La inauguración de la primera
terminal del megapuerto de Nador por el príncipe heredero Mulay Hassan,
siguiendo las altas directivas del rey Mohammed VI, marca un nuevo hito en la
transformación económica y geoestratégica del Reino. Con inversiones
multimillonarias, una red de infraestructuras portuarias de dimensión
internacional y una política de integración comercial con África, Europa y
Asia, Marruecos aspira a convertirse en uno de los principales centros
logísticos y marítimos de las próximas décadas.
Contenido:
Buenos
Aires - La imagen del príncipe heredero Mulay Hassan poniendo en marcha las
operaciones de la primera terminal de contenedores de Nador West Med, el pasado
31 de octubre, trasciende el significado protocolario de una inauguración
institucional. Representa la continuidad de una política de Estado que tiene en
el desarrollo de las grandes infraestructuras una de sus principales
herramientas de transformación económica y proyección internacional. Por altas
instrucciones de su padre, el rey Mohammed VI, el heredero presidió el comienzo
de las operaciones comerciales del nuevo complejo portuario, situado en la
comuna de Laâzzanène, en la provincia de Nador, en la fachada mediterránea del
noreste marroquí.
El
acontecimiento constituye la primera etapa operativa de un proyecto que ha
movilizado 54.000 millones de dírhams, aproximadamente 5.000 millones de euros,
en inversiones públicas y privadas. Su dimensión no puede comprenderse
únicamente desde la perspectiva de la actividad portuaria. Nador West Med forma
parte de una concepción estratégica mucho más amplia: dotar a Marruecos de una
red de puertos internacionales capaz de articular su economía nacional,
facilitar su integración en las cadenas globales de suministro y convertir su
posición geográfica en una ventaja competitiva de alcance continental.
La
ceremonia adquirió, además, un significado institucional particular. Mulay
Hassan ya había representado a su padre en 2019 durante la inauguración de
Tanger Med 2. Su presencia en Nador confirma la importancia que la monarquía
concede a estas infraestructuras y la continuidad generacional de una
estrategia que Mohammed VI ha situado entre las prioridades fundamentales del
desarrollo nacional. Apenas tres días antes, el 28 de octubre, el soberano
había presidido en el Palacio Real de Rabat una reunión de trabajo dedicada al
avance de Nador West Med y a la ampliación de Tanger Med, incluido el
lanzamiento de Tanger Med 3.
La
primera instalación que ha comenzado a operar es la Terminal Este, dotada de
1.520 metros lineales de muelle, un calado de 18 metros y 70 hectáreas de
explanadas para la manipulación y almacenamiento de mercancías. Su capacidad
alcanzará los 3,5 millones de contenedores anuales en el horizonte de 2030. La
explotación y el mantenimiento, mediante una concesión de 25 años, corresponden
a un consorcio integrado por la empresa marroquí Marsa Maroc y Terminal
Investment Limited, filial del grupo MSC, considerado el principal operador
mundial del transporte marítimo de contenedores.
La
segunda terminal, denominada Terminal Oeste, contará con una capacidad de 1,8
millones de TEU —unidades equivalentes a contenedores de veinte pies—, 900
metros de muelles y 38 hectáreas de superficie operativa. Su entrada en
funcionamiento está prevista para abril de 2027. La explotación ha sido
adjudicada a una asociación entre Marsa Maroc y CMA CGM, otro de los grandes
operadores mundiales del transporte marítimo. Cuando ambas instalaciones estén
plenamente operativas, Nador West Med dispondrá de una capacidad conjunta de
5,3 millones de contenedores anuales.
Sin
embargo, el proyecto excede ampliamente el movimiento de contenedores. El
complejo incorpora una terminal de graneles sólidos con capacidad para siete
millones de toneladas, cuya puesta en servicio está prevista para junio de
2027, y otra de mercancías diversas que podrá gestionar tres millones de
toneladas anuales. También dispone de una terminal de carga rodada, destinada
al transporte de vehículos y mercancías sobre ruedas, entregada en septiembre
de 2026, con 380 metros de muelle y capacidad para 400.000 unidades.
Una
de las dimensiones más relevantes es la energética. Nador West Med contará con
una terminal de gas natural licuado, con capacidad para procesar hasta 5.000
millones de metros cúbicos anuales, y una terminal de hidrocarburos con
capacidad para 25 millones de toneladas. Estas instalaciones pretenden reforzar
la seguridad energética marroquí, diversificar las vías de aprovisionamiento y
ofrecer nuevas posibilidades para el almacenamiento y la distribución de
productos energéticos en el Mediterráneo occidental. La zona industrial y
logística asociada abarcará 700 hectáreas y contempla inversiones privadas de
aproximadamente 12.000 millones de dírhams.
La
dimensión territorial constituye otro elemento esencial. El Gobierno marroquí
pretende que Nador West Med no sea simplemente un enclave de tránsito de
mercancías, sino el núcleo de un nuevo polo industrial, comercial y logístico
capaz de modificar la estructura económica de la región Oriental,
históricamente menos favorecida que otras áreas del país. Para ello, se
proyectó una conexión ferroviaria de 49 kilómetros entre Selouane y el complejo
portuario, así como una autopista de 105 kilómetros desde Guercif. La
articulación con las redes nacionales de transporte permitirá vincular las
instalaciones marítimas con los centros industriales, agrícolas y comerciales
del interior.
Las
previsiones oficiales apuntan a la creación, a corto plazo, de 14.000 empleos
directos y 20.000 indirectos. El proyecto contempla, además, programas
específicos de capacitación profesional para que los jóvenes de la región
puedan incorporarse a las nuevas actividades industriales, energéticas y
logísticas. El desafío consistirá en conseguir que las inversiones se traduzcan
efectivamente en desarrollo territorial, transferencia tecnológica, formación
de capital humano y oportunidades económicas para la población local. El propio
Rey Mohammed VI ha insistido en que los beneficios sociales de estas grandes
infraestructuras deben alcanzar a las comunidades de los territorios donde se
construyen.
Una
red portuaria para transformar la posición geográfica de Marruecos
Nador
West Med debe interpretarse en relación con el precedente de Tanger Med, cuya
evolución demuestra la capacidad marroquí para atraer a los principales
operadores internacionales y conquistar una posición relevante en las rutas
marítimas mundiales. Situado junto al estrecho de Gibraltar, Tanger Med
gestionó durante 2025 más de 11,1 millones de contenedores, con un crecimiento
del 8,4% respecto del ejercicio anterior, y movilizó 161 millones de toneladas
de mercancías. Estas cifras lo consolidan como uno de los principales centros
de transbordo del Mediterráneo y de África.
Pero
Rabat no pretende detenerse en esos resultados. La reciente reunión presidida
por el Rey Mohammed VI confirmó la ampliación del complejo mediante Tanger Med
3, una nueva instalación que incorporará 1.200 metros de muelles y una
capacidad adicional de 4,5 millones de contenedores anuales. El proyecto
contará con una inversión de 8.000 millones de dírhams y su explotación se
apoyará en un acuerdo de concesión con Maersk-APM. Con las nuevas ampliaciones,
Tanger Med podría alcanzar una capacidad global de 20 millones de contenedores,
situándose entre los diez mayores complejos portuarios del mundo.
La
complementariedad entre Tanger Med y Nador West Med constituye, por tanto, una
decisión estratégica. El primero ocupa una posición privilegiada en el acceso
al Atlántico y al Mediterráneo occidental, mientras que el segundo refuerza la
fachada mediterránea oriental y amplía la capacidad marroquí para captar
tráficos procedentes de Europa, Oriente Medio y Asia. El Reino construye así
una red de infraestructuras que permite diversificar los puntos de entrada y
salida de mercancías, mejorar la conectividad industrial y reducir su
dependencia de un único centro portuario.
Esta
política se inscribe en la Estrategia Portuaria Nacional para 2030, concebida
para anticipar las necesidades de la economía, mejorar la competitividad de las
cadenas logísticas, garantizar los suministros estratégicos y aprovechar las
oportunidades derivadas de las transformaciones del comercio internacional. No
se trata solamente de construir muelles y terminales, sino de desarrollar
ecosistemas económicos en los que converjan transporte marítimo, ferrocarriles,
carreteras, industria, almacenamiento, energía y servicios financieros.
La
proyección atlántica y la dimensión africana
La
estrategia marroquí adquiere todavía mayor profundidad cuando se observa su
proyección hacia el océano Atlántico. El Rey Mohammed VI ha planteado
reiteradamente que la fachada atlántica constituye una oportunidad geopolítica
para conectar África con Europa, América y los grandes mercados
internacionales. En su discurso del 6 de noviembre de 2023, con motivo del
aniversario de la Marcha Verde, el monarca expresó su voluntad de transformar
el espacio atlántico en un ámbito de integración económica, cooperación y
desarrollo continental.
En
aquella intervención, el soberano defendió la necesidad de facilitar a los
países africanos sin litoral, particularmente los del Sahel, un acceso
estructurado al océano Atlántico mediante infraestructuras portuarias,
corredores terrestres y plataformas logísticas. La iniciativa refleja una
concepción del desarrollo africano que vincula la seguridad y la estabilidad
regionales con la creación de oportunidades económicas, la integración
comercial y la mejora de las comunicaciones.
En
ese contexto se inscribe el proyecto Dajla Atlántico, una de las grandes
apuestas de infraestructura de las provincias meridionales. Situado
aproximadamente a 40 kilómetros al norte de la ciudad de Dajla, está concebido
como un puerto de aguas profundas que combinará actividades comerciales,
pesqueras e industriales, con una plataforma logística e industrial asociada.
Su construcción permitirá desarrollar nuevas capacidades de almacenamiento,
procesamiento de productos pesqueros, actividad manufacturera y transporte
marítimo.
La
importancia de Dajla Atlántico reside también en su potencial para convertirse
en una puerta de acceso a los mercados internacionales para los países del
África occidental y del Sahel. La conexión entre el puerto, las redes
terrestres y los corredores comerciales regionales podría favorecer el
intercambio de materias primas, productos agrícolas, manufacturas y recursos
energéticos. De esta manera, Marruecos busca que su fachada atlántica desempeñe
una función que trascienda sus propias fronteras y contribuya a la integración
económica de una parte sustancial del continente.
La
estrategia también contempla el fortalecimiento de la cooperación entre los
Estados africanos ribereños del Atlántico y el desarrollo de proyectos de
interconexión energética, entre ellos el gasoducto África Atlántica, concebido
para vincular a países productores y consumidores de África occidental y
favorecer, potencialmente, el abastecimiento de los mercados europeos.
Europa,
socio comercial y espacio de proyección
La
dimensión europea de esta política resulta particularmente significativa. La
Unión Europea constituye el principal socio comercial de Marruecos y representa
un destino fundamental para sus exportaciones. Según las estadísticas de la
Comisión Europea correspondientes a 2025, el intercambio de mercancías entre
ambas partes alcanzó los 62.200 millones de euros. La Unión concentró el 33,7%
del comercio exterior marroquí, mientras que el 33,2% de las exportaciones del
Reino tuvieron como destino los mercados europeos.
La
existencia de instalaciones portuarias modernas y competitivas facilita la
integración de Marruecos en las cadenas industriales europeas, particularmente
en sectores como la automoción, la aeronáutica, los componentes electrónicos,
la industria agroalimentaria y los fertilizantes. La reducción de los tiempos
de transporte, la disponibilidad de terminales especializadas y la proximidad
geográfica permiten fortalecer los vínculos entre las empresas marroquíes y los
centros productivos europeos.
Esta
transformación tendrá también consecuencias para el sistema portuario español.
La expansión de los puertos marroquíes incrementará la competencia por los
tráficos de transbordo y las rutas comerciales del Mediterráneo occidental y
del Atlántico. Sin embargo, también abre oportunidades para la cooperación
empresarial, la prestación de servicios marítimos y el desarrollo de cadenas
logísticas compartidas. La participación de compañías internacionales y la
presencia de empresas españolas en actividades vinculadas a los nuevos
complejos muestran que competencia y cooperación pueden desarrollarse
simultáneamente.
En
definitiva, la inauguración de Nador West Med representa mucho más que la
puesta en funcionamiento de una nueva terminal de contenedores. Constituye una
expresión material de la visión estratégica de Mohammed VI, que ha convertido
la infraestructura marítima en uno de los instrumentos centrales de la
modernización económica y de la proyección internacional del Reino.
Marruecos
aspira a aprovechar su posición entre el Mediterráneo y el Atlántico para
convertirse en una plataforma de intercambio entre Europa, África, América y
Asia. Nador West Med, Tanger Med y Dajla Atlántico son piezas de una misma
arquitectura geoeconómica, destinada a reforzar la soberanía logística y
energética del país y a ampliar su participación en el comercio mundial.
La
operación inaugural presidida por Mulay Hassan, siguiendo las directrices de su
padre, simboliza precisamente esa continuidad. Detrás de los grandes muelles,
las grúas y las terminales se encuentra una concepción del desarrollo nacional
que vincula infraestructura, industria, empleo, conectividad y diplomacia
económica. El propósito de Rabat no consiste únicamente en disponer de puertos
capaces de competir con los grandes centros marítimos internacionales, sino en
convertirlos en motores de una nueva relación entre Marruecos y África y entre
el continente africano y los mercados mundiales. Una apuesta cuyo alcance
definitivo dependerá de la capacidad de transformar las inversiones en
productividad, prosperidad compartida e integración regional.

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