me odia”, aseguran que dijo cuando recibió la nómina de quienes integrarían el nuevo gobierno.

Como una forma de ratificar su jefatura, tomó la lapicera y tachó a aquellos postulantes que no eran de su agrado. Todo el mundo político sabe que Cristina no es una persona que olvide o perdone los antiguos agravios o disidencias.

En otras palabras, Alberto y Cristina conforman un matrimonio de conveniencia donde las diferencias residen en la existencia de dos proyectos distintos y de aliados diferentes. Es decir, se trata de la existencia de diferencias más profundas y difíciles de conciliar. Cuando el objetivo era derrotar al macrismo, recuperar el gobierno y terminar con la persecución judicial de algunos exfuncionarios los peronistas y kirchneristas estaban todos juntos.

En la medida de que los objetivos comunes se van alcanzando comienzan a hacerse más notables las discrepancias entre ambos sectores de la coalición gobernante. Porque de eso se trata el Frente de Todos, de un conglomerado de sectores diversos en su historia, proyectos y hasta orígenes generacionales disimiles.

Lo curioso es que mientras el presidente Alberto Fernández trata de disimular las diferencias y discrepancias, tanto su vicepresidente Cristina Kirchner como quienes integran un entorno parecen buscar la confrontación.

El Presidente, por ejemplo, manifestó a la prensa que habla “siempre” con Cristina Kirchner. “Somos amigos, es la vicepresidenta, ha sido dos veces presidenta del país” destacó en una entrevista por la radio AM110.

Y agregó: “A veces estamos de acuerdo, y a veces no, pero yo la escucho por su gran capacidad e inteligencia. Pero siempre tiene cosas para aportar, yo siempre la escucho con mucha atención por su experiencia”.

Según el entorno de Alberto Fernández, el presidente y si vice hablan por teléfono todos los días y se ven una vez a la semana. La cuarentena puede extender esos plazos, pero la agitada agenda presidencial no les impide chatear a diario aunque sea a última hora. Sin embargo, esta versión no es muy compatible con la reunión de tres horas a puertas cerradas y aislados de todo oído indiscreto que mantuvieron esta semana.

Menos aún, que al término de la misma no se haya dado a conocer ningún comunicado ni hecho una foto feliz que eliminara toda especulación sobre discrepancias o malestar entre ambos.

Lo cierto es que, Cristina Fernández de Kirchner no ha efectuado nunca aclaraciones de cuál es su relación con el Presidente, ni ha deslizado halagos sobre él o desautorizado a aquellas personas de su amistad y confianza que menosprecian a Alberto Fernández y le restan autoridad cada vez que se presenta la ocasión. Incluso en ciertas apariciones públicas con el Presidente, Cristina Kirchner no ha evitado mostrar su disgusto e incomodidad.

Cristina Kirchner tampoco ha expresado nunca, en forma concreta, su respaldo a las medidas aplicadas por el Presidente y evita en todo lo posible compartir con él los actos de gobierno. En sus escasas apariciones públicas prefiere la compañía del gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof.

En cuanto a las críticas de los kirchneristas contra el presidente,recordemos por ejemplo, que tras el triunfo de los Fernández en las elecciones primarias, el venezolano Diosdado Cabello lanzó una dura advertencia al candidato presidencial del Frente de Todos, Me alegro mucho por el esfuerzo y el valor del pueblo argentino. Ojalá, Dios querido, que no me equivoque, que a quien están eligiendo no vaya a creer que lo están eligiendo porque es él”.

Más tarde, el ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, el médico militar Sergio Berni, un hombre de confianza de la Vicepresidenta, dijo algo parecido. Nuestro jefe político es Cristina Kirchner, y Axel Kicillof es nuestro administrador y al que le debemos todo porque es el hombre que ha designado Cristina", declaró Berni al ser entrevistado por Luis Novaresio (A24).

Cristina Kirchner nunca desautorizó públicamente a ningún dirigente por cuestionar la autoridad del presidente muy por el contrario siempre se ha sentido halagada de que la consideren “la jefa”.

Más allá las diferencias que emanan de las declaraciones públicas, lo cierto es que la orientación conceptual de la política exterior, de los resortes importantes del poder político y la relación con los movimientos sociales más contestarios están en manos de Cristina Kirchner y de La Cámpora. Mientras que en sordina ambos sectores se disputan los cargos en el gobierno.

La sociedad argentina debería prepararse para que, al término de la cuarentena que ha reducido la actividad política y económica, el país no solo se vea enfrentado a una difícil situación económica sino también a una fractura más o menos traumática en la coalición de gobierno.



lunes, 4 de mayo de 2020



ADEMÁS DE LA PANDEMIA CORONAVIRUS, UNA PLAGA BIBLICA PONE EN JAQUE AL MUNDO
Una gigantesca plaga de langostas del desierto recorre desde el Cuerno de África hasta Asia Central destruyendo a su paso la economía y dañando irremediablemente a un medio ambiente ya castigado alternativamente por sequías e inundaciones catastróficas.

El hombre ha luchado contra la langosta desde los tiempos más remotos. En la Biblia se la describe como la octava de las diez plagas conque Dios castigó a Egipto por no terminar con la esclavitud del pueblo hebreo, según registra el libro del Éxodo.

Hoy padecen esta calamidad quince de los 54 estados africanos y en especial, los ubicados en el Cuerno de África y sus aledaños como Yibuti, Eritrea, Etiopía, Kenia y Somalia. Las langostas han llegado incluso a Asia Central donde asolaron a Irán, India y Pakistán, que no habían visto una manga de langostas desde hacia medio siglo. En Pakistán la langosta devastó las cosechas de algodón y trigo.

La presencia masiva de las langostas migratorias del desierto, o Schistocerca gregaria, un monstruoso insecto que puede alcanzar un tamaño de quince centímetros y pesar unos tres gramos y que, con vientos favorables, puede viajar hasta ciento cincuenta kilómetros en un día.

Unas veinte de las siete mil variedades de saltamontes y grillos -normalmente solitarios- que existen en el planeta pueden adquirir un genotipo gregario, lo que las convierte en una especie de macro - organismo colectivo capaz de socializarse en enormes enjambres en los que sus miembros cambian de color, desarrollan músculos más fuertes en sus alas y adquieren la capacidad de sobrevivir sin agua durante un mes y soportar, al mismo tiempo, temperaturas que serían letales para la mayoría de las especies. Estos son precisamente los mecanismos adaptativos que han permitido a estos insectos  sortear grandes masas de agua salada y enormes extensiones de desierto para emigrar en busca de alimento.

Las voraces langostas del desierto se alimentan de cultivos -maíz, sorgo, trigo, mijo, café, algodón, etc.- sin hacer ninguna distinción con toda la vegetación que encuentran a su paso -pastos, hierba, hojas de árboles- ingiriendo en cuestión de horas una cantidad de alimento equivalente a su propio peso.

Un enjambre de los grandes puede albergar hasta 193.000 millones de estos insectos, oscureciendo a su paso el cielo y tapando al sol. Este tipo de enjambres pueden devorar en un solo día la cantidad de alimento que asume diariamente la población conjunta de los Estados de California y Nueva York, unos sesenta millones de personas.

Los saltamontes, las langostas jóvenes que se desplazan por tierra, han cubierto en algún caso hasta 430 kilómetros cuadrados, devorando 1,3 toneladas métricas de vegetación en apenas dos meses en la región etíope – somalí, donde 70.000 hectáreas de cultivos fueron arrasadas por la plaga.

Al devorar con toda la vegetación a su alcance, las langostas no sólo condenan a la ruina económica y al hambre a los seres humanos, sino también a la muerte por inanición al ganado y a la fauna local.

Debido a su particular fisiología, el calentamiento global y la creciente desertificación en varias regiones del mundo han convertido a la langosta del desierto en una especie particularmente dotada para multiplicarse y prosperar incluso en zonas geográficas muy alejadas de sus hábitats naturales.

La langosta del desierto tiene un horizonte de vida de tres meses. Después de que alcanza la madurez una generación, las hembras adultas depositan unos ochenta huevos en la arena que eclosionan en dos semanas. En las condiciones adecuadas pueden incubar una nueva generación veinte veces mayor que la anterior, por lo que su población puede multiplicarse cuatrocientas veces cada seis meses. Habitualmente, los desiertos de la Península Arábiga se secan rápidamente, lo que las hace desaparecer pronto, pero los huevos depositados en la arena sobreviven en estado latente hasta el momento en que encuentran la humedad suficiente para que los insectos puedan nacer.

Al parecer, la actual plaga se gestó en el desierto de Rub al-Jali, una de los mayores extensiones de arena de mundo, que forma parte del más amplio desierto de Arabia, entre Arabia Saudí, Omán, los Emiratos Árabes Unidos y Yemen. Ocupa una de las regiones más áridas e inhóspitas de la Tierra y totalmente despoblada. Allí, en el verano, la temperatura alcanza hasta los 55 grados centígrados.

En este territorio completamente deshabitado estos insectos se reprodujeron libremente favorecidos por dos ciclones tropicales seguidos que cruzaron el Océano Índico en 2018 y otros ocho en 2019, desatando lluvias tropicales que dejaron el suelo húmedo. En nueve meses nacieron tres generaciones de langostas, lo que provocó que el número de ejemplares fuera 8.000 veces por encima de lo normal. Después saltaron sobre el Mar Rojo y el Golfo de Adén hasta el Cuerno de África, donde los abundantes ciclones crearon las condiciones ideales para aumentar su reproducción.

Para agravar la situación, la mayoría de los países afectados por la plaga carecen de medios materiales para luchar eficazmente con la langosta. Además, algunos pesticidas utilizan elementos químicos como el “clorpirifós”, un insecticida organofosforado cristalino que inhibe la acetilcolinesterasa causando envenenamiento por colapso del sistema nervioso del insecto.

Este veneno es particularmente tóxico para la fauna, en especial para los anfibios, peces y abejas por lo cual, en 2015, se prohibió su empleo en los Estados Unidos. Una vez que la zona ha sido fumigada, se debe esperar varios días para transitarla para esperar que sus componente químicos se degraden por acción de la luz solar. Si la fumigación no se realiza con la precisión necesaria, el tóxico suele contaminar el agua de ríos, lagunas y otros reservorios para consumo humano o agrícola, intensificando así el daño sobre el medio ambiente que provoca la plaga.

Según la FAO, unos veinte millones de africanos se encuentran en riesgo de padecer una monstruosa hambruna por carecer medios subsistencia por la destrucción de las cosechas y del medio ambiente en general. Todo ello cuando el mundo se encuentra semiparalizado por la pandemia de coronavirus Covid 19 que ya ha provocado más de un millón de muertos.

viernes, 1 de mayo de 2020

EL PRESIDENTE FERNÁNDEZ SIENTE EL SONIDO DE LAS CACEROLAS



Los argentinos expresan su rechazo al presidente Alberto Fernández por su decisión de liberar a homicidas y violadores peligrosos para protegerlos del hacinamientos en las cárceles, mientras médicos, policías, guardiacárceles y otros trabajadores deben seguir exponiéndose al contagio.

Pese a que el aparato de propaganda en manos del kirchnerista insiste con el relato de que el presidente Alberto Fernández “se puso el país al hombro” y que su imagen positiva  del gobierno han crecido debido a su acertado manejo de la crisis provocada por la pandemia de coronavirus Covid 19, la sociedad argentina evidencia otra realidad.

Al mal humor provocado por las medidas restrictivas a los desplazamientos y las limitaciones a las actividades económicas, se suman un conjunto de medidas impopulares impulsadas por los sectores ultracristinistas del gobierno, con la escusa de contener la pandemia.

Primero fue el intento de estatizar el sistema de medicina privada para que todos, los que pagado durante años para disponer llegado el momento un servicio médico de mayor calidad y los que no han destinado ni un centavo de sus ingresos a este propósito, tengan el mismo servicio gerenciado por un Estado que ha demostrado su ineficacia en la gestión de la salud pública.

La iniciativa populista inmediatamente erizó la piel de las empresas propietarias de las clínicas médicas, los poderosos laboratorios farmacéuticos, profesionales de todas las ramas de la salud y especialmente de los influyentes sindicatos, que administran los fondos de las obras sociales y tiene una sólida e invisible red de intereses con la medicina privada.
Rápidamente, el presidente debió salir a decir que no se tocaría a la medicina privada.

Siguió inmediatamente la decisión de importar varios centenares de “médicos” de Cuba. Los colegios médicos argentinos objetaron al instante la idoneidad profesional de los supuestos médicos cubanos y que el gobierno, contradiciendo la abundante legislación existente, les permitiera ejercer sin revalidar sus títulos profesionales.

En tanto que, la oposición de centro derecha no dudo en acusar a los profesionales cubanos de ser en realidad agentes de inteligencia que llegaban al país para apoyar al aparato de poder kirchnerista para perpetuarse en el gobierno como hicieron en Venezuela con el dictador Nicolás Maduro.

Por último, llegó la liberación de los presos peligrosos con el justificativo del hacinamiento en las cárceles y de que los liberados constituyen población en riesgo ante la pandemia por su edad o por presentar patologías previas.

En realidad, desde tiempos de la campaña presidencial, el kirchnerismo había anunciado que propiciaba una liberación masiva de los “compañeros presos” comenzando con los exfuncionarios procesados y detenidos por hechos de corrupción durante las presidencias de Néstor y Cristina Kirchner, siguiendo luego con los condenados y procesados por delitos comunes que forman el “batallón militante” de presos que apoya al kirchnerismo dentro de los penales.

Diversos militantes kirchneristas se expresaron en ese sentido. El actor cómico Dady Brieva levantó una polvareda mediática con sus afirmaciones de que los peronistas como él sentían “respeto por el oficio de chorro”. En el mismo sentido, el dirigente social y amigo del papa Francisco, el abogado Juan Grabois afirmó que si le hubiera tocado ser padre de familia durante la crisis económica de diciembre de 2001, en lugar de salir a “cartonear”, estaba seguro de que “hubiera salido a robar de caño”. Por último, el ex secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, pidió: “Si algún muchacho quiere vivir de lo ajeno, que viva de lo ajeno, pero con códigos”, es decir, con una violencia administrada y racional.

Una vez en el gobierno, el Frente de Todos no sólo liberó a los exfuncionarios corruptos sino también a peligroso criminales comunes.

Es así como entre el 17 de marzo y el 17 de abril, el gobierno dejó en libertad a 2.244 presos de la cárceles bonaerenses. La mayoría, 1607, fueron liberados por haber cumplido sus penas o porque estaban en condiciones de obtener la libertad condicional. Otros 637 reclusos recibieron el beneficio de arresto domiciliario. De ese grupo 439 lo hicieron por pertenecer al grupo de contagio con el Covid 19.

Pese a las afirmaciones del gobierno de que no liberaría a presos violentos entre los liberados figuran personas condenadas por homicidio, en especial femicidios, narcotraficantes, violadores y pedófilos.

Lo que sucede es que el kirchnerismo adhiere al “garantismo jurídico” extremo que propicia el exjuez Eugenio Zaffaroni. Una teoría de filosofía jurídica que parte del principio de que la propiedad privada es producto de un robo y que por tanto el robar no es un delito. De que los delincuentes no son individuos antisociales sino víctimas de la una sociedad injusta y de un sistema legal impuesto compulsivamente por los ricos y poderosos que se han apropiado de la riqueza que en realidad es de todos.

Además, de estos grandes temas que movilizan a la opinión pública contra el Gobierno, otros hechos han contribuido también a incrementar el mal humor social.

·       La negativa del gobierno y de toda la clase política a rebajarse los salarios en solidaridad con el resto de la sociedad ante la crisis económica y los mayores gastos fiscales generados por la pandemia.
·       La devaluación del peso argentino frente al dólar. El 10 de diciembre de 2019, cuando asumió la presidencia Alberto Fernández, el dólar paralelo o “blue” cotizaba a 40 pesos y hoy, cinco meses después, lo hace a 120 pesos.
·       El gobierno debió despedir a quince altos funcionarios del ministerio de Desarrollo Social por adquirir alimentos para distribuir entre la población necesitada con una licitación amañada que en algunos casos pagar sobreprecios de hasta tres veces el costo en un supermercado de barrio. Los funcionarios fueron despedidos pero no se les labró el sumario reglamentario ni se le aplicaron sanciones administrativas ni penales con lo cual en el futuro podrían ser designados en otros cargos de la administración pública o acogerse a la jubilación.
·       Los efectos económicos provocados por el cese de la actividad económica en los trabajadores cuentapropistas que se quedaron de un día a otro sin ingresos de ningún tipo y sobre las empresas paralizadas que debían seguir afrontando los costos salariales, alquileres, seguros, impuestos, etc. La actividad económica en abril cayó un 70% comparada con igual mes de 2019 y la venta de naftas cayó un 90%.
·       La falta de medidas reales, efectivas y concretas para apoyar en tiempo y forma a todos los afectados por la interrupción de la cadena de pagos, incluyendo municipios y provincias que dejaron de percibir impuestos porque la población carece de recursos para cumplir con los pagos.
·       Y el masivo maltrato a los ancianos que debían cobrar sus pensiones, el viernes 3 de abril, forzados a soportar largas horas de cola al frío frente a las puertas de los bancos, por la improvisación de las autoridades. A lo que se suman las lamentables declaraciones del presidente Alberto Fernández culpando a los ancianos de vivir demasiado y ocasionar mayores gastos fiscales en pago de jubilaciones y prestación de cobertura médica

Todos estos factores confluyeron en el ánimo de la población ayer jueves 30 a las 20.00 horas para que expresara su descontento en un masivo cacerolazo contra el Gobierno.
De nada sirvió que la ministra de Seguridad Sabrina Frederick tratara de infundir temor en la oposición amenazando con un “patrullaje cibernético” contra quienes agitaran la protesta a través de Internet.

La protesta fue convocada exitosamente mediante las redes sociales y los hashtag #Cacerolazo30A, #CacerolazoContraLaImpunidad y #CacerolazoContraPresos entre otros, y se hizo masiva en toda la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, los municipios de Olivos, Bahía Blanca y Mar del Plata en la provincia de Buenos Aires y en las provincias de Santa Fe, Jujuy, Salta, Córdoba y La Pampa.

Miles de personas golpearon cacerolas, hicieron palmas en los balcones de los edificios, patios y jardines de las casas. También se escucharon bocinazos de los automovilistas y hasta sirenas de los vehículos policiales.

La masiva y prolongada protesta constituye una clara advertencia del mal humor social para el gobierno de Alberto Fernández que el año próximo, cuando la pandemia se haya atenuado o desaparecido, deberá afrontar las decisivas elecciones legislativas de mitad de mandato.