El rey Mohammed VI presidió el
viernes 16 de octubre de 2026, en el Palacio Real de la capital, la ceremonia
de nombramiento y toma de juramento del nuevo Ejecutivo marroquí, encabezado
por Fatima Ezzahra El Mansouri y al día siguiente presidió el Consejo de
Ministros.
Contenido:
Buenos
Aires - La designación, consecuencia directa de la victoria del Partido de la
Autenticidad y la Modernidad (PAM) en las elecciones legislativas del 23 de
septiembre, convierte a El Mansouri en la primera mujer que asume la jefatura
del Gobierno en la historia del país y sitúa a Marruecos como el segundo Estado
árabe en contar con una mujer al frente del Ejecutivo, después de Túnez.
Al
día siguiente, el sábado 17 de octubre, el soberano, acompañado por el príncipe
heredero Moulay El Hassan, presidió un Consejo de Ministros dedicado al examen
y la aprobación de las orientaciones generales del Proyecto de Ley de Finanzas
para 2027, un instrumento presupuestario que, en un entorno internacional
marcado por tensiones geoestratégicas, tendencias proteccionistas y competencia
por energía, tecnología y financiación, busca consolidar la resiliencia
económica del Reino y profundizar los pilares del Estado social.
El
proceso se desarrolló conforme al artículo 47 de la Constitución de 2011, que
obliga al monarca a encargar la formación de Gobierno a un miembro del partido
más votado. El PAM, formación de corte centrista y modernizador fundada en 2008
y tradicionalmente próxima al Palacio, obtuvo 97 de los 395 escaños de la
Cámara de Representantes, por delante del Reagrupamiento Nacional de
Independientes (RNI), que con 66 escaños quedó fuera de la coalición después de
haber liderado el Ejecutivo desde 2021 bajo Aziz Akhannouch. Le siguieron el
Istiqlal con 65 escaños, el Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD)
islamista con 54, el Movimiento Popular con 29, la Unión Socialista de Fuerzas
Populares (USFP) con 26 y el Partido del Progreso y el Socialismo (PPS) con 19.
Tras
las consultas, el PAM selló una alianza con el Istiqlal, la USFP y el PPS,
sumando 207 diputados, nueve por encima de la mayoría absoluta de 198. El
proceso, validado por las comisiones de escrutinio y el Tribunal
Constitucional, ilustró la capacidad del sistema para articular mayorías
estables a partir de resultados claros, mientras que la supervisión real sobre
las llamadas carteras de soberanía permanece intacta.
En
la ceremonia del viernes, celebrada en presencia del chambelán Sidi Mohammed El
Alaoui, los miembros del nuevo equipo prestaron juramento ante el soberano, que
posó después con el conjunto gubernamental. El Ejecutivo, integrado por 32
personas —la jefa del Gobierno, 20 ministros y 11 ministros delegados—, combina
un hito de representación de género con una marcada continuidad en las carteras
estratégicas. Fatima Ezzahra El Mansouri, nacida el 3 de enero de 1976 en
Marrakech en una familia de influencia local —su padre fue pachá de la ciudad y
embajador en los Emiratos Árabes Unidos—, abogada especializada en derecho
contractual e inmobiliario con formación en Rabat, Montpellier y Nueva York,
fundadora del PAM en 2008, primera mujer alcaldesa de Marrakech en 2009 y
ministra desde 2021, encabeza el equipo. Permanecen en sus puestos Abdelouafi
Laftit en Interior, Nasser Bourita en Asuntos Exteriores, Cooperación Africana
y Marroquíes Residentes en el Extranjero —diplomático al frente de la cartera
desde abril de 2017, Abdellatif Ouahbi en Justicia, Ahmed Toufiq en Habices y
Asuntos Islámicos, y Abdeltif Loudyi como ministro delegado ante la jefa del
Gobierno encargado de la Administración de la Defensa Nacional. Hassan Tariq
asume la Secretaría General del Gobierno, mientras Fouzi Lekjaa, presidente de
la Federación Real Marroquí de Fútbol y anterior ministro delegado de
Presupuestos, pasa a Economía, Finanzas y Rendimiento Público. Nizar Baraka
retiene Equipamiento, Agua y Bosques; Nabil Benabdallah ocupa Educación
Nacional, Preescolar, Formación Profesional y Cualificación; Youns Bjijou
dirige Sanidad y Protección Social; Khalid Hatimy asume Agricultura, Pesca
Marítima y Soberanía Alimentaria; Ryad Mezzour continúa en Industria, Comercio,
Inversión e Inclusión Económica; Mohamed Mehdi Bensaid lleva Juventud, Cultura
y Deportes; Azzeddine El Midaoui está en Enseñanza Superior, Investigación
Científica e Innovación; Abdessamad Kayouh permanece en Transporte y Logística;
Charafat Afailal es ministra de Energía, Minas y Desarrollo Sostenible;
Abderrahim Chahid ocupa Empleo y Diálogo Social; Samir Belfkih combina
Ordenación del Territorio Nacional, Urbanismo, Vivienda y Política de la Ciudad
con la portavocía del Gobierno; Ahmed Rahhou asume Inteligencia Artificial,
Transformación Digital y Reforma de la Administración; Jalal Charaf dirige
Turismo, Artesanía y Economía Solidaria; y Najwa Koukouss está al frente de
Familia, Desarrollo Social e Igualdad.
Completan
el equipo los ministros delegados Kouloub Faitah (Relaciones con el Parlamento
y la Sociedad Civil), Omar Hejira (Comercio Exterior), Ahmed Mehdi Mezouari
(Pesca Marítima), Kamal Hachoumi (Preescolar y lucha contra el abandono
escolar), Madiha Khayr (Formación Profesional y Cualificación), Fatima Saadi
(Vivienda y Política de la Ciudad), Salah-Eddine Abkari (Juventud), Rachid
Hamouni (Inclusión Social), Aïcha Guellaa (Reforma de la Administración) y
Abdeljabbar Errachidi (Artesanía y Economía Solidaria).
La
continuidad en las carteras de soberanía responde a la lógica constitucional y
a la sabia dirección estratégica que imprime a su reinado el Rey Mohammed VI,
mientras los cambios en áreas económicas y sectoriales buscan renovar la
gestión sin alterar los equilibrios de poder.
Al
día siguiente, el Consejo de Ministros presidido por Mohammed VI y el príncipe
heredero Moulay El Hassan examinó, de conformidad con el artículo 49 de la
Constitución, las líneas generales del Proyecto de Ley de Finanzas para 2027,
presentadas por el ministro de Economía, Finanzas y Rendimiento Público.
El
entorno internacional, caracterizado por el aumento del coste de los conflictos
geoestratégicos, el auge del proteccionismo y la exacerbación de la competencia
en torno a recursos críticos, enmarca un proyecto que proyecta para el cierre
de 2026 un crecimiento del 4,7 por ciento, una inflación contenida en el 0,7
por ciento y un déficit presupuestario reducido al 3 por ciento del PIB.
Las
cinco prioridades articuladas reflejan las altas orientaciones reales y las
demandas sociales acumuladas. La primera apunta a la recuperación del poder
adquisitivo y a la consolidación de un Estado social sostenible mediante una
reforma estructural de los mercados y los precios a partir de 2027, la
continuación de la generalización de la cobertura médica con atención a la
sostenibilidad de los regímenes, la revalorización de la ayuda social directa,
la actualización de los sistemas públicos de salud y educación, y el refuerzo
del acceso a una vivienda decente a través del programa de ayuda directa.
La
segunda se centra en la inserción de los jóvenes en la educación, la formación
y el empleo decente, con el lanzamiento de un programa nacional integrado para
2027-2031 que articule formación, incubación, acceso a financiación, mecanismos
de garantía y mercados, superando la dispersión de programas sectoriales.
La
tercera busca acelerar la regionalización avanzada y la nueva generación de
programas de desarrollo territorial integrado, de acuerdo con las orientaciones
reales sobre reorganización de competencias regionales, claridad, eficacia,
coordinación y contractualización entre el Estado y las regiones, y plena
aplicación de la Carta Nacional de Desconcentración Administrativa, con una
movilización aproximada de 25.000 millones de dírhams.
La
cuarta refuerza la soberanía estratégica en materia hídrica, energética,
alimentaria y digital, garantizando la seguridad hídrica, acelerando las
energías renovables y la Oferta Marruecos para el hidrógeno verde, aplicando
progresivamente la hoja de ruta de la infraestructura gasística, y adoptando
medidas de seguridad alimentaria y soberanía digital.
La
quinta aspira a construir una economía capaz de financiar la ambición social y
soberana, acelerando reformas institucionales, preservando equilibrios
macroeconómicos y presupuestarios, movilizando financiación para grandes
proyectos y estrategias sectoriales, desarrollando ecosistemas industriales
soberanos, reforzando la inversión privada mediante la Carta de Inversiones y
la reforma de los Centros Regionales de Inversión, y prestando atención
especial a las muy pequeñas, pequeñas y medianas empresas, así como a las
trayectorias de los jóvenes desde la educación hasta el empleo y la vivienda.
La
importancia de este Proyecto de Ley de Finanzas radica en su carácter de hoja
de ruta para la legislatura, en un momento en que Marruecos prepara su
participación en la organización conjunta de la Copa del Mundo de 2030 con
España y Portugal, consolida su posición como hub regional y mantiene la
presión diplomática sobre la cuestión del Sáhara.
El
instrumento busca equilibrar la expansión del Estado social —heredera de los
impulsos reales de la última década— con la disciplina fiscal y la resiliencia
ante shocks externos, mientras responde a las expectativas de una población
joven que ha manifestado su descontento con la calidad de los servicios y las
oportunidades.
La
presencia del príncipe heredero en el Consejo subraya la continuidad
institucional y la transmisión de la visión estratégica del monarca, en un
sistema en el que el rey reina y gobierna, y en el que el Gobierno, aun
encabezado por una figura histórica en términos de género, opera dentro de los
márgenes definidos por el Palacio.
El
nuevo Ejecutivo inicia así su andadura con un presupuesto que privilegia la
cohesión social, la inserción juvenil, el desarrollo territorial equilibrado y
las soberanías estratégicas, en un contexto de baja participación electoral y
de desafíos internos y externos que exigirán una ejecución rigurosa para
traducir las orientaciones reales en resultados tangibles.

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