lunes, 17 de octubre de 2016

SEVERINO DI GIOVANNI: UN ANARCOBANDIDO EN ARGENTINA



LOS ANARCOBANDIDOS

En las décadas de 1920 y 1930, actuaron en la Argentina un grupo de delincuentes ideológicos a los cuales el escritor Osvaldo Bayer bautizó como “anarquistas expropiadores”[i]. A grandes rasgos podemos decir que en la mayoría de los casos se trataba de anarquistas individualistas que apelaban a la violencia como un método de militancia. En general, estos revolucionarios eran obreros con inquietudes intelectuales, autodidactas que habían caído bajo el atractivo de las ideas libertarias. Faltos de recursos y de apoyos políticos o económicos para llevar a cabo la difusión de sus ideas, como no fueran las pequeñas contribuciones voluntarias de otros obreros, pronto llegaban a la conclusión de que no podrían hacer triunfar la anarquía sin apelar a la violencia para obtener los medios que les faltaban.

Por su parte, Bayer define al anarquismo expropiador diciendo “que justifica el delito siempre que se haga contra la burguesía. El asalto y el robo están permitidos porque es una manera de reconquistar los bienes que la burguesía quitaba, con medios más refinados, a la clase trabajadora. Esos bienes obtenidos (ellos los llaman ‘reconquistados’) mediante el asalto, el robo, o la falsificación de moneda serán destinados a la lucha por la idea, el mantenimiento de las familias de los anarquistas presos, y a la propaganda ideológica.”[ii]

No obstante, su apelación a la violencia no se reducía a estos actos delictivos, también solían realizar atentados terroristas e incluso asesinatos selectivos por lo general en venganza, como el asesinato del teniente coronel Héctor Benigno Varela efectuado por el anarquista alemán Kurt Gustav Wilckens.

Los anarquistas expropiadores eran sumamente resistidos por otros grupos anarquistas colectivistas o anarcosindicalistas, debido a que después de cada atentado o robo protagonizado por ellos la policía solía reprimir o encarcelar a activistas anarquistas sin distinguir entre aquellos que llevaban a cabo su militancia por métodos políticos y relativamente pacíficos y los otros que hacían de la violencia su forma de participación política.

Los anarquistas expropiadores más célebres en Argentina fueron el español Buenaventura Durruti[iii], Miguel Arcángel Roscigna, Vázquez Paredes, el chileno Jorge Tamayo Gavilán y los italianos Alejandro y Paulino Scarfo y Severino Di Giovanni entre otros.
Para construir este relato de las actividades de los anarquistas expropiadores, y en especial del más célebre de ellos el italiano Severino Di Giovanni hemos tomado como base los libros de Osvaldo Bayer[iv], posiblemente el mejor historiador del movimiento anarquista en Argentina. Veamos entonces que ocurrió con este anarcobandido.

SEVERINO DI GIOVANNI

El anarquista italiano Severino Di Giovanni nació en el pueblo de Chieti, en la región de los Abruzos, a unos ciento ochenta kilómetros al oeste de Roma, el 17 de marzo de 1901. Era hijo de Carmine Di Giovanni y Rosaria Duranti. Cursó sus estudios en un instituto de Ancona. Pensaba en convertirse en maestro pero interrumpió sus estudios antes de graduarse.

Era un joven rebelde e indisciplinado, pero muy inteligente. Como la mayoría de los anarquistas de su tiempo era un lector empedernido y pronto demostraría dotes de escritor y periodista. Al respecto dice Bayer: “Severino Di Giovanni era, por encima de todo un autodidacta. Su letra, por ejemplo, no es la de un obrero sino la de casi un calígrafo. Y cuando se convierte en periodista, su estilo será turbulento, arrollador, sin rodeos, directo. Escribe claro, sabe muy bien como dirigirse a sus lectores.”[v] Arribado a la Argentina, en tan sólo dos años hablará el español fluidamente y casi sin acento.

Su adolescencia transcurre en la Italia de la primera posguerra donde está haciendo su aparición el fascismo. La falta de maestros titulados le permitió iniciarse como maestro en una aldea de los Abruzos. Por esos años lee incansablemente a Proudhon, Bakunin, Reclus, Kropotkin, Malatesta, Nietzsche, Stirner y otros autores anarquistas. Al mismo tiempo aprende el oficio de tipógrafo.

Muy joven contrae matrimonio con su prima Teresa Masciulli, cuatro años mayor que él. La boda fue algo repentino. La joven estaba encargada de llevarle comida. Una noche, la muchacha no pudo retornar a su casa debido a una fuerte tormenta y debió pasar la noche junto a él. A los efectos de que su prima no se viese deshonrada a los ojos de sus vecinos y amigos, Severino debió casarse con ella.

Los conflictos políticos en Italia y la falta de oportunidades impulsa al joven matrimonio a emigrar. En 1923, los Di Giovanni, acompañados de su primera hija, Laura, arriban a Buenos Aires. Se instalan inicialmente en la localidad bonaerense de Ituzaingo. Severino consiguió un empleo como tipógrafo, y ocasionalmente como linotipista, en el taller de Polli en Morón.

En Argentina, el joven Di Giovanni desarrollará una intensa actividad política y criminal que en tan sólo ocho años lo inscribirá en la historia de nuestro país como el arquetipo del idealista más violento y sanguinario.

Mientras trabaja como obrero gráfico, lee intensamente y asiste a reuniones anarquistas donde pronto se perfilará como un líder. También los Di Giovanni agrandan la familia. En 1924 nace la segunda hija: Aurora y un año más tarde llega el varón al que llamaran Ivo.

En un editorial, el diario La Nación describe al joven Severino como “de rasgos bien conformados, rubio tirando a castaño, tez ligeramente rosada, tenía en sus ojos -de color azul mar- una luz intensa casi febril…” Solía vestirse con traje negro, sombrero del mismo color de alas anchas y moño negro. El atuendo es algo costoso, pero ese es su único dispendio porque no bebe ni una gota de alcohol, no fuma y come frugalmente. Pero así vestido, despierta curiosidad y cierta admiración, porque el atuendo realza su figura, de por sí ya atractiva.[vi]

Pronto iniciará una fugaz carrera de publicista anarquista, audaz ladrón y cruel asesino, con una protesta antifascista durante la celebración del 25º aniversario del ascenso al trono del rey Víctor Emmanuel III, que incluía una gala de honor en el Teatro Colón, celebrada el 6 de junio de 1925. Desde ese momento hasta el instante en que lo atraviesen los proyectiles del pelotón de fusilamiento en la Penitenciaría Nacional, el 1º de febrero de 1931, habrán transcurrido escasamente seis años. Al morir, Severino Di Giovanni con menos de treinta años será responsable directo de la muerte de decenas de personas. Lo único que puede decirse en su favor, es que siempre expuso su vida en los atentados explosivos, cuando lo consideró necesario fue él quien apretó el gatillo y no mandó a otros a hacerlo en su nombre. Por último, cuando tuvo oportunidad de escapar al extranjero para evitar el cerco policial que se cerraba sobre él y su banda, no lo hizo y prefirió continuar su lucha hasta el último aliento sin temor a las consecuencias.

Veamos brevemente como se desarrolló esta vertiginosa carrera delictiva. Como hemos mencionada su “bautismo de fuego” fue la protesta antifascista que llevó a cabo en el Teatro Colón, junto a otros nueve anarquistas, que determinó su primer arresto y su fichado como “temible agitador anarquista” por la Dirección de Orden Social de la Policía de la Capital.

La temible Dirección de Orden Social era una dependencia policial especializada en tareas de inteligencia y represión de las organizaciones y militantes de grupos radicalizados y opositores políticos de los gobiernos de turno. Fue especialmente activa durante los distintos gobiernos de facto que se instalaron en nuestro país. Realizaba un seguimiento y vigilancia permanente sobre las actividades de los grupos comunistas, anarquistas, sindicalistas e incluso socialistas revolucionarios.

Con los años esta dependencia policial irá cambiando de nombre, aunque sus funciones se hayan modificado muy poco. Así se denominará sucesivamente, Dirección de Coordinación Federal, Superintendencia de Seguridad Federal y actualmente Superintendencia de Interior de la Policía Federal Argentina.

En 1926, la condena a muerte en los Estados Unidos, después de un juicio muy polémico, de dos obreros anarquistas italianos Nicola Sacco y Bartolomé Vanzetti,  conmocionaba a los medios anarquista y obreros en todo el mundo.

Los anarquistas son acusados por los asesinatos de Frederick Parmeter, un encargado de la nómina gubernamental y Alessandro Berardelli, un vigilante de seguridad y el robo de U$S 15.776, 51, perteneciente a la Slater-Morril Show Company, en Rearl Street, en South  Braintree, Massachusetts, el 15 de abril de 1920.

Severino Di Giovanni encuentra que esta es una causa que merece ser encarada en forma más radical. El domingo 23 de mayo de 1926, el anarquista italiano iniciará su carrera criminal con su primer atentado explosivo. El blanco elegido será la sede de la Embajada de los Estados Unidos, situada en las calles Arroyo y Carlos Pellegrini. El artefacto explosivo -confeccionado con dos balas de cañón robadas del arsenal de San Lorenzo- abre un inmenso boquete en la puerta de la legación diplomática.

Por la potencia de la detonación, los balines de la bomba rompen las botellas de las estanterías del almacén situado en la acera de enfrente. El escudo de los Estados Unidos termina caído en medio de la calle. Afortunadamente, por la hora elegida para la detonación no hay víctimas.

La policía realiza detenciones de anarquistas, clausura sus publicaciones y los locales donde se reúnen. Severino Di Giovanni, por sus antecedentes como agitador, también es detenido durante siete días y luego liberado por falta de pruebas que lo vinculen al hecho, aunque las autoridades policiales están seguras de su participación en el mismo.

Severino y sus amigos se mantendrán realizando actividades de agitación sin apelar a la violencia por poco más de un año. Pero, cuando se fija fecha para la ejecución de los anarquistas en los Estados Unidos, retoman las acciones terroristas. El 22 de julio de 1927, estalla otra poderosa bomba colocada junto al pedestal del monumento a George Washington, en los bosques de Palermo causando importantes daños en el Paseo y conmocionando a todo el vecindario.

Los intereses estadounidenses no serán el único blanco de los anarcobandidos. El 16 de agosto de 1927, algo después de las diez de la noche se produce una violenta explosión en la vivienda de Rawson 944, domicilio del Jefe de Investigaciones de la Policía de la Capital, comisario inspector Eduardo I. Santiago contra quién los anarquistas guardan un fuerte rencor. Colocado en el balcón que daba a la amplia sala del inmueble, el artefacto parecía destinado a acabar con la vida del funcionario policial quién tan sólo unos minutos antes la había dejado para ir a acostarse en el dormitorio cercano. Afortunadamente, solo la vivienda sufrió importantes daños.

LOS HOMBRES DE DI GIOVANNI

Lentamente, Severino Di Giovanni fue conformando un grupo criminal cuyos integrantes irán cambiando con el tiempo al morir o ser encarcelados. La mayoría de ellos son inmigrantes italianos, obreros y autodidáctas como él. Entre ellos cabe mencionar en primer término a Alejandro y Paulino Scarfo, cuñados de Di Giovanni al ser hermano de su pareja América Scarfo, quien a pesar de ser tan sólo una adolescente de 17 años constituía una pieza clave del grupo. Otros integrantes fueron José Romano, alias “Rame”, quien morirá al dispararse accidentalmente con un arma que manipulaba en 1930, Juan Marquéz y Braulio Rojas muertos por la policía en la quinta “Ana María”, en la localidad de Burzaco, en enero de 1931, al mismo tiempo que detenían a América y Paulino Scarfo, Francisco “Paco” González, muerto en 1930 durante el asalto a los pagadores de Obras Sanitarias, el español Jaime Gómez Oliver, el italiano Silvio Astolfi, José Nutti, Fernando Pombo, Umberto Lanciotti, Juan José Dumpiérrez y Agostino Cremonessi, asesinado misteriosamente en Rosario, en 1930, cuando tenía 24 años. El encargado de la logística, será “el ingeniero” Gino Gatti.

LOS PRIMEROS MUERTOS

Después del atentado al comisario Eduardo I. Santiago, la policía intensificó sus esfuerzos para capturar a Severino Di Giovanni que a partir de entonces vivirá en una absoluta clandestinidad, sin un domicilio fijo y sin otro trabajo que el asaltante profesional.

El 23 de agosto de 1927, después de un segundo juicio y muchas apelaciones, son ejecutados por electrocución, en la prisión de Charlestown, los anarquistas Sacco y Vanzatti. La agitación anarquista se dispara en todo el mundo multiplicándose los atentados explosivos.

El 24 de diciembre de 1927, Severino Di Giovanni que realiza un atentado en represalia por la ejecución en Charlestown coloca un portafolio explosivo en la cabina telefónica del gran salón del City Bank, sito en la calle San Martín, en pleno microcentro porteño.

El estallido desata un verdadero huracán en el salón del National City Bank. La explosión lanza cuerpos, muebles, astillas y grandes cantidades de dinero que se esparcen por la calle. La conmoción que provoca es colosal. La tremenda detonación ha sido de tal dimensión que se paraliza la febril actividad de los porteños en la víspera de la Navidad. El saldo son dos víctimas mortales – un hombre que realizaba trámites y una joven de 19 años, empleada del banco- y veintitrés heridos.

Simultáneamente, los anarquistas dejan otra bomba en el local del Banco de Boston, sito en la calle Bartolomé Mitre y la Diagonal Norte. Milagrosamente el artefacto falla provocando tan sólo un gran pánico entre los clientes y empleados de la entidad bancaria.

Terminada la cruzada para evitar la ejecución de Sacco y Vanzetti, Severino y su grupo encontrarán pronto otras causas necesitadas de su capacidad de emplear la violencia. Ahora será por la liberación de Simón Radowitzky, el asesino del jefe de Policía, preso desde 1909 en el penal de Ushuaia.

El blanco escogido por los terroristas ácratas será el odiado director del sórdido penal austral, Juan José Piccini, a quien responsabilizan por diversos abusos contra los presos anarquistas.

A comienzos de 1928, los anarquistas construyeron un artefacto explosivo disimulado en una encomienda con alimentos, destinada al funcionario penitenciario, que estallaría al momento de ser abierta.

Paulino Scarfo fue el responsable de despachar el paquete explosivo. La encomienda fue transportada hacia la Patagonia por el buque “Pampa”, navío encargado de transportar las provisiones y la correspondencia destinada a los presos del Penal.

El remito del paquete consignaba que su contenido era distintos alimentos envasados despachados por “J. Vechiarelli”.

Afortunadamente, el director Piccini sabía muy bien los peligros que enfrentaba por parte de los anarquistas. Vivía rodeado de custodios -incluso mientras duerme- y hasta hace probar sus alimentos antes de consumirlos por temor a ser envenenado.

Por tanto, cuando le avisan que ha recibido un cajón misterioso con un remitente que le resulta desconocido extrema sus precauciones. Hace colocar la encomienda sospechosa en un terreno baldío adyacente y que le disparen con un fusil. El resultado es una atronadora explosión que gracias a las precauciones no ocasiona ni víctimas, ni daños materiales, pero demuestra las intenciones criminales de los anarquistas. En especial considerando que si hubiera explotado durante la travesía en el barco hubiera provocado su hundimiento y probablemente la muerte de todos sus tripulantes.

Fracasado el complot contra el director del penal de Ushuaia, los anarcobandidos deciden retomar sus ataques contra los intereses italianos y en especial contra las organizaciones fascistas que operan en Argentina.

El cónsul italiano en Buenos Aires era el dirigente fascista Italo Capanni, a quien los anarquistas sindicaban como responsable de la denominada “masacre de Florencia”. El 4 de octubre de 1924, bandas fascistas habían asolado la bella ciudad natal de Leonardo Da Vinci y Nicolás Maquiavelo asesinando y saqueando a sus opositores, socialistas, comunistas y anarquistas.

En Buenos Aires, el cónsul Italo Capanni no sólo era un activo propagandista fascista. También patrocina y financia a las organizaciones afines locales y los anarquistas lo consideran responsable de organizar acciones violentas contra los opositores porteños del Duce.

Pero, Italo Capanni no será el único blanco de la venganza antifascista de Severino Di Giovanni y sus hombres. Los anarquistas planean atentar también contra el presidente del subcomité fascista de La Boca, Benjamín Mastronardi y, además, contra el dueño de una próspera fábrica de galletitas, el teniente coronel italiano César Afeltra, el dottore Michele Brecero y el agente consular italiano en la ciudad de Zárate, cavalieri R. De Michelis, prominentes figuras del fascismo local.

El 23 de mayo de 1928, el ambasciatore conde Martín Franklin visita la nueva sede del Consulado italiano sita en la Avenida Quintana 475. Severino Di Giovanni decide aprovechar la ocasión para terminar con la vida de las dos más altas autoridades del fascismo italiano en Argentina.

Al edificio del Consulado en la Avda. Quintana se ingresaba por una escalera que bajaba a una amplia planta donde se hallaba un extenso salón, y al fondo, los mostradores. Al final de ese salón había una escalera que llevaba a las demás oficinas y al despacho del cónsul, al cual sólo se podía acceder con una autorización especial.

Las autoridades italianas en Buenos Aires conocían detalladamente los riesgos que representaban los anarquistas y otros grupos antifascistas locales por lo cual el local del Consulado era vigilado por más de una docena de agentes de seguridad camuflados como ordenanzas y personal de civil, además del simbólico agente de la Policía de la Capital de consigna en la puerta del edificio.

En esa época de gran afluencia de inmigrantes italianos a la Argentina, estando Benito Mussolini y el movimiento fascista en una etapa de gran prestigio internacional, el Consulado era visitado diariamente por más de seiscientas personas, además del numeroso personal que trabajaba habitualmente en él.

El día del atentado, el joven anarquista italiano José Romano, “Rame”, ingresó al Consulado cargando un pesado portafolios que abandonó junto a la escalera de entrada a veinte metros de los mostradores. Ramé salió del edificio y subió al automóvil donde lo esperaba Severino Di Giovanni.

En ese momento había en el edificio unas doscientas personas. A las 11 y 42 del 23 de mayo estalló la bomba que provocó una sangrienta catástrofe. En lo que sería, por muchas décadas, el acto terrorista más terrible ocurrido en la Argentina. La detonación ocasionó nueve muertos y treinta y cuatro heridos.

El diario La Nación describió lo ocurrido en la siguiente forma: “El estallido produjo tal expansión que no quedó nada en pie en la oficina. El mostrador, hecho añicos, cayó sobre los empleados y encima de ellos los demás restos de muebles y todas las personas que se encontraban en el reducido local, las que fueron lanzadas por las ráfagas de gases del explosivo hacia el mismo sitio formando así un montón informe. Y sobre todos los restos y personas cayeron inmediatamente grandes trozos de ladrillos de los tabiques, los escombros del cielo raso, fragmentos de cristales, ofreciendo así el conjunto de un cuadro aterrador. El estallido fue sencillamente formidable y dio la sensación de que se desplomaba todo el edificio.”[vii]

La gente huía despavorida, una nube de fino polvillo cubría la avenida Quintana, había cuerpos humanos despedazados e irreconocibles regados por el lugar. Ese mismo matutino describió el artefacto explosivo consignado que estaba formado por una carcasa de “hierro de más de medio metro de largo con una tapa asegurada y tapados todos los intersticios con cemento armado. El interior, bien repleto de gelinita, dinamita y recortes del hierro. Sobre todo ello, un tubo de cristal dividido en dos conteniendo en cada fracción ácidos distintos. La separación es de corcho o de cartón por la cual se filtran ambos líquidos los que, al unirse, producen la explosión. Mientras la valija va de canto no pueden combinarse los líquidos, pero cuando es acostada, inmediatamente comienza la filtración y el efecto es cuestión de segundos.”[viii]

Entre las víctimas fatales había dos ciudadanos argentinos sin mayores vinculaciones con la Italia fascista, uno de ellos un alto funcionario del gobierno radical presidido por el Dr. Marcelo T. de Alvear, Miguel Luis Durañona. En tanto que, la publicación “Fasci Italiani All’Estero”, órgano oficial del fascismo, se refiere a las víctimas fascistas describiéndolas como Virgilio Francione, de 53 años, empleado del Consulado, Filippo Palmieri, de 20 años, afiliado fascista, el reverendo padre Francisco Zaninetti, ardiente simpatizante fascista, sacerdote salesiano, de 54 años, y luego Sebastiano Sartini, de 66 años, Luigi Alippi, Giovanni Bellona, de 64 años y Vicenzo D’Abarna, de 50 años. Entre los heridos, uno de los fundadores del fascio en Buenos Aires y actual secretario de la Delegazione del Fasci d’Argentina; el capitán Battista Bugliani, agregado consular general “regularmente iscrito al Fascio; Giuseppe Maiolo, iscrito al Fascio de Buenos Aires”. Agrega que entre los heridos había treinta y tres “compatriotas fascistas y simpatizantes entre los cuales se encontraban cuatro mujeres y una niña.”[ix]

El atentado conmociona al país. El gobierno lanza una dura represión contra los anarquistas y comunistas. Sus organizaciones y publicaciones son clausuradas y cuatrocientos activistas y simpatizantes son encarcelados. Las autoridades sospechan de Di Giovanni y su grupo, pero no pueden dar con los terroristas.

Imperturbable, Di Giovanni continúa con su raid criminal. Luego del atentado al Consulado, Ramé y él se dirigen al barrio de La Boca. Allí, Severino deja otra devastadora bomba en la farmacia sita en la intersección de las calles Almirante Brown y Aristóbulo del Valle, propiedad de Beniamino Mastronardi que, como mencionáramos, era presidente del subcomité fascista local. Sólo un incidente fortuito impide que la bomba detone con otro importante saldo de víctimas y daños.

Mientras la policía realiza ingentes esfuerzos para dar con los autores de los atentados, el incasable Di Giovanni lleva a cabo un nuevo ataque. El 26 de mayo coloca otra sus letales valijas explosivas en Avenida La Plata 351, domicilio del teniente coronel Césare Afeltra. “La bomba había demolido la sala principal; las persianas metálicas habían desaparecido y el techo estaba en el suelo -así describe La Nación los daños-. Los destrozos amenazan la estabilidad del edificio.” Los vidrios de tres manzanas a la redonda han quedado hechos añicos. El taller mecánico aledaño a la vivienda literalmente había desaparecido. No obstante, el militar fascista y su familia resultan ilesos.

Pero las bombas no han cesado. En la noche del 10 al 11 de junio sendas bombas destruyen las viviendas de Brecero y De Michelis en la localidad de Zárate.

Estos atentados explosivos tienen como consecuencia la división definitiva del movimiento anarquista en Argentina entre libertarios democráticos y anarquistas revolucionarios o anarcobandidos.

El grupo de anarcobandidos de Severino Di Giovanni no cesará en atacar a todo lo que a su criterio atente contra los obreros y el movimiento anarquista. A comienzos del mes de octubre de 1928, se suscita un conflicto laborar en la empresa naviera Nicolás Mihanovich. La Federación Obrera Marítima declara la huelga. Después de varios días de conflicto, la empresa Mihanovich igual logra cargar y tripular el vapor “Apipé” con gente provista por las autoridades marítimas y la Liga Patriótica.

Estaban dadas todas las condiciones para que intervinieran Severino Di Giovanni y sus anarcobandidos. El 14 de octubre de 1928, Severino ingresó al “Apipé” simulando ser un ingeniero y llevando una valija de regular tamaño. En ese momento, un llamado telefónico alertó a las autoridades que lograron desarmar el artefacto explosivo antes de que detonara. La bomba estaba construida en base a dos y medio kilogramos de gelinita, pólvora y numerosos bulones y remaches. El revestimiento de bronce tenía tres centímetros de espesor lo que ofrecía un gran poder de comprensión a la potente carga explosiva que contenía. El estallido se evitó por minutos.

Los atentados explosivos se suceden sin pausa. Los anarquistas lanzan una campaña para lograr la libertad de Simón Radowitzky. Los anarcobandidos inmediatamente se sumarán a la campaña.

El 10 de noviembre, los anarquistas colocan una bomba en la acera de la Catedral Metropolitana que al detonar le cuesta la vida a Luis Rago, empleado del Banco de Boston, de 25 años de edad, casado y con una hija de pocos meses, y heridas graves al agente policial Francisco Castro.

La agitación sigue y cuatro días después estallan bombas, una de ellas en el Palacio de Justicia de Rosario.

En la calle Estomba 1184, de la ciudad de Buenos Aires, irrumpe la Policía el 12 de diciembre de 1928. Allí encuentran un cajón repleto de dinamita y 147 billetes falsos de diez pesos. En el lugar son detenidos Alejandro Scarfo y Jaime Gómez Oliver, un anarquista español de treinta años. En el lugar, las autoridades secuestraron también planos de la estación ferroviaria de Caseros, donde presuntamente los anarquistas se proponían realizar un atentado dos días después cuando pasara por allí el presidente electo de los Estados Unidos, Herbert Hoover, en su visita al país. Scarfo será condenado a cadena perpetua, acusado de colocar la bomba en la Cátedral Metropolitana, con cumplimiento en el terrible penal de Ushuaia.

Severino Di Giovanni se sentirá especialmente responsable por la detención de Alejandro Scarfo e intentará por todos los medios a su alcance lograr su liberación. No tendrá éxito y el joven anarquista pasará un largo período entre las rejas.

Mientras tanto, la carrera delictiva de Severino Di Giovanni a algo menos de dos años de su muerte prosigue sin pausa. El 5 de febrero de 1929, Severino y cinco de sus hombres roban a los pagadores de la empresa Kloeckner, sita en la calle Empedrado, de Buenos Aires. Los pagadores venían en dos autos después de retirar 19.000 pesos del Banco de Boston en el microcentro porteño. Los delincuentes esperaron a los pagadores en un auto doble faetón a pocos metros de la entrada al establecimiento industrial. Los ladrones actuaron con rapidez y precisión como verdaderos profesionales que tenían todo fríamente calculado. Pero cuando se disponían a huir llegó el segundo vehículo con personal de seguridad de la empresa y tuvo lugar un intenso tiroteo y una persecución cinematográfica por las calles de las ciudad hasta que los anarcobandidos pudieron eludir a sus perseguidores.

EL ENEMIGO PÚBLICO Nº 1

El siguiente crimen cometido por la banda de anarquistas liderados por Severino Di Giovanni será de una crueldad tal que pondrá en evidencia más allá de toda duda que se trata de un grupo de sanguinarios delincuentes que amparándose en la ideología dan rienda suelta a sus bárbaros instintos criminales. También convertirá a Di Giovanni en el criminal más buscado por la policía.

Tal como ocurrirá en los “años de plomo” -décadas de 1960 y 1970- los terroristas califican de represores, torturadores o “enemigos del pueblo” a los funcionarios policiales que los combaten con celo profesional y eficiencia.

La muerte de un terrorista en un enfrentamiento con las fuerzas de la ley se presentará siempre como un asesinato o ejecución. Mientras que el asesinato de un funcionario policial o militar será un “justiciamiento”. Como si un grupo terrorista pudiera ser depositario de la auténtica justicia o sus decisiones producto de un proceso judicial imparcial.

En este caso, la víctima será el Jefe de la Dirección de Orden Social, subcomisario Juan Velar. Se trata de un funcionario particularmente activo en el combate a los agitadores anarquistas. Velar se convertirá en víctima de una horrible vendetta. Veamos el relato del atentado descripto por las palabras de Osvaldo Bayer.

“Ese 22 de octubre, el subcomisario Velar salió de su despacho par ir a almorzar a su casa -eran algo más de las doce- que estaba apenas a cien metros de la Jefatura de Policía. Salió a la calle y caminó despaciosamente hacia la esquina de Presidente Roca y Rioja. Allí había dos automóviles estacionados, cosa que no le pareció muy normal. Y menos cuando de uno de los vehículos bajaron dos hombres. Pero Velar no era un hombre de asustarse y siguió su camino, sin perder de vista los rostros de los desconocidos que se le aproximaban. Pasaron junto a él y fue entonces cuando Velar tuvo la sensación de que estaba perdido. Ya no pudo reaccionar. Al contrario, cuando sintió la voz que a sus espaldas lo llamaba –‘¿Comisario Velar?’- se dio vuelta y ahí nomás fue el fogonazo. Sintió como si una terrible patada le aplastara la cara. Como un fuego que entraba por los ojos, por la nariz, por la boca, por todas las cavidades. Y cayó desvanecido.”

Los médicos debieron trabajar intensamente para salvar la vida del jefe policial. Le habían disparado una perdigonada con un moderno trabuco[x] muy potente. Le apuntaron al rostro, ensañándose en no matarlo, pero sí con la aviesa intención de mutilarlo y desfigurarlo por el resto de su vida. De más está decir que lograron su propósito. El parte médico oficial consignará que el subcomisario Velar había perdido el ojo derecho, tenía el maxilar superior destrozado con pérdida de casi toda su dentadura, además el disparo mutiló la mayor parte de la nariz. El funcionario policial quedaría con media cara, mutilado horriblemente hasta el final de sus días.

Los autores del terrible atentado fueron Paulino Scarfo, Miguel Arcángel Roscigna, Severino Di Giovanni, Umberto Lanciotti y Antonio Márquez. El trabucazo fue disparado por Paulino Scarfo.

La sed de sangre y la pasión por la violencia, de Di Giovanni y los anarcobandidos, no se dirigirá sólo contra los funcionarios policiales, en medio de su delirio criminal incluso asesinaran a otros anarquistas que no comparten -e incluso censuran- sus métodos. Para estos fanáticos cualquier disidencia equivalía a traición.

El 25 de octubre de 1929, Severino Di Giovanni y sus hombres asesinan al periodista anarquista Emilio López Arango, redactor del diario “La Protesta” en la puerta de su humilde vivienda de Remedios de Escalada Oeste. Su crimen fue, tan sólo, haber censurado a Di Giovanni tildándolo de “espía fascista y agente policial” en las páginas de esa publicación.

EN LA PESADA

A comienzos del emblemático año de 1930, Severino Di Giovanni consigue para él y para sus hombres pistolas Colt, government model 1927, calibre 11.25x23 mm o .45 ACP como más comúnmente se las denomina. En esta forma los anarcobandidos ingresan en “la pesada”.[xi]

Con este nuevo y más moderno armamento, los anarquistas incrementan su accionar y se tornan aún más peligrosos. El 27 de mayo de 1930, Severino Di Giovanni y sus hombres intentaron robar la sucursal del Banco de Avellaneda, sito en la Avenida Mitre y la calle Montes de Oca, pero la llegada de la policía -alertada por un empleado bancario que escapa del local-, cuando habían logrado reducir al personal y a los clientes sin mayores incidentes, obliga a los delincuentes a huir precipitadamente.

Nuevamente se produce una fuga de película, con los anarquistas a bordo de los automóviles faetón en que habían llegado, cubriendo su escape con abundantes disparos, hasta que finalmente la policía los pierde en el tránsito.

Tres días más tarde, el 30 de mayo de 1930, Severino Di Giovanni acompañado por cinco de sus hombres roban las oficinas de la compañía de ómnibus “La Central”, sita en la calle Segurola 481, del barrio de Vélez Sárfield. Esta vez los anarcobandidos tienen más suerte y huyen con un botín de 17.500 pesos sin tener que efectuar ni un solo disparo.

Si bien los delincuentes logran escapar con el dinero sin ser perseguidos su buena suerte no dura mucho. Dos días más tarde Severino Di Giovanni está cenando con tres de los hombres de su banda en una cantina italiana sita en la calle Pedro Goyena 285 de la capital. Alguien reconoce a Severino y alerta a la policía que rápidamente sale a dar cacería a los anarcobandidos.

Di Giovanni está sentado mirando a la puerta del local y cuando llega la policía logra huir por una puerta trasera cubriendo como siempre su fuga con una lluvia de disparos. No hay víctimas, pero los acompañantes de Severino son detenidos. La banda de Di Giovanni pierde así a tres de sus mejores integrantes: Emilio Uriondo, Umberto Lanciotti y José López Dumpiérrez. Son hombres experimentados, probados en diversos robos, son verdaderos “duros y pesados”. Finalmente resultarán afortunados, la cárcel los salvará de acompañar a Di Giovanni en su trágico final.

Después de este sensacional escape la figura criminal de Di Giovanni adquiere perfil de leyenda, es el “enemigo público Nº1” a quien todos pretenden apresar, pero él parece tener una suerte especial que le permite eludir todas las encerronas. Su figura se ha hecho tan popular que hasta la célebre historieta de “El Gato Félix” se ocupa de él. En un cuadro de la tira publicada el 1º de julio de 1930, el gato Félix va por un camino en medio del campo y exclama: “¡Qué hermoso día! ¡Soy libre como Severino Di Giovanni!” Y detrás de él, a la vera del camino hay un cartel dibujado que dice: “¡Cuidado con las bombas!”[xii]

Mientras tanto Severino, a quién sólo restan seis meses de vida, como si fuera consciente de ello, lleva a cabo una febril actividad criminal. El 7 de agosto de 1930, en un intento de fracasado de liberar a Alejandro Scarfó, asalta un camión celular de transporte de presos. Aunque realizan la acción con total éxito y sin víctimas, sus esfuerzos resultan en vano. En el interior del vehículo no estaban ni Scarfo, ni Gómez Oliver -como ellos creían- sino tan solo tres prostitutas y un integrante de la organización judío – polaca de tratantes de blancas, la temible Zwi Migdal.

Un mes más tarde, el 6 de septiembre, el teniente general José Félix Uriburu lleva a cabo el primer golpe de Estado exitoso de la historia argentina. Las condiciones políticas cambian bruscamente para el movimiento anarquista, que se convierte en un objetivo prioritario para el gobierno de facto.

Mientras que algunos anarquistas eligen partir al exilio y otros cesan sus actividades proselitistas. Di Giovanni no se deja amedrentar y continúa con su accionar como siempre. El 2 de octubre -pese a la existencia de un bando militar que impone la pena de muerte para cualquier acto de resistencia armada- realiza, junto a Miguel Árcangel Roscigna, el espectacular asalto a los pagadores de la empresa Obras Sanitarias, en sus oficinas de los bosques de Palermo.

La audacia de los anarcobandidos no parece tener límites. El robo se realiza a tan sólo cincuenta metros del lugar donde una compañía completa del Cuerpo de Policía Montada efectuaba prácticas de tiro y a sólo cien metros de donde se hallaban doscientos soldados de infantería del Ejército argentino vivaqueando.

Durante el robo se produce un tiroteo entre los anarquistas y los empleados de la empresa. Como resultado del enfrentamiento muere el anarquista español Francisco “Paco” González, que actuaba como chofer de uno de los automóviles, y dos de los empleados de Obras Sanitarias. No obstante, los anarcobandidos logran huir con un botín record de 286.000 pesos. Aunque Roscigna recibe el setenta por ciento del dinero para aliviar la situación de las familias de los anarquistas presos por el gobierno de Uriburu, la parte que le queda a Severino es lo suficientemente importante para que pueda por un tiempo llevar a cabo sus proyectos editoriales, e incluso instalarse cómodamente en una tranquila zona rural suburbana.

La banda de Di Giovanni alquilará la quinta “Ana María” en el camino Belgrano. Allí, Severino Di Giovanni y su compañera América Scarfó, instalarán su hogar y gozarán de un breve periodo de tranquilidad. Pero es la calma que precede a la tragedia.

En enero de 1931, los anarcobandidos dirigidos por Severino Di Giovanni, impulsados por dirigentes del radicalismo yrigoyenista -que desde Montevideo intentan resistir al gobierno de facto de Uriburu- se embarcan en una nueva campaña de atentados explosivos.

En la madrugada del 20 de enero de 1931 estallan tres letales artefactos explosivos. Paulino Scarfó colocó uno de ellos en la estación de subterráneos de Plaza Once, Mario Conturcci, otro en la estación Maldonado del Ferrocarril Central Argentino y Juan Márquez en la estación Constitución. Los daños materiales fueron cuantiosos y las víctimas inocentes numerosas: cuatro muertos y más de veinte heridos.

Pronto las autoridades de facto descubren los vínculos entre los dirigentes radicales y los anarcobandidos y actúan decididos a impedir todo intento de desestabilización. Sus métodos no serán los mismos del débil gobierno democrático de Hipólito Yrigoyen.

Pocos días después de los atentados, la Policía logra capturar a Mario Conturcci quien es salvajemente torturado. Di Giovanni, como en otros casos de detención de anarquistas, confía en la fortaleza de su camarada y no toma precauciones ni cambia sus planes. Pero esta vez se equivoca. Quebrado, Conturcci terminará por proporcionar a la policía las pistas necesarias para desarticular la banda de Di Giovanni.

El 29 de enero de 1931, Di Giovanni concurre a la imprenta de Genaro Bontempo, sita en la calle Callao 335, donde encargó unos trabajos de impresión. Allí lo estaba esperando la Policía que vigilaba el lugar desde hacía varios días. Era un día tórrido del verano porteño, Severino que insistía en emplear su vistoso atuendo negro y su sombrero de ala ancha se destacaba notoriamente en la calle facilitando la labor de identificación de los policías.
Los policías esperaron a que abandonara la imprenta y entonces le dieron de alto. Como era su costumbre, Di Giovanni respondió sacando su arma Colt .45 ACP e iniciando una loca carrera intentando evitar la detención. Comenzó así una feroz cacería por los techos y calles del centro porteño donde perseguido y perseguidores intercambiarán numerosos disparos.

Con los primeros disparos resultó accidentalmente muerta la niña Delia Berardone que quedó en medio del tiroteo. Mientras huía, Di Giovanni hirió gravemente de un disparo al agente José Uriz que se cruzó en su camino. Pero el cerco policial estaba sólidamente establecido y pronto el anarquista comprendió que se había acabado la suerte y que esta vez no podría burlar el accionar policial.

Agotado por la carrera, Di Giovanni ingresó a una pensión, ubicada en Cangallo 1975, allí se detuvo tomó puntería y de un solo disparo terminó con la vida del agente Ceferino García que le pisaba los talones. Luego se dirigió a los fondos de la propiedad. Apoyo contra un muro una escalera de mano que encontró en el lugar. Así alcanzó la altura trabajosamente ensuciando su traje negro con cal. Desde allí dominó los techos aledaños. A tres metros divisó otra terraza. Dio un salto tremendo para alcanzarla. Se lastimo los pies al caer, pero igual siguió su carrera, seguido de cerca por la Policía, sin detenerse. Empleó una vieja cañería para deslizarse hasta el patio de una antigua casa con salida a la calle Ayacucho.

Al asomarse a la puerta, los agentes policiales lo vieron y comenzaron nuevamente a dispararle. Di Giovanni siguió corriendo y tratando de eludir los disparos. Así llegó hasta la inserción de las calles Sarmiento y Ayacucho. Allí vio que tenía cerrado el paso y retrocedió por Sarmiento hasta Callao. Se refugió de los tiros detrás de un árbol y luego entró a la carrera en un garaje, que se hallaba en el número 1964. La Policía lo perseguía tenazmente. Comenzó a recibir los primeros disparos desde la entrada del local. Les respondió con un tiro. Comprendió que estaba perdido y antes de rendirse se puso la boca de la pistola Colt sobre la camisa blanca y disparó. El proyectil de grueso calibre disparado a quemarropa debía haberlo matado instantáneamente, pero no lo hizo. Es difícil decir su tuvo o no suerte en ello.

El primer policía que llegó hasta el anarquista caído, apartó su arma con el pie. La sangre manaba manchando toda la camisa. El Director de Orden Social, Comisario Garibotto al comprobar que aún vivía ordenó trasladarlo bajo fuerte custodia al cercano hospital Ramos Mejía.

La noticia de la detención de Severino Di Giovanni -que alcanzó a salir en la sexta edición de los vespertinos de ese día- conmocionó al país entero. El ministro del Interior, Matías Sánchez Sorondo apresuró el traslado del herido a la Penitenciaría Nacional, ubicada en la calle Las Heras y Salguero a los efectos de que fuera juzgado y condenado en forma inmediata. El funcionario mantuvo informado de la situación al presidente Uriburu. El presidente, a su vez, dio instrucciones al ministro de Guerra, general Medina, para que ordenara la formación del tribunal militar. El coronel Conrado Risso Patrón fue designado presidente del Tribunal, el fiscal fue el teniente coronel Clifton Goldney y como abogado defensor de oficio es nombrado un teniente primero del escalafón de “archivistas y ciclistas” de apellido Franco.

Pese a sus múltiples crímenes, para abreviar el juicio Di Giovanni sólo fue acusado de sus más recientes delitos, es decir, los asesinatos cometidos durante la fuga. Por el homicidio de la menor Delia Berardone y el agente García y las lesiones graves en la persona del agente Uriz.

Mientras estos sucesos tenían lugar en la capital, en la finca “Ana María” se desarrollaba otro drama. América Scarfo, que se encontraba en compañía de la hija mayor de Severino Di Giovanni, Laura Di Giovanni, se enteró de la detención de su compañero por su hermano Paulino que arribó a la vivienda esa noche acompañado de otros tres miembros de la banda: Braulio Rojas, Juan Márquez y Artemio Pieretti, “Luis”.

La noticia conmociona a los anarquistas que no comprenden la gravedad de su situación y deciden de todas maneras pasar la noche en el lugar. Ignoran que Mario Cortucci también proporcionó a la Policía la ubicación de la quinta “Ana María” y que un fuerte contingente policial se dirigía hacia la finca.

Con las primeras luces del día los anarquistas decidieron abandonar la vivienda divididos en dos grupos. Primero saldrían Paulino Scarfo, Márquez y Rojas. Minutos más tarde lo harían las dos mujeres acompañadas por Pieretti que era menos conocido y buscado.
El grupo ignoraba que para ese entonces veinticuatro agentes de la Policía de la Capital y de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, al mando del comisario Fernández Bazán rodeaban la finca.

Los tres hombres salieron a las 5.30 horas del viernes 30 de enero. En sus manos llevaban varios bultos ya que simulaban ser vendedores ambulantes de juguetes. Inmediatamente recibieron la intimación de los policías para que se detuvieran y levantaran las manos. Como era su costumbre, los anarquistas se resistieron intentando escapar., Se produjo entonces un intenso intercambio de disparos tiroteo en el que murieron el agente Domingo Dedico y los anarquistas Braulio Rojas y Juan Márquez. Paulino Scarfo fue capturado después de que agotó sus municiones.

El único que logró escapar fue Pieretti, quien huyó por los fondos de la finca “Ana María”. América y Laura, que eran menores de edad, fueron detenidas por la Policía en el interior de vivienda y posteriormente conducidas al Departamento Central de la Policía de la Capital en la calle Moreno.

El tribunal militar condenó a muerte, por unanimidad, a Severino Di Giovanni. La sentencia fue firmada por el teniente coronel Conrado Risso Patrón y los teniente coroneles Eduardo Vega, Eusebio Roldán, Pedro R. Cejas, Raúl Moyano, Ceferino Méndez y Conrado Styrle. El defensor teniente 1º Franco apeló la sentencia pero el tribunal rechazó la apelación. Horas después el presidente de facto, general José F. Uriburu y su ministro de Guerra, general Medina, ratificaron la orden de fusilamiento.

Conocida la sentencia, a Di Giovanni se le otorga el plazo de 24 horas de capilla antes de ser fusilado. Se fija el domingo 1º de febrero a las 5 de la madrugada para su ejecución, el pelotón de fusilamiento estaría constituido por guardiacárceles.

El juicio a Paulino Scarfo fue mucho más breve. Su defensor fue el teniente primero David Armando Lavori. Fue acusado por la muerte del agente Domingo Dedico y por resistencia armada a la autoridad. El acusado sabía cuál sería su suerte y mostro indiferencia tanto frente al tribunal como al escuchar la sentencia. 

Antes de ser ejecutado, Severino Di Giovanni tiene tiempo de despedirse de su esposa Teresina, de sus hijos Laura, Aurora e Ilvo, como así también de su amante adolescente, América Scarfo. Un privilegio que no tuvieron las víctimas que el asesino fríamente tanto con sus bombas como con sus disparos.

Dos sacerdotes, el italiano Enrico Cotaldi y el jesuita español Clavell intentaron brindarle confort espiritual, pero Di Giovanni les advirtió que era ateo y hasta se burló de sus creencias.

Como última gracia Severino pidió despedirse de Paulino Scarfó. Los dos condenados a muerte se dieron las manos -esposados por delante, se dijeron unas palabras en voz baja y se despidieron sin ningún gesto teatral.

La figura de Severino Di Giovanni, como un bandido que siempre lograba escapar cinematográficamente a la persecución de la policía y llevaba a cabo los robos más espectaculares, había calado hondo en la sociedad argentina. Por lo tanto, la perspectiva de su ejecución conmociona a la población. Así lo consigna la prensa. “Desde las primeras horas de la noche se había aglomerado ya en las inmediaciones de la penitenciaría una gran cantidad de curiosos -dice “Crítica”- que pugnaban por entrar para presenciar la ejecución de Severino Di Giovanni. Fue necesario que la policía estableciera un servicio especial, a cargo de agentes de caballería e infantería se desvió el tráfico de vehículos por la calle Las Heras, reforzándose la custodia con muchos guardias armados de maúser.”

“Más tarde, comenzaron a llegar militares de alta graduación, miembros del consejo que dictó la sentencia y otros que deseaban ver de cerca al condenado a muerte. Funcionarios superiores de la policía, personalidades del gobierno, escritores, médicos, etc. Trataban, por todos los medios, de obtener del director de la Penitenciaría la autorización necesaria para penetrar en el establecimiento.”

Todos han movido influencias para no perderse el espectáculo. Hasta gente grande y seria hizo cosas ridículas: el actor José Gómez -el decano de los actores de aquel tiempo- se puso a golpear dramáticamente las puertas de la Penitenciaría gritando: “¡abran, en nombre del arte!”

El barón De Marchi, yerno del general Roca y del Dopolavoro -organización de los obreros fascistas – consigue que el director de la Penitenciaría, Alberto Viñas, le permita ver al condenado, pero Di Giovanni no quiere ser parte de la fiesta y aprovecha la ocasión para mostrarle todo su desprecio. “- ¿Y usted quién es para venir a molestarme con preguntas?” le dispara con indiferencia el anarquista y se niega a dialogar con él.

“Y, molesto por la curiosidad de los que pasan frente a la celda, como si se tratara de ver a una fiera enjaulada, el condenado protesta a viva voz.”

“A la entrada de la prisión -sigue el relato del diario Crítica- continúan la idas y venidas. Son muchos en Buenos Aires los que quieren ver cómo se fusila a un hombre. Entre estos no faltaban ni los parientes de Delia Berardone, la niña muerta en el tiroteo de Corrientes y Callao. El tío Rodolfo Berardone y el primo Juan Nelfi se presentan al director y piden autorización para presenciar la escena final. Atendiendo las razones, el permiso es concedido. Los dos parecen estar satisfechos. En la calle, la multitud aumenta. Se interrumpe el tráfico en la calle Las Heras.”

EL FUSILAMIENTO

Osvaldo Bayer, en su libro sobre Di Giovanni consigna varias crónicas periodísticas en que se describe los últimos momentos de la vida del anarquista. Nosotros solo transcribiremos la que Roberto Arlt realizó para el diario “El mundo”, porque nos parece suficientemente precisa y bien escrita.

Arlt ha observado todo. Y describirá solo lo que ha visto, nada más. No tiene ni admiración ni misericordia por el anarquista. Pero sí una profunda curiosidad. No tiene odio ni desprecio por la sociedad que lo condena. No necesita decir cómo es ni calificarla. Observa los hechos con cierto distanciamiento. Se permite al final sólo una moraleja, apenas una ironía. La crónica se titula “He visto morir”, y dice así: “Las 5 menos tres minutos. Rostros afanosos tras de las rejas. Cinco menos 2. Rechina el cerrojo y la puerta de hierro se abre. Hombres que se precipitan como si corrieran a tomar tranvía. Sombras que dan grandes saltos por los corredores iluminados. Ruidos de culatas. Más sombras que galopan.

           “Todos vamos en busca de Severino Di Giovanni para verlo morir.

        “Espacio de cielo azul. Adoquinado rústico. Prado verde. Una cómoda silla de comedor en medio del prado. Tropa. Máuseres. Lámparas cuya luz castiga la oscuridad. Un rectángulo. Parece un ring. El ring de la muerte. Un oficial.
  
         “…de acurdo a las disposiciones… por las violaciones del bando… ley número…’
           “El oficial bajo la pantalla enlozada. Frente a él, una cabeza. Un rostro que parece embadurnado de aceite rojo. Unos ojos terribles y fijos, bautizados de fiebre. Negro círculo de cabezas.

           “Es Severino Di Giovanni. Mandíbula prominente. Frente huida hacia las sienes como las de las panteras. Labios finos y extraordinariamente rojos. Frente roja. Mejillas rojas. Pecho ribeteado por las solapas azules de la blusa. Los labios parecen llagas pulimentadas. Se entreabren lentamente y la lengua, más roja que un pimiento, lame los labios, los humedece. Ese cuerpo arde de temperatura. Paladea la muerte.

           “El oficial lee:

           “…artículo número… ley de estado de sitio… superior tribunal… visto pásese al superior tribunal… de guerra, tropa y suboficiales…’

           “…estando probado apercíbase al teniente… Rizzo Patrón, vocales… tenientes coroneles… bando… dese copia… foja número…’

           “Di Giovanni se humedece los labios, con la lengua. Escucha con atención, parece que analizara las cláusulas de un contrato cuyas estipulaciones son importantísimas. Mueve la cabeza con asentimiento, frente a la propiedad de los términos con que está redactada la sentencia.

           “…Dése vista al ministro de Guerra… sea fusilado… firmado, secretario…’

           “-Quisiera pedirle perdón al teniente defensor…

           “Una voz: - No puede hablar. Llévenlo.

           “El condenado camina como un pato. Los pies aherrojados con una barra de hierro a las esposas que amarran las manos. Atraviesa la franja del adoquinado rústico. Algunos espectadores se ríen. ¿Zonzera? ¿Nerviosidad? ¡Quién sabe!

           “El reo se sienta reposadamente en el banquillo. Apoya la espalda y saca pecho. Mira arriba. Luego se inclina y parece, con las manos abandonadas entre las rodillas abiertas, un hombre que cuida el fuego mientras se calienta el agua para tomar el mate.

           “Permanece así cuatro segundos. Un suboficial le cruza una soga al pecho, para que cuando los proyectos lo maten no ruede por tierra. Di Giovanni gira la cabeza de derecha a izquierda y se deja amarrar.

           “Ha formado el blanco pelotón fusilero. El suboficial quiere vendar al condenado. Este grita:

           “-Venda no.

           “Mira tiesamente a los ejecutores. Emana voluntad. Si sufre o no, es un secreto. Pero permanece así, tieso, orgulloso.

           “Surge una dificultad. El temor al rebote de las balas hace que se ordene a la tropa, perpendicular al pelotón fusilero, retirarse unos pasos.

           “Di Giovanni permanece recto, apoyada la espalda en el respaldar. Sobre su cabeza, en una franja de muralla gris, se mueven piernas de soldados. Saca pecho. ¿Será para recibir las balas?

           “- Pelotón, firme. Apunten.

           “La voz del reo estalla metálica, vibrante:

           “- ¡Viva la anarquía!

           “- ¡Fuego!

           “Resplandor subitáneo. Un cuerpo recio se ha convertido en una doblada lámina de papel. Las balas rompen la soga. El cuerpo cae de cabeza y queda en el pasto verde con las manos tocando las rodillas.

           “Fogonazo del tiro de gracia.

           “Balas han escrito la última palabra en el cuerpo del reo. El rostro permanece sereno. Pálido. Los ojos entreabiertos. Un herrero martillea a los pies del cadáver. Quita los remaches del grillete y de la barra de hierro. Un médico lo observa. Certifica que el condenado ha muerto. Un señor, que ha venido de frac y con zapatos de baile, se retira con la galera en la coronilla. Parece que saliera del cabaret. Otro dice una mala palabra.

           “Veo cuatro muchachos, pálidos, como muertos y desfigurados, que se muerden los labios; son: Gauna, de ‘La Razón’, Álvarez, de ‘Última Hora’, Enrique González Tuñón, de ‘Crítica’, y Gómez, de ‘El Mundo’. Yo estoy como borracho. Pienso en los que se reían. Pienso que a la entrada de la Penitenciaría debería ponerse un cartel que rezara:

           “- Está prohibido reírse.

           “- Está prohibido concurrir con zapatos de baile.”[xiii]

El cadáver de Di Giovanni, para evitar de que fuera empleado con fines propagandísticos por los anarquistas, no fue entregado a su familia sino que por orden del ministro Matías Sánchez Sorondo fue trasladado el secreto al cementerio de La Chacarita con custodia policial y sin que se notificara a nadie del lugar donde sería inhumado. A pesar del secreto con que se realizó el entierro, la tumba de Di Giovanni amaneció al día siguiente cubierta totalmente de flores rojas.

Cuando Paulino Scarfo oyó los disparos que terminaron con la vida de Severino, y todos los presos de la penitenciaría gritaron a coro su protesta y golpearon frenéticamente los barrotes, sabía que le quedaban veinticuatro horas de vida.

Con Paulino Scarfó se repitió el mismo ritual de la noche anterior. El condenado rechazó toda asistencia espiritual y sólo se despidió de sus seres queridos. Paulino murió mostrando el mismo valor y entereza frente al pelotón de fusilamiento que su jefe y amigo. 

El condenado pronunció sus últimas palabras, escogió para ello la misma frase que eligió su admirado Bartolomeo Vanzetti, al morir en la silla eléctrica en Charlestown: “Señores, buenas noches, viva la anarquía”

“Luego de gritar sus últimas palabras -consigna la crónica del diario Crítica- cruzó nuevamente los brazos sobre el pecho, en la medida que se lo permitían las esposas. Se quedó firme en el banquillo. Sacando pecho. Como haciendo guardia a las balas. La orden de fuego fue dada casi de inmediato después del grito de Scarfó. Al recibir la descarga, el cuerpo dio un salto pequeño hacia arriba y luego, un vigoroso encogimiento hacia adelante y abajo. Tras el salto, su cuerpo quedó inclinado un poco hacia la derecha, pero sentado siempre en el banquillo. La cabeza había caído sobre el pecho, en la postura de un hombre dormido. En esa posición se encontraba, cuando se acercó a él el sargento que mandaba el pelotón y le disparó el tiro de gracia, que le penetró en el temporal izquierdo. Y, como si la fuerza del balazo hubiese empujado el cuerpo, éste cayó hacia la derecha quedando boca abajo en el césped.”[xiv]

Así murieron estos anarquistas. No por difundir ideas distintas de las que gobernaban a nuestro país sino por tratar de imponerlas por la fuerza, por la violencia, con total desprecio por la vida humana. No eran políticos, ni ideólogos, ni intelectuales, eran terroristas y pistoleros que habían asesinado a decenas de personas. Recordemos las palabras del general Juan D. Perón a los dirigentes de la “Tendencia Revolucionaria” del peronismo: “El crimen es crimen cualquiera sea el móvil que lo provoca.”



[i] BAYER, Osvaldo: Los anarquistas expropiadores. Simón Radowitzky y otros ensayos. Ed. Galerna. Bs. As. 1974.
[ii] BAYER, Osvaldo: Severino Di Giovanni. El idealista de la violencia. Ed. Booket. Bs. As. 2006. P. 167.
[iii] BUENAVENTURA DURRUTI (1896 – 1936): Obrero metalúrgico participó de la huelga general revolucionaria de 1917 como militante del Unión General de Trabajadores –UGT-, de la que sería expulsado por defender posiciones revolucionarias. Se trasladó a Barcelona, donde se afilió a la Central Nacional de Trabajadores. En 1920, formó parte de un grupo de pistoleros anarquistas denominado “Los solidarios” que practicaban las “expropiaciones revolucionarias” (robos y asesinatos). Perseguido por la justicia española debió huir a Argentina donde siguió con sus actividades revolucionarias y criminales hasta que también se vio obligado a escapar a Chile ante la persecución de las autoridades. Viaja a Francia donde es encarcelado junto a otros anarquistas. Finalmente, liberado en 1931, retorna a España para tomar parte en las insurrecciones de Figols, en 1932 y 1933. A consecuencia de ellas, fue deportado por el gobierno republicano en Guinea Ecuatorial y Canarias. Al estallar la Guerra Civil participó de la dirección en la defensa de la ciudad de Barcelona. El 19 de noviembre de 1936 cuando tomaba parte de la batalla de defensa de la Ciudad Universitaria de Madrid, en la calle Issac Peral, fue herido en el pecho por una bala de calibre 38 especial, la cual penetró el tórax y lesionó órganos importantes. Murió tras doce horas de agonía. Nunca se determinó exactamente quien disparó contra Durruti pero existen firmes sospechas de que fue asesinado por la NKVD, el servicio de inteligencia soviético que operaba en Madrid eliminado a trotskistas y anarquistas para asegurar que los comunistas controlaran los destinos de la República.
[iv] BAYER, Osvaldo: Severino Di Giovanni. El idealista de la violencia. Ed. Booket. Bs. As. 2006.
[v] BAYER, Osvaldo: Severino Di Giovanni. Op. Cit. P. 28
[vi] BAYER, Osvaldo: Severino Di Giovanni. Op. Cit. P. 112.
[vii] BAYER, Osvaldo: Severino Di Giovanni. Op. Cit. P. 115
[viii] BAYER, Osvaldo: Severino Di Giovanni. Op. Cit. P. 114.
[ix] BAYER, Osvaldo: Severino Di Giovanni. Op. Cit. P. 117.
[x] TRABUCO: El arma empleada en el atentado al subcomisario Velar sería encontrada más tarde en una quinta alquilada por Severino Di Giovanni en la localidad de Burzaco. Se trataba de un trabuco moderno de fabricación belga, de gran poder, que había sido adquirido por Emilio Uriondo en la entonces célebre armería porteña Rasetti.
[xi] LA PESADA: En los primeros años del siglo XX, el armamento de los cuerpos policiales y de los delincuentes era muy heterogéneo y de pobre calidad. En general se trataba de revólveres calibre 38 mm -corto- o 38 mm S&W especial. Armas de diversas marcas y calidades. Los mejores eran los estadounidenses fabricados por las firmas Colt y Smith and Wesson, usualmente empleados por los cuerpos policiales. En general los delincuentes empleaban armas similares, pero de fabricación española y de mucho menor calidad. Las pistolas eran muy raras y sus calibres muy diversos dificultaban a los delincuentes conseguir municiones. A partir de 1927, comenzaron a fabricarse en el país las pistolas Sistema Colt 45 ACP bajo licencia de la fábrica estadounidense. Inmediatamente los criminales más peligrosos consiguen algunas de estas armas. Se trataba de un arma mucho más letal, en precisión, en calibre, en cantidad de proyectiles -su cargador era de siete proyectiles y admitía uno más en la recamara haciendo un total de ocho balas frente a las cinco o seis que cargaban los revólveres. Incluso el célebre “Pibe Cabeza” -Rogelio Gordillo-  al ser abatido por la policía en 1937, se resistió disparando con dos pistolas Colt 45, una de ellas tenía un cargador de doble capacidad (es decir de 14 proyectiles) que un hábil armero había construido especialmente para el criminal- además estas pistolas rara vez se trababan. El único inconveniente que presentaban estas armas era su gran tamaño y peso que hacían incomoda su portación oculta. Por ser armas poco usuales eran muy caras y en consecuencia solo las empleaban los criminales más violentos. Como las pistolas eran muy pesadas, por analogía quienes las empleaban comenzaron a ser conocidos como “de la pesada”. Rápidamente los criminales más violentos comenzaron a ser denominados como “pesados”, en la jerga policial y las crónicas periodísticas,  
[xii] BAYER, Osvaldo: Severino Di Giovanni. Op. Cit. P. 270
[xiii] ARLT, Roberto: Obras completas. Ed. Carlos Lohlé, Bs. As. 1981. Tomo II. Citado en BAYER, Osvaldo: Severino Di Giovanni. Op. Cit. Ps. 386 a 389.
[xiv] BAYER, Osvaldo: Severino Di Giovanni. Op. Cit. 396.

NIGERIA: UN PAÍS DESGARRADO POR EL TERRORISMO





Nigeria no sólo es el país más poblado de África, la mayor economía y el principal productor de petróleo, es también la nación con mayor número de víctimas provocadas por acciones terroristas del continente.

UN PAÍS BAJO FUEGO

En 2015, según EL Peace Reserch Institute Oslo y el Uppsala Conflict Data Program, el 23% de las muertes provocadas por ataques terroristas del mundo -aproximadamente una de cada cuatro víctimas- se produce en Nigeria.

El principal responsable de esas muertes es el grupo yihadista Jama´ATU Ahlis Sunna Wal-jihad Lidda´awati, que podría traducirse como “personas comprometidas con la propagación de las enseñanzas y la yihad del Profeta”, pero a quien todos incluso las autoridades de ONU- identifican por la sigla de Boko Haram.

Nombre que en hausa significaría aproximadamente “la educación occidental es pecado” y señala la oposición que este grupo terrorista hace, tanto a la educación de las mujeres, como a la difusión de los valores occidentales.

Otros grupos terroristas que actúan en el noreste de Nigeria son escisiones de Boko Haram.

En febrero de 2012, el grupo salafista Jama´atu Ansarl Muslimina Fi Biladis Sudan, más conocido como “Ansaru” anunció su separación de Boko Haram, aunque mantiene relaciones cordiales y de cooperación con él. Ansaru escogió el camino de vincularse más estrechamente a las franquicias de Al Qaeda en la región, como Al Qaeda en el Magreb Islámico -AQMI- y Harakat al-Shabaab al-Muyahidin –“Movimiento de jóvenes Muyahidines”- en Somalía.

En agosto de 2016, surgió un conflicto interno y un grupo encabezado por Abu Musab al Barnawi -seudónimo que supuestamente oculta a un hijo del asesinado fundador de Boko Haram, Mohammed Yusuf- con el apoyo del Estado Islámico -o ISIS según la sigla en inglés o DAESH como se lo conoce en el mundo islámico- anunció que un grupo de Boko Haram se desvinculaba del emir Abubakar Shekau y pasaba a denominarse “Provincia de África Occidental del Estado Islámico”.

Más allá de sus posibles diferencias y rivalidades personales y tribales, estos grupos son islamistas salafistas que practican la yihad o guerra santa y demandan la aplicación de las leyes islámicas “Al Ṧari´a” -Sharía-.

Además de la proliferación de grupos islamistas salafista yihadistas en los estados del noreste del país: Borno, Yobe y Adamawa.

En el sur del territorio nigeriano, allí donde se realiza la explotación petrolera en el Delta del río Níger, operan múltiples milicias tribales que practican la guerra de guerrillas y han llevado a la militarización total de la región.

Estas milicias reclutan sus miembros entre los pueblos ogoni e ijaw, los más afectados por la depredación medioambiental de las empresas petroleras multinacionales; y demandan una más equitativa distribución de la renta petrolera.

Estos grupos prosperan en base a la extorsión a las mismas empresas extranjeras que combaten. La más grande e importante de estas milicias es el Movimiento para la Emancipación del Delta del Níger -MEND- fundado por Godswill Tamuno y Jomo Gbomo en diciembre de 2005.

BOKO HARAM

No obstante, el grupo que más preocupa a las autoridades nigerianas es Boko Haram. Recientemente el presidente nigeriano Muhamadu Buhari ha acusado a este grupo yihadista de haber provocado la muerte de 30.000 nigerianos; en tanto que las autoridades de la ACNUR estiman que al menos 2,65 millones de nigeriano han debido abandonar su lugar de residencia original debido a la violencia desatada por Boko Haram.

Este grupo yihadista, según la mayor parte de las fuentes, fue fundado por un comité de jeques que nombro como líder a Ustaz Mohammed Yusuf, en la ciudad de Maiduguri, donde creó un complejo religioso con una mezquita y una madraza -escuela islámica-.

Los primeros enfrentamientos con las autoridades nigerianas se produjeron en el año 2003 en las localidades de Kanamma y Gaidam muy próximas a la frontera con Níger. En el año 2004, Noko Haram trasladó su sede a Kanamma, en el Estado de Yobe, donde se constituyó una central operativa denominada “Afganistán”.

Boko Haram ha centrado su lucha contra el aparato gubernamental, aunque la mayor parte de las víctimas provocadas por este grupo han sido entre el resto de grupos musulmanes, a los que acusa de profesar una fe falsa. Así lo demuestran los asesinatos del clérigo crítico Sheikh Ja’afar Mahmoud Adam, en 2007, ordenado directamente por Yusuf; las luchas internas que tuvieron lugar durante 2011 y 2012 a raíz de algunas declaraciones en busca de un proceso de acercamiento y diálogo, que costaron la vida a Babakura Fugu, cuñado de Ustaz Mohammed Yusuf, y a una veintena de personas que fueron decapitadas en Maiduguri; o el intento de asesinato del intelectual islámico Ahmad Gumi a principios de 2013. Algunos líderes religiosos musulmanes en el Norte como el sultán de Sokoto, Saad Abu Bakr, han condenado la violencia de Boko Haram. No obstante, no existe un registro específico de las víctimas musulmanas.

Boko Haram recluta a sus combatientes dentro de la etnia kanuri, la mayoritaria en el noreste de Nigeria. Los kanuris son fácilmente reconocibles por sus distintivas cicatrices fáciles y por el acento particular con que hablan el hausa.
En julio de 2009 Nigeria experimentó el brote más grave de violencia contra el Gobierno, a través de un levantamiento provocado por Haram Boko. La lucha se extendió entre el 26 y el 30 julio, afectando a cinco estados del norte: Bauchi, Borno, Kano, Katsina y Yobe. La operación de respuesta lanzada por el Gobierno nigeriano se saldó con más de 800 muertos, otros tantos heridos y la captura de 36 miembros de la organización, entre los que se encontraba su líder. Muchos de ellos fueron asesinados extrajudicialmente por la policía nigeriana, también Ustaz Mohammed Yusuf, lo cual supuso un punto de inflexión para la organización. Tras la muerte de Yusuf, su discípulo Abubakar Shekau asumió el liderazgo y gradualmente Boko Haram fue cambiando de estrategia.

EL EMIR ABUBAKAR SHEKAU

Un velo de misterio envuelve la vida del emir de Boko Haram, Abubakar Shekau, fuentes occidentales sostienen que procede de un pueblo llamado Shekau –igual que su apellido- situado en el estado de Yobe, al norte de Nigeria, pero hay quien asegura que en realidad nació del otro lado de la frontera, en la vecina Níger. Tampoco está muy clara su edad, aunque debe rondar los cuarenta años. Lo que sí se sabe es que tras recibir las primeras enseñanzas de un clérigo musulmán se trasladó a Maiduguri, para profundizar sus conocimientos del Corán en la Escuela de Estudios Legales e Islámicos donde tomó contacto con Ustaz Mohammed Yussuf.
El emir Shekau se considera a sí mismo como un erudito en materia religiosa. Aunque no es ni tan piadoso, ni tan buen orador, como lo fuera el fundador de la secta Yussuf, es hábil para emplear el islamismo en su versión salafista como argumento para captar nuevos miembros y domina a la perfección cuatro lenguas: el kanuri, su idioma natal; el hausa, el fulani y el árabe.

Yusuf se había mostrado como más a fin a las tácticas de la guerra de guerrillas, mientras que Shekau es más proclive a emplear al terrorismo como la táctica de su estrategia militar.
También emplea métodos mucho más radicales que su predecesor, bajo su liderazgo,  los ataques de Boko Haram comenzaron a incluir objetivos civiles, sobre todo iglesias y escuelas, pero también mezquitas y poblaciones. El año 2012 difundió un vídeo en el que expresaba: “Disfruto matando a todo aquel que Dios me ordena matar, de la misma manera que disfruto matando pollos y carneros”.
Para evitar correr riesgos, ejerce su liderazgo a través de un selecto grupo de personas de su confianza. Las autoridades nigerianas lo persiguen con ahínco y hasta el gobierno de los EE. UU. ofrece una recompensa de siete millones de dólares por información que facilite su captura. En 2012, las autoridades lo dieron por muerto tras una emboscada en su casa familiar, a la que había concurrido para tomar parte en una ceremonia, pero logró escapar con una herida de bala en su pierna, en 2013 y 2016, el gobierno nigeriano anunció nuevamente su deceso.
Pero no fue así. Como el salafista argelino Mokhtar Belmokhtar, más conocido como “Mister Malboro”, líder del grupo salafista “Al Moulathamin” -los que firman con sangre, cuya muerte se ha anunciado infructuosamente numerosas veces, el emir Shekau goza de buena salud, se mueve constantemente y aprovecha las zonas boscosas próximas a la frontera con países como Níger y sobre todo Camerún para montar sus campamentos y bases. Ha logrado reunir un importante arsenal y una flota de vehículos militares gracias a continuas razias de saqueo.
En 2010, la secta atacó un cuartel general de la policía en la capital nigeriana, Abuja, en la que murieron dos personas. Un mes más tarde, un atentado suicida en sede la ONU de Nigeria dejó un saldo de 24 muertos.
No obstante, el día más sangriento en la historia de este grupo terrorista, se produjo el 21 de enero de 2012, cuando militantes de Boko Haram disfrazados de policías asesinaron a 178 personas e hirieron a otras cincuenta en una serie de atentados en cadena en la ciudad de Kano. Un mes más tarde terroristas de Boko Haram asesinaron a treinta personas en un mercado de Maiduguri. En otro de sus atentados, el grupo yihadista asesinó a 36 cristianos nigerianos a la salida de la misa de Navidad, el 25 de diciembre de 2012.
A fines de 2013, el Departamento de Estado de los EE. UU. incluyó a esta secta yihadista en su lista de organizaciones terroristas. La decisión estaba encaminada a congelar los activos del grupo, imponer prohibiciones de viaje a sus miembros, así como impedir que cualquier ciudadano estadounidense suministre materiales y medios de apoyo a sus miembros.
El envío de tropas gubernamentales y la formación de milicias de autodefensa forzó a los terroristas de Boko Haram, en 2013, a dejar Maiduguri, la ciudad que constituía su principal base urbana y a replegarse en el gran bosque Sambisa, situado al sur de esta, y a las montañas de Mandara, cerca de la frontera con Camerún.
A partir de esa zona como base de operaciones, los combatientes del grupo lanzaron ataques en masa sobre pueblos y ciudades, el saqueo, matando, secuestrando a mujeres y niños, reclutando a los varones para su ejército. Los asesinatos en masa, el pillaje y la esclavización de niños para emplearlos como porteadores, vinculan a Boko Haram más con los modus operandi de las guerrillas tradicionales africanas que con el comportamiento habitual de los grupos del salafismo yihadista.
En abril de 2014, Boko Haram adquirió notoriedad internacional por el secuestro de más de doscientas niñas de una escuela cristiana de la ciudad de Chibok, en el estado de Borno, afirmando que las convertiría en esclavas o las entregaría como esposas, según la antigua tradición islámica que convertía a las mujeres capturas en un conflicto como mero botín de guerra.
También modificó su estrategia. Comenzó a ocupar territorios en lugar de replegarse después de un ataque. En agosto de 2014, el emir Shekau declaró la creación de un califato en las zonas bajo control del grupo. “Estamos en un califato islámico -declaró Shekau, rodeando de milicianos armados con Kalashnikov-, no tenemos nada que ver con Nigeria. No creemos en ese nombre”.
Más tarde, Shekau ofreció la bayah, o pleitesía de obediencia, al Estado Islámico. Pero este vínculo no duró demasiado. En septiembre de 2016 las relaciones entre ambos grupos se rompieron.
Los ataques de Boko Haram y sus vínculos con el ISIS, provocaron la reacción de la Unión Africana. En una cumbre celebrada a comienzos de 2015, aprobó el despliegue de 8.700 soldados, pertenecientes a una coalición militar integrada por Nigeria, Camerún, Chad, Níger y Benín creada para combatir al grupo terrorista.
Para marzo de 2015, Boko Haram había perdido todos los pueblos que controlaba. Una vez más los salafistas debieron retirarse al bosque Sambisa, donde los militares de la coalición los persiguió, liberando a cientos de cautivos. Pero, como según Amnistía Internacional, el grupo tenía a más de dos mil prisioneros, aún restan muchos esclavos por liberar.
Se estima que Boko Haram cuenta aun con una fuerza combatiente de unos nueve mil hombres. A través de sus asaltos a bancos y transportes de dinero, además de la extorsión y los secuestros de extranjeros para pedir rescate, el grupo ha podido reunir grandes cantidades de dinero, armas y vehículos.
El pasado 14 de octubre, luego de una negociación en la que intervino el Comité Internacional de la Cruz Roja y el gobierno de Suiza, Boko Haram entregó a 21 de las niñas secuestradas en Chibok -18 de ellas estaban embarazadas o habían sido madres durante su cautiverio-.
A cambio de la liberación de cuatro dirigentes terroristas presos por las autoridades nigerianas. Se ignora que ocurrió con el casi centenar de niñas secuestradas. Algunas seguramente se encuentran aún cautivas del grupo islamista, otras han sido entregadas o vendidas como esposas y varias de ellas han perecido.
CONCLUSIONES
Pese a las divisiones internas y la represión llevada a cabo por las fuerzas gubernamentales, Boko Haram continúa siendo el grupo terrorista más importante y activo de Nigeria.
Se trata de una organización yihadista que combina exitosamente las tácticas de guerra de guerrillas en la selva con atentados terroristas en ámbitos urbanos, aunque su accionar, al menos por el momento, se ve restringido a los estados del noreste del país.

A pesar de todos sus esfuerzos y el apoyo internacional el gobierno nigeriano no parece estar en capacidad de controlar el accionar de Boko Haram y, por lo tanto, se ve forzado a entrar en negociaciones con los terroristas que ponen en evidencia su debilidad como Estado.





sábado, 15 de octubre de 2016

SUTEBA INTENTA OCULTAR LA HERENCIA EDUCATIVA DEL KIRCHNERISMO


El Sindicato de Trabajadores de la Educación de la provincia de Buenos Aires, que conduce Roberto Baradel, intenta sabotear la evaluación que implementará la Secretaria de Evaluación Educativa del Ministerio de Educación y Deportes de la Nación, el próximo 18n y 19 de octubre, para impedir que se conozca la pesada herencia dejada por el kirchnerismo en el campo educativo.
Para formular una adecuada política pública, en cualquier campo de la actividad gubernamenta,l es necesario contar previamente con un certero diagnóstico de lo que allí sucede.
Es por ello que las autoridades educativas argentinas están implementando el programa APRENDER 2016 destinado a obtener y generar información oportuna y de calidad que permita conocer mejor los logros alcanzados por el sistema educativo tras la ilusoria  “década ganada” por el kirchnerismo.
En este contexto, la Red de Evaluación Federal de la Calidad y Equidad Educativa llevará a cabo una prueba de conocimientos sobre 1.400.000 estudiantes que cursan el 3° y 6° grado de la escuela primaria y 3° y 6° año de la educación secundaria, pertenecientes a 68.000 secciones, en 39.500 escuelas primarias y colegios secundarios de todo el país. La prueba se administrará por igual en establecimientos de gestión pública como privada.
De la encuesta tomaran parte todos los alumnos que cursan el 6° grado primario y el 6° año de secundario y con una muestra aleatoria -es decir, por azar- se implementará simultáneamente sobre algunos estudiantes que cursan el 3° grado primario y el 3° año secundario.
La implementación de la prueba requerirá la participación de 140.000 docentes que percibirán por esta tarea un pago adicional de mil pesos por administrar el test.
La evaluación que se realizará a los estudiantes está orientada a determinar cuál es su alcance en la comprensión de textos, capacidad de razonamiento y análisis, así como el nivel de información general que ellos poseen.
Todo ello se hará a través de un sencillo cuestionario donde el alumno solo debe marcar la respuesta correcta de una breve lista de opciones (sistema de selección múltiple).
La evaluación será anónima y sin ninguna incidencia sobre las calificaciones de los alumnos. Se trata de una prueba que, aunque necesaria, es en su implementación sencilla, muy general y no invasiva. Por lo tanto, resulta difícil comprender el porqué de la oposición de las autoridades del SUTEBA.
Sin embargo, este sindicato acusa al programa APRENDER 2016 como destinado a “desprestigiar a los docentes y la educación pública” e incita, sin mayores argumentos, a sus afiliados e incluso a los alumnos a boicotear las pruebas.
Cabe preguntarnos por qué SUTEBA considera a la evaluación como un ataque a la educación pública cuando la misma se aplica sobre la totalidad del sistema educativo. La única explicación posible es que Baradel intenta ocultar a cualquier costo el desastre educativo dejado por el anterior gobierno.
Argumentar que los sindicatos docentes no han sido consultados no sólo es una actitud corporativista sino que platea la siguiente pregunta: ¿Cuándo el gobierno de los Kirchner tomó en consideración la opinión de los docentes o evaluó las políticas educativas que aplicó impunemente por más de una década?
Esto no impidió que SUTEBA siempre tuviera una posición complaciente y de apoyo hacia el gobierno del Frente para la Victoria y una actitud de subordinación en las reuniones paritarias donde frecuentemente aceptó incrementos salariales muy por debajo de la inflación.
La calidad educativa no puede sacrificarse en nombre de las mal denominada “inclusión”. Las instituciones educativas, tal como su nombre lo indica, tienen por función primaria y fundamental el “educar” y no la “contención social”. Ésta última, de ser necesaria, deberá ser llevada a cabo por instituciones específicas del campo asistencial.
Nunca debemos olvidar que la escuela es un ámbito educativo y de socialización destinado a brindar conocimientos, desarrollar capacidades y formar en valores a las futuras generaciones de ciudadanos.
Reducir a la escuela a mera condición de una suerte de “guardería”, donde los padres depositan a sus hijos en las horas en que deben trabajar para mantenerlos alejados de las calles y sus peligros, es un grave error.
En la era del conocimiento, toda sociedad que desvirtué la verdadera esencia del sistema educativo pagará un muy alto precio por ello.
La mayoría de mis colegas docentes, con los cuales he hablado sobre el tema, apoyan la evaluación, aun cuando puedan discutir matices de su implementación. Para muchos incluso, un pago adicional de mil pesos es una buena ocasión de mejorar sus deprimidos salarios.
Por lo tanto, la actitud asumida por el SUTEBA sólo se explica desde una cerrada óptica partidista donde se pretende ocultar el fracaso de una política y de un gobierno a despecho del bien común de la sociedad y de los reales intereses de los docentes.

Tratándose del kirchnerismo esta actitud no puede sorprendernos.

martes, 11 de octubre de 2016

SITUACIÓN DE LOS NIÑOS EN EL SÁHARA

Agradezco a la Doctora Graciela L. Cosentino que me permita reproducir en este Blog su intervención del miércoles 4 de octubre de 2016 ante la 4ta. Comisión de Naciones Unidas sobre el proceso de descolonización en el Sáhara.

Señor Presidente,
Tal como es bien conocido el Frente Polisario retiene contra su voluntad un número indeterminado de población saharaui en los campamentos de Tinduf. La mayoría de ellos son niños.
Estos niños constituyen una cuarta generación de una población que  enfrenta una situación social y medioambiental extrema. La mayoría de ellos son forzados a vivir en tiendas, sin agua corriente o cloacas en medio de una zona militarizada y siempre potencialmente en riesgo de guerra.
Estos menores, Señor Presidente, sufren privaciones materiales, acceso restringido a la educación, tensión constante y violencia. Un tercio de ellos padece anemia y otras enfermedades que afectan su desarrollo cognitivo, social y físico. Unicef ha establecido claramente que cuando los niños viven en un contexto de tales características corren el riesgo de que se les dañe el desarrollo cerebral.
Señor Presidente,
El Frente Polisario no duda en emplear a los niños como elementos de propaganda. Las campañas anuales de "Vacaciones en Paz” no tienen otro propósito. Anualmente, los niños de los campamentos involucrados en ese Programa son sometidos al impacto cultural traumático de dejar su entorno familiar para someterse a la convivencia con extraños en un ámbito desconocido. Los dirigentes del Polisario saben que algunos de estos niños serán retenidos, bajo cualquier escusa, por los hogares de acogida y que probablemente nunca retornen al seno de sus familias.
En los casos en que surgen auténticos lazos de afecto entre el niño y la familia de acogida, los dirigentes polisarios emplean dicho vínculo para obtener ventajas materiales y políticas de los padres de acogida.
 La opinión pública internacional está indignada por el fenómeno creciente de las jóvenes saharauis secuestradas en los campamentos de Tinduf que superaron 150 casos según las ONG españolas. Estas mujeres son forzadas a subir, por fines políticos y propagandistas, la misma suerte de sus madres y sus abuelas. Entre esas víctimas de “Vacaciones en Paz”, se encuentran Maâloma Morales de 22 años, Darya Embarek Selma de 26 años y Najiba Mohamed Kacem de 24 años.  
Señor Presidente,
Otros niños padecen una suerte aún peor. El Frente Polisario viola el Estatuto de la Corte Penal Internacional al transformar a los niños, desde la más tierna edad, en “soldados”. En los campamentos la “militarización” y el adoctrinamiento político comienza en la infancia, para convertir a los niños en potenciales combatientes.
Otros niños son totalmente apartados de sus familias y enviados a Cuba para su adoctrinamiento. En la mayoría de los casos permanecen allí por una década o más tiempo aún apartados de sus afectos y su cultura.
A las niñas no les aguarda un destino mejor. Al arribar a la pubertad son obligadas a contraer matrimonio con hombres adultos a quienes no suelen conocer hasta el momento de su boda. Esas niñas sometidas en muchos  a aberrantes prácticas de mutilación genital y de esclavitud por ser descendientes de familias pobres o de color tales como atesta el ACNUR.
Señor Presidente,
Por lo expuesto, solicito a esta Honorable Comisión que exhorte enérgicamente la celebración de un censo de la población de los campamentos de Tinduf para llegar a determinar el número exacto de los niños que habitan en  el desierto argelino y denunciar las condiciones sanitarias y sociales en que viven.
Al mismo tiempo que exija al Frente Polisario, y al gobierno de Argelia como país receptor el cumplimiento, en esos campamentos, de la Convención de Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño y en especial del Protocolo Facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño relativo a la participación de niños en conflictos armados.


lunes, 10 de octubre de 2016

EL POPULISMO MÁGICO GOBIERNA EN VENEZUELA


La decisión del presidente Nicolás Maduro de crear el “Premio Comandante Eterno Hugo Chávez a la Paz y la Soberanía de los Pueblos” para competir con el Premio Nobel a la Paz es una muestra más de que Venezuela es “Macondo” y viven en medio del “populismo mágico”.

La adhesión al llamado “realismo mágico” le abrió las puertas al premio nobel a Gabriel García Márquez. Pero, en América Latina el realismo mágico no sólo involucra a la literatura o a las artes plásticas sino que frecuentemente se traslada al ámbito de la política. Allí ese “realismo mágico” suele mutar en lo que con justicia podría denominarse como un “populismo mágico”.
El “populismo mágico” constituye una forma distorsionada de realizar la política, en la cual los dirigentes viven en una suerte de realidad alterna donde todas sus decisiones son correctas y sus pueblos viven en la más completa prosperidad y felicidad, pese al acoso continuo del pérfido imperialismo y sus aliados de la derecha cipaya.
El “populismo mágico” ha sido característico de los gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner, Hugo Chávez Frías, Daniel Ortega, Evo Morales, Rafael Correa y algún otro irresponsable demagogo.
No obstante, el mejor exponente de un régimen latinoamericano de “populismo mágico” es la República Bolivariana de Venezuela hoy en las manos del impredecible Nicolás Maduro Moro.
Como Maduro está convencido de que todo marcha de maravillas en Venezuela no siente la necesidad de trabajar para terminar con el desabastecimiento de alimentos, medicamentos e insumos para las industrias, ni de contener la inflación desbocada, combatir a una criminalidad fuera de control y otras plagas bíblicas que azotan al pueblo venezolano.
Por el contrario, todas las energías del régimen chavista parecen estar destinadas al campo internacional donde Venezuela enfrenta un creciente marginamiento y condena.
Con gran entusiasmo y energía, Maduro se ha lanzado a un inusitado activismo internacional aprovechando que una fortuita coincidencia le ha otorgado a Venezuela una posición coyuntural de excepción para hacer oír su voz en los foros internacionales.
Venezuela ha sido elegida como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas y simultáneamente Maduro ejerce la presidencia “pro témpore” del Movimiento de Países No Alineados y de la Unión de Naciones Suramericanas -UNASUR- y sólo la acción decidida de los gobiernos de Argentina, Brasil y Paraguay impidió que sumara también la presidencia del Mercosur.
Al mismo tiempo los diplomáticos chavistas han recibido instrucciones de intensificar su participación en todos los foros internacionales donde tienen alguna presencia como el Grupo Intergubernamental de los Veinticuatro para Asuntos Monetarios Internacionales y de Desarrollo -G 24- o la 4ta Comisión de Naciones Unidas sobre territorios sujetos a descolonización, etc.
Aunque, tratándose de Maduro, hasta las iniciativas diplomáticas pronto se transforman en disparatadas expresiones del “populismo mágico”. Sino de que forma puede interpretarse su reciente decisión de crear un premio internacional a la paz para competir con el prestigioso Premio de la Paz que otorga el Comité Noruego del Nobel.
Al parecer, Nicolás Maduro se sintió molesto por el otorgamiento de este galardón al presidente colombiano Juan Manuel Santos y la ostensible omisión del líder de la narcoguerrilla de las FARC, Rodrigo Londoño Echeverri, más conocido por su alias de “Timochenko”. Por ello, decidió crear su propio galardón: el “Premio Comandante Eterno Hugo Chávez a la Paz y la Soberanía de los Pueblos”. Este premio otorgado por un país empobrecido por la caída del precio del petróleo -su casi único producto de exportación- consistirá en una importante retribución monetaria acompañada de una reproducción del monumento al “Comandante Eterno Hugo Chávez”, realizada por el artista ruso Sergei Kantzasev, que se encuentra emplazado en Sabaneta la cuna natal del líder bolivariano y que originariamente fuera donado por la Federación de Rusia.
Fiel al estilo autocrático y personalista que caracteriza a los líderes del “populismo mágico”, Maduro no sólo anunció la creación del premio sino que también anticipó quien sería la primera figura internacional en recibir esta dudosa distinción. El elegido fue el presidente ruso Vladimir Putin, evidentemente todo un adalid de la paz como pueden confirmarlo los ucranianos, los sirios y los kurdos. Seguramente, en la siguiente edición de este galardón, la figura premiada será Timochenko, para reparar la injusticia cometida por el Comité Noruego del Nobel.
Así, paradójicamente, habrá un Premio Nobel a la Paz para distinguir a las figuras que se destaquen en este campo dentro del mundo racional y predecible y un “Premio Comandante Eterno Hugo Chávez” para recompensar los esfuerzos por la paz -o algo por el estilo- para quienes viven en el área de influencia del “populismo mágico”.
Esta es la forma bizarra que emplea el chavismo para intentar superar el creciente aislamiento internacional que enfrenta y que puede incrementarse sustancialmente si el régimen bolivariano decide, de una vez por todas, abandonar la fachada democrática y asumirse como la dictadura que es. Para ello solo deberá suspender indefinidamente las elecciones, suprimir a los partidos políticos opositores y ahogar a las pocas voces disidentes que aún tienen el valor de luchar por la democracia en Venezuela.

Es que el mundo parece estar dividiendo nuevamente en dos bloques. Ello se debe a la confluencia de un conjunto de Estados parias del sistema internacional en un bloque alternativo. Allí bajo la dirección y protección de la Federación de Rusia se alineando Cuba, Corea del Norte, Argelia, Irán, Nicaragua, Bolivia, Ecuador y algunos otros estados que gradualmente se van marginando del sistema internacional por sus continuas violaciones a los derechos humanos, su falta de democracia y los peligros que entrañan a la seguridad y la paz en el mundo.

jueves, 6 de octubre de 2016

SEGURIDAD Y DERECHOS HUMANOS EN SAHARA OCCIDENTAL


Por José María Gil Garre

Agradezco a mi amigo José María Garré, Director del Departamento de Terrorismo y Seguridad Internacional, del Observatorio de Seguridad Internacional, el haberme permitido reproducir en este blog el texto de su intervención en la Cuarta Comisión de Naciones Unidas que se ocupa de los procesos de descolonización. En este caso referido al Sáhara Occidental. Seguidamente consigno dicho texto:

La seguridad internacional y los derechos humanos están, una vez más, al borde del abismo por una absoluta y negligente falta de realismo y capacidad prospectiva de las Naciones Unidas y de sus máximos representantes.
En España conocemos las terribles consecuencias de la forma de actuar del Frente Polisario cuyos ataques a ciudadanos españoles causaron muertes, mutilaciones y daños psicológicos y físicos a secuestrados. El estado español hoy, por fin, reconoce a las víctimas del Frente Polisario como víctimas del terrorismo. Frente a esta realidad oscura, la ONU, gracias a la imprudencia de sus responsables, en cambio, consideran al Polisario como único representanes de los saharauis. Esto es, la ONU pretende poner para siempre, en manos de una estructura dictatorial como es el Frente Polisario, el destino, los derechos de libertad de miles de personas.
Desde el Observatorio de Seguridad Internacional queremos señalar con claridad un año más que en la actual situación, el Frente Polisario amenaza con inducir una creciente situación de violencia en esa área de África, ya sometida a una gran inestabilidad por el conflicto en el Azawad y la presencia de múltiples grupos terroristas en el Sahel.
Si las amenazas del Frente Polisario se ejecutaran, ya sea en forma de guerra simétrica, como de guerra asimétrica mediante el uso de metodologías terroristas (como ya hizo en el pasado) tenemos que advertir de un peligro añadido, los grupos terroristas de etiología jihadista que centran su actividad en el área intentarán penetrar el conflicto para apropiarse del mismo, como hemos visto en el Norte de la Rep{ublica de Mali, en Libia o en Siria, por ejemplo.
Esta Cuarta Comisión ha conocido en los últimos años como Marruecos ha avanzado en mecanismos democráticos de transparencia, fomento y protección de los derechos humanos.
Por contra, esta misma Cuarta Comisión ha conocido de mano de observadores imparciales el peligro para la seguridad internacional en el área que suponen las actividades del Frente Polisario por su porosidad con el crimen organizado y el terrorismo que opera en la zona, hemos conocido secuestros de cooperantes dentro de los campamentos de Tinduf, hemos conocido como responsables del pseudo ejercito polisario reconocían la presencia en sus filas de jihadistas y contrabandistas de tráficos ilícitos. Esta Cuarta Comisión ha conocido como se protege el tráfico y la venta de esclavos, del que hacen víctimas en Tinduf en especial a personas de color y en particular a mujeres.
En esta Cuarta Comisión han conocido en estos años como el Frente Polisario secuestra, tortura y criminaliza a quien en Tinduf piensa de forma diferente.
Frente a ello la ONU sigue sin actuar con realismo, sigue sin aplicar una eficaz prospectiva que haga posible poner fin a esta anacrónica y terrible situación.
Esta Cuarta Comisión debe dejar de ser un simple cncuentro anual de peticionarios, expertos y observadores, en la maravillosa ciudad de Nueva York que amablemente nos acoge en el mes de octubre; esta Cuarta Comisión, las propias Naciones Unidas deben por fin convertirse en un instrumento eficaz para construir la solución de este diferendo. Desde el año 2007 hay sobre la mesa una propuesta de solución que fue calificada por el Consejo de Seguridad como seria y creible, con posibilidades de éxito, la Regionalización Avanzada y gracias a esa propuesta del Reino de Marruecos tenemos delante la posibilidad de que el futuro en la zona sea más estable y en el que sea posible un desarrollo sostenible social, económico, ambiental, securitario y presidido por el derecho y el respeto a los derechos humanos que hasta ahora son violados permanentemente por el Frente Polisario.
Muchas Gracias.

DISERTACIÓN DEL DR. ADALBERTO C. AGOZINO EN EL 4TO COMITE DE DESCOLONIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS

 

Todos los años al llegar el mes de octubre la Organización de Naciones Unidas reúne a su 4to Comité para tratar la descolonización de 17 territorios en disputa entre los cuales se encuentran las Islas Malvinas y las provincias marroquíes que constituyen el Sáhara Occidental.
En esa ocasión, los miembros del Comité escuchan la opinión que sobre los distintos conflictos de soberanía expresan diversos de expertos en política internacional, miembros de ONGs dedicadas a la defensa de los derechos humanos y otras personas interesadas en el tema.
Desde hace un par de años concurro a este Comité para expresar mi opinión con respecto al conflicto que afecta a una parte del territorio marroquí. Lo que sigue es el texto de mi intervención en este foro internacional el pasado 4 octubre de 2015.  


Señor Presidente, Señoras y Señores:
El Sáhara no ha sido nunca una “res nulius” sino una parte inseparable de Marruecos, al que está ligado por una continuidad territorial y lazos culturales, étnicos, religiosos y de autoridad comprobados por los tratados internacionales y registros coloniales que reconocen la soberanía de Marruecos sobre la Provincias del Sur, tales como el Acuerdo Anglo – Marroquí, de 1895, el Acuerdo de Algeciras de 1906, la Carta Anexa al Tratado Franco – Alemán, de 1911, y por el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya en 1975.

Es por ello, que el Reino de Marruecos tiene el Derecho y la Obligación de defender su integridad territorial y su soberanía sobre el Sáhara. Y para encontrar una solución pacifica y realista a esta disputa geopolítica, Marruecos presento, en 2007, ante una inacción malintencionada del frente Polisario y sus monitores argelinos, una iniciativa de Autonomía para las Provincias del Sur. Ofreciendo en esta forma una respuesta constructiva al llamado del Consejo de Seguridad de la ONU y garantizando a través de ella a los ciudadanos la posibilidad de gestionar democráticamente sus asuntos.

Señor Presidente,
Las aspiraciones separatistas del Frente Polisario son de imposible realización por falta de un fundamento legal. De una parte, nunca hubo una nación saharaui ni antes ni después del colonialismo español. Por otra parte, el Frente Polisario jamás fue elegido democráticamente como representante de la población sahariana. Sino que se autoproclamó portavoz de una población que se encuentra secuestrada en los campamentos de Tinduf, sin libertad de circulación o de expresión.
Las reclamaciones del Polisario son sobre todo inaceptables por el riesgo que representa este movimiento separatista para la seguridad y la estabilidad de la región. Sus dirigentes están implicados en actividades ilegales que han sido documentadas por instancias de las Naciones Unidas y de la Unión Europea. Además de la malversación de la ayuda humanitaria internacional y las violaciones de derechos humanos en los campos de Tinduf, el Polisario tiene vínculos estrechos con grupos terroristas y redes de narcotráfico.
Desde su creación este movimiento cometió actos terroristas. El Polisario ordenó el asesinato y secuestro de los cooperantes franceses en mayo de 1977 y la muerte de los pescadores canarios y gallegos en noviembre de 1978. También permitió violaciones sistemáticas de los derechos humanos en Tinduf y su actual secretario general, Brahim Ghali, está imputado por la Audiencia Nacional de España, por genocidio y crímenes de Lesa Humanidad.
Señor Presidente, Señoras y Señores,
El Reino de Marruecos como país soberano desempeña un papel destacado en la preservación de la paz y la estabilidad de África y de Europa, en una coyuntura regional e internacional de inseguridad explosiva marcada por un caos humanitario y eso a través de la cooperación efectiva en materia de seguridad, la implementación de programas de concientización sobre el Islam tolerante y su mediación en las crisis regionales.  
Por ello y como partidario de preservar la soberanía de los pueblos y la integridad territorial de los Estados, elegí concluir mi intervención recordando el párrafo 6 de la Resolución 1514 de la Asamblea General que estipula: “Todo intento encaminado a quebrantar total o parcialmente la unidad nacional y la integridad territorial de un país es incompatible con los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas”.
En virtud de esta clausula la honorable organización de las Naciones Unidas tiene la responsabilidad de apoyar a Marruecos en la defensa legítima e incondicional de su soberanía y su integridad territorial. Además, debe poner fin al activismo ilegal de un grupúsculo separatista que pone en jaque la estabilidad regional y la seguridad internacional. 
Muchas Gracias