jueves, 1 de septiembre de 2016

VENEZUELA NECESITA UNA TRANSICIÓN A LA DEMOCRACIA


 


El éxito de la reciente marcha opositora en Caracas y el empecinamiento de Nicolás Maduro en no abrir un canal de diálogo con quienes cuestionan la legitimidad de su gobierno ponen a Venezuela en riesgo de vivir, como en otras etapas de su convulsionada historia, una seria confrontación.



Desde que Hugo Chávez Frías (1954 – 2013) obtuvo la presidencia de Venezuela, en forma democrática, en 1999, el chavismo creó en Venezuela un típico régimen latinoamericano. Un régimen que mezcla el caudillismo, el populismo y el autoritarismo en dosis diversas.

El comandante Chávez, modificó la constitución, se aseguró la reelección indefinida en la presidencia, neutralizó a la oposición, acalló a la prensa independiente y hasta cambió el nombre histórico del país que pasó a ser una “república bolivariana.”

Con un país con inmensas reservas petroleras y los precios internacionales del barril de crudo por encima de los cien dólares, Hugo Chávez contaba con una billetera llena para comprar lealtades, hacerse de amigos internacionales y hasta difundir su interpretación caribeña del “socialismo del siglo XXI”.

Chávez comenzó forjando una sólida alianza con la Cuba de los hermanos Castro. Los cubanos necesitaban desesperadamente el petróleo y los dólares venezolanos para reemplazar la pérdida de la ayuda soviética después de la desaparición del Bloque Socialista. 

A cambio de la generosidad de “El Comandante”, las “misiones” internacionalistas cubanas cubrieron las urgencias venezolanas en el campo educativo y de la seguridad pública.

En 2002, la oposición reunió fuerzas y llevó a cabo un golpe de Estado que desplazó a Chávez del poder durante 49 horas. Finalmente, los militares repusieron a Chávez en la presidencia. Al parecer los golpistas opositores no ofrecían a los mandos de las Fuerzas Armadas suficientes garantías de impunidad.

Al retornar al poder, esta vez contando con el apoyo de los militares, Hugo Chávez radicalizó su discurso y responsabilizó a los Estados Unidos por el frustrado golpe de Estado. Los cubanos extendieron su asistencia y su influencia sobre las Fuerzas Armadas, los servicios de inteligencia, las agencias de seguridad e incluso la custodia presidencial.

Lanzado decididamente a senda del populismo antiimperialista, Chávez, siguiendo el ejemplo de su amigo Fidel, comenzó a castigar los oídos de los venezolanos con extensos y delirantes monólogos a través de agotadoras cadenas televisivas.

Todo parecía ir de maravillas y Chávez, podía soñar en convertirse en el Simón Bolívar del siglo XXI. Fue entonces que el diablo –o quizás Dios- metió la cola. De pronto el precio internacional del petróleo comenzó a derrumbarse y para colmo de males “El Comandante” contrajo una enfermedad terminal.

La crisis del chavismo permitió a los sectores opositores levantar la cabeza e iniciar un paulatino pero sostenido crecimiento.

Cuando fue evidente que el ciclo de Hugo Chávez tocaba a su fin los altos mandos militares –y especialmente sus mentores cubanos. Apostaron a Nicolás Maduro para la continuidad del régimen.

Pero, el precio del petróleo continuó bajando, el aislamiento internacional se acentuó y para colmo de males, el bueno de Nicolás, pese a la ayuda de su pajarito, no lograba imitar el carisma de Chávez.

De poco sirvieron los aliados de la Alianza Bolivariana para los pueblos de nuestra América -ÁLBA- (Cuba, Nicaragua, Ecuador, Bolivia y un puñado de pequeñas naciones caribeñas) o la imperfecta incorporación al declinante MERCOSUR de la mano de la Argentina kirchnerista.

Venezuela, que había dejado de ser un país confiable para las inversiones occidentales, se vio obligada a buscar apoyos internacionales y socios comerciales entre los rivales y enemigos de los Estados Unidos. Sus nuevos amigos pasaron a ser el Irán fundamentalista, la Rusia de Putin y China.

No obstante, los nuevos aliados poco pudieron hacer para sostener laa situación económica de Venezuela que, además de las deficiencias de gestión del chavismo, comenzó a debatirse entre la hiperinflación y el desabastecimiento.

En un juego de suma cero, todo el apoyo que perdía el chavismo pasaba inmediatamente a reforzar a la oposición.

Hoy el chavismo se encuentra agotado y acorralado en sus últimos bastiones. Cada vez más dependiente del apoyo militar, menos popular, más arbitrario y menos dispuesto a respetar la voluntad del pueblo venezolano.

Pero, por otra parte, diecisiete años de chavismo ha penetrado profundamente a la sociedad y al aparato estatal venezolano. Una generación joven no conoce otra cosa que la “Revolución Bolivariana”. Mientras que muchos empleados y funcionarios en el aparato burocrático estatal, en la justicia, en los medios de comunicación y en los mandos medios de las Fuerzas Armadas, deben sus mal pagados empleos, sus cargos y en algunos casos los privilegios de que gozan al chavismo.

Esta gente teme que la caída del régimen los arrastre. Siguen apoyando al chavismo porque no encuentran alternativa. Aun cuando son consciente que la crisis del régimen es terminal, siguen apoyándolo porque temen ser víctimas del revanchismo opositor.

Es por eso, que si la oposición aspira a formar un gobierno realmente democrático no puede esperar, por parte del chavismo y los militares, una suerte de “rendición incondicional”.

Si no se construye algún tipo de entendimiento previo con los sectores más moderados del chavismo, las Fuerzas Armadas no le retiraran su apoyo al régimen y Maduro resistirá violando toda norma constitucional aún a costa de verse obligado a apelar a la violencia.

Venezuela debe encontrar la forma de pactar la transición gradual a la auténtica democracia.

La Mesa de Unión Democrática debe transitar la angosta y difícil senda entre el revanchismo y permitir la impunidad. Debe encontrar la forma de circunscribir la investigación de la corrupción a los principales responsables del caos actual, sin incurrir en excesos, iniciar persecuciones indiscriminadas o aplicar condenas generalizadas. También, posiblemente, sería conveniente abrir un canal de diálogo con el gobierno cubano que tiene demasiados intereses en juego en Venezuela para permanecer indiferente.

Es imperioso encontrar esos ámbitos de diálogo, porque un baño de sangre en Venezuela no le sirve a nadie. Absolutamente a nadie.   

lunes, 29 de agosto de 2016

MARRUECOS ELIMINA LAS MAFIAS DEL SÁHARA


 
Una exitosa operación policial y aduanera contra las mafias en el sur de Marruecos despierta las protestas de los separatistas del Frente Polisario y las autoridades argelinas.



Los analistas en seguridad internacional conocen, desde hace décadas, que la presencia de los grupos parapoliciales que responden al Frente Polisario en zona argelina del Sáhara ha hecho prosperar al crimen organizado en esa región.

Al amparo de las milicias separatistas, y con la complicidad de las autoridades argelinas en la zona, se realizan todo tipo de actividades criminales. Allí se trafica prácticamente con todo lo que pueda resultar valioso desde ayuda humanitaria que se vende en el mercado negro, contrabando de combustible, de tabaco, etc. También se realizan otros ilícitos más complejos: tráfico de armas, desarmaderos de automóviles robados en Europa, secuestro de extranjeros, narcotráfico e incluso actividades vinculadas con el terrorismo yihadista.

La región es un auténtico espacio sin ley donde prosperan los más diversos negocios ilícitos y donde los grupos criminales operan al amparo de autoridades locales totalmente corruptas.

Para poner fin a esta situación Rabat concertó con las autoridades de Naciones Unidas, la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental –MINURSO- y el gobierno de Mauritania la realización de una operación policial para eliminar los elementos criminales que pululaban por la región y tomar el control de la misma.

En el cumplimiento de esa operación unos trescientos hombres pertenecientes a los cuerpos de seguridad y agentes aduaneros marroquíes avanzaron, el pasado 14 de agosto, sobre la zona de Guuerguerat, en el sur de Marruecos, distante a unos once kilómetros de la frontera con Mauritania.

Las autoridades marroquíes desarticularon tres puntos de reunión de carrocerías de automóviles y camiones robados con más de seiscientos vehículos y pusieron fin a las actividades de comercio informal y tráfico ilegal que allí se realizaban.

La operación policial consistía en la primera fase de un plan de seguridad y desarrollo regional que contempla el asfaltado de una ruta que une a ambos países, la instalación de luminarias, cámaras de seguridad y puestos de control para poner fin al crimen organizado en esa zona.

Lógicamente, el reforzamiento de la seguridad en el extremo sur del territorio marroquí, al poner fin a las actividades ilegales, afecto directamente los intereses de los separatistas y sus secuaces argelinos.

Haciendo que inmediatamente el Frente Polisario denunciara que Marruecos había violado los términos del armisticio de 1991 y amenazara, una vez más, con “retomar la lucha”.

Pero la maniobra pronto se vio desarticulada. La inmediata desmentida, tanto de las autoridades de Naciones Unidas, como del gobierno de Nouackchott, pusieron fin a las reclamaciones y amenazas de los separatistas.

No obstante, diversos factores podrían conjugarse para aumentar las tensiones en la región y las campañas propagandísticas de los separatistas.

El Frente Polisario tiene un nuevo líder: Brahim Ghali. Se trata de una figura muy cuestionada entre los miembros del Polisario y sobre quien pesan serias imputaciones sobre violaciones a los derechos humanos e incluso sobre un caso de violación de una joven saharaui. Ghali necesita desesperadamente un pretesto que le permita unificar a todos los separatistas en un frente común y bajo su mando.

Además, se aproxima la fecha en que anualmente se reúne la 4º Comisión de Naciones Unidas que trata el conflicto del Sáhara y el Polisario precisa reforzar sus cada vez más escuálidos apoyos diplomáticos para hacer frente a los argumentos de Marruecos para normalizar la zona.

Por último, el decidido accionar de Marruecos ha afectado los negocios ilegales que hacen a la prosperidad de los corruptos mandos polisarios y argelinos. Esto seguramente buscarán la forma de recuperar el terreno perdido.

Por lo tanto, es probable que el tema aúno no esté cerrado y que los separatistas monten algún tipo de incidente para por un lado victimizarse y por el otro continuar con sus amenazas de llevar la violencia al Sáhara.

domingo, 21 de agosto de 2016

EL REY MOHAMED VI DEFINE LAS PRIORIDADES DE MARRUECOS


El Rey Mohamed VI, aprovechó la conmemoración del Día de la Revolución del Rey y del Pueblo para definir claramente las prioridades de Marruecos en el actual contexto internacional y regional.


LA REVOLUCIÓN DEL REY Y DEL PUEBLO

Marruecos celebró, el pasado sábado 20 de agosto, un nuevo aniversario de la Revolución del Rey y del Pueblo, denominación oficial del alzamiento llevado a cabo por el pueblo marroquí contra las autoridades coloniales francesas en defensa del entonces sultán y luego rey Mohamed V, deportado junto a la familia real, por los franceses a la isla de Córcega.

El exilio de Mohamed V, en 1953, dio comienzo a un alzamiento revolucionario en diversos puntos del actual reino marroquí, que forzó a las autoridades coloniales a permitir su regreso, el 16 de noviembre de 1955. Tan sólo unos meses después, el 2 de marzo de 1956, Marruecos recuperó su independencia.

Desde entonces, el rey de Marruecos, utiliza la conmemoración del Día del Revolución del Rey y del Pueblo para anunciar medidas trascendentales para la Nación.

EL DISCURSO DEL 63º ANIVERSARIO

El discurso de Mohamed VI, de este año, estuvo centrado en tres ejes fundamentales :

1.- Reafirmar y explicitar la permanente vocación africana de Marruecos.

2.- La posición del gobierno marroquí frente al problema humanitario y político que representa la migración ilegal subsahariana. Destacando los esfuerzos de Marruecos por aportar soluciones concretas a este drama.

3.- La decisión de Marruecos y de su rey de enfrentar al terrorismo yihadista.

LA VOCACIÓN AFRICANA

Mohamed VI comenzó su mensaje recordando los sacrificios heroicos realizados por la resistencia marroquí en la lucha por la independencia nacional y, en especial, al apoyo irrestricto que el Reino brindó  a Argelia para posibilitar su liberación del yugo colonial.

En una evidente referencia a la asistencia económica y política que Argel brinda al separatismo, Mohamed VI pidió a los dirigentes argelinos un mayor compromiso para servir a las “causas magrebíes”.

Al referirse a África, el Rey enumeró los principales flagelos que azotan al continente, pero destacó que su creencia es que la región cuenta con las “capacidades” necesarias para promover su desarrollo y cambiar por sí misma su destino.

Rememorando la reciente decisión de Marruecos de retornar a la Unión Africana, reiteró el compromiso del Reino en “la defensa de las causas de los pueblos africanos.”

Para alejar cualquier crítica o acusación de que Marruecos pudiera aspirar a sacar algún provecho espurio de su influencia sobre otros estados africanos, el Rey declaró terminantemente que la ayuda y asistencia marroquí se brinda a los africanos sin esperar nada a cambio.

Aclaró también que la “cooperación marroquí” para el desarrollo solo pretende lograr “beneficios comunes”. Señaló que el Reino no considera a África como un mercado para sus exportaciones sino un ámbito “de trabajo en común” para el desarrollo y el servicio al ciudadano africano.

EL PROBLEMA DE LA MIGRACIÓN

Al referirse a la migración ilegal Mohamed VI reiteró su rechazo a la forma en que las naciones europeas han enfrentado el problema. Al hablar de los inmigrantes los definió como “personas obligadas por las duras condiciones a arriesgar sus vidas y alejarse de sus familias y a sus países.”

Señalando que Marruecos, por su parte, ha procedido a regularizar la situación de los inmigrantes para permitirles integrarse, trabajar y vivir dignamente en su sociedad como cualquier otro marroquí.

Rechazando la existencia de cualquier prejuicio xenófobo dentro del Reino, el Rey destaco que cualquier dificultad que puedan sufrir los “hermanos africanos” en Marruecos nada tiene que ver con su color, nacionalidad o condición de inmigrantes.

Esta humanitaria política migratoria, le permitió al reino magrebí ejercer, junto a Alemania, la presidencia conjunta del Foro Mundial de Migración y Desarrollo para el bienio 2017 – 2018.

Mohamed VI concluyó su tratamiento del tema exhortando a quienes formulan críticas sobe la política migratoria marroquí a que “ofrezcan a los inmigrantes una mínima parte de lo que hemos realizado”.

LA LUCHA CONTRA EL EXTREMISMO RELIGIOSO

Mohamed VI concluyó su discurso con una terminante condena al terrorismo yihadista en términos que nunca se han escuchado de boca de un estadista musulmán.

El rey comenzó señalando que: “Condenamos fuertemente el asesinato de los inocentes y creemos que matar a un monje o sacerdote está prohibido por la religión; matarle dentro de una iglesia es una locura imperdonable; porque es un ser humano y un hombre de religión, no importa que no sea musulmán.”

Las definiciones del monarca alauí no se detienen allí sino que agrega: “No son musulmanes los terroristas que se presentan en nombre del Islam, y nada les vincula al Islam cuando esgrimen pretextos de esta religión para justificar sus crímenes y locuras. Por ignorancia, creen que lo que hacen es una lucha sagrada. ¿Pero cuándo se consideró matar a los inocentes como lucha sagrada?”

Luego Mohamed VI definió las características y alcances de la yihad. “En el Islam el yihad o la guerra santa –aclaró el Rey-, obedece a estrictas condiciones, como puede ser la absoluta necesidad defensiva, y no puede ser para matar o para agredir, prohibiendo matar a personas so pretexto del yihad.”

Haciendo referencia a los métodos empleados por los líderes del terrorismo yihadista para reclutar sus adeptos, dijo el Rey de Marruecos en duros términos: “También explotan a algunos jóvenes musulmanes, sobre todo en Europa, que desconocen la lengua árabe y el verdadero Islam, para difundir sus erróneos mensajes y descaminadas promesas. ¿Acaso la sana razón puede aceptar que la recompensa para el yihad consista en lograr una cantidad de doncellas de bellísimos ojos negros?”

“Los terroristas y extremistas utilizan todos los medios de persuasión para atraer a los jóvenes hacia sus filas y para cometer agresiones contra las sociedades que creen en los valores de libertad, apertura y tolerancia.”

Finalmente, Mohamed VI hizo una convocatoria ecuménica para enfrentar la amenaza terrorista: “Ante la expansión de las locuras en nombre de la religión, todos, ya seamos musulmanes, cristianos o judíos, debemos formar una sola fila para hacer frente a cualquier forma de extremismo, odio u ostracismo.”

UN CLARO MENSAJE PARA EL MUNDO

El discurso del Día de la Revolución del Rey y del Pueblo fue la oportunidad que aprovecho el rey Mohamed VI para fijar las posición del Reino frente a algunos cuestiones y problemas que enfrenta la sociedad actual. Pocas veces encontramos en la voz de un gobernante musulmán, al mismo tiempo árabe y africano, hablar con tanta claridad y autoridad sobre temas tan álgidos como la migración ilegal o el terrorismo yihadista.

Es necesario que los dirigentes de los estados involucrados aprecien en toda su dimensión y en su justa medida la audacia y resolución de Mohamed VI al asumir esta posición.


Los estadistas occidentales deben valorar su firme decisión de condenar y enfrentar al terrorismo yihadistas cuando otros líderes de la región prefieren callar. También sería oportuno que los dirigentes argelinos recapaciten sobre el daño que su aptitud de confrontación con Marruecos hace tanto al desarrollo del Magreb como a la paz y estabilidad del conjunto del continente.

domingo, 31 de julio de 2016

ALECCIONADOR MENSAJE DE MOHAMED VI


Con motivo del decimoséptimo aniversario de su ascenso al trono de Marruecos, el rey Mohamed VI pronunció un trascendental mensaje que reúne al mismo tiempo las características de balance y hoja de ruta para el futuro del Reino magrebí.

EL DISCURSO
El sábado 30 de agosto, en conmemoración del decimoséptimo aniversario de su ascenso al trono, el rey Mohamed VI pronunció su tradicional discurso de la “Fiesta del Trono”.
Esta alocución anual presenta la versión marroquí de lo que en Occidente se considera el “discurso sobre el estado de la Nación”. Es decir, el balance anual de la marcha del Estado y la oportunidad en que un jefe de Estado realiza el señalamiento de los principales desafíos que deberá afrontar y las grandes metas que buscará consolidar la Nación en los próximos meses.
En esta ocasión Mohamed VI dedicó la mayor parte de su discurso para referirse a cuestiones de política interna del Reino.
LAS ELECCIONES LEGISLATIVAS
El primer tercio de la alocución, lo destino Mohamed VI a consideraciones sobre la forma en que deberán llevarse a cabo las próximas elecciones legislativas. Porque en Marruecos, a diferencias de otros estados del continente,  periódicamente el pueblo ejerce su soberanía a través de elecciones libres, democráticas y pluralistas.
El rey comenzó marcando su prescindencia e imparcialidad en los próximos comicios. Al “único partido al que me enorgullece pertenecer es Marruecos”, afirmo en forma categórica Mohamed VI.
Luego destinó algunos párrafos a una apelación a la responsabilidad cívica del electorado marroquí. Exhortó a los votantes a “elegir y pedir cuenta a los electos”. Y a votar siguiendo los dictados de sus conciencias, tomado en consideración solo los intereses de la patria y de los ciudadanos.
A los partidos políticos, el monarca les señaló que más que destinar sus esfuerzos a llegar al ejercicio del poder debían abocarse a nominar candidatos competentes que dieran evidencias de su probidad y responsabilidad en el servicio al ciudadano.
A las autoridades civiles les indicó su responsabilidad en que los comicios se desarrollaran en un marco de trasparencia e imparcialidad.
Concluyendo con una categórica advertencia a toda la clase política marroquí. “Basta ya de utilizar a la patria para saldar cuentas personales o para realizar estrechos intereses partidistas”, exhortó el monarca.
EL CAMINO AL DESARROLLO
Luego, Mohamed VI, al referirse a la marcha de la economía marroquí destacó, que pese a las dificultades relacionadas con el rumbo de la economía internacional, y a que el país no cuenta con recursos petroleros y gasíferos, eso no ha impedido que Marruecos viva actualmente un proceso de desarrollo sostenido y continuo, gracias al talento y esfuerzo de sus hijos.
Menciono como ejemplos de este desarrollo las inversiones realizadas por la firmar Peugeot, por empresas chinas en la zona industrial de Tánger y el complejo termo solar de Nour-Warzazate, el mayor emprendimiento de este tipo  del planeta.
En dos ocasiones, durante su discurso, el monarca mencionó como los principales socios comerciales del Reino a Francia, España, China, Rusia e India.
DESAFÍOS A LA SEGURIDAD
Un lugar importante ocupó en el discurso real la referencia a los organismos de seguridad. El monarca agradeció su eficiencia y dedicación en la lucha contra los terroristas en el marco del respeto a la ley, los derechos humanos y las libertades civiles.
En este campo, Mohamed VI, mencionó la necesidad de una mayor coordinación entre los organismos de seguridad y las Fuerzas Armadas Reales.
Finalmente señaló, un hecho que la prensa internacional suele omitir, que la cooperación de los servicios de seguridad marroquíes con sus homólogos de otros países amigos habían contribuido a frustrar numerosas operaciones terroristas y evitado enormes tragedias humanas.
LA MARROQUIDAD DEL SÁHARA
Como resulta lógico, el discurso del monarca también incluyó una referencia a la defensa de la marroquidad del Sáhara. En este aspecto Mohamed VI fue categórico al señalar: Continuaremos defendiendo nuestros derechos y adoptaremos las medidas necesarias para hacer frente a futuros deslizamientos. De igual modo, no cederemos ante ningún tipo de presión o intento de extorsión cuando se trate de una cuestión sagrada para todos los marroquíes. Sin embargo, Marruecos seguirá abierto y constantemente dispuesto al diálogo constructivo, con el fin de hallar una solución política definitiva a este artificial diferendo.”
En sus referencias a la política exterior de Marruecos, el monarca mencionó que, Marruecos cumpliría con sus promesas y compromisos con respecto a sus aliados históricos.
Destacó la pertenencia a Marruecos al Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo y la reciente e histórica decisión del Reino de retornar al seno de la Unión Africana para de esta forma contribuir de modo más eficiente a solucionar los problemas que aquejan a las naciones del continente y contribuir a su desarrollo.
MARRUECOS EN EL MUNDO
El discurso de Mohamed V finalizó con el señalamiento de la contribución que hace Marruecos a cuestiones y problemáticas internacionales de impacto mundial.
Mencionó en este sentido, la presidencia que Marruecos ostenta –conjuntamente con Holanda. Del Foro Global contra el Terrorismo y la participación como organizador y país sede de la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 22) que tendrá lugar del 7 al 18 de noviembre de 2016, en la histórica ciudad de Marrakech.
Mohamed VI finalizó su alocución agradeciendo a Dios por que Marruecos sea hoy: “un espacio para obras de construcción y desarrollo, y un oasis de seguridad y estabilidad, a pesar de los obstáculos propios de un contexto internacional marcado por la sucesión de crisis y la escalada de tensiones.”

Como ocurre habitualmente con los discursos de la Fiesta del Trono, este texto será objeto de pormenorizados análisis de los expertos en política internacional tratando de comprender hacia donde marcha Marruecos para vislumbrar hacia donde irá África.

miércoles, 27 de julio de 2016

EL MUNDO ANTE UNA NUEVA GUERRA MUNDIAL


Los recientes hechos de violencia que sacuden al mundo, ponen en evidencia de que ha estallado una nueva contienda bélica de alcance global y características innovadoras.
LAS GUERRAS ANTERIORES
Los estudiosos de la guerra suelen señalar que una nueva guerra siempre se piensa como una continuación de la guerra anterior. Por lo tanto, para cuando los estrategas descubren que están frente a un fenómeno distinto, suele ser muy tarde.
Siguiendo con este razonamiento, una nueva guerra mundial se presentaría de una forma muy distinta a la que asumió la Gran Guerra (1914 – 1918) o la Segunda Guerra Mundial (1939 – 1940).
Incluso tendría características muy diversas de las que presentó la Guerra Fría que las sucedió. Podemos considerar que este último conflicto se inició oficialmente cuando Winston Churchill, el 5 de marzo de 1946, pronunció su discurso “Los pilares de la paz”. Discurso que la historia recuerda por su referencia al “telón de acero”. En esa ocasión el estadista inglés agradecía su investidura como doctor honoris causa.
Como fecha de finalización podemos tomar la “Caída del Muro de Berlín” (Muro de Protección Antifascista o Muro de la Vergüenza, según a cada uno de los bloques enfrentados), ocurrida el 9 de noviembre de 1989.
Este conflicto no se presentó como una guerra convencional (si es que puede haber algún tipo de convencionalismo cuando de guerra se trata) sino que se desarrolló a través de una serie ininterrumpida de “guerras por procuración”, bloqueos militares, presiones diplomáticas y económicas, embargos comerciales, guerras de inteligencia, golpes de Estado y toda otra forma violenta en que un Estado puede imponer su voluntad a otro.
Ahora bien, cabría preguntarnos si el fin de la Guerra Fría fue seguido por un periodo de paz. Evidentemente no fue así. Quizás, Francis Fukuyama se apresuró al anunciar que había llegado “el fin de la historia” o el presidente George Bush al proclamar que había nacido un “nuevo orden mundial”.
Lo cierto es que el orden mundial de la posguerra fría no fue menos violento que el precedente. Los conflictos bélicos, tanto inter como intraestatales, siguieron multiplicándose y cobrando la vida de miles de personas, especialmente en la región de Medio Oriente.
UN NUEVO INCENDIO
No obstante, la conflictividad global entro en una nueva fase, el 17 de diciembre de 2010, cuando Mohamed Bouazazi decidió inmolarse en una calle de Túnez para protestar contra el injusto régimen de Zine el Abidine Ben Alí. Había estallado la “Primavera Árabe”.
Las llamas que abrazaron el cuerpo de Bouazizi quemaron también el sistema político que sostenía la estabilidad de la mayoría de los gobiernos del Norte de África y Medio Oriente.
Entonces se sumaron al conflicto las potencias occidentales, Rusia y Turquía. La intervención internacional con tropas y bombardeos en defensa de sus intereses geopolíticos termino de conformar la tormenta perfecta.
Las chispas de ese incendio no se detuvieron allí. Focos de este siniestro comenzaron conmocionando a toda Europa. Hoy ese fuego se ha propagado por África y amenaza incluso al continente americano.
Los ataques de terroristas suicidas –actuando como “lobos solitarios”- se suceden en forma continua en países tan diversos como Francia, Bélgica, Israel, España, los Estados Unidos, Afganistán o Turquía.
Entonces la réplica del mundo desarrollado no se hace esperar y llega en forma de más tropas, bombardeos aéreos e incursiones de drones asesinos.
En ocasiones los atentados son frustrados poco antes de que se lleven a cabo. Como la red yihadista recientemente desarticulada en Brasil. No siempre las fuerzas de seguridad son tan afortunadas.
Los métodos terroristas cambian continuamente. Se iniciaron con atentados explosivos llevados a cabo por atacantes suicidas. Luego llegaron los tiroteos indiscriminados y hoy los terroristas pueden emplear cualquier medio para volcar su odio desde un hacha hasta un inmenso camión fuera de control.
También se modifican en forma constante los blancos elegidos. Ellos varían desde un aeropuerto rebosante de viajeros, a una iglesia en pueblo alejado de la campiña francesa. Sin olvidar todo tipo de espectáculo público que congregue a un gran número de potenciales víctimas.
Los terroristas no discriminan ni perdonan a nadie. Tanto cristianos como judíos y aún los mismos musulmanes de otra confesión o más moderados terminan siendo víctimas del fanatismo religioso.
Pese a que las víctimas se multiplican ninguno de los bandos muestra voluntad de ceder.
EL MUNDO EN GUERRA
Mientras que en algunos países del Norte de África y Medio Oriente cunde la anarquía y sus ciudades, convertidas en campos de combate, quedan prácticamente reducidas a escombros, en todas las naciones occidentales las sociedades se militarizan aceleradamente restringiendo las libertades de sus ciudadanos. Nos hemos convertidos todos en sospechosos. Estamos bajo vigilancia y casi en libertad condicional.
Pero aún falta más. Olas de inmigrantes provenientes de las zonas focales en conflicto se agolpan en las fronteras de los países occidentales poniendo a prueba a sus instituciones.
Lo más grave es que algunos de estos inmigrantes son portadores de infección yihadista y la difunden allí donde se establecen.
Además, las propuestas radicales, ahora difundidas a través de las redes sociales, siempre encuentran algún individuo descontento, un solitario o algún sujeto mentalmente inestable a quien seducir con sus cantos de sirena.
Es así como, por efecto colateral, por Occidente se expande la xenofobia, el racismo, la islamofobia y la paranoia colectiva.
El temor a este enemigo esbozado, que ataca de cualquier forma, en cualquier lugar y en cualquier momento, es el terreno fértil en que prosperan las más insólitas propuestas fascistas y los líderes extremos que saben sacar buen provecho de los miedos colectivos.
Quién pude negar en tal contexto global de violencia que el mundo no está viviendo una nueva guerra mundial.
Una guerra en que los bandos no resultan suficientemente claros. Tampoco existe certeza de cómo se definirá la contienda y mucho menos quién resultará triunfador.
Mientras tanto la gente sigue padeciendo el horror de la violencia injustificada y los gobiernos se muestran impotentes sin saber cómo enfrentarla con eficacia.
Algo es seguro en este nuevo tipo de guerra mundial de alguna manera todos somos combatientes y el campo de batalla está en las calles de nuestras ciudades.
Lo sepa o no, lo acepte o no, amigo lector usted ha sido llamado a filas para combatir en la tercera guerra mundial.




miércoles, 20 de julio de 2016

MARRUECOS RETORNA A LA UNIÓN AFRICANA


La histórica decisión de Marruecos de retornar al seno de la Unión Africana, después de treinta dos años de ausencia, marca el principio del fin para las aspiraciones de los separatistas del Frente Polisario sobre el Sáhara.

UNA DECISIÓN MUY MEDITADA
El 12 de noviembre de 1984, durante la XX Cumbre de la Organización de Unidad Africana, el rey Hassan II, tomó la dolorosa decisión de que Marruecos dejara de formar parte de esta organización internacional debido a que ciertas resoluciones adoptadas por la misma atentaban contra su soberanía en la región del Sáhara. No obstante, el entonces monarca marroquí aclaró: “Marruecos es africano y africano seguirá siendo, y todos los marroquíes continuaremos al servicio de África… estaremos en la vanguardia para preservar la dignidad del ciudadano africano y el respeto de nuestro continente…”
Recientemente, revisando esa decisión, el rey Mohammed VI ha enviado un mensaje a la 27-ª cumbre de la Unión Africana, que se celebra en Kigali, Ruanda, donde expresa la decisión de Marruecos de retornar a dicha organización.
En su misiva el monarca precisa: “Hace ya mucho tiempo que nuestros amigos nos piden regresar para estar con ellos, y para que Marruecos recupere el lugar natural que le corresponde en el seno de su familia institucional. Así pues, este momento ha llegado.”
“Tras pensarlo, nos ha parecido evidente que cuando un cuerpo está enfermo se cura mejor desde dentro que desde fuera.”
“El tiempo de las ideologías ha quedado atrás,” agregó Mohamed VI. “Nuestros pueblos necesitan hechos concretos y acciones tangibles. La geografía no se puede cambiar. Tampoco podemos substraernos al peso de la historia.”
“He aquí cuantos hechos abogan por que Marruecos deje de permanecer fuera de su familia institucional y pueda, de este modo, recuperar su lugar natural y legítimo en el seno de la Unión Africana. Actuando desde el interior, contribuirá a hacer de la misma una organización más fuerte, orgullosa de su credibilidad y aliviada de los oropeles de un período superado.”
“Con este regreso, Marruecos quiere continuar su compromiso al servicio de África, reforzando su implicación en todas las cuestiones que le preocupan.”
“De este modo, se compromete a contribuir de manera constructiva a la agenda y actividades de la UA.”
El mensaje de Mohamed VI fue saludado con beneplácito por diversas personalidades internacionales Así, por ejemplo, el presidente de Costa de Marfil, Alassane Ouattara, subrayando que Marruecos aporta mucho a ''la seguridad y la prosperidad'' del continente, dijo: "Estoy muy contento con el mensaje de SM el Rey Mohammed VI en el que ha tomado esa decisión de volver al seno de la Unión Africana''.
Por su parte, el presidente de Chad y presidente en ejercicio de la 27ª Cumbre de la Unión Africana, Driss Déby Itno, manifestó luego de escuchar el discurso del monarca marroquí: "Si Marruecos quiere volver, nadie puede rechazar su regreso".
La decisión de Marruecos ha despertado el beneplácito de la mayoría de las naciones africanas. Tras el mensaje de Mohammed VI, 28 países miembros han pedido suspender la membresía del seudo estado de la "República Árabe Saharaui Democrática" dentro de la organización panafricana.
La inteligente decisión del monarca marroquí contribuye a acelerar considerablemente la decadencia y el aislamiento internacional que sufre el Frente Polisario.

UN MARCADO AISLAMIENTO INTERNACIONAL

Recordemos a título ilustrativo que el supuesto Estado de la RASD nunca ha sido aceptado como tal por la Organización de las Naciones Unidas, ni por la Organización de la Cooperación Islámica o la Liga de los Estados Árabes. Tampoco pertenece a ninguna otra institución subregional, regional o internacional.
Para la RASD, el único ámbito internacional donde gozaba de cierto reconocimiento era la Unión Africana. Ahora también perdió ese apoyo.
Actualmente, al menos 34 países, de los 54 estados que integran el Continente Africano no reconocen a esta entidad.
Incluso de los 26 países que apoyaron el ingreso de la RASD a la OUA, en 1984, hoy sólo una escasa decena de estados siguen manteniendo ese apoyo.
Es que nadie puede creer realmente que un conjunto de jaimas perdidas en la hamada argelina, cuyo único sostén es la ayuda humanitaria que le proporcionan la ONU y la Europa comunitaria, y que carecen de lo más elemental (hasta de agua potable) puede constituir un estado soberano es una fantasía o una burla cruel.
Es por ello, que en un acto de marcado realismo político, muchos estados están cortando sus vínculos con el Frente Polisario. Está pérdida de apoyos internacionales  no se reduce tan sólo a África, es una clara tendencia mundial. Desde el año 2000, 36 países retiraron su reconocimiento al Estado fantasma.
Otro factor que contribuirá al mayor deterioro de la posición internacional del Frente Polisario es la nueva jefatura de la organización separatista. La muerte del líder histórico, Mohamed Abdelaziz, y su reemplazo por un dirigente como Brahim Ghali, sobre quien pesan acusaciones de todo tipo (desde terrorismo y transgresiones a los derechos humanos, hasta por la violación de una joven) harán más difíciles sus actividades diplomáticas. 
En un mundo cada vez menos gobernado por las ideologías, resulta evidente que la única voz del pueblo marroquí es su Rey. Por lo tanto, un grupo separatista, manipulado desde Argel, carece totalmente de representatividad real. El Frente Polisario sólo puede ejercer su autoridad sobre la población que retiene contra su voluntad en los campamentos argelinos de Tinduf. Aunque incluso allí está siendo seriamente cuestionado.

UN SERIO REVÉS PARA ARGELIA

El retorno de Marruecos a la Unión Africana no es sólo un fracaso estratégico para el Frente Polisario. Es por sobre todas las cosas una grave derrota diplomática de Argelia que señala su pérdida de liderazgo en África.

Con una jefatura envejecida y achacosa, cuestionada en los últimos años por los problemas económicos derivados del brusco descenso en los precios del petróleo y el gas, Argelia no fue capaz de bloquear el ingreso a esa organización de su tradicional rival regional.

A partir del retorno de Marruecos a la organización panafricana, la influencia argelina sobre la Unión Africana se verá drásticamente reducida. No sólo perderá un voto incondicional –el de su seudo estado satélite, la RASD-, sino que dejará de ser la principal voz del Magreb dentro de la Unión Africana.





martes, 12 de julio de 2016

LA DECADENCIA DEL FRENTE POLISARIO


La designación de un dirigente buscado por la justicia española como secretario general del Frente Polisario acelera el aislamiento internacional y la decadencia del grupo separatista 

UNA NOTICIA CONFIRMADA
La previsible designación del cuestionado Brahim Ghali como Secretario General del Frente Polisario es un claro indicio de que esta organización separatista ha iniciado un proceso irreversible de decadencia.
El lector recordará que, en junio pasado, al conocerse la muerte del secretario vitalicio de este grupo, el stalinista Mohamed Abdelaziz, anticipamos que Argelia impondría a su hombre, Brahim Ghali como sucesor. Ha sí lo ha hecho.
Nuestra anticipación fue certera. Poco le importó a Argelia que el nuevo secretario general sea una figura seriamente cuestionada, tanto fuera como dentro de la organización separatista. En Argel sólo interesa que el nuevo líder separatista acepte sus directivas sin realizar objeciones.
LOS CRÍMENES PENDIENTES
Sobre Brahim Ghali pesan imputaciones de todo tipo. Ha sido procesado por terrorismo, serias transgresiones a los derechos humanos e incluso por la violación a una joven saharaui. Ésta fue ultrajada por Ghali cuando intentaba obtener un permiso para dejar transitoriamente los campamentos argelinos respondiendo a la invitación cursada a ella por una ONG italiana.
Por eta última acusación, Brahim Ghali tiene pendiente un pedido de captura por parte de la justicia española que restringe notablemente sus actividades fuera de Argelia.
UN LIDERAZGO CUESTIONADO
Con casi setenta años de edad, Brahim Ghali, es parte de un liderazgo Polisario cada vez más gerontocrático. Los jóvenes revolucionarios de los setenta se han transformado, con el paso de los años, en un conjunto de ancianos aburguesados, atrincherados en sus privilegios y solo interesados en disfrutar del dinero que han acumulado robado la ayuda humanitaria enviada a su pueblo.
Este liderazgo, disciplinado a través de tiempo por Argelia, se ha anquilosado en un rancio discurso ideológico que sólo despierta algunas simpatías en Cuba, Venezuela o los trasnochados españoles de Podemos.
Pero, las nuevas generaciones de marroquíes, obligados a vivir en los campos de Tinduf, son impermeables a este discurso.
Para esos jóvenes, la ideología pasa a un segundo plano cuando su realidad transcurre en la miseria más absoluta de la hamada argelina sin ninguna esperanza de que su situación mejore.
UN LARGO CAMINO DE DERROTAS
En verdad. ¿Qué puede mostrar, como un avance o un logro, el Frente Polisario después de unos cuarenta años de confrontación con Marruecos? ¡Nada! ¡Absolutamente nada! No ha logrado conquistar ni un metro del Sáhara marroquí. También fracasó en sus intentos de obtener apoyo internacional para su causa.
Hasta las Naciones Unidas no han encontrado una solución aceptable al conflicto en el Sáhara. La única propuesta realista ha sido “La Iniciativa para la Negociación Autonomía en la Región del Sáhara”. Ha sido presentada por Marruecos, en abril de 2007, y desde entonces el Polisario se niega siquiera a discutirlo.
PERDIDA DE APOYOS INTERNACIONALES
Incluso los intentos del Polisario de obtener reconocimiento internacional, para la inexistente República Árabe Saharaui Democrática (RASD), han sido otro notorio fracaso.
Los pocos países que en algún momento reconocieron a ese seudo estado están cambiando gradualmente de posición. Hace un par de años fue Paraguay, recientemente hizo otro tanto Zambia, que rompió con los separatistas para reforzar sus vínculos con Marruecos. Es un claro ejemplo de que la RASD no convence a nadie.
Otra clara evidencia de la pérdida creciente de apoyos internacionales que sufre el Frente Polisario se evidenció al momento de la muerte de Mohamed Abdelaziz. Ningún jefe de Estado –ni siquiera de África- asistió al sepelio y la única representación diplomática fue de embajadores acreditados en Argel, sobre quienes la cancillería argelina ejerció presiones para obtener su concurrencia.
En este desfavorable panorama internacional, la designación de un hombre requerido por la justicia bajo la acusación de crímenes comunes, Brahim Ghali sin duda aumentará la decadencia y el aislamiento del Frente Polisario.

Esta organización debe desaparecer para que todos los marroquíes retornen a su hogar nacional y vivan en paz y armonía en el Sáhara.