jueves, 29 de octubre de 2026

Marruecos convierte sus puertos en instrumentos de poder económico y proyección atlántica


 

El Rey Mohammed VI impulsa una transformación de la infraestructura marítima que combina competitividad internacional, seguridad energética, desarrollo de las provincias del sur y una nueva estrategia de integración africana. Nador West Med, la ampliación de Tánger Med y el futuro puerto de Dajla expresan una misma ambición: situar al reino en el centro de las grandes rutas comerciales entre Europa, África y América.

Buenos Aires - La geografía ha concedido a Marruecos una posición excepcional, pero es la decisión política de convertir esa ventaja en capacidad económica la que está redefiniendo su lugar en el comercio internacional. Situado entre el Mediterráneo y el Atlántico, a las puertas del estrecho de Gibraltar y frente a algunas de las principales rutas marítimas del planeta, el reino alauí ha emprendido una expansión portuaria que trasciende ampliamente la construcción de muelles, terminales y plataformas logísticas. Se trata de una estrategia de Estado que busca atraer inversiones, diversificar la estructura productiva, fortalecer la seguridad energética y consolidar una presencia africana con proyección transcontinental.

El rey Mohammed VI ocupa un lugar central en esa transformación. Su intervención directa en la evaluación de los grandes proyectos, la continuidad de las reuniones de trabajo en el Palacio Real y la insistencia en que las inversiones produzcan resultados sociales verificables revelan una concepción del desarrollo en la que la infraestructura constituye, al mismo tiempo, un instrumento de modernización económica y una palanca de influencia geopolítica.

El comunicado del Gabinete Real del 28 de octubre de 2026 ofrece una imagen particularmente significativa de esta orientación. Mohammed VI presidió una reunión dedicada al avance del complejo portuario e industrial Nador West Med y a la ampliación de Tánger Med mediante la construcción de una tercera instalación. El encuentro prolongaba una sesión de trabajo celebrada el 28 de enero y tenía como objetivo examinar el estado de las obras, las próximas etapas y la puesta en servicio de nuevas capacidades. El mensaje político era inequívoco: los proyectos portuarios forman parte de una planificación estratégica que exige seguimiento, coordinación institucional y cumplimiento de objetivos.

La importancia de esta política reside también en su continuidad. En julio de 2002, durante un discurso con motivo de la Fiesta del Trono, el monarca anunció la creación de un gran complejo portuario, comercial e industrial al este de Tánger. Aquella decisión sentó las bases de un modelo que posteriormente transformaría la relación de Marruecos con las cadenas internacionales de suministro. La Agencia Especial Tánger Mediterráneo recuerda que el proyecto fue concebido desde el principio como una plataforma integrada, en la que la infraestructura marítima debía vincularse con zonas industriales, comerciales y logísticas.

Tanger Med Special Agency

El resultado ha sido la consolidación de un sistema que ya no se limita a facilitar el tránsito de mercancías, sino que aspira a retener dentro del territorio marroquí una proporción creciente del valor generado por el comercio mundial. La siguiente etapa consiste en ampliar esa capacidad, extender sus beneficios hacia regiones menos favorecidas y proyectar la infraestructura nacional sobre la fachada atlántica africana.

Nador West Med, una nueva plataforma para el Mediterráneo occidental

La próxima entrada en funcionamiento de Nador West Med constituye uno de los hitos más relevantes de esta estrategia. El complejo, situado en la región Oriental, ha movilizado inversiones públicas y privadas por valor de 54.000 millones de dírhams, aproximadamente 5.000 millones de euros. Su diseño combina terminales de contenedores, instalaciones energéticas, espacios industriales y plataformas logísticas, con el propósito de convertir una infraestructura marítima en un polo de actividad económica de alcance regional.

La primera terminal de contenedores dispondrá de una capacidad prevista de 3,5 millones de TEU anuales —la unidad equivalente a un contenedor de veinte pies—. Una segunda terminal, con capacidad para 1,8 millones de TEU, tiene prevista su entrada en servicio en abril de 2027. La inversión privada asociada a ambas instalaciones alcanzará los 8.000 millones de dírhams. El proyecto contempla asimismo terminales para graneles sólidos y mercancías diversas, además de instalaciones destinadas al almacenamiento y la distribución de hidrocarburos.

La dimensión energética es particularmente significativa. El complejo prevé una zona de almacenamiento de hidrocarburos con una capacidad potencial de cuatro millones de metros cúbicos y una terminal de gas natural licuado capaz de procesar hasta 5.000 millones de metros cúbicos anuales. Estas instalaciones deberán contribuir a diversificar las vías de abastecimiento energético del reino, mejorar su capacidad de almacenamiento y facilitar la articulación entre las necesidades industriales y las redes internacionales de suministro.

En una economía expuesta a las oscilaciones de los mercados energéticos internacionales, la disponibilidad de infraestructuras adecuadas representa una ventaja estratégica. No elimina la dependencia de los suministros externos, pero puede proporcionar mayor flexibilidad para gestionar las importaciones, ampliar las alternativas de aprovisionamiento y responder a las fluctuaciones de la demanda.

La importancia del proyecto reside también en su capacidad para estimular la industrialización de la región Oriental. La zona industrial ya cuenta con una fábrica en funcionamiento y otras tres en construcción, según el comunicado oficial. Las previsiones iniciales apuntan a la creación de 14.000 empleos directos y 20.000 indirectos, mientras que las proyecciones de desarrollo a más largo plazo contemplan un volumen de ocupación considerablemente superior.

Mohamed Jamal Benjelloun, director general de Nador West Med, ha definido el complejo como una “locomotora del desarrollo territorial y regional”, una expresión que resume la expectativa de que la infraestructura contribuya a fortalecer el tejido industrial, generar riqueza y mejorar las condiciones de vida de la población.

Para que esa expectativa se materialice, Marruecos deberá garantizar que la actividad portuaria no quede aislada de la economía circundante. La conexión ferroviaria Selouane-Nador West Med y la autopista Guercif-Nador West Med son piezas fundamentales de esa integración. Su finalidad es facilitar el movimiento de mercancías, reducir los costes logísticos y permitir que las empresas de la región accedan a mercados nacionales e internacionales con mejores condiciones de competitividad.

El desafío consiste, en definitiva, en transformar la ventaja geográfica en una ventaja productiva. Un puerto puede multiplicar el tránsito de contenedores sin generar necesariamente un desarrollo proporcional en su entorno. La diferencia depende de la capacidad de atraer industrias, formar trabajadores, impulsar pequeñas y medianas empresas y crear cadenas de proveedores locales.

Tánger Med 3: ampliar un éxito internacional

La ampliación de Tánger Med responde a una lógica complementaria. El complejo se ha convertido en uno de los principales activos económicos de Marruecos y en una plataforma de referencia para el comercio marítimo entre Europa, África, Asia y América.

Las cifras de 2025 permiten comprender la dimensión alcanzada. Según la autoridad portuaria, Tánger Med gestionó 11.106.164 TEU, un crecimiento del 8,4% respecto del año anterior, y movilizó 161 millones de toneladas de mercancías. El tráfico de camiones alcanzó las 535.203 unidades, mientras que el movimiento de pasajeros superó los 3,2 millones. La actividad vinculada a las exportaciones industriales y agroalimentarias contribuyó a sostener ese dinamismo.

El proyecto Tánger Med 3 pretende aprovechar esa trayectoria mediante la construcción de una nueva instalación al oeste de Tánger Med 2. La infraestructura contará con 1.200 metros de muelles, una capacidad adicional de 4,5 millones de contenedores anuales y una inversión estimada de 8.000 millones de dírhams. El contrato de concesión para desarrollar la nueva terminal ha sido firmado con Maersk-APM, vinculación que confirma la participación de operadores internacionales de primer nivel en la expansión de la plataforma marroquí.

Una vez completadas las ampliaciones previstas, el complejo podría alcanzar una capacidad total de 20 millones de TEU anuales. Esa cifra constituye una capacidad proyectada, no un volumen de tráfico ya alcanzado, pero revela la escala de los proyectos marroquíes.

La relevancia de Tánger Med no se mide únicamente por el número de contenedores que recibe. Su integración con zonas industriales ha favorecido la conexión entre la producción manufacturera marroquí y los mercados exteriores. Los sectores automovilístico, agroalimentario y manufacturero encuentran en el puerto una infraestructura capaz de facilitar las exportaciones, reducir los tiempos de tránsito y reforzar la previsibilidad de las operaciones comerciales.

La decisión de ampliar Tánger Med mientras se desarrolla Nador West Med evidencia una planificación que procura distribuir las funciones logísticas entre distintos puntos de la costa mediterránea. El objetivo es fortalecer la posición internacional del reino y reducir la dependencia de una única plataforma portuaria, al tiempo que se generan nuevas oportunidades de inversión en regiones diferentes.

Dajla Atlántico y la ambición de construir una fachada africana

Sin embargo, la transformación más profunda de la geografía económica marroquí podría producirse en la costa atlántica de las provincias del sur. Allí, el puerto Dajla Atlántico representa una pieza esencial de la política impulsada por el rey Mohammed VI para convertir la fachada marítima meridional en un espacio de intercambio económico, industrial y logístico entre Marruecos y el resto del continente.

La iniciativa se inscribe en una visión expuesta por el monarca en su discurso del 6 de noviembre de 2023, con ocasión del aniversario de la Marcha Verde. En aquella intervención, Mohammed VI afirmó que, así como el Mediterráneo vincula a Marruecos con Europa, el Atlántico constituye su puerta de acceso a África y América. El rey defendió la rehabilitación de la costa nacional y la construcción de un espacio atlántico capaz de favorecer la integración económica y ampliar la proyección internacional del país.

El mensaje contenía una definición geopolítica de considerable alcance. Marruecos no debía limitarse a aprovechar su posición en el estrecho de Gibraltar, sino desarrollar las infraestructuras necesarias para convertir su litoral atlántico en una plataforma de articulación continental. La iniciativa contempla mejores conexiones marítimas y terrestres, plataformas logísticas, una economía marítima más desarrollada y una mayor capacidad para atraer inversiones productivas.

Dajla Atlántico constituye una expresión concreta de esa orientación. Situado al norte de la ciudad de Dajla, el proyecto incorpora un puerto comercial de aguas profundas, instalaciones para la pesca costera y de altura, y espacios destinados a la industria naval. Está concebido para respaldar actividades pesqueras, agrícolas, mineras, energéticas y comerciales, con una amplia zona industrial y logística asociada.

La evolución de las obras confirma la importancia que Rabat concede al proyecto. Según la información publicada en octubre de 2026 por medios económicos marroquíes, la ejecución física había superado el 74% al cierre de septiembre, de acuerdo con datos de la empresa constructora SGTM. El presupuesto actualizado supera los 15.000 millones de dírhams y el calendario oficial sitúa la conclusión de las obras principales hacia finales de 2028, con la entrada en explotación prevista a partir de 2029.

La nueva infraestructura deberá contribuir a diversificar la economía de las provincias del sur, ampliar las oportunidades de empleo y mejorar las condiciones para comercializar productos pesqueros y otras mercancías. También puede facilitar la conexión de las actividades económicas del interior africano con los mercados marítimos internacionales.

Este último aspecto tiene una dimensión estratégica. Los países del Sahel sin salida al mar afrontan costes adicionales de transporte y dificultades logísticas para acceder a los mercados globales. Marruecos pretende ofrecerles una vía de conexión atlántica mediante la combinación de puertos, carreteras, plataformas de almacenamiento y acuerdos de cooperación regional.

La propuesta forma parte de la iniciativa real destinada a facilitar el acceso de los países sahelianos al océano Atlántico. En su discurso de 2023, Mohammed VI sostuvo que los problemas de la región no podían resolverse exclusivamente mediante instrumentos militares y reclamó una estrategia basada en la cooperación y el desarrollo compartido.

El éxito de esa aspiración dependerá, no obstante, de la materialización de los corredores de transporte, de los acuerdos comerciales y aduaneros, de la estabilidad regional y de la capacidad de los países participantes para financiar sus infraestructuras. Dajla Atlántico puede ofrecer una oportunidad, pero la transformación de esa posibilidad en flujos comerciales regulares exigirá inversiones complementarias y una cooperación sostenida.

La supervisión real y la dimensión social del desarrollo

La intervención directa de Mohammed VI en el seguimiento de los proyectos portuarios responde a una concepción de la gobernanza en la que las grandes inversiones deben someterse a una supervisión política continuada. Las reuniones presididas por el monarca permiten evaluar los avances, identificar las próximas etapas y recordar a los responsables institucionales que la infraestructura debe cumplir objetivos económicos y sociales.

El comunicado del Gabinete Real del 28 de octubre de 2026 contiene una directiva especialmente relevante: los beneficios de Nador West Med y de la ampliación de Tánger Med deben llegar al conjunto de las provincias concernidas y traducirse en mejoras tangibles para sus habitantes. Mohammed VI reclamó asimismo que se aceleren los programas de formación adaptados a las nuevas actividades, con el propósito de facilitar la incorporación de los jóvenes al mercado laboral.

La importancia de esta instrucción reside en reconocer que la construcción de infraestructuras no garantiza por sí sola el desarrollo humano. La creación de puestos de trabajo requiere trabajadores cualificados; la llegada de empresas necesita proveedores locales; y el aumento de la actividad portuaria debe acompañarse de servicios públicos, conectividad y mejores oportunidades educativas.

La apuesta por el desarrollo territorial aparece igualmente en la estrategia de Tánger Med, cuya agencia gestora atribuye al proyecto una dimensión económica, industrial y logística integrada. La experiencia acumulada en ese complejo ofrece a Marruecos una base institucional para extender el modelo a Nador y a la fachada atlántica, aunque cada región deberá adaptarlo a sus recursos, necesidades y estructura productiva.

Una estrategia económica con consecuencias geopolíticas

La expansión portuaria marroquí adquiere su significado más profundo cuando se observa como parte de una estrategia de posicionamiento internacional. En una economía mundial marcada por la reorganización de las cadenas de suministro, la competencia entre plataformas logísticas y la búsqueda de rutas comerciales más flexibles, disponer de puertos eficientes constituye un factor de poder económico.

La combinación de Tánger Med, Nador West Med y Dajla Atlántico permitiría al reino articular capacidades complementarias en el Mediterráneo y el Atlántico. El primer complejo consolidaría su papel como plataforma internacional de contenedores; el segundo ampliaría la conectividad del este del país e incorporaría una dimensión energética e industrial; y el tercero contribuiría a proyectar la economía marroquí hacia África occidental y los países del Sahel.

Esta red también puede reforzar la posición del Reino en las relaciones con Europa, al proporcionar infraestructuras útiles para las cadenas industriales y comerciales que conectan ambos continentes. Al mismo tiempo, la fachada atlántica abre oportunidades de cooperación con los países africanos ribereños del océano y con los mercados americanos.

El propósito no consiste simplemente en aumentar la capacidad de manipulación de mercancías. Se trata de atraer inversión productiva, estimular las exportaciones, consolidar actividades industriales y convertir las infraestructuras en instrumentos de integración económica. La Declaración de Rabat de febrero de 2025, adoptada en el marco del proceso de los Estados africanos atlánticos, respaldó precisamente la aspiración de transformar la costa atlántica africana en un espacio integrado, próspero y conectado con el mundo.

El desafío será mantener la coherencia entre esa ambición y sus resultados concretos. La capacidad portuaria debe acompañarse de una marina mercante competitiva, redes terrestres eficientes, procedimientos comerciales ágiles, inversiones privadas sostenidas y una estrategia de desarrollo industrial que aumente el valor añadido generado dentro del país.

Marruecos dispone de una experiencia relevante para afrontar esa tarea. El crecimiento de Tánger Med demuestra que una infraestructura portuaria puede convertirse en un activo estratégico cuando se integra en una política económica de largo plazo. Nador West Med y Dajla Atlántico deberán demostrar que ese modelo puede reproducirse en contextos territoriales diferentes y producir beneficios duraderos para sus respectivas poblaciones.

La supervisión ejercida por Mohammed VI revela que el Gobierno marroquí considera estos proyectos prioridades nacionales, no actuaciones aisladas de ingeniería. La continuidad de las reuniones de trabajo y las instrucciones dirigidas a los responsables políticos expresan la voluntad de mantener el control de los plazos, coordinar las inversiones y vincular los resultados económicos con objetivos de desarrollo social.

En última instancia, el éxito de esta transformación no se medirá exclusivamente por la posición de los puertos marroquíes en las clasificaciones internacionales, ni por el número de contenedores que atraviesen sus terminales. Su verdadera dimensión se determinará por la capacidad de generar empleos estables, diversificar la economía, fortalecer las empresas nacionales, mejorar la vida de las comunidades costeras y ampliar las oportunidades de las provincias del sur.

Mohammed VI ha situado la infraestructura marítima en el centro de una visión que combina modernización económica, integración africana y proyección atlántica. Si las inversiones previstas se traducen en conectividad efectiva, industrialización y desarrollo humano, Marruecos habrá conseguido transformar una ventaja geográfica en una plataforma duradera de influencia económica. El océano Atlántico dejará entonces de ser únicamente una frontera marítima para convertirse en uno de los principales espacios de expansión de su futuro nacional.

 

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