miércoles, 21 de agosto de 2019

INTERESES RUSOS EN VENEZUELA



Con una deuda de casi 17.000 millones de dólares debido a la compra de gran cantidad de armamentos, Venezuela es el primer deudor de Rusia fue del espacio postsoviético.

El presidente chavista de Venezuela Nicolás Maduro sabe que hoy depende de la asistencia extranjera para mantenerse en el poder por ello no duda en armarse hasta los dientes y en entregar los recursos naturales de su país con tal de prolongar su régimen y no adopta ninguna medida importante sin antes consultarla con sus aliados de Cuba Rusia y China.

El actual gobierno de la República Bolivariana de Venezuela debe ser considerado como algo distinto de las tradicionales dictaduras latinoamericanas sostenidas por militares. La Fundación para los Derechos Humanos en Cuba ha hecho una interesante caracterización del gobierno chavista. Para la organización anticastrista: “Venezuela es un estado fallido controlado por un grupo criminal vinculado al narcotráfico y al terrorismo transnacional. Este grupo ha usurpado las instituciones, desmantelado la democracia, arrebatado la soberanía al pueblo, instaurado un régimen de terror. Comete de forma continuada crímenes de lesa humanidad, como son la tortura y el genocidio por la actual hambruna y desastre humanitario que azota a la población. La inseguridad ciudadana sumada a la represión política ha dejado, en 2018, más de 24.000 muertes violentas -sin contar los miles que han muerto de desnutrición y por la falta de medidas- equiparándose en el mismo período a la suma de las ocurridas en Afganistán, Siria e Irak. El éxodo de tres millones de personas es comparable al de Siria.”[i]

Aunque la economía venezolana desde hace más de una década se encuentra en ruinas, azotada por el desabastecimiento casi total, recesión y una inaudita inflación interanual que en febrero de 2019 era del 2.300.000%[ii], obligado a proporcionar algo de alivio a una población que literalmente se muere de hambre bajo una economía en ruinas, paralizada aún más por las sanciones de Estados Unidos que han hecho que sus exportaciones sean todavía más difíciles, el gobierno chavista ha encontrado, sin embargo, la forma de adquirir armamentos rusos por valor de más de 8.000 millones de dólares, además de recibir de Rusia créditos y préstamos por otros 9.000 millones.

Esta deuda de 17.000 millones de dólares convierte al país caribeño en el principal deudor de Rusia fuera del espacio postsoviético.

Venezuela comenzó la adquisición de armamento ruso a partir de 2005, a raíz de sanciones impuestas por Washington que vedaron a Hugo Chávez Frías la adquisición de estos elementos de proveedores occidentales.

Con el paso del tiempo la dictadura chavista en Venezuela se fue blindando ante el temor de un ataque externo y porque era funcional tanto para Chávez, como después para su sucesor Nicolás Maduro, para mantener el apoyo de las fuerzas armadas adquiriendo material bélico y expandiendo la cantidad de cargos jerárquicos.

Venezuela compró en Rusia aviones de combate, vehículos blindados, artillería y equipos de inteligencia. Desde el comienzo de la Revolución Bolivariana, Venezuela y Rusia suscribieron más de 260 acuerdos de cooperación.

En septiembre de 2008, Rusia envió bombarderos Tupolev Tu-160 (Black Jack, en la terminología de la OTAN) capaces de ser armados con doce cohetes de crucero con ojivas nucleares o convencionales y cuarenta toneladas de bombas, a Venezuela para realizar vuelos de entrenamiento. En noviembre de 2008, ambos países realizaron un ejercicio naval conjunto en el Caribe. Tras las dos visitas de Hugo Chávez a Moscú en julio y septiembre de 2008, Venezuela y Rusia discutieron 46 posibles acuerdos de cooperación durante una Comisión Intergubernamental. Los dos países discutieron la creación de un banco binacional de inversión, la apertura de una ruta aérea directa entre Caracas y Moscú, la construcción de una planta de aluminio, la construcción de una plataforma de gas en la costa venezolana

Los dos países también suscribieron acuerdos para la cooperación en el desarrollo del espacio ultraterrestre y el uso de la energía nuclear. Técnicos nucleares rusos colaboran con sus homólogos en las instalaciones del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas. Inicialmente ambos países planeaban la construcción de dos reactores nucleares de 1.200 megavatios, modelo VVER-1200 que trabajan con uranio enriquecido, pero en 2011 después del desastre de Fukushima y con el comienzo de los problemas en la economía venezolana el proyecto fue abandonado. 

El 6 de octubre de 2011, el viceprimer ministro ruso, Igor Sechin, visitó Caracas haciendo que Hugo Chávez adquiriera armas rusas por cuatro mil millones de dólares más. Entre ellas aviones de combate y cien mil fusiles de asalto AK-130 para reemplazar el armamento obsoleto de sus fuerzas armadas.

El Wall Street Journal informo que las empresas estatales rusas de Rostec y Rosoboronexport enviaron, a partir de 2011, al país caribeño unos dos mil técnicos para ayudar a mantener las armas rusas vendidas y capacitar a los militares venezolanas sobre como operarlas. Pero como los pagos de Caracas se espaciaron, todos menos un centenar de estos contratistas fueron retirados en junio de 2019.

La deuda de Venezuela con Rusia se reestructuró en varias ocasiones. En 2016, para intentar sortear las sanciones impuestas desde Washington y Europa, Venezuela cedió a la empresa petrolera estatal rusa Rosneff el 49,9% en Citgo Petroleum, la filial de Pdvsa en Houston, Texas, Estados Unidos.

Según el Representante Especial del presidente Donald Trump para Venezuela, el republicano Elliot Abrams: “Cuando sancionamos a Pdvsa lo primero que hizo Venezuela fue acudir a Rosneff para que ayudara a vender el petróleo que antes comprábamos aquí en Estados Unidos y Rosneff lo ha hecho, y es evidente que lo hace siguiendo directivas de Putin”.

Luego en 2018, cuando el país caribeño abonó 660 millones de dólares en oro monetario que se había pignorado a un banco ruso – venezolano. Además, en junio de 2019, el régimen chavista “obsequió” dos yacimientos de gas a Rusia, otorgándole el cien por ciento del proyecto y todos los derechos del gas explotado. Además, Rosneff, dirigida por Igor Sechin, el magnate petrolero cercano a Vladimir Putin participa como socio minoritario en varios proyectos conjuntos de producción de petróleo en Venezuela. Posee el 40% de Petromonagas, de Petroperijá y Petrovictoria; el 32% de Petromiranda, el 27% de Boquerón; y 32% del Bloque Junín 6.

Venezuela buscó tecnología rusa para la explotación de sus mayores depósitos de oro. El ministro venezolano de Minería, Rodolfo Sanz, dijo en esa oportunidad que ambos países firmarían un memorando de entendimiento con la firma rusa Rusoro Mining Ltd., con sede en Vancouver, para operar en los proyectos mineros de Las Cristinas y Brisas. El primer de estos yacimientos de oro.

En noviembre de 2018, Nicolás Maduro, anunció un “Plan Oro” que permitirá a Venezuela obtener un beneficio estimado de cinco mil millones de dólares anuales, a partir de 2019. “El oro fortalecerá nuestras reservas internacionales y fortalecerá las finanzas nacionales”, dijo, y aseguró que su Gobierno había estado negociando con inversores extranjeros para vender el valioso mineral.

Los yacimientos de oro en Venezuela se encuentran en el llamado “Arco Minero del Orinoco” en el estado Bolívar. Es una vasta extensión de tierra, selva en su mayor parte, que abarca 114.000 km², desde Guyana a Colombia, donde pueden encontrarse todo tipo de minerales: petróleo, gas, hierro, aluminio… pero sobre todo diamantes y oro. Mucho oro.
Según algunas estimaciones, el territorio venezolano podría albergar hasta cuarenta millones de toneladas de diamantes, mientras que con respecto a las existencias de oro, el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) en 2016, Venezuela es el tercer exportador de América Latina con 15% del total de la región, superado únicamente por Brasil (17%) y Perú (31%).[iii]

“Al igual que los diamantes de sangre (en África), el oro que se extrae de Venezuela, fuera de cualquier protocolo, es oro sangriento”, afirmó el general Manuel Cristopher Figuera, exjefe del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN).[iv]

En este lucrativo negocio también interviene Rusia a través de diversas empresas. Es por lo que Rusia, uno de los mayores aliados internacionales de Maduro, al que ha respaldado con generosa ayuda financiera en el sector de los hidrocarburos, minero y militar, ha hecho una defensa encendida del régimen chavista. “Consideramos que el intento de usurpar el poder en Venezuela contradice los principios del derecho internacional”, ha manifestado el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, en una rueda de prensa.

“Nunca dejaremos que nadie nos saque de aquí”, dijo Sechin en una ocasión con respecto a los planes de Rosneft para Venezuela. Aunque en la actualidad el país no puede producir mucho petróleo por los enormes errores de gestión del gobierno chavista, tiene las reservas de crudo más grandes del mundo. A Rusia, con apenas un tercio de esas reservas comprobadas, la permanencia en Venezuela le ayuda a garantizar una participación en el mercado petrolero, mientras haya demanda.

Pero, los verdaderos intereses de Vladimir Putin en el Caribe no son económicos sino geopolíticos. Por supuesto que Rusia se beneficia con los negocios petroleros, la venta de armamento y hasta de cereales.

Para Putin es tanto o más importante balancear las presencia y actividades de los Estados Unidos y la OTAN en Europa Oriental y especialmente en las exrepúblicas soviéticas: Ucrania, Georgia, Moldavia y los países bálticos.

Si Nicolás Maduro deja la presidencia y un gobierno respaldado por los Estados Unidos lo reemplaza, es muy probable que los planes rusos deban modificarse o directamente suspenderse y que Venezuela finalmente no pague sus deudas a los rusos o estos pierdan sus privilegios en la explotación de los muchos recursos naturales de que dispone el país caribeño.

Por lo tanto, apoyará a cualquier gobierno que sea hostil a Occidente e intentará obtener presencia militar permanente en el Caribe un región que Washington considera su “patio de atrás”.



[i] BLANCO, Juan Antonio, CARTAYA, Rolando, DOMINGUEZ y OCANDO, Casto: Cubazuela. Crónica de una intervención cubana. Fundación para los Derechos Humanos en Cuba. Miami, Abril de 2019. P. 11
[ii] DIARIO PERFIL: La inflación anual de Venezuela llegó a una cifra inaudita: 2.300.000%. Bs. As. 14/03/2019.
[ii] MONTES, Sebastián: Estados Unidos apunta contra el oro, que equivale a 11% de las exportaciones de Venezuela. Colombia 02/11/2019. Tomado de smontes@larepublica.com.co
[ii] COTOVIO, Vasco, SOARES, Ivo y BONETT, William: Un rastro de oro sangriento conduce al gobierno de Venezuela. Investigación de CNN. 20/08/2019. Tomado de https://cnnespanol.cnn.com/2019/08/20/un-rastro-de-oro-sangriento-conduce-al-gobierno-de-venezuela.





sábado, 17 de agosto de 2019

¿SERÁ ALBERTO FERNÁNDEZ UN NUEVO LENIN MORENO?



Alberto Fernández ante el dilema de pasar a la historia como un nuevo Cámpora o revelarse como el presidente ecuatoriano Lenin Moreno.

Tras vencer contundentemente por quince puntos de ventaja en las elecciones Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) del domingo 11 de agosto, el abogado Alberto Fernández parece destinado a convertirse en presidente de la Argentina a partir del próximo 10 de diciembre. Claro está que para ello deberá repetir su victoria en las elecciones generales del 27 de octubre.

La posibilidad de que Alberto Fernández asuma la presidencia ha comenzado a generar especulaciones sobre cuáles serán sus relaciones con su compañera de fórmula, la expresidente Cristina Fernández de Kirchner, auténtica líder del espacio político denominado genéricamente como kirchnerismo.

Estos interrogantes surgen porque la pasada relación entre estos dos personajes registra un historial de periodos de intensa asociación en un proyecto político compartido, arrebatos de independencia y renunciamiento por parte de Alberto y una extensa secuela de intercambio de amargos reproches entre ambos.

Hasta tal punto están latentes estas dudas que en el acto de cierre de campaña de las pasadas elecciones PASO, el 7 de agosto, en el Monumento a la Bandera, en la ciudad de Rosario, en la ciudad santafecina de Rosario, el candidato del Frente de Todos consideró necesario aclarar a sus seguidores: “Están todos muy preocupados por cómo me voy a llevar con Cristina. Nunca más me voy a pelear con Cristina…”

Las causas que generan esta preocupación es diversa. Por un lado, todos conocen muy bien el temperamento de la expresidente, su ansia devoradora de protagonismo y su tendencia a tomar decisiones importantes en forma autónoma y sin consultar esa decisión ni con sus más íntimos colaboradores.

Por otra parte, Alberto Fernández puede llegar a ser un “soldado” subordinado, pero hasta cierto punto. Nunca soñó con un protagonismo como el que ha alcanzado y parece difícil pensar que vaya a renunciar a él sin fuertes rebeldías.

Hay una gran distancia entre Alberto Fernández y Daniel Scioli que absorbía incesantemente todo tipo de humillaciones y desplantes de Cristina.
Además, Alberto Fernández expresa un proyecto político distinto del que encarna Cristina Kirchner.

Alberto es un peronista, peronista renovador pero peronista. Toda su vida política ha sido la de un hábil operador político con sólidos vínculos con el peronismo tradicional, los gobernadores de provincia y la dirigencia sindical vandorista. Esta rodeado por un entorno de peronistas moderados que aceptan al kirchnerismo como un mal necesario para ganar las elecciones pero que con gusto se desprenderían de la familia Kirchner, los muchachos de La Cámpora y de algunos empresarios particularmente vinculados a hechos de corrupción.

Allí se ubican tan diversas como Sergio Massa, Sergio Uñac, Martín Redrado, León Arslanian, Felipe Sola e incluso, posiblemente después de las elecciones, los Lavagna (Roberto y su hijo Marco) y los salteños Urtubey (Juan Manuel y Rodolfo), etc.

Los peronistas que rodean al Alberto Fernández no parecen dispuestos a seguir los pasos del “Socialismo del Siglo XXI” y cerrar la economía del país. Son peronistas que defienden a la industria nacional y que seguramente si tienen ocasión aplicarán una economía dirigista, con controles cambiarios y de precios, además de otras regulaciones según sea necesario. Buscarán renegociar la deuda con los organismo financieros internacionales pero no parecen dispuestos a llevar al país a un nuevo default, a la confrontación abierta con Estados Unidos. Mucho menos a seguir el modelo económico (si hay tal modelo) castro chavista seguido por Venezuela y Cuba.

Es por lo que los kirchneristas de paladar negro, incluso la propia Cristina, tampoco se sienten cómodos con Alberto Fernández en el sillón de Rivadavia y sólo lo soportan porque necesitan dar una imagen de moderación que no espante al electorado de clase media.
Pero, Alberto no da garantías a este sector de que llevará adelante el proceso revolucionario que aspiran concretar.

Así, lo ha explicitado sin ningún pudor un aliado internacional del kirchnerismo, el presidente de la Asamblea Nacional Constituyente chavista de Venezuela, el diputado Diosdado Cabello, el pasado jueves 15, al decir: “Me alegro mucho por el esfuerzo y el valor del pueblo argentino. Ojalá, Dios querido, que no me equivoque, que a quién están eligiendo no vaya a creer que lo están eligiendo porque es él.”

Un ejemplo de hasta que punto el kirchnerismo puro no acepta totalmente a Alberto Fernández es que la fórmula presidencial del Frente de Todos obtuvo 47,66% de los votos a nivel país y 50,67% en el bastión kirchnerista de la Provincia de Buenos Aires. Pero, la formula a gobernador del Frente de Todos encabezada por el economista de izquierda Axel Kicillof cercano a La Cámpora e incondicional de Cristina Kirchner obtuvo en ese distrito 52,52%. Es decir, un 2% de los kirchneristas cortaron boleta contra Alberto.

Por último, nadie cree que Cristina Fernández de Kirchner y La Cámpora se régimen a ver a “la Jefa” reducida a “tocar la campanilla” para convocar a sesión a la Cámara de Senadores mientras Alberto, sus amigos peronistas y la burocracia sindical que responde a Hugo Moyano manejan el país.

Así planteada la situación, a partir del 10 de diciembre, Alberto Fernández enfrentará dos alternativas, o se convierte en un nuevo Héctor J. Cámpora que, en 1973, tras 49 días en la presidencia, fue forzado a renunciar para que (tras unas rápidas elecciones) asumiera el auténtico “dueño del circo”, el general Juan D. Perón.

O, por el contrario, toma el ejemplo del presidente Lenin Moreno que, en Ecuador, terminó con la “Revolución Ciudadana” de Rafael Correa y con la influencia política del expresidente.

Moreno, que había sido vicepresidente de Correa en sus dos primeros mandatos presidenciales, se alejó de su predecesor y mentor político expulsándolo del oficialista partido “Alianza País” y lo sometió a investigaciones judiciales por corrupción que derivaron en un pedido de prisión preventiva. El exmandatario, cuya esposa es de nacionalidad belga, terminó por asilarse en Bélgica para evitar ir a la cárcel.

Por el momento, los argentinos deberán esperar para ver si Alberto Fernández es finalmente electo presidente para ver como resuelve este dilema. Es decir, si es un débil y timorato Cámpora o por el contrario muestra el valor y la decisión de Lenin Moreno para convertirse en un auténtico presidente y en el estadista que el país requiere en estos difíciles momento.

Sólo el tiempo podrá develar estos interrogantes.  

miércoles, 14 de agosto de 2019

ARGENTINA ELECCIONES, CRISIS Y VERSIONES



El imprevisto triunfo del kirchnerismo en las elecciones primarias de Argentina abre un panorama incierto y lleno de disparatadas versiones sobre el rumbo del país.

La Argentina no logra aun superar su sorpresa luego del aplastante voto castigo que en las elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias del domingo pasado sufrió el gobierno del presidente Mauricio Macri y la clara posibilidad de un triunfo de la fórmula populista formada por Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner en las elecciones generales del 27 de octubre próximo.

Ninguna de las encuestas presagiaba una victoria opositora de tal magnitud. El kirchnerismo se impuso claramente por quince puntos porcentuales venciendo en veintidós de los veinticuatro distritos electorales. El oficialismo solo venció en la mediterránea provincia de Córdoba y en su feudo histórico de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Al conocerse los resultados de la votación primaria, el gobierno del presidente Mauricio Macri entró en un shock del cual no se ha recuperado totalmente.

Pero, la reacción más rápida e inesperada provino de los mercados internacionales. En Argentina el valor del dólar se disparó desde los $46 del viernes hasta tocar los $70 en algunas casas de cambio del centro porteño. Sólo la activa intervención del Banco Central de la República Argentina vendiendo dólares logró fijar la tasa de cambio en $63 este miércoles 13 de agosto. No obstante, esta no es la cotización definitiva de la divisa estadounidense.

La brusca devaluación del peso impacto sobre los países de la región. El peso mexicano se depreció un 0,83%, el colombiano un 0,85%, el chileno 0,41% y el real brasileño 1%.

Al mismo tiempo, el riesgo país que mide JP Morgan, tuvo su peor desbandada en setenta años, trepando un 88% hasta llegar a una cifra récord de 1.900 puntos, el valor más alto de los últimos diez años. El índice Merval de Buenos Aires se derrumbó un 37,35%.

Los centros mayoristas de distribución de alimentos y productos de primera necesidad reaccionaron a la devaluación del peso incrementando sus precios entre un 10 y un 20%.

Los argentinos que contaban con dinero en efectivo se apresuraron a concurrir a los comercios para abastecerse de productos antes que estos incrementaran su valor pero encontraron que los comercios no querían venderlos porque temían agotar sus stocks y no sabían cuál sería el precio de reposición de la mercadería.

Además, las firmas automotrices Toyota S. A., FCA (Fiat – Chrysler) y el grupo PSA (Peugeot -Citroën) suspendieron el envío de vehículos desde sus plantas productoras hasta la concesionarias y estas últimas dejaron sin efectos los descuentos y planes de venta en cuotas que habían acordado con el gobierno.

El interrogante es porque los mercados han reaccionado tan adversamente ante la posibilidad de que el peronismo kirchnerista regrese al gobierno en Argentina.

La explicación es clara para muchos. Los analistas descuentan que un futuro gobierno kirchnerista volvería a la economía dirigista, estatista, proteccionista y cerrada. Con controles cambiarios, precios máximos, tarifas congeladas de los servicios públicos, del gas y el combustible, sumado a un default de la deuda con los organismos financieros internacionales disimulado como una suerte de “reestructuración” unilateral.

Estas medidas implicarán que la Argentina nuevamente dejará de ser parte del mundo, se aislará y reducirá sus relaciones internacionales a un conjunto de países marginados.
Durante los últimos cuatro años, en que Cristina Fernández de Kirchner ha vivido en una suerte de exilio político acosada por procesamientos judiciales por corrupción fue arropada por los gobiernos de Venezuela y Cuba.

El bolivariano Nicolás Maduro la recibió en Carcas con honores de Jefe de Estado. Mientras que el gobierno cubano brindó asilo a su hija Florencia, permitiéndole burlar a la justicia argentina que la investigaba por enriquecimiento ilícito después de que se descubrieran dos cajas de seguridad a su nombre en el Banco de Galicia conteniendo 4.660.000 dólares no declarados al fisco.

Incluso en España, Cristina Fernández de Kirchner encontró la solidaridad de partidos y organizaciones populistas vinculadas con Venezuela y Cuba. El partido Podemos se ha convertido en un activo defensor y socio del kirchnerismo. En 2014, Pablo Iglesias visitó Buenos Aires para participar de la campaña electoral del kirchnerismo. En 2016, el hoy candidato kirchnerista a gobernador de la provincia de Buenos Aires, el economista Axel Kicillof devolvió el favor viajando a Madrid para apoyar las candidaturas de Podemos. El 22 de febrero de 2017, en oportunidad de la visita del presidente Macri al parlamento español, los legisladores de Podemos no solo se negaron a aplaudir al mandatario argentino, sino que Iñigo Errejón pronunció un durísimo discurso contra el mandatario argentino que concluyó con un amenazante “vamos a volver”. Pablo Iglesias, por su parte, abandonó sus prejuicios antimonárquicos y suele llamar a la expresidente: “Reina Cristina”.

Esto hace prever que con el kirchnerismo en la Casa Rosada, la Argentina volverá a darle la Espalda a los Estados Unidos, Francia y Alemania. Restará toda importancia al Mercosur y tendrá malas relaciones con el gobierno de Jair Bolsonaro en Brasil. También retomará la retórica antibritánica en los foros internacionales enarbolando un discurso antiimperialista y nacionalista reclamando por la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas.

Los principales vínculos diplomáticos y acuerdos económicos de un futuro gobierno kirchnerista volverán a ser con  países que no muestren especial preocupación por la falta de democracia y la situación económica que se viva en Argentina. Esa lista la integran Venezuela, Cuba, Bolivia, China y Rusia. Hasta es posible que llegue a acuerdos de comercio y cooperación con Irán.

Sin embargo, lo que posiblemente más inquieta a los analistas financieros y políticos internacionales son la alarmantes versiones que circulan por los “mentideros políticos” del microcentro porteño y de los cuales se alimentan muchos corresponsales extranjeros y miembros del cuerpo diplomático.

En ellos se habla con insistencia de que después de triunfar en las elecciones presidenciales el candidato electo Alberto Fernández será discretamente apartado para ser reemplazado por la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner. Para ello se apelará a una supuesta enfermedad o a un “renunciamiento patriótico”, donde Alberto como un disciplinado soldado dejará su puesto a la auténtica líder del movimiento.

De esta manera el poder formal se reunirá con el poder real y Cristina Fernández de Kirchner cumplirá su sueño de ver como un humillado Mauricio Macri le coloca la banda presidencial.

Esas mismas versiones señalan que luego, en 2023, Cristina Kirchner será sucedida en el cargo por su hijo Máximo. En esta forma madre e hijo se alternarán en la presidencia sin vulnerar la constitución conformando una auténtica dinastía en el poder. Tal como fuera el proyecto original entre Néstor y Cristina Kirchner que se frustró con la imprevista muerte del primero.

Con semejante panorama a quien puede sorprender que el país se debata en medio de convulsiones económicas.


lunes, 12 de agosto de 2019

MACRI EN EL OJO DE LA TORMENTA



El presidente Mauricio Macri ha sufrido una aplastante derrota en las elecciones Primarias Abiertas Simultáneas Obligatorias de este domingo que anuncian un triunfo en primera vuelta de la fórmula opositora Alberto Fernández – Cristina Fernández de Kirchner en la elección nacional del 27 de octubre.

Existe el mito político de que, durante la campaña presidencial de 1992, en los Estados Unidos, el candidato demócrata Bill Clinton descubrió que la clave de una victoria electoral residía en la economía. Así nació la frase tantas veces repetida de: “¡Es la economía, estúpido!”

La historia es bien conocida, pero el presidente Mauricio Macri parece no haberla tomado en consideración, porque encaró su reelección con indicadores económicos muy adversos. El valor del dólar frente al peso se triplicó, pasando desde los $16 en diciembre de 2015 a los actuales $45,55. La inflación interanual alcanzó el 55,8%, la más alta de América Latina después de Venezuela. La actividad económica acumula una recesión de quince trimestres consecutivos y una caída de 3,1% en los últimos cinco meses. La pobreza afecta al 34,1% de los argentinos y el paro alcanza al 10,1% de la población económicamente activa.

El resultado de omitir la cuestión económica fue una aplastante derrota en las elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias, que aunque pensadas para democratizar la elección de candidatos por parte de los partidos políticos, han terminado por ser una inmensa encuesta preelectoral.

El resultado de esta consulta adelanta la posibilidad del retorno al poder del populismo kirchnerista que podría imponerse cómodamente en una primera ronda de la elección general del próximo 27 de octubre.

La fórmula del Frente de Todos integrada por Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner obtuvo algo más del 47,38% de los votos emitidos frente al 32, 51% obtenido por la fórmula oficialista Mauricio Macri y Miguel Pichetto. En tercer lugar se situaron los peronista republicanos representados por Roberto Lavagna y Juan Manuel Urtubey con el 8,4% de los votos.

Todos los analistas dan por descontado que el macrismo, que enfrenta un rechazo del 70% de la población, no podrá descontar la abrumadora ventaja que le lleva el kirchnerismo. Los mercados han reaccionado inmediatamente y los bancos en la misma noche de la elección al conocerse los resultados de escrutinio han incrementado el valor de dólar en un promedio de dos pesos y se esperan turbulencias financieras cuando comience la operatoria del lunes.

La derrota ha sido de gran magnitud por lo cual el presidente Macri ha comenzado a reorganizar su gabinete y se espera que algunos ministros dejen sus cargo el lunes 12.
El kirchnerismo, representado por el economista Axel Kiciloff se impuso por el 49,2% de los votos a la gobernadora María Eugenia Vidal, la política con mejor imagen del macrista partido PRO, que tan sólo obtuvo el 32,5 de los votos, en la estratégica provincia de Buenos  Aires, que reúne al 40% del padrón electoral nacional.

Aunque retuvo su feudo tradicional, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde el jefe de gobierno Horacio Rodríguez Larreta, que estaría en condiciones de renovar mandato ha realizado una gestión muy eficiente y exitosa que le reportó el 47% de los votos, el kirchnerismo que presentó una lista integrada por dos figuras ajenas a la política: el abogado Matías Lammens, presidente del Club San Lorenzo, y la actriz Gisela Marziotta, obtuvo un importante 34% duplicando el 16% de los votos cosechados por el Frente para la Victoria en 2015.

El oficialismo macrista perdió en provincias que gobernaba y en otras en que había tenido buen desempeño en 2015: Jujuy, Mendoza (que el radicalismo gobernaba desde 2011), ganó por una escasa diferencia en la provincia de Córdoba y perdió por mucho en la provincia de Santa Fe.

La alianza electoral “Cambiemos” (hoy “Juntos por el Cambio”) formada por el macrista partido PRO, la Unión Cívica Radical y la Coalición Cívica, ganó las elecciones de 2015 en una disputada segunda vuelta en 2015 gracias al apoyo mayoritario recibido de la clase media. Parte de ese voto hoy ha abandonado al macrismo.

En parte, esa deserción se debe a que en estos cuatro últimos años buena parte de esa clase media se ha pauperizado por la mala gestión del gobierno que votaron.

Además, el gobierno de Cambiemos trató impiadosamente a su electorado y no cumplió con ninguna de sus promesas de campaña. No suprimió el impuesto a las ganancias en las pensiones de los jubilados ni en los sueldos de los trabajadores de menores ingresos, tampoco eliminó los impuestos confiscatorios a las exportaciones agrícolas, no terminó con los “piquetes” callejeros y manifestaciones que alteran la convivencia ciudadana, tampoco redujo los subsidios y planes sociales que alimentan el clientelismo político, no terminó con la corrupción ni castigó efectivamente a los exfuncionarios kirchneristas.

En términos generales, el gobierno de Mauricio Macri creó en la población una imagen de gran ineficacia que primero desilusionó y luego enojó al electorado. La votación de hoy ha sido tan sólo un reflejo de esa situación.

Por el contrario, sin aportar cambios incrementó impiadosamente los impuestos, las tarifas de los servicios públicos (electricidad, gas, agua corriente), del combustible y el transporte público. Esas medidas terminaron disparando la pobreza e incrementando la indigencia. Cientos de argentinos terminaron viviendo en las calles.

Por último y como dato adicional cabe consignar la buena elección realizada por el ex militar y héroe de la Guerra de Malvinas, Juan José Gómez Centurión, que a comienzos de la gestión de Macri se desempeño como director de la Aduana, quien obtuvo el 2,8% de los votos, convirtiéndose en el quinto precandidato presidencial más votado.

Gómez Centurión expresa el voto nacionalista, conservador, contrario a la legalización del aborto y que sumó el apoyo de las iglesias evangélicas. Es la primera vez en la historia argentina en que un candidato que se define como “nacionalista” e incluso que es un ex militar supera en una votación el 1% en una elección nacional. Incluso seguramente incrementará sus votos en octubre.

sábado, 10 de agosto de 2019

LA INDUSTRIA ELECTORAL



Las elecciones son una buena oportunidad para que algunas empresas y personas ganen un dinero extra.

Las elecciones Primarias Abiertas Simultáneas Obligatorias (PASO) de este domingo son los comicios que deberán definir a los candidatos habilitados para competir en los comicios reales que recién tendrán lugar el 27 de octubre.

Es decir, son elecciones donde no se elegirá a nadie, porque los diez partidos que presentaron candidatos presidenciales lo han hecho con una única lista de candidatos, y sin embargo costarán unos cien millones de dólares.

Creadas en 2009, por la Ley 26.571/09, con el propósito manifiesto de democratizar y trasparentar el proceso de selección de candidatos por parte de los partidos políticos nunca cumplieron la finalidad para la cual habían sido concebidas.

Los partidos políticos, controlados por los caudillos territoriales y los financistas que aportan para las campañas electorales, burlaron la opinión de sus cuadros de base y sus simpatizantes llegando a acuerdos secretos entre ellos para crear candidaturas únicas y evitar la competencia electoral.

De forma tal que cada partido sólo presenta una lista de candidatos que no compite con ninguna otra lista del mismo partido sino con los candidatos de otros partidos.
En esta forma las PASO dejaron de ser una elección primaria para designar candidatos y se transformaron en una suerte de gran encuesta preelectoral obligatoria que anticipa la tendencia de la real elección.

Es por lo que muchos argentinos, cansados de tener que concurrir tres o cuatro veces al “cuarto oscuro” para emitir su voto en un año de elecciones presidenciales y debido al alto costo que implica su implementación, son partidarios de su eliminación e incluso algunos no piensan participar de la votación, pese a que la misma reviste carácter obligatorio.

El problema se incrementa cuando los gobiernos provinciales separan los comicios locales de la elección nacional para evitar el “efecto arrastre” de las candidaturas presidenciales sobre las correspondientes a gobernadores, intendentes y legisladores provinciales al reunir en una larga “lista sábana” a los candidatos de diversos cargos. Al separarse las elecciones el votante debe concurrir más de una vez a los comicios.

El votante puede cortar las boleta que encuentra en el “cuarto oscuro” por secciones correspondientes a diversos cargos. Combinando, por ejemplo, el candidato a presidente de un partido con el postulante a gobernador de otro e incluso con los candidatos a legisladores o intendente de un tercero.

Sin embargo, “cortar la boleta” requiere de un alto grado de reflexión política y hasta de cierto nivel intelectual. El electorado menos instruido y los votantes de mayor edad suelen temer confundirse y perder el voto por lo cual son refractarios a cortar la boleta para combinar a los candidatos de diversos partidos con forme a sus preferencias. Este tipo de votantes incluso suelen llevar su propia boleta al “cuarto oscuro” por temor a que los fiscales partidarios puedan identificar por quien votaron.

Aunque la identificación del voto no es posible, los votantes intelectualmente menos sofisticados, especialmente en las zonas suburbanas o rurales menos pobladas donde todos los vecinos y los “punteros políticos” o candidatos suelen conocerse personalmente, defienden el mito urbano de que el voto no es realmente secreto. Allí, el reparto de boletas electorales “puerta a puerta” en los días previos a los comicios y el tamaño del “aparato político” partidario tiene influencia sobre el voto de la gente.

Los políticos mantienen las PASO frente a los cuestionamientos de la población porque actúan como un filtro para los pequeños partidos y los nuevos candidatos que deben afrontar los costos financieros y humanos de llevar a cabo dos y tres campañas consecutivas.

Además, los candidatos y partidos que no compitan o no alcancen el 1,5% de los votos del padrón electoral no podrán presentarse a los comicios efectivos de octubre.

Tal limitación, al eliminar a los candidatos meramente testimoniales, reduce el número de candidatos haciendo el escrutinio de la votación real más exacto y dinámico. También facilita la campaña electoral siguiente permitiendo a la prensa, encuestadores y analistas concentrar su atención en un número menor de postulantes con reales posibilidades de triunfo.

Incluso permite a los votantes aprovechar mejor su voto orientándolo hacia los candidatos más votados, también puede influir sobre quienes votaron “en blanco” o directamente no participaron de las PASO impulsándolos a intervenir para cambiar los resultados.

Por último, estas rondas sucesivas de comicios movilizan cientos de millones de dólares en lo que bien podría denominarse la “industria electoral”.

Miles de empresas y personas a lo largo del país ganan dinero durante los años electorales vendiendo los bienes y servicios más diversos, espacios publicitarios o simplemente información.

Un ejército de encuestadores, estrategas de campaña, analistas de datos, expertos en relaciones públicas e institucionales, lobistas de todo tipo, redactores de prensa, blogueros, trolls, community managers, expertos en computación, diseñadores gráficos, asesores de imagen, profesores de oratoria, estilistas y maquilladores, etc. encuentran trabajo asistiendo a los diversos candidatos durante la campaña.

También obtienen importantes beneficios los canales de televisión, las emisoras radiales y empresas de publicidad en la vía pública que venden sus espacios publicitarios.

Los periodistas tienen oportunidades extras con el mayor flujo de interesante material con que alimentar sus programas, organizar debates e informes especiales o, simplemente, dar más relevancia a sus análisis y columnas, etc.

Las imprentas también hacen un buen negocio imprimiendo publicidad, merchandising y boletas electorales. Los clubes deportivos alquilan sus estadios lo mismo hacen los centros de convenciones y salones de eventos, hasta los restaurantes se benefician con la realización de actos políticos, presentaciones de candidatos y hasta libros o cenas de recaudación de fondos.

La editoriales se benefician cuando los candidatos publican libros con sus autobiografías o propuestas de gobierno. Con frecuencia el “candidato – autor” paga la totalidad de la edición y la venta de ejemplares, por escasa que esta sea, significa una ganancia neta para la empresa. El mejor ejemplo de esta práctica ha sido en esta campaña, la explotación electoral que ha realizado la expresidente Cristina Fernández de Kirchner de su libro “Sinceramente”, para generar actos de campaña.

“Sinceramente” ha sido el mayor negocio editorial de la Sudamericana en toda su historia.

Los negocios generados por la “industria electoral” se derraman por toda la sociedad llegando a todos los sectores. Humildes militantes políticos son generosamente financiados para que dediquen mayor tiempo a las tareas de campaña: reparto de boletas, atender puestos de propaganda callejera, movilizar gente para los actos, realizar pintadas callejeras, concurrir a centros y comandos de campaña, etc.

Simples ciudadanos son contratados con importantes sumas para trabajar como “fiscales de partido” en las mesas y locales de votación.

Los partidos políticos con mayores recursos organizan para el día de la votación auténticas flotas de colectivos, combis, taxis y coches de alquiler contratados para trabajar doce horas trasladando votantes, boletas electorales de repuesto y viandas para los fiscales u otras 
actividades logísticas entre los locales partidarios y los centros de votación.

Todo ello sin hablar de los incentivos económicos o “en especias” (desde un simple “choripán” hasta zapatillas y electrodomésticos) que pueden recibir los votantes en la puerta de los locales de votación para decidir su voto a favor de un candidato en cuestión. Es decir, que con las elecciones hasta los humildes tienen oportunidades de “ganar una moneda” extra.

Como puede apreciarse, más allá del costo nominal de las PASO y las elecciones efectivas, la verdad es que un año de elecciones presidenciales ofrece en Argentina una buena oportunidad de negocios que incluso reactiva a la economía.

sábado, 3 de agosto de 2019

EL PRESIDENTE MARIO ABDO BENÍTEZ SOBREVIVE A SU PRIMERA CRISIS




Antes de cumplir el primer año de su mandato, el presidente paraguayo Mario Abdo Benítez logra sortear por escaso margen la demanda de impeachment presentada por la oposición y un grupo de legisladores de su propio partido.

El joven presidente colorado Mario Abdo Benítez no las tiene todas consigo. La economía paraguaya después de una década de fuerte expansión enfrenta ahora intensos vientos en contra.

El mes pasado, el Banco Central debió reducir en más de la mitad su pronóstico de crecimiento para 2019 a un escaso 1,5% debido a un freno en la actividad comercial y la sequía que redujo la producción de soja y de energía hidroeléctrica.

La recesión económica se refleja en el mal humor y la preocupación que se observa en la población. Además, Abdo Benítez tampoco controla al oficialista Partido Colorado.

Mario Abdo Benítez, y su vicepresidente Hugo Vázquez se impusieron en la interna partidaria para designar al candidato presidencial al frente de la facción denominada “Colorado Añetete” (que en lengua guaraní se traduce como “auténticos”) frente al sector liderado por el empresario tabacalero y expresidente Horacio Cartés que se  denomina “Honor Colorado”.

El expresidente Horacio Cartés, que enfrenta problemas en la justicia por hechos de corrupción durante su gestión y sospechas por contrabando de cigarrillos, es un poderoso caudillo político de gran poder económico y mediático como propietario del influyentes diario La Nación.

Las relaciones entre el actual presidente y el expresidente no son las mejores y los legisladores colorados que responden a Cartés pueden en un crisis decidir la suerte de Abdo Benítez.

La primera crisis detonó por la negociación llevada a cabo para distribuir cuotas y fijar precios por la energía de la empresa hidroeléctrica binacional Itaipú entre la compañía brasileña Electrobras y la paraguaya Administración Nacional de Electricidad (ANDE), durante el periodo 2019 – 2022.

Esta empresa hidroeléctrica sobre el caudaloso río limítrofe Paraná, es considerada como la segunda más grande del mundo después de la “Tres Gargantas” de China. Su construcción requirió el anegamiento de gran parte del territorio paraguayo. Cuenta con una potencia instalada de 14.000 megavatios y abastece a los estados más prósperos de Brasil, como São Paulo, Río de Janeiro, Paraná y Río Grande do Sul, ente otros.

En 2018, Itaipú produjo el 90% de la energía eléctrica que consumió Paraguay y aportó 600 millones de dólares al fisco guaraní. Paraguay emplea solo el 7% de la energía producida y vende a Electrobrás todo el excedente que el corresponde. Su construcción y posterior explotación beneficiaron históricamente a Brasil.

Los paraguayos consideran que Brasil paga un precio irrisorio por la energía que compra a su socio y vecino. “Reclamamos el pago a precio de mercado”, demanda Ricardo Canesse, un especialista en temas hidroeléctricos del opositor Frente Guasú.

En mayo pasado, los presidente Mario Abdo Benítez y Jair Bolsonaro suscribieron un acta estableciendo precios y cupos para la producción de Itaipú. Brasil obtuvo una importante reducción en el precio que paga por la electricidad excedente que adquiere. La oposición consideró la negociación como “traición a la patria” diciendo que ocasionaría una pérdida de entre doscientos y trescientos millones de dólares al Paraguay.

Conocidos los términos del acuerdo secreto, el presidente de ANDE, Alcides Jiménez, que había sido marginado de las negociaciones, se negó a refrendar el acta e hizo publico su contenido y detalles de las tratativas, incluidos algunos audios que dejaron muy mal parado al vicepresidente Hugo Velázquez.

La crisis pronto se expandió obligando al presidente Mario Abdo Benítez a aceptar la renuncia del ministro de Relaciones Exteriores, Luis Castiglioni, del embajador paraguayo en Brasilia, Hugo Saguier Caballero y el director de Itaipú, José Alderete. Pero estas renuncias no fueron suficientes para contener la crisis.

Inmediatamente, los legisladores “cartistas” que integran el sector “Honor Colorado” comunicaron su apoyo a los legisladores opositores para someter a juicio político al presidente y vicepresidente.

Más tarde y luego de una negociación entre el presidente Mario Abdo Benítez y Horacio Cartés sumado al anuncio de que los gobiernos de Paraguay y Brasil acordaban dejar sin efecto el acta suscripta y continuar las negociaciones respecto de la energía producida por Itaipú, los legisladores se Honor Colorado retiraron su apoyo al juicio político y la crisis se descomprime inmediatamente.

Durante el desarrollo de la crisis en Paraguay el gobierno brasileño se pronunció en respaldo del presidente Benítez. “Esperamos que la cooperación con el presidente Abdo pueda continuar, lo que permitirá la plena implementación de las iniciativas en marcha y la realización de nuevos avances, incluidos los acuerdos de mutuo beneficio sobre Itaipú”, Indica el comunicado emitido por la Cancillería brasileña.

Itamaraty incluso mencionó que cualquier alteración del orden institucional en Paraguay daría lugar a la aplicación de la llamada “cláusula democrática” del Tratado del Mercosur y a la suspensión de la participación del país guaraní en el organismo regional.

Hemos consultado al respecto al académico y periodista paraguayo Francisco Jiménez Duarte sobre las consecuencias futuras de la crisis. El analista paraguayo manifestó sus dudas sobre qué concesiones debió realizar el presidente Benítez para obtener el respaldo del empresario Horacio Cartés.

Por otro lado, el Dr. Jiménez Duarte mostró preocupación por la debilidad política en que queda el presidente Mario Abdo Benítez para negociar con su par brasileño Jair Bolsonaro, el Anexo C del Tratado de Itaipú que vence en 2023.

La renegociación exitosa de ese tratado es considerado como una reivindicación nacional y un tema estratégico por los políticos y expertos paraguayos que lo vinculan con la futura prosperidad del país.