martes, 15 de octubre de 2013

LA ARGENTINA EN CIFRAS


LA ARGENTINA EN CIFRAS

Por el Dr. Adalberto C. Agozino

            En un tiempo de la Argentina en que la propaganda oficial convierte a la realidad en “el relato” me parece oportuno consignar reunidas algunas cifras que aparecen en la prensa argentina dispersa en distintos medios y en medio de extensos artículos. El objetivo es que estos datos se transformen en el mejor indicador sobre el estado real en que se encuentra el país después de la “década ganada” que hemos vivido bajo el gobierno de la “Diarquía Kirchnerista”.

INDICADORES POLÍTICOS

-       El 64% de las personas creen que el vicepresidente Amado Boudou esta poco o nada capacitado para ejercer la presidencia de la Nación. (Poliarquía Consultores).

-       En las encuestas para las elecciones legislativas de la provincia de Buenos Aires, Sergio Masa con  42,1% de intención de voto supera a Martín Insaurralde con 35,2% 
 
-       En intención de voto para presidente (si las elecciones se realizaran hoy) Daniel Scioli obtiene 32,1% mientras que Sergio Massa logra 25%. Tercero, muy lejos se sitúa Mauricio Marcri con el 12,6%.
INDICADORES ECONÓMICOS
-       Según un informe del Banco Ciudad, en términos anuales, las remuneraciones aumentaron un 24,8%, por debajo del alza del IPC Congreso: 25,2%, de manera que el poder de compra de los salarios de la economía habría disminuido ligeramente (-0,3%) respecto de un año atrás consolidando la retracción observada en 2012 (-0,6%).

-       El empleo registrado creció sólo un 0,8% interanual.

-       8.600 millones de dólares es la pérdida de reservas del Banco Central desde enero.

-       32% es la caída de la Inversión Extranjera Directa en los primeros seis meses de 2013 en Argentina, el país más afectado de la región según la CEPAL.

-       El déficit fiscal anual para el 2013 sería 4,3% del PBI. Como ejemplo: 2001 el déficit fue del 5,4% del PBI.

-       2013 será el quinto año consecutivo con déficit fiscal.

-       El peso frente al dólar oficial de devaluó un 22,8% en los últimos doce meses.

-       El peso frente al dólar blue de devaluó un 100% en los últimos doce meses. 

-       Los bancos pagan una tasa anual del 18% anual por plazo fijo de 30 días.

INDICADORES SOCIALES
-       The Pro­gram for In­ter­na­tio­nal Stu­dent As­sess­ment (PI­SA) es la más pres­ti­gio­sa prue­ba pa­ra eva­luar a los es­tu­dian­tes a ni­vel in­ter­na­cio­nal. Son apli­ca­das ca­da tres años y exa­mi­nan el ren­di­mien­to aca­dé­mi­co de alum­nos de 15 años en tres áreas te­má­ti­cas cla­ve: lec­tu­ra, cien­cias y ma­te­má­ti­cas.
El úl­ti­mo PI­SA se to­mó en 2009 y sus re­sul­ta­dos fue­ron de pú­bli­co co­no­ci­mien­to en di­ciem­bre de 2010. Par­ti­ci­pa­ron to­dos los paí­ses miem­bros de la Or­ga­ni­za­ción pa­ra la Coo­pe­ra­ción y el De­sa­rro­llo Económico (OC­DE), y paí­ses aso­cia­dos.

La Ar­gen­ti­na ob­tu­vo 398 pun­tos en Com­pren­sión Lec­to­ra, 388 en Ma­te­má­ti­cas y 401 en Cien­cias. La ca­li­dad de nues­tro sis­te­ma edu­ca­ti­vo es­tá muy por de­ba­jo de los es­tán­da­res mí­ni­mos acep­ta­bles.

Pero, asi­mis­mo, PI­SA mues­tra que pa­re­ce­ría ha­ber un ini­cio de cam­bio de di­rec­ción: la caí­da en los pun­ta­jes que ve­nía ob­te­nien­do el país en­tre 2001 y 2006 se fre­nó y los da­tos mues­tran una muy le­ve me­jo­ra.

Se­gún el in­for­me ci­ta­do, en el lap­so que va de los años 2000 a 2009, el pun­ta­je al­can­za­do por los alum­nos ar­gen­ti­nos des­cen­dió 20 pun­tos, de 418 a 398. De acuer­do con ese re­sul­ta­do, nues­tros es­tu­dian­tes se ubi­can en el pues­to 58° (so­bre 65 na­cio­nes), lo que sig­ni­fi­ca un des­cen­so de cin­co pues­tos en re­la­ción con la prue­ba efec­tua­da en 2006.
En una con­si­de­ra­ción li­mi­ta­da a los paí­ses la­ti­noa­me­ri­ca­nos.  Argentina quedó  detrás de Chile (44), Uruguay (47), Colombia (52) y Brasil (53). Dentro de la región la baja performance sólo fue superada por Perú, que quedó en el 63.

El Mercosur pedirá cambios en el examen PISA. El pedido forma parte de una declaración firmada por el ministro de Educación, Alberto Sileoni, y sus pares de Brasil, Uruguay, Ecuador y Bolivia.

El documento se presentó en el marco del Seminario de Políticas Educativas para la Región que realizado en el Centro Cultural Haroldo Conti, dentro de la ex ESMA. Uruguay (con la presidencia pro témpore) va a consensuar el documento con Paraguay, Venezuela, Chile, Colombia y Perú, los países que  faltaron a la reunión. Luego, el ministro brasileño, José Enrique Paín Fernández, será el encargado de hacer las gestiones ante el Consejo Técnico de PISA , que funciona en la sede de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en París. Es evidente que, si el enfermo tiene fiebre y no responde a la medicación aplicada, la mejor solución consiste en romper el termómetro. 

-       Según The Heritage Foundation, que mide año tras año el tipo de relaciones que se establecen en 185 países entre los valores sociales y los económicos como el ingreso per cápita y las tasas de crecimiento; el desarrollo humano, la democracia y la erradicación de la pobreza, y los derechos de propiedad y la iniciativa empresarial entre otros.
En el “Índice de Libertad Económica 2013”, la Argentina se encuentra en el puesto 160, con un índice de 46,7 puntos (la máxima libertad es el indicador 100), lo que la lleva a situarse en la categoría de países identificados como “reprimidos”. En esa franja, la Argentina está por debajo de Ecuador, Angola, Bolivia, Haití, Togo, Burindi y Etiopia. 

 

-       2.297.000 jóvenes argentinos se encuentran en situación de vulnerabilidad. En los últimos diez años aumentó el número de argentinos de 15 a 24 años que no estudian, no trabajan, ni están buscando un empleo. Los "ni-ni", como se conoce a este grupo -compuesto principalmente por mujeres-, representan actualmente entre el 10 y el 15% de la población juvenil del país, según distintos informes elaborados a partir de los datos del INDEC.  Para la Universidad Católica Argentina el porcentaje es aún mayor. Los analistas resaltan, además, que esa situación de exclusión se da principalmente entre los jóvenes de los estratos socioeconómicos más bajos.

Entre 2003 y 2012, según Ernesto Kritz, uno de los directores de Poliarquía Consultores, el peso de los "ni-ni" en la franja de 15 a 24 años aumentó de 8 a 10 por ciento. Esta suba, señaló el experto, se dio pese al crecimiento de la economía, la mejora en el mercado de trabajo (incluyendo la baja del desempleo juvenil) y el aumento del presupuesto educativo. De acuerdo con sus estimaciones, que se basan en la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC, en 2012 más de 650.000 jóvenes no estudiaban, no trabajaban ni buscaban empleo.

El problema es especialmente serio en los sectores de menores ingresos.  Se nota al analizar el cuartil inferior [el 25% de la población que menos gana]. Allí la proporción de jóvenes de 15 a 24 años que no estudian no trabajan ni buscan trabajo es de 15 por ciento, lo que representa un incremento de casi 4 puntos respecto de 2003.

Con un nivel educacional tan pobre, que se suma a su falta de experiencia laboral, estos chicos tienen una bajísima probabilidad de logro en el mercado de trabajo formal. Esa probabilidad es reducida aun en relación con los desempleados de la misma edad.

-       Según el índice de expectativas juveniles, que fue presentado en julio por la Organización Iberoamericana de Juventud (OIJ) y mide la percepción de los jóvenes sobre la situación actual y futura en temas como pobreza, corrupción, educación y empleo, el resultado de la Argentina (65 sobre un máximo de 100) es mayor que el de países como Brasil (55,9), Colombia (61,4) y México (61,6), pero menor que el de otros como España (66,3), Venezuela (68,2) y Ecuador (77,3).

CONCLUSIONES:

            Para concluir este breve recuento de cifras no se me ocurre nada mejor que un párrafo del excelente artículo del economista Guillermo Rosenwurdel: “El pesado legado económico de la década kirchnerista”, publicado el 15 de octubre en el diario Clarín (el diario del “Monopolio” con perdón de la palabra): “En lo inmediato, a menos que el gobierno actual sincere las estadísticas y comience a realizar las correcciones necesarias, el nuevo gobierno –del signo que sea- deberá enfrentar un complicadísimo ‘combo’ de inflación creciente, fuertes desequilibrios de precios relativos (en particular, del tipo de cambio y las tarifas públicas), alta informalidad laboral y consolidación de un núcleo de pobreza ‘estructural’, déficit fiscal financiado con emisión pese a la elevadísima presión tributaria imperante, déficit de la cuenta corriente del balance de pagos, crisis energética y de la infraestructura social y productiva y, como frutilla del postre, reaparición del riesgo de default de la deuda externa. En tales circunstancias, los grados de libertad del gobierno que asuma en 2015 se verán severamente limitados.”

viernes, 11 de octubre de 2013

EL INVENTOR DEL PERONISMO - COMENTARIO HISTORIOGRÁFICO


EL INVENTOR DEL PERONISMO

RAÚL APOLD, EL CEREBRO OCULTO QUE CAMBIÓ LA POLÍTICA ARGENTINA – LIBRO DE SILVIA D. MERCADO

COMENTARIO HISTORIOGRÁFICO
por el Dr. Adalberto C. Agozino
 

LA AUTORA

            Silvia Mercado (1959) es una periodista especializada en prensa institucional que ha manejado la comunicación de figuras políticas tan diversas como el Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, Felipe Sola, Gines González García y Eduardo Amadeo.

            En su desempeño como periodista paso por la redacción de diarios como Página 12, La Voz y Tiempo Argentino y revistas como El Porteño, Caras y Caretas, Movimiento y El Periodista, además de divulgar sus opiniones en diversos programas radiales y varios blogs.

            Antes del “Inventor del Peronismo” publicó varios libros entre los que se cuentan: “Peronismo, la mayoría perdida” (1985); “Oscar Smith y el sindicalismo peronista ante sus límites” (1987) y “Querido Gordo Cardoso, biografía coral de un periodista extraordinario” (2011).

            Lamentablemente no fue posible encontrar datos sobre su formación académica y aunque en la solapa de su libro se consigna que es “docente universitaria” no se aclara en que facultad o universidad, en que cátedra y con qué categoría docente.  

LA OBRA

            El texto  publicado en 2013 por la editorial Planeta, abarca unas doscientas páginas que con prólogo, epílogo, fuentes, bibliografía, anexo documental e índice de nombres se incrementa hasta alcanzar un total de 347 páginas.

            Aunque la bibliografía es amplia y variada el mayor número de referencias que realiza Mercado es a los trabajos de dos autores: el periodista socialista Hugo Gambini y el abogado e historiador radical Félix Luna. Ambos autores se caracterizan por escribir obras extensas y muy bien documentadas pero con una visión fuertemente crítica del peronismo. Ambos tuvieron una activa militancia política opositora durante los dos primeros gobiernos de Juan D. Perón que llevó a que fueran detenidos por las autoridades peronistas. No obstante, la principal crítica que puede hacerse a este libro no es su tinte antiperonista. Curiosamente la autora declara en la introducción: “quienes crecimos convencidos de que los mejores días fueron peronistas, jamás les preguntamos a los que nos hicieron peronistas –los héroes de la resistencia a las distintas dictaduras que asolaron al país-, acerca de las cárceles, torturas y persecuciones de los dos primeros gobiernos de Perón.” (p. 12)

            En consecuencia, no se trata de que sea un libro crítico del peronismo sino de que es un libro crítico de Juan D. Perón escrito por una autora que se declara peronista. El principal cuestionamiento que puede formularse a “El inventor del Peronismo” es a la cantidad de distorsiones y omisiones de ciertos hechos que realiza la autora.

            En la introducción, Silvia Mercado afirma que “Apold es el secreto mejor guardado del peronismo. Nadie sabía ni cuándo había llegado a Perón, ni cómo había muerto, ni siquiera la fecha exacta de su nacimiento.” (p. 11) En este sentido su libro aporta muy poco. No aclara con exactitud cómo se vincula Apold con Perón, cuál era el tipo de relación personal que mantenían o por qué no existía una buena relación entre ambos. Cuál fue su vínculo con Eva Perón. Tampoco aclara como transcurrió su vida desde que debió abandonar el país después del escándalo de la “quema de la Bandera” y los sucesos posteriores, en junio de 1955, hasta su muerte a comienzos de 1980. Nada dice sobre las actividades laborales que desarrolló y que ocurrió con su fortuna personal que según la autora  incluía –al momento de dejar la función pública- la propiedad de la productora cinematográfica Argentina Sono Film y varios inmuebles en las ciudades de Buenos Aires y Mar del Plata.

            Si usted no sabía nada de la vida y actividades de Raúl Apold como Secretario de Informaciones y Prensa de los gobiernos de Juan Domingo Perón el libro le brindará una acabada idea. Si sabía lo elemental no encontrará nada innovador en él. Tampoco podrá saber por qué Raúl Apold merece el pomposo título de “inventor” del peronismo. No espere que la autora se lo aclare.

            Pero mejor hablemos de los errores. En la página 82 habla de cómo Perón en forma innovadora empleó el ferrocarril para llevar a cabo su campaña electoral por todo el país. En realidad, la autora parece ignorar que ya en 1916, Hipólito Yrigoyen había empleado el ferrocarril para visitar algunas capitales provinciales durante su campaña electoral. Otros candidatos presidenciales, como  Agustín P. Justo, Roberto M. Ortiz y Marcelo T. de Alvear, en su oportunidad también emplearon el ferrocarril para recorrer el país durante sus campañas.

            Pero, lo más grave es que en página 83 señala: “es inimaginable que la fórmula opositora pudiera acceder a la red ferroviaria para hacer campaña”. Si Mercado hubiera consultado el libro de Félix Luna, “El 45”, hubiera encontrado en la página 369 referencias al “Tren de la Victoria” en que se trasladó la fórmula de la Unión Democrática, integrada por los dirigentes radicales Tamborini y Mosca, durante su campaña proselitista. Igual referencia hubiera encontrado en el fascículo Nº 7 de la “Historia de las elecciones argentinas: 1946 Perón: una elección polarizada” dirigido por el historiador Luis Alberto Romero y editado por el diario [i]Clarín. Aunque es poco probable que la autora lea algún material producido por “El Monopolio”.

            Más grave es la omisión a la quema de las iglesias después del bombardeo de la Plaza de Mayo el 16 de junio de 1955. La autora describe lo ocurrido en las páginas 268 a 270 de su obra, donde menciona la labor de Apold para documentar en detalle las imágenes sobre la destrucción, los cadáveres y heridos provocados por el ataque de los aviones de la Armada y la Fuerza Aérea. Pero no existe una sola línea sobre la quema de la Curia Metropolitana y las iglesias más antiguas de Buenos Aires por vándalos peronistas ante la indiferencia de las autoridades nacionales.

            En ese sentido Silvia Mercado hace lo mismo que el ex dirigente montonero Roberto Perdía que en su reciente libro “Montoneros. El peronismo combatiente en primera persona”[ii], cuenta en páginas 29 y 30 como se desarrolló el bombardeo de Plaza de Mayo sin mencionar en ningún momento la quema de las iglesias.

            Al relatar la muerte de Juan Duarte, hermano de Eva Perón, cuñado y secretario privado del Presidente de la Nación no duda en afirmar: “El arma encontrada a un costado del cadáver era de calibre 38 y también la bala que se puso en el suelo para obtener la fotografía de prueba judicial. Pero la bala que atravesó el cráneo de Duarte era de calibre 45 y fue disparada a una distancia superior a 20 centímetros de la sien derecha, una distancia por demás incómoda para quien busca suicidarse.” (p. 216).

            No es nuestra intención polemizar sobre si Juan Duarte se suicidó o fue asesinado y cuál fue la participación de Juan D. Perón. Muchos indicios parecen indicar que el hecho fue un asesinato y de ser así difícilmente podría haberse llevado a cabo sin la autorización del Presidente. No obstante, la investigación oficial llevada a cabo por el juez Pizarro Miguens dictaminó “suicidio” y nunca –pese a las muchas sospechas- se pudo probar algo en contrario. Lo que decimos es que nunca se comprobó que el disparo mortal provino de un arma de distinto calibre (especialmente de una pistola sistema Colt calibre 11.25 mm, arma de dotación en ese entonces para el personal del Ejército) como afirma Mercado por qué nunca se encontró el proyectil. Tampoco se realizó una adecuada pericia para determinar la distancia del disparo. Todas las versiones consignadas por Mercado coinciden con los rumores que sobre el hecho hicieron circular siempre los sectores antiperonistas.

                        Tampoco resulta muy creíble la versión de que el disparo fatal lo efectuó Raúl Apold y por qué motivo este personaje habría tenido interés en la muerte de Duarte. Sus afirmaciones provienen de una fuente “confidencial” que habría consultado a miembros de la familia Duarte. Pero como no la menciona y la mantiene al nivel de una suerte de “of the record” no podemos contrastar su veracidad.

            En este punto Mercado reconoce haberse guiado por el libro de Hugo Gambini del cual parece tan solo resumir y reinterpretar sus investigaciones, por lo tanto comete el mismo error que el citado autor: no vincular la muerte de Duarte con la sesión de los derechos sucesorios de Juana Ibarguren sobre la herencia de su hija Eva Duarte a su yerno Juan D. Perón.  

            Es curioso que tanto Silvia Mercado como Hugo Gambini hayan omitido en sus libros que el edificio sito en Callao 1944, en cuyo cuarto piso residía Juan Duarte, pertenecía al empresario naviero uruguayo Alberto A.  Dodero, fallecido en 1951, sus herederos cedieron a la sucesión de Eva Perón ese inmueble que luego pasó en herencia a Juan D. Perón hasta que le fue expropiado en 1955.[iii]

            La metodología empleada por la autora es muy curiosa. Las citas bibliográficas son escasas y están formuladas al margen de las convenciones empleadas en los textos académicos. Al mismo tiempo abundan los encomillados sin ningún tipo de referencia con respecto de donde fueron extraídos y quien es su autor original.

            Por último, en varios pasajes del libro parecería como si la autora solo se hubiera dedicado a resumir y transcribe con sus propias palabras las obras de Gambini y Luna. En general la sintaxis es buena y la lectura amena. Lo más interesante del libro es el Anexo Documental donde se destaca un memorial elaborado por Raúl Apold, en abril de 1953. Un Plan para la Coordinación de la Difusión, Propaganda y Contrapropaganda sobre la Acción Política. El apoyo de los planes de gobierno en el orden nacional y provincial”

            En síntesis, mi opinión es que el libro constituye una “lectura de playa”, un texto superficial que no aporta al lector demasiado como no sea desinformarlo a través de la construcción de “El relato”: una versión distorsionada e interesada de la historia argentina. Léalo sólo en el caso de que no disponga de algo mejor.   

 



[i] LUNA, Felix: “El 45. Crónica de un año decisivo.” Ed. Sudamericana. Bs. As. 1975. P. 369
[ii] PERDÍA, Roberto: “Montoneros. El peronismo combatiente en primera persona”. Ed. Planeta. Bs. As. 2013. P. 29 y 30.
[iii] GAMBINI, Hugo: “Historia del peronismo. El poder total (1943 – 1951).” Ed. Javier Vergara Editor. 1º Edición. P. 169 y 170.

miércoles, 6 de marzo de 2013

LA PRIMAVERA ÁRABE DEJA UN INVIERNO INTEGRISTA EN EL MAGREB


LA PRIMAVERA ÁRABE DEJA UN INVIERNO INTEGRISTA EN EL MAGREB
Por el Dr. Adalberto C. Agozino

El presente artículo constituye un anticipo de las investigaciones realizadas para mi próximo libro "Geopolítica del conjunto saharo - sahelí", donde analizo los problemas de seguridad y gobernabilidad que afectan al África Occidental en su conjunto. Espero que el presente artículo sea de su interés.

CLAROS Y OSCUROS DE UN PROCESO DE CAMBIO
            Dos años después de su prometedor inicio, la Primavera Árabe que sacudió al Norte de África con fuertes vientos de renovación y democracia parece desembocar en un Invierno Integrista caracterizado por tormentosas convulsiones y revueltas que no sólo asolan el Magreb sino que extienden sus perniciosos efectos por la contigua región saheliana.
            Todo parece indicar que la Primavera Árabe, como suele ocurrir con la mayoría de los procesos revolucionarios violentos, ha provocado mayores perjuicios que beneficios. Es cierto que ha removido a algunos sanguinarios dictadores vitalicios y terminado con gobiernos autocráticos que expoliaban a sus pueblos y cercenaban todo tipo de libertades. Pero el precio pagado en vidas humanas, sufrimientos y destrucción ha sido probablemente demasiado alto.
            En este sentido, Marruecos constituye una clara excepción. El rey Mohammed VI ha sido el único líder de la región con capacidad de atender las demandas de mayor participación de la población en un marco de orden y continuidad que no afectaron a la gobernabilidad de su reino.
            Lamentablemente, las grandes convulsiones políticas, las guerras civiles (en Libia, Siria y Malí), la violencia y las vidas humanas perdidas no sirvieron para que el norte de África avanzara hacia modelos políticos más democráticos y participativos, más permisivos y respetuosos de los derechos humanos.
            Todos aquellos que esperaban ver en el Norte de África una transición rápida hacia una democracia estable se han visto rápidamente decepcionados. Las revoluciones suelen ser sólo el comienzo de un largo proceso de inestabilidad. Incluso después de una “revolución pacífica”, consolidación de cualquier tipo de régimen estable supone aguardar, generalmente, al menos década. Si surge una guerra civil (tal como ocurre en Libia y Siria) o incluso un proceso contrarrevolucionario, la reconstrucción del Estado demorará aún más.[i]
            Las sociedades árabes, que fueron al mismo tiempo protagonistas y víctimas de este proceso, no se han inclinado hacia los valores de la modernidad occidental, la democracia y el igualitarismo. Muy por el contrario, parecen aferrarse a los valores de la tradición y la fe. En todo el norte de África puede observarse un avance del islamismo tanto en su versión más moderada y gradualista como, lamentablemente, en su vertiente más rigorista e inclinada a las interpretaciones del yihadismo salafista.
            Hoy los radicales islámicos han adquirido mayor presencia en la región. Estos grupos han demostrado mayores dotes de adaptabilidad y más dinamismo que los sectores políticos más afines con Occidente y por eso disponen de un margen de maniobra más amplio del que podía preverse al inicio de este proceso de cambio.
            El desplazamiento de los jefes de Estado en Túnez, Egipto, Libia y Malí, al guerra civil en Siria y las presiones a que son sometidos frecuentemente los gobiernos de Argelia, Marruecos, Mauritania o Níger proporcionan un panorama claro de la gravedad de la situación política en esta vasta región.
CREENCIAS, ARMAS Y HOMBRES
            Las revueltas han dinamizado nuevos frentes de captación transfronteriza de yihadistas salafistas (hacia los campos de batalla en Siria o del norte de Malì), han facilitado la movilidad de actores islamistas de diversa orientación por la región (las giras de Ismail Haniya, líder de Hamas en Gaza, por Túnez y Egipto o la presencia de predicadores y líderes radicales como el egipcio Yusef El Qaradawi o el marroquí Mohamed Hidouci, Pero, especialmente hay mucho armamento en circulación, muchos negocios ilícitos en marcha y demasiados presos salafistas que no volverán fácilmente a sus prisiones.
            Armas procedentes de los arsenales de Muammar el Gadaffi han ingresado al territorio de Argelia, Egipto y Túnez. En febrero de 2012, el jefe del departamento General de Investigación Criminal anexo al Ministerio del Interior egipcio, general Ahmed Helmi Azab declaró que las patrullas fronterizas egipcias habían confiscado en 2012 unas seis mil armas y detenido a dieciocho mil criminales prófugos que habían intentado ingresar al territorio de su país.[ii]
            Algunas de las armas libias han recorrido al menos ochocientos kilómetros por el sur de Argelia y/o Níger en convoyes de 4X4 guiados por GPS, sin ser detectados. Los servicios de inteligencia occidentales estiman que esas armas han ingresado a Mali e incluso llegado a Yemen y Somalia donde estarían en manos de la milicia yihadista Al Shabab.
            Durante la guerra civil en Libia los almacenes de armamentos fueron saqueados y su contenido se esparció por toda África. Los gobierno occidentales están especialmente preocupados por el destino de los “manpads” por sus siglas en inglés (man-potables-defense system), SA-24 y SA-27 de fabricación rusa, de los cuales libia contaba con unas veinte mil unidades. Estos lanzamisiles portátiles miden alrededor de metro y medio, pesan entre diez y quince kilogramos y son relativamente sencillos de emplear.
            Argelia confiscó en 2012, cuarenta y tres de estos misiles junto a grandes cantidades de armas portátiles, granadas, minas antipersonales y municiones de todo tipo cuando intentaban ser contrabandeadas a su territorio se desconoce cuantas otras de estas armas han logrado ingresar exitosamente al mismo.
            Aún más preocupación despierta en Occidente el destino final de las cuantiosas armas químicas que integraban los arsenales del depuesto dictador libio.
            En un comienzo muchos expertos occidentales consideraron a la Primavera Árabe como el triunfo de la voluntad popular frente al despotismo. Lo que estos expertos no alcanzaron a percibir es que los jefes de Estado hasta ahora derrocados (Ben Alí, Mubarak y hasta incluso Gadaffi o Traoré- eran para Occidente interlocutores relativamente predecibles mientras que, para Al Qaeda, todos ellos constituían una barrera infranqueable a su expansión ideológica. Los salafistas los consideraban apóstatas y aliados de los infieles por lo tanto su caída fue para ellos un importante logro.
            Todos los dirigentes depuestos eran veteranos en el ejercicio del poder, todos gobernaban en forma autocrática apoyándose en fuertes y eficaces aparatos de seguridad e inteligencia que, aunque perduren, se encuentran muy debilitados y han perdido muchas de las facultades de que arbitrariamente gozaron en el pasado. Este fue pues un rédito marginal para los yihadistas, que pudieron desarrollar sus actividades de propaganda e incluso militares sin ser eficazmente  controlados o combatidos.
            Sin claros límites o controles a su accionar, los grupos y células radicales aprovecharon el clima de cambio y hasta de cierto caos para expandir sus actividades. Así se produjeron escaramuzas armadas en Túnez –incluso el asesinato del abogado Chukri Bel Aid, líder del opositor Partido de los Patriotas Demócratas Unificados- aunque el gobierno proislámico desarticuló algunas células armadas en Jedunba y Medenine. Mientras que se mantiene el caos en su frontera con Libia. Incluso resulta sumamente llamativo  que entre los terroristas que atacaron el complejo gasífero de In Amenas, en Argelia, el grupo más numeroso (11terroristas) eran de nacionalidad tunecina.
 LOS TUAREGS EN PIE DE GUERRA
            Pero lo más significativo es el estallido de una nueva revuelta de los Tuareg en el norte de Malí, en el Azawad, a comienzos de 2012. Desde la creación del Estado de Mali, en 1960, luego del retiro de Francia de la región, los tuareg se han rebelado contra el gobierno central en 1990 a 1996, nuevamente en 2006 y de 2007 a 2009. Nunca antes una rebelión había alcanzado una expansión de tal magnitud impulsada por el ideario salafista y alimentada por combatientes y armas provenientes del escenario libio.
            La denominación de “tuareg”, es una palabra árabe, popularizada en Europa para denominar a un pueblo nómade que se llama así mismo “kel tamashek” (gente del tamashek) identificándose por su idioma: el tamashek que es una lengua bereber.
            Los tuareg son por su origen una población blanca, libico – bereber, que a su llegada al Sáhara absorbió a grupos humanos preexistentes, en especial negros y libertos, cuyas culturas incorporó parcialmente. Hoy la sociedad tuareg, está conformada por hombres blancos o negros en un conglomerado, culturalmente integrado, estrictamente estratificado y jerarquizado que habla el tamashek y que lo escribe con su propio sistema de escritura, el tifinar, [iii]y practica un modo característico de vida.
            Los tuareg habitan la parte central – sur del Sáhara y la zona saheliana lindante, distribuyéndose por el territorio de Malí, Níger, Argelia y en menor grado por las partes colindantes de Libia, Burkina Fasso, e incluso una estrecha franja al norte de Nigeria. Los tuaregs se dividían en varios grupos principales llamados en la literatura occidental “confederaciones”. El grado de cohesión política de estas confederaciones, cada una de las cuales están formadas por varias tribus, ha sido cambiante con el tiempo, y además, las guerras internas, escisiones y migraciones dieron lugar a lo largo de la historia a su constante remodelación.
            La sociedad tuareg presenta la particularidad de que la nobleza la confiere el carácter guerrero de la tribu, que se hereda por el simple hecho de nacer en su seno. Es decir, que la sociedad turareg se divide entre señores y vasallos.
            En la cúspide de la sociedad tuareg se encuentran las tribus nobles, blancas, nómadas y guerreras, denominadas imhar o imajegham. Estas tribus dominan un territorio dentro del cual se encuentran las tribus plebeyas, vasallas, que forman las clases de los imrad que pagan tributos.
            Las tribus nobles forman las confederaciones gobernadas por un jefe, el amenokal cuyo signo de poder es un gran tambor de forma esférica, llamado tobol.
            Los tuaregs nunca se sintieron integrados a un estado donde los cargos gubernamentales, la administración pública y las fuerzas armadas quedaban en manos de la etnias Songhai y Fulani, que constituyen el 95% de la población malinense y donde ellos eran claramente minoritarios.
MALI EN LA ENCRUCIJADA
            La República de Mali, es un estado sin fronteras marítimas que se encuentra situado en el África occidental. Es el séptimo país más extenso del continente y limita al norte con Argelia, al este con Níger, al oeste con Mauritania y Senegal y al sur con Costa de Marfil, Guinea y Burkina Fasso. Su superficie es de 1.240.000 km² y su población se ha estimado en alrededor de doce millones de personas.
            La estructura económica del país se centra en la agricultura y la pesca. Pese a que algunos de sus recursos naturales son el oro (es el tercer productor de África, después de Sudáfrica y Ghana), el uranio, el petróleo, los fosfatos y la sal. Azotada por frecuentes hambrunas es considerada una de las naciones más pobres del mundo. Su gobierno mantenía buenas relaciones con los Estados Unidos –que entrenaba a su mal pertrechado ejército- y con Francia y la Unión Europea que financiaban el 70% de su presupuesto.
            La nueva rebelión en el norte de Malí, estuvo protagonizada por una alianza de distintos grupos separatistas y terroristas yihadistas que puso en jaque al gobierno del presidente Amadu Toumani Touré en tan sólo un par de meses.
            Para incrementar el problema, en marzo de 2012, un golpe de Estado encabezado por el capitán Amadou Haya Sanogo, al frente de las unidades de élite y paracaidistas, depuso al presidente de Malí,  Amadou Toumani Touré. El golpe de Estado originó el cese de la ayuda internacional que tanto necesitaba el país. Además, las endémicamente débiles fuerzas armadas de Malí pronto se vieron divididas por las pujas de poder.
            Un mes después la presión de Francia llevó a un proceso de transición con el nombramiento del presidente de la Asamblea Nacional, Diondunda Traoré  como presidente y Cheick Modibo Diarra como primer ministro de un gobierno provisional. Aunque Sanogo sigue ejerciendo el poder en la sombras. En esas condiciones las autoridades de Bamako no podían hacer frente a las milicias yihadistas.
            Rápidamente los rebeldes lograron arrebatar al gobierno central el control de las más importantes ciudades del Norte: Kidal, Gao y Tombuctú. En esta forma los rebeldes pasaron a controlar un territorio de más de 820.000 km², el 65% de la superficie de Mali pero habitada solamente por 1,3 millones de personas.
            La coalición de fuerzas insurgentes era una peligrosa mezcla de nacionalistas tuareg con árabes salafistas. A grandes rasgos los rebeldes se agrupaban en tres organizaciones:
-       El Movimiento Nacional por la Liberación de Azawad: que se formó en 2011 por la fusión del Mouvement National d’Azawad y el Mouvement Tuareg du Nord Mali. Agrupaba a separatistas tuareg en gran medida laicos. Sus integrantes eran intelectuales, políticos y antiguos rebeldes tuaregs. Agrupaba también a centenares de mercenarios tuaregs que en la década de 1990 emigraron a Libia para formar las milicias de Gadaffi y que tras su caída retornaron a sus tierras trayendo todas las armas libias que les fue posible. Entre sus líderes figuran Bilal Ag Acherif y Mohammed Ag Najim quienes pretenden unir a todos los tuaregs superando los tradicionales antagonismos tribales.

-       Ansar al Din: (Defensores de la Fe): Se trata de un movimiento yihadista salafista creado por Iyad Ag Ghaly, un líder tuareg ifora que acaudilló la rebelión de 1990 a 1996 y a quien sus partidarios denominan el “León del desierto”. Ag Ghali inspira su salafismo en los principios del movimiento paquistaní Tablighi Jama’at. Su principal preocupación no es el crear un estado tuareg sino la aplicación de la sharia o ley islámica.

-       Al Qaeda del Magreb Islámico: constituye la franquicia de Al Qaeda en el Norte de África. Su líder es Mokhtar Belmokhatar, un argelino, antiguo mujaidín, que se inició como jefe de una banda de contrabandistas de cigarrillos (lo que le ganó el apodo de “Mister Malboro”) que también desarrollaban otros negocios ilegales como el secuestro de viajeros  extranjeros, la trata y tráfico de personas y el tráfico de armas. Al declarar su obediencia a Al Qaeda su preocupación principal pasó a ser la “yihad global” aunque para financiar sus actividades proselitistas continua con sus antiguos negocios.

-       Movimiento por la Unidad y la Yihad en África Occidental: Se lo considera un desprendimiento del grupo anterior y por lo tanto se trataría de un grupo salafista subordinado a Al Qaeda.   
            El 6 de abril de 2012, estos grupos acordaron declarar la independencia de los territorios bajo su control con el nombre de “Estado Islámico de Azawad”. [iv]Aunque no lograron el reconocimiento de otros estados africanos. La Unión Africana, por ejemplo, rechazó la declaración de independencia considerándola “nula y de ningún valor” e hizo un llamamiento al resto del mundo para que la ignore.
            La aplicación de la sharia con penas de mutilaciones y lapidaciones, así como la destrucción del patrimonio cultural islámico en los territorios bajo control de los insurgentes yihadistas y las luchas violentas entre las distintas facciones insurgentes provocaron el éxodo de más de doscientos sesenta mil personas del norte de Mali hacia la ciudad capital: Bamako y hacia los otros países de la región.
            Los milicianos de Ansar Dine destruyeron gran parte del patrimonio cultural de Tombuctú, en el marco de l su concepción radical del Islam. Comenzaron por demoler siete mausoleos o “morabitos” de santones musulmanes ancestrales de la zona y luego destruyeron la puerta de manera labrada de la mezquita de Sidi Yahia (del siglo XV, declara patrimonio de la humanidad por la UNESCO. A los ojos de los salafistas esos monumentos eran haram (pecado).
            No obstante, sus diferencias y las luchas de facciones los insurgentes pronto se encontraron a las puertas de Bamako con la intención de unificar a Mali en un estado yihadista en el centro de África y a las puertas de la Unión Europea. Fue entonces, que, para impedir que los yihadistas se hicieran con el control total de Mali, se hizo precisa la intervención militar de Francia, en su antigua colonia,  en enero de 2013. Los 1.700 soldados franceses y los aviones de su fuerza aérea lucharon para asegurar la vida de los seis mil ciudadanos franceses residentes en Mali y para proteger los intereses estratégicos galos en la región, en especial su abastecimiento de uranio.
            Precisamente, el conflicto en Mali se mantiene como el mayor desafío a la seguridad en el Sahel. En opinión del profesor Alaya Allani, de la Universidad de Manouba en Túnez, “los yihadistas van a desarrollar una guerra de desgaste desde las zonas de difícil acceso en las que se han refugiado”[v].
            Recordemos que, el Sahel es una inmensa franja de tierra, de transición entre el desierto del Sáhara y la sabana africana que comienza en Sudán. Abarca una extensión de 5.400 kilómetros, desde el océano Atlántico, por el oeste, hasta el mar Rojo, por el este. Incorpora territorios de varios países: Senegal, Mauritania, Malí, Argelia, Níger, Chad, Sudán y Eritrea. En esta parte del continente africano, se desarrollaron en el pasado algunas de las civilizaciones africanas más avanzadas cuyas huellas arquitectónicas y culturales constituyen un preciado legado para la Humanidad.
            En esta suerte de “patio de atrás” del Magreb pasan algunas de las rutas ilícitas que descargan inmigrantes subsaharianos y drogas en las costas europeas. Allí operan los terroristas yihadistas en estrecha alianza con organizaciones del narcotráfico y grupos de bandidos que se dedican al secuestro de extranjero, trafican con la ayuda humanitaria que llega a los campos de exiliados saharauís de Tinduf y desarrollan todo tipo de operaciones de pillaje.      
             Desde el estallido de la Primavera Árabe, la región Saharo – Saheliana se ha convertido en un vasto espacio sin ley donde se intentaron instalar “Estados Fallidos” como la autoproclamada República Árabe Saharaui Democrática, la más reciente República Islámica de Azawad y en gran medida el propio Malí. Un ámbito donde prosperan toda suerte de negocios ilícitos y donde operan con total impunidad organizaciones criminales, grupos terroristas y servicios de inteligencia  de todo el mundo.
            En este contexto poblado de mercenarios, criminales y terroristas la droga parece ser uno de los negocios que mayores réditos arroja. Como ejemplo basta mencionar el remanido caso del Air Cocaine, el avión Boing 747 que aterrizó en el desierto del Sahel para descargar la mercancía que procedía de Venezuela y, tras unos problemas técnicos, no pudo despegar y fue quemado para no dejar pistas.
            Según fuentes de inteligencia occidentales, en el Golfo de Guinea desembarcan entre cincuenta y setenta toneladas anuales de cocaína proveniente de Sudamérica para luego ser transferidas, atravesando el desierto del Sahel, el sur de Argelia o Libia. Un maliense puede ganar hasta dos mil euros por viaje como correa transmisora de la droga. Si los narcotraficantes requieren protección militar, los miembros de los grupos terroristas la suministran a cambio de una compensación económica o el suministro de armas.
            Los servicios de inteligencia europeos estiman que Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) cobre un “peaje” que supera los treinta mil euros por cada caravana que atraviesa su territorio transportando drogas. Es así como las milicias mafiosas, los narcotraficantes y los terroristas salafistas  unen sus fuerzas para desarrollar negocios y actividades que atentan contra la seguridad no solo de todos los países de la región sino también de Occidente.
            En gran medida la crisis en la región Saharo - Saheliana tiene su origen en la falta de estabilidad y de cooperación en el Norte de África, y por la ausencia de una acuerdo argelino – marroquí para consolidar un Magreb unido. El único factor positivo es que ante el conflicto de Malí, por primera vez, los gobiernos de Argelia y de Marruecos se encuentran del mismo lado y apoyan la intervención europea en la región.
            Aunque, a decir verdad, la posición de Argelia fue variando a medida que se desarrollaba la crisis. En 2012, cuando se inició la rebelión tuareg, Argel, que siempre albergó ambiciones hegemónicas sobre sus vecinos del sur: Mali y Mauritania, se opuso a cualquier intervención foránea en la región de Azawad incluso el envío de una misisón militar de la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental (CEDEAO). Luego, el temor a la instalación de un estado tuareg en manos de radicales salafistas en su permeable frontera sahariana poblada también por minorías de nómades tuaregs, la preocupación por el destino de sus derechos de prospección y explotación de hidrocarburos en el Azawad,  sumados a la presión europea –especialmente la de Francia- llevó al gobierno argelino a ceder y aceptar no sólo la intervención extranjera sino incluso a abrir su espacio aéreo a los aviones de combate franceses que bombardearon a las milicias salafistas en Gao y otras ciudades ocupadas por los rebledes. 
            A partir de ahora es posible esperar que Argel y Rabat encuentren la forma de cooperar para enfrentar los mismos enemigos y los mismos desafíos en el futuro. Ya es hora de abrir las fronteras entre ambos países y de alcanzar la reconciliación y, sobre todos, de encontrar una solución realista al problema del Sáhara Occidental lejos de toda posición extrema. El entendimiento entre Marruecos y Argelia es el requisito básico, el punto de partida de cualquier procesos sustentable de desarrollo y seguridad en la región.
            El mundo no podrá dormir tranquilo si el vasto espacio sin ley de la región Saharo Saheliana se convierte en el refugio del islamismo radical. En una suerte de Afganistán a las puertas de Europa. De la estabilidad de este vasto conjunto depende en gran medida la seguridad europea y el progreso de los países del África Occidental.
            Por ello resultan alentadoras que surjan iniciativas como la propuesta formulada por el ministro del Interior de España, Jorge Fernández Díaz, a comienzos de año, a sus homólogos de Marruecos, Francia y Portugal para crear mecanismos de cooperación policial al más alto nivel para coordinar la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo en la región.


[i] GOLDSTONE, Jack: “Descifrando las revoluciones de 2011”. Artículo publicado en Archivos del Presente. Revista Latinoamericana de Temas Internacionales, Año 15. Nº 56, Bs. As. Octubre 2012. Ps. 51 a 64, p. 61.
[ii] CORREO DEL ORINOCO: “Según prensa egipcia. Armas de contrabando se trasladan de Libia a Egipto”, Venezuela 21/2/12. Fuente Ria Novosti.
[iii] TIFINAR: Constituye un sistema de grafía que puede escribirse tanto de derecha a izquierda como de izquierda a derecha y tanto de arriba abajo como de abajo a arriba. La existencia de algunas letras que tiene una orientación, ayuda a determinar en que sentido debe leerse la escritura.
[iv] AZAWAD: esta palabra hace referencia a la cuenca desértica de un extinto afluente afluente del río Níger.
[v] CEMBRERO, Ignacio: “El yihadismo rebrota en el desierto”. Artículo publicado en el diario El País, edición internacional, Madrid, 02/02/2013.