miércoles, 11 de septiembre de 2019

OLEG SMOLENKOV, EL ESPÍA QUE VINO DEL FRÍO



Hace veinte años caía el Muro de Berlín y el mundo se apresuró a celebrar el fin de la Guerra Fría. Era solo una ilusión. La confrontación entre los Estados Unidos y Rusia con sus operaciones de inteligencia, ataques cibernéticos y carrera armamentista nunca ceso.

El más reciente escándalo de espionaje es la deserción de Oleg Borisovich Smolenkov, un alto funcionario de la Oficina de Política Exterior de la Administración Presidencial de la Federación de Rusia.

Smolenkov, era un “agente de penetración profunda”, es decir, un “topo” como lo denominaría el “espiólogo” John Le Carré, de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) que espió para los americanos por más de una década.

Nacido en 1969, Smolenkov se graduó del Instituto Estatal de Relaciones Internacionales de Moscú donde se forman los diplomáticos rusos. Desarrollo toda su carrera diplomática como un protegido del embajador Yuri Ushakov (1947), quien actualmente es el Asesor de Política Exterior del presidente Vladimir Putin. Cargo que podría asimilarse en importancia al de Asesor de Seguridad Nacional en los Estados Unidos.

Smolenkov trabajó con Ushkov cuando este se desempeño como Director del Departamento Europa del Ministerio de Asuntos Exteriores. Cuando, entre enero de 1999 y junio de 2008, Ushakov asumió como Embajador ruso en Washington llevó a Smolenkov como secretario de segunda de la legación de su país.

Es probable que Smolenkov haya sido reclutado como agente de la CIA durante su estadía en Washington. Usualmente los rusos que se convierten en traidores a su país lo hacen porque son objeto de chantaje o por ambición. En algunos casos cometen indiscreciones sexuales o delitos bajo efectos del alcohol o drogas que terminarían con su carrera en Rusia y es entonces cuando son abordados por agentes de la CIA que les proponen ocultar sus pecados a cambio de que trabajen para los Estados Unidos. En otros casos, los rusos simplemente ofrecen sus servicios espontáneamente a los americanos a cambio de fuertes sumas de dinero.

Aún no se sabe con certeza que motivación llevó a Smolenkov arriesgarse y traicionar a su país; solo que fue agente de la CIA por más de una década.

Su principal valor como fuente era su acceso y proximidad con Yuri Ushakov un hombre que a su vez gozaba de la confianza y el aprecio del presidente Vladimir Putin.
De regreso a Moscú, Ushakov se incorporó a la poderosa “Administración Presidencial de Rusia”. Un cuerpo de influyentes funcionarios, creada en 1991 por el entonces presidente Boris Yeltsin, para gestionar toda la actividad del Jefe de Estado de la recién creada Federación de Rusia.

El embajador Ushakov, siempre con Smolenko a su lado, se convirtió en Asesor Presidencial para la Política Exterior, en ese entonces Putin era Primer Ministro y Medvedev presidente de Rusia.

En esta forma la CIA pasó a contar con un “topo” en el despacho presidencial de Rusia. Al parecer la actividad de Smolenkov como espía no despertó sospechas y continuó su carrera con éxito. En 2010, el entonces presidente Dmitri Medvedev firmó su ascenso al cargo de “Asesor Estatal Interino de la Federación de Rusia de Tercera Clase”.
Smolenkov habría proporcionado a la CIA pruebas de la intromisión de Rusia en las elecciones presidenciales de 2016, con un ataque cibernético al Comité Nacional Demócrata.

Cuando Donald Trump se convirtió en presidente y estallo el “Rusiagate”, el escándalo sobre los vínculos del entorno del flamante primer mandatario con los rusos y el FBI y las comisiones legislativas comenzaron a revisar la información sobre Rusia, la CIA temió que las revelaciones afectarán la cobertura de su agente y le propuso que desertara.

En un principio Smolenkov se negó a dejar su país, se sentía seguro y adujo problemas familiares para dejar Rusia. Por ese entonces, Oleg estaba casado con Antonina que también ocupaba un importante cargo en la administración estatal. El matrimonio tenía tres hijos: un varón de 13 años y dos niñas de 7 y 2 años.

Esta negativa no agradó a los funcionarios de la CIA que temieron que Smolekov fuera un doble agente y parte de una operación de “intoxicación” por parte de la inteligencia rusa.
Finalmente, el 14 de junio de 2017, Smolenkov aceptó desertar. El funcionario pidió permiso a sus jefes y partió con su familia a Montenegro para unas vacaciones en la playa.

Por un tiempo nada se supo de la familia Smolenkov. El Federálnaya Sluzhba Bezopásnosti Rossíyskoi Federatsii -FSB- el organismo de contrainteligencia de Rusia, un cuerpo similar al FBI estadounidense, que en 2018 detuvo a 129 espías extranjeros y a 465 rusos sospechados de trabajar para servicios de inteligencia extranjeros, comprendió inmediatamente que Oleg Smolenkov había desertado cuando no regreso de sus vacaciones pero mantuvo el silencio sobre el tema hasta evaluar el daño que el espía habría causado a los intereses de Rusia.

Mientras tanto los Smolenkov se instalaban en los Estados Unidos en una lujosa vivienda en la ciudad de Stafford, en Virginia.

La finca que adquirieron en 78 Partridge Lane, es una lujosa mansión de 760 m² que costó 925.000 dólares. Nada mal para un desertor ruso.

El escándalo de espionaje fue hecho público por el influyente periódico financiero ruso “Kommersant” y el canal de Telegram “Despiadado. Relaciones Públicas” e inmediatamente tomado por la prensa occidental que verificó la información.

Los medios occidentales enfatizaron que la CIA había “extraído” a Smolenkov por temor a una indiscreción por parte del presidente Trump que revelase la existencia de una fuente en el círculo íntimo de Putin.

Pero, lo cierto es que la CIA es una organización de inteligencia lo suficientemente profesional como para saber proteger sus fuentes y saber que información suministrar a su presidente y cual no, para preservarlas.

Si decidieron “extraer” a su agente habrían evaluado que existían otras muy poderosas razones para sacrificar una fuente tan importante.

Por último, el caso del envenenamiento del desertor del Glávnoye Razvédyvatelnoye Upravlenie -GRU-, la inteligencia militar rusa, coronel Serguei Skripal y su hija, el año pasado, en el Reino Unido, es un claro ejemplo de como los rusos tratan a quienes los traicionan.

La exposición pública a que se han visto sometidos los Smolenkov en los últimos días, no es lo mejor para la seguridad de los espías que llegan del frío…

domingo, 8 de septiembre de 2019

LA DISPUTA POR LA AMAZONIA



El debate sobre el destino de la Amazonia sigue sin resolverse, y se enmarca en el conflicto Norte – Sur que ha caracterizado la discusión ambiental internacional desde mediados del siglo XX, es por lo  que siete países amazónicos se reunieron en Leticia, Colombia, para establecer un acuerdo que proteja a esta región del narcotráfico, la deforestación y la minería ilegal.

EL PULMÓN DE LA HUMANIDAD

La amazonia, es una vasta región de la parte central y septentrional de América del Sur que comprende la selva tropical de la cuenca del río Amazonas. Las adyacentes regiones de las Guayanas y el Gran Chaco también poseen selvas tropicales, por lo que muchas veces se las considera parte de la Amazonia.

La región de la Amazonia, con sus casi 7.000.000 km², es el mayor bosque tropical del planeta; actúa como sumidero de CO² y regulador de temperatura, lo que le otorga un papel clave en la lucha contra el cambio climático. Representa también el mayor banco genético del planeta, el mayor campo de estudio sobre los seres vivos y el mayor laboratorio viviente disponible para la investigación y desarrollo científico.[i] El 11 de noviembre de 2011 la selva amazónica fue declarada una de las siete maravillas naturales del mundo.

Brasil acoge el 64,3% del bioma total amazónico, compartido por ocho países y un territorio colonial: Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Suriname y Venezuela, más el territorio colonial de la Guyana Francesa.

Factor de fuerza y base de futuros desarrollos, la Amazonia constituye también un factor de vulnerabilidad. Su carácter de “desierto verde” propicia la actividad de diversos elementos desde las políticas depredatorias de algunos estados hasta actividad de diversos elementos criminales que van desde los “movimientos de campesinos sin tierra” y los grandes latifundios sojeros y ganaderos que pujan por la extensión de la frontera agropecuaria, la minería ilegal desarrollada por “garimpeiros” y empresas internacionales que operan clandestinamente protegidos por milicias irregulares, narcotraficantes y grupos guerrilleros como las disidencias de la Fuerzas Armadas de Colombia y el Ejército de Liberación Nacional de Colombia, los grupos peruanos Sendero Luminoso y el Movimiento Túpac Amaru, el Ejército del Pueblo Paraguayo y los cárteles de la droga colombianos, peruanos y ecuatorianos además de la creciente actividad de los grupos criminales brasileños: el Primer Comando de la Capital y el Comando Vermelho.[ii]

Por último, tanto sus riquezas minerales como su diversidad biológica despiertan la codicia de los países más industrializados y la convierten en blanco de las organizaciones no gubernamentales defensoras del medio ambiente que no dudan en realizar activas campañas destinadas a lograr la “internacionalización de la Amazonia” o su transformación como “Patrimonio de la Humanidad”. Es oportuno recordar las palabras el ex vicepresidente Al Gore, quien en 1989 no dudó en afirmar: “Contrario a lo que los brasileños piensan, la Amazonia no es su propiedad, sino que pertenece a todos nosotros”.[iii]

LA REACCIÓN REGIONAL

La Amazonia se encuentra regulada por dos instrumentos internacionales el Tratado de Cooperación Amazónica de 1978 y la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA) pero estos acuerdos internacionales han demostrado ser insuficientes para evitar los incendios forestales y la depredación minera.

Es por ello que el pasado viernes 6 de septiembre, los presidentes y representantes de siete países sudamericanos firmaron el #Pacto de Leticia por la Amazonia” para coordinar la preservación de los recursos naturales de la zona.

El pacto fue firmado por los presidentes de Colombia, Iván Duque, de Perú, Martín Vizcarra; Bolivia, Evo Morales; Ecuador, Lenin Moreno, así como el vicepresidente de Surinam, Michael Ashwin Adhin; el canciller brasileño, Ernesto Araujo y el ministro de Recursos Naturales de Guyana, Raphael Trotman.

El presidente venezolano Nicolás Maduro y la representación de la Guayana Francesa fueron excluidos por motivos políticos.

LA AMENAZAS ACECHAN A LA AMAZONIA
Más allá de los tratados y las declaraciones en algunos países como Brasil, Bolivia y Paraguay hay sectores interesados en incrementar el desmonte de la selva amazónica. En especial, para incrementar las tierras destinadas a la ganadería y el sembrado de soja. Estos sectores muestran en general un total desconocimiento de las características del suelo amazónico. Y es que, pese a lo lujuriante de su vegetación, sus árboles de 80 metros y una espesa jungla que impide dar un paso, no existe en el mundo una tierra más estéril una vez que se han tumbado esos árboles y se ha quemado esa maleza.

Cuando los campesinos limpian un pedazo de terreno saben de antemano que obtendrán una primera cosecha excelente, una segunda mala, y una tercera prácticamente inexistente. Al tercer año, han de reanudar el ciclo en otro lugar y se da el paradójico caso de que son a la vez, campesinos y nómadas, por lo que acostumbran a vivir en casas flotantes o en chozas fáciles de desmontar.

La razón de la pobreza de esas tierras se debe a su corto espesor, ya que se encuentran asentadas sobre una capa de arcilla roja casi impenetrable de extremada acidez. Debido a ello se encuentran poco pobladas por toda la diminuta fauna que en otros climas hace la tierra rica y productiva; lombrices, gusanos, ácaros, ciempiés, saltamontes, termitas y larvas que airean y fertilizan los campos. En la Amazonia su número es ínfimo, por lo que sobre la superficie se extiende siempre una gruesa capa de vegetación en constante putrefacción, y la formación de nuevos suelos resulta tan lenta que todo intento de cultivo se convierte en inútil. Nada crecerá allí donde los árboles sean derribados; nada más que maleza estéril ya que los nuevos árboles tardarán cientos de años en alcanzar su tamaño original.

No obstante, algunos de los que la están destruyendo lo saben. Convertirán en pasto los gigantescos bosques, expoliarán los minerales, sustituirán los árboles por plantaciones de soja, pero las primeras lluvias torrenciales se llevarán la escasa tierra porque ya no estará afirmada por fuertes raíces. Lo que la naturaleza tardó un millón de años en crear unas cuantas empresas de política avariciosa puede destruir en el transcurso de nuestra generación con lo que la Amazonia habrá pasado de virgen a muerta sin transición.[iv]

Pero, mientras que los incendios de bosques se hacen evidentes y ocupan espacio en los medios de prensa internacionales otras formas de daño ecológico que amenazan a la Amazonia son menos evidentes aunque pueden ser tan dañinos como estos.

En noviembre de 2018, Nicolás Maduro, anunció un “Plan Oro” que permitirá a Venezuela obtener un beneficio estimado de cinco mil millones de dólares anuales, a partir de 2019. “El oro fortalecerá nuestras reservas internacionales y fortalecerá las finanzas nacionales”, dijo, y aseguró que su Gobierno había estado negociando con inversores extranjeros para vender el valioso mineral.

Los yacimientos de oro en Venezuela se encuentran en el llamado “Arco Minero del Orinoco” en el estado Bolívar. Es una vasta extensión de tierra, selva en su mayor parte, que abarca 114.000 km², desde Guyana a Colombia, donde pueden encontrarse todo tipo de minerales: petróleo, gas, hierro, aluminio… pero sobre todo diamantes y oro. Mucho oro.
Según algunas estimaciones, el territorio venezolano podría albergar hasta cuarenta millones de toneladas de diamantes, mientras que con respecto a las existencias de oro, el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) en 2016, Venezuela es el tercer exportador de América Latina con 15% del total de la región, superado únicamente por Brasil (17%) y Perú (31%).[v]

“Al igual que los diamantes de sangre (en África), el oro que se extrae de Venezuela, fuera de cualquier protocolo, es oro sangriento”, afirmó el general Manuel Cristopher Figuera, exjefe del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN).[vi]

Las compañías que operan en el “Arco Minero del Orinoco” suelen emplear tecnología y prácticas obsoletas que utilizan productos químicos peligrosos, con lo cual envenenan recursos hídricos vitales con mercurio, cianuro y otras sustancias tóxicas. Las operaciones mineras también continúan despejando grandes áreas de selva tropical, algunas de ellas protegidas por la ley venezolana, como el Parque Nacional Canaima, sitio que la Unesco declaró Patrimonio de la Humanidad.[vii]

Estos son tan sólo algunos de los desafíos que enfrenta la Amazonia y a los cuales la comunidad internacionales deberá prestar atención en los próximos años.

PACTO DE LETICIA POR LA AMAZONÍA
Los Jefes de Estado y Jefes de Delegación del Estado Plurinacional de Bolivia, la República Federativa del Brasil, la República de Colombia, la República del Ecuador, la República de Guyana, la República del Perú y República de Surinam reunidos en Leticia, Colombia, el 6 de septiembre de 2019:
Reafirmando los derechos soberanos de los países de la región Amazónica sobre sus territorios y sus recursos naturales, incluyendo el desarrollo y el uso sostenible de esos recursos, conforme es reconocido por el derecho internacional;
Conscientes del valor de la Amazonía para la conservación y uso sostenible de la biodiversidad, así como, de sus bosques húmedos tropicales, fuente del 20% del agua dulce del planeta y regulador del clima, que provee servicios ecosistémicos esenciales para el desarrollo sostenible de las poblaciones amazónicas;
Teniendo en cuenta que en la Amazonía habitan más de 34 millones de personas, incluyendo pueblos indígenas y tribales y pueblos en condición de aislamiento voluntario y contacto inicial (PIACI) poseedores de saberes ancestrales, conocimientos tradicionales y diversidad cultural y lingüística, que deben protegidos;
Reafirmando todos los principios de la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, teniendo en cuenta la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, incluyendo el principio de las responsabilidades comunes pero diferenciadas y las capacidades respectivas, a la luz de las diferentes circunstancias nacionales, la Convención sobre Diversidad Biológica, la Convención de Lucha contra la Desertificación y Degradación del Suelo, la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres; el Convenio de Minamata sobre el Mercurio; así como los tratados regionales, como los principios y propósitos del Tratado de Cooperación Amazónica y otros acuerdos internacionales relevantes para el desarrollo sostenible de la Amazonía y ecosistemas mundiales;
Conscientes de la importancia de la implementación y generación de sinergias entre la Agenda 2030 y sus Objetivos para el Desarrollo Sostenible, el Acuerdo de París y el proceso de construcción de un marco global para la biodiversidad posterior a 2020;
Reafirmando que para la conservación y el desarrollo sostenible de la Amazonía se requieren los esfuerzos de los países amazónicos, y expresando su preocupación frente a la deforestación y degradación forestal que se presenta por diferentes causas en cada uno de los países, teniendo en cuenta sus respectivos marcos regulatorios, incluyendo las causas de deforestación que, según la evidencia necesaria, pudiesen estar asociadas al cambio climático y sus factores estructurales, y manifestando su compromiso de incrementar los esfuerzos nacionales y regionales para afrontar esta problemática de manera integral y urgente;
Reafirmando que la cooperación entre los países amazónicos es una condición importante para la conservación de la Amazonía, que genere oportunidades para el desarrollo sostenible y el bienestar de su población;
Considerando que, si bien existen mecanismos y programas financieros establecidos, incluyendo la banca multilateral, que complementan los esfuerzos de los países amazónicos y que contribuyen a la solución de estos desafíos, se requiere incrementar la provisión y movilización de recursos financieros para el cumplimiento de los compromisos asumidos en el marco de estos mecanismos para la consecución de este objetivo;
Alentando a la comunidad internacional a cooperar por la conservación y el desarrollo sostenible de la Amazonía, sobre la base del respeto a sus respectivas soberanías, prioridades e intereses nacionales, decidimos suscribir el presente:
PACTO DE LETICIA POR LA AMAZONÍA
1. Fortalecer la acción coordinada para la valoración de los bosques y la biodiversidad, así como para luchar contra la deforestación y degradación forestal, con base en las políticas nacionales y sus respectivos marcos regulatorios.
2. Establecer mecanismos de cooperación regional y de intercambio de información que permitan combatir las actividades ilegales que atentan contra la conservación de la Amazonía.
3. Crear la Red Amazónica de Cooperación ante desastres naturales entre los Centros de Operaciones de Emergencias para coordinar y articular los sistemas nacionales de prevención y atención de desastres con el objeto de atender de manera efectiva las emergencias de impacto regional, como incendios forestales de gran escala.
4. Intercambiar e implementar experiencias en el manejo integral del fuego, fomentando el desarrollo de políticas, instrumentos y acciones técnicas, basadas en la prevención de incendios forestales, la promoción de alternativas al uso del fuego en el medio rural y el fortalecimiento de capacidades técnicas, científicas e institucionales.
5. Concretar iniciativas de restauración, rehabilitación y reforestación acelerada en las zonas degradadas por incendios forestales y actividades ilegales incluyendo la extracción ilegal de minerales con miras a la mitigación del impacto, y recuperación de especies y funcionalidad de ecosistemas.
6. Incrementar los esfuerzos asociados al monitoreo de la cobertura boscosa y demás ecosistemas estratégicos de la región con el fin de contar con informes periódicos, en particular, en lo que respecta a la generación de un sistema de alertas tempranas por deforestación y degradación para actuar con un enfoque preventivo.
7. Intercambiar información para mejorar las capacidades de monitoreo del clima, la biodiversidad, los recursos hídricos e hidrobiológicos de la región bajo un enfoque de cuenca hidrográfica y basado en comunidades.
8. Promover iniciativas de conectividad de ecosistemas prioritarios y figuras de protección para la conservación de la biodiversidad por medio del uso sostenible, restauración y gestión de paisajes, respetándose las soberanías nacionales.
9. Intercambiar e implementar experiencias en el manejo integrado de los sistemas de áreas protegidas de los países amazónicos en los niveles regional, nacional y subnacional para su gestión efectiva y en beneficio de las poblaciones locales, a través de la promoción del desarrollo de programas y/o proyectos de conservación y uso sostenible.
10. Fortalecer los mecanismos que apoyen y promocionen el uso sostenible del bosque, los sistemas productivos sostenibles, los patrones de producción y consumo responsable y que promuevan las cadenas de valor y otros enfoques de producción sustentable, incluyendo las basadas en biodiversidad.
11. Impulsar acciones conjuntas orientadas al empoderamiento de las mujeres que habitan la región amazónica para fortalecer su participación activa en la conservación y desarrollo sostenible de la Amazonía.
12. Fortalecer las capacidades y la participación de los pueblos indígenas y tribales y de las comunidades locales en el desarrollo sostenible de la Amazonía reconociendo su papel fundamental en la conservación de la región.
13. Fomentar procesos de investigación, desarrollo tecnológico, transferencia de tecnología y gestión del conocimiento con el propósito de orientar la adecuada toma de decisiones e impulsar el desarrollo de emprendimientos ambientales, sociales y económicos sostenibles.
14. Desarrollar y articular entre los países amazónicos actividades de educación y creación de conciencia sobre el rol y función de la Amazonía, los principales retos y amenazas que enfrenta para su conservación y uso sostenible de los bosques y la protección de los conocimientos tradicionales de las comunidades que la habitan; así como sobre los escenarios de riesgo de desastres para el fortalecimiento de la resiliencia de las poblaciones amazónicas.
15. Trabajar conjuntamente para fortalecer los programas y mecanismos financieros, reivindicar los compromisos de los países asumidos en estos espacios, movilizar recursos públicos y privados, incluyendo la Banca Multilateral, según corresponda, para la implementación de este Pacto.
16. Avanzar rápidamente en la formulación de la segunda fase del Programa Paisajes Sostenibles de la Amazonía ante el Fondo para el Medio Ambiente Mundial.
DECLARAMOS:
Nuestra voluntad de acoger el presente Pacto de Leticia por la Amazonia.
Nuestro compromiso de coordinar, a través de las Cancillerías y las autoridades competentes, la formulación de un plan de acción para el desarrollo de las acciones adoptadas, así como de realizar reuniones de seguimiento para evaluar el avance en la formulación e implementación de dicho plan.
Nuestra intención de cooperar y nuestro llamado a otros Estados interesados, a la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA) y demás organizaciones regionales e internacionales a cooperar para la consecución de las acciones aquí acordadas construyendo en armonía con los esfuerzos nacionales y en atención a las solicitudes de los países amazónicos signatarios de este Pacto y con pleno respeto a su soberanía.


[i] TORMENTO, Carlos: La problemática de la Amazonia, en Revista de la Escuela de Guerra Naval, N° 41, Año XXVI, diciembre de 1994. Ps. 88 y 104. P. 95.
[ii] AGOZINO, Adalberto C.: Teoría de la geopolítica. Ed. Dosyuno. Bs. As. 2016. P. 311.
[iii] GACHO CARMONA, Isabel: La amazonia, los límites de la soberanía y el mundo que viene. Artículo publicado en https://www.politicaexterior.com/actualidad/la-amazonia-los-limites-la-soberania-mundo-viene/
[iv] VÁZQUEZ-FIGUEROA, Alberto: ¿Por qué incendian el Amazonas? Artículo publicado en https://www.elmundo.es/opinion/2019/09/05/5d6ff0bd21efa0e6558b46a9.html
[v] MONTES, Sebastián: Estados Unidos apunta contra el oro, que equivale a 11% de las exportaciones de Venezuela. Colombia 02/11/2019. Tomado de smontes@larepublica.com.co
[vi] COTOVIO, Vasco, SOARES, Ivo y BONETT, William: Un rastro de oro sangriento conduce al gobierno de Venezuela. Investigación de CNN. 20/08/2019. Tomado de https://cnnespanol.cnn.com/2019/08/20/un-rastro-de-oro-sangriento-conduce-al-gobierno-de-venezuela.
[vii] COTOVIO, Vasco, SOARES, Isa y BONNETT, William: op- cit.

sábado, 7 de septiembre de 2019

ZIMBABUE DESPIDE AL “CAMARADA BOB”



Ayer en el Hospital Gleneagles de Singapur falleció el anciano ex dictador Rober Gabriel Mugabe, de 95 años, que gobernó no mano de hierro durante 37 años a Zimbabue, la excolonia británica de Rhodesia.

ROBERT MUGABE

Robert Gabriel Mugabe nació, en 1924, en una aldea próxima a la misión jesuita de Kutama al noroeste de la ciudad de Harare. Era el cuarto de seis hermanos de los cuales llegaron a la edad adulta tan sólo cuatro niños.

Criado por los jesuitas, mostró desde temprana edad una gran capacidad intelectual. A los diecisiete años se graduó de “profesor de enseñanza elemental” en la Escuela Misional Empandeni. Después de trabajar como educador durante unos años, en 1948 viajó a Sudáfrica para perfeccionar sus estudios. En 1951, obtuvo una licenciatura en Letras de las prestigiosa Universidad de Fort Hare, la misma institución donde estudió Nelson Mandela.

Más tarde cursó estudios de Economía en la Universidad de Londres sin graduarse. Pero, más tarde, mientras cumplía una sentencia de cárcel de diez años por sus actividades independentistas, se graduó como abogado a través de un curso de educación a distancia dictado por la Universidad de Londres.

En 1963, cuando ejercía la Secretaría General del ilegal partido “Unión Nacional Africana de Zimbabue” (ZANU) fue detenido y condenado a diez años de cárcel.

Al ser liberado en 1973, se refugió en Mozambique. Recuperó su cargo de Secretario General y radicalizó sus posiciones pasando a la lucha armada contra el régimen dictatorial blanco de Ian Smith que aplicaba una estricta política de apartheid.

Mugabe creo para ello el “brazo armado” del ZANU, denominado “Ejército de Liberación Nacional Africano (ZANLA)” que contó con asistencia militar de la República Popular China y de Corea del Norte.

Mugabe pronto fue conocido como un aguerrido líder guerrillero, un expreso político muy radicalizado, pero también como un destacado intelectual y un devoto cristiano. Fue uno de los firmantes de los “acuerdos de Lancaster House”, que pusieron fin al régimen blanco de apartheid de Ian Smith en lo que antes era Rhodesia.

En diciembre de 1979, y se celebraron elecciones libres el partido de Mugabe, el “Unión Nacional Africana de Zimbabue – Frente Popular” (ZANU-PF)”, obtuvo 57 de los 80 escaños del Parlamento y el antiguo maestro se convirtió en Primer Ministro. Mugabe había llegado al poder en Zimbabue y no se apartaría de él por los siguientes 37 años.

En un principio, Mugabe mostró un gran pragmatismo y racionalidad como gobernante. Inicialmente buscó establecer buenas relaciones con la minoría blanca que conservaba gran parte del poder real. Un quinto de los escaños del Parlamento, el control del sistema financiero y bancario, el 40% de las tierras además de los conocimientos técnicos y profesionales necesarios para garantizar el funcionamiento del país.

Entre 1981 y 1984, Zimbabue vivió una cruenta guerra civil entre las étnicas shonas y ndebeles. Mugabe y el ZANU-FP tomaron partido por los shonas. Mientras que el ex ministro del Interior, Joshua Nkomo y el partido ZAPU por los ndebeles.

El conflicto étnico, como suele ocurrir en todas las guerras civiles, y especialmente en África, fue particularmente cruento y pronto derivó en sangrientas matanzas de “limpieza étnica”.

Mugabe fue finalmente el más fuerte, y los militares shonas los más crueles. Se Estima que el conflicto en Zimbabue produjo entre 10.000 y 30.000 víctimas civiles, en su gran mayoría campesinos ndebeles.

La guerra finalizó totalmente recién el 22 de diciembre de 1987 con la rendición de Nkomo y la disolución de ZAPU. El 31 de diciembre de 1987, después de una reforma constitucional y de pacificar el país, Mugabe acumuló un inmenso poder. Dejó su cargo de Primer Ministro para transformarse en presidente.

Fueron tiempos de prosperidad, Zimbabue se transformó en uno de los mayores productores agrícolas de África, tanto de cereales como de tabaco, del que el país se convirtió en gran exportador.

Mugabe combatió decididamente el analfabetismo hasta reducirlos en un diez por ciento y consiguió un importante crecimiento económico.

En 1990, renunció al modelo marxista de partido único, aunque cambiando el sistema presidencialista por otro presidencialista que incrementó notablemente sus facultades como gobernante. Mugabe se convirtió en una celebridad en los foros internacionales, en especial, en la Unión Africana y el Movimiento de Países No Alineados.

En 1994, la Reina Isabel II de Inglaterra nombró a Mugabe con el título honorífico de “Comandante Caballero de la Orden del Baño”.

Pero, como no hay prosperidad que dure para siempre, a finales de los años noventa, la economía de Zimbabue comenzó a decaer.

En 1998, una decisión económica desacertada precipitó la tragedia. Una reforma agraria expropió el 32% de las tierras agrícolas hasta entonces en manos de la minoría blanca y las puso en manos de productores minifundistas negros.

Los pequeños campesinos carecían de conocimientos técnicos, capital y manejo de los circuitos de comercialización internacionales. La producción agrícola se derrumbó y el país pasó de exportador a vivir en una economía de subsistencia.

Para colmo de males, tanto los Estados Unidos como la Unión Europea aplicaron sanciones económicas en represalia por las expropiaciones a sus nacionales y sus empresas.

Mugabe siguió ganando elecciones cada vez más fraudulentas mientras el país se precipitaba al abismo. La esperanza de vida descendió hasta los 36 años, la mortalidad infantil en los primeros diez años de vida se incrementó a 650 muertos cada mil niños. El analfabetismo comenzó a crecer aceleradamente cuando el gobierno terminó con la enseñanza gratuita.

Mugabe apeló a precios máximo y a perseguir a los empresarios para contener a la inflación, la misma receta que aplicó su amigo Nicolás Maduro, para intentar contener el desborde hiperinflacionario (79.600.000.000% a finales de 2008). El resultado en Zimbabue fue el mismo que en Venezuela: un total fracaso, provocó emisión monetaria desbordada, desabastecimiento, mercado negro, fuga de capitales y de mano de obras calificada.

Mientras la economía se deterioraba a pasos acelerados, Mugabe se hacía cada vez más anciano e impopular. Se casó con su secretaria, una ex taquígrafa sudafricana 41 años menor que él, amante de los lujos y los viajes de placer por Asia.

El pueblo no tardó el bautizarla “Gucci Grace”. La primera dama comenzó a acumular lujosas mansiones, autos de alta gama y joyas mientras el país se debatía en la pobreza y el hambre.

La pareja presidencial no se privó de organizar fastuosas celebraciones. En 2015, por ejemplo, cuando Mugabe celebró sus 91 años, realizó un gran festín para 22.000 invitados que demandó sacrificar, entre otros animales, a dos elefantes y dos búfalos para alimentar a los comensales.

LOS SOCIOS INTERNACIONALES

Como era de esperarse el descrédito de Robert Mugabe en el ámbito internacional era total. Sólo China, Corea del Norte, Venezuela y el Movimiento de Países No alineados lo apoyaban.

Mugabe siempre gozó de excelentes relaciones con Beijín que desde el año 2000 ha invertido en al menos 120 proyectos en Zimbabue. Este país y Tanzania son los principales compradores de armamento chino y receptores de entrenamiento militar.

Las compañías chinas también están comprometidas activamente en inversiones en las áreas de telecomunicaciones, educación, construcción, irrigación y electricidad.

Beijín también financió y construyó, con un costo de cien millones de dólares, la primera academia militar del país denominada Colegio de Defensa Nacional de Zimbabue y el centro comercial Longcheng Plaza, en Harare, con una inversión de doscientos millones de dólares.

En 2015, la empresa estatal Corporación de Construcción de Energía de China, firmó un acuerdo por 1.200 millones de dólares para expandir la Central Termoeléctrica de Hwange, la mayor planta generadora de electricidad de Zimbabue. Empresas chinas también suscribieron tres contratos para desarrollar energía solar.

Beijín también acordó invertir otros 46 millones de dólares en un nuevo edificio para el Parlamento en Harare, otros cinco millones en un centro de computación para la Universidad de Zimbabue.

Los chinos también enviaron a su personal sanitario para atender las necesidades del país y recibieron estudiantes de medicina zimbabuenses.

En 2016, el presidente Xi Jinping anunció que su país incrementaría las donaciones de fondos de inversión directa en Zimbabue a cuatro mil millones de dólares en los siguientes tres años.

Por otra parte, un hecho insólito ilustra del aislamiento internacional que sufre el régimen de Mugabe. Hace unos meses, el nuevo director de la Organización Mundial de la Salud -OMS-, el etíope Tedros Adhnom Ghebreyesus, primer africano en dirigir esta entidad decidió designar a Mugabe como “embajador de buena voluntad” de esta organización internacional.

La noticia desató inmediatamente un clamor de rechazo de una designación que parecía una burla dado el historial de violaciones a los derechos humanos de Mugabe y la situación sanitaria imperante en Zimbabue. Tedros debió anular la designación.

EL GOLPE DE ESTADO

El evidente deterioro en la salud de Robert Mugabe dada su avanzada edad -por ejemplo, su costumbre de quedarse dormido durante el desarrollo de las ceremonias oficiales y reuniones de gabinete desataron una sórdida lucha por su sucesión. No obstante, el nonagenario presidente anunció que se presentaría para su octava reelección en 2018.

Por un lado, se situó la primera dama Grace Mugabe rodeada de un núcleo de jóvenes dirigentes, de entre 40 y 50 años, conocida como “Generación 40”, que pretende el relevo de los dirigentes históricos de la Unión Nacional Africana de Zimbabue – Frente Patriótico que condujeron los años de lucha por la independencia.

El líder de los dirigentes históricos es el vicepresidente Emmerson Mnangagwa, de 75 años, quien cuenta con el respaldo del Ejército.

El 6 de noviembre de 2017, Mugabe pateó el tablero al destituir a Mnangagwa -quien recientemente había sobrevivido a un intento de envenenamiento, acusándolo de “deslealtad y escasa honradez en la ejecución de deberes”. Mnangagwa se refugió en la vecina Sudáfrica.

Pronto llegó la réplica de los militares. Las calles de Harare, la capital de Zimbabue, amanecieron en medio de un gran despliegue de vehículos blindados. Los militares, liderados por el jefe de las Fuerzas Armadas, general Constantine Chiwenga, tomaron el control del país.

Después de tomar el control de la emisora estatal, el mayor general Sibusiso Moyo anunció que no se trataba de un golpe de Estado, sino que las Fuerzas Armadas “Sólo estamos buscando a los criminales que están alrededor (del presidente) que están cometiendo delitos que están causando un sufrimiento social y económico al país para llevarlos ante la justicia” […] “Tan pronto como cumplamos nuestra misión, esperamos que la situación vuelva a la normalidad.”

Los militares recluyeron al presidente Robert Mugabe en el complejo “Casa Azul de Harare” bajo arresto domiciliario. Algunos de sus funcionarios más cercanos fueron detenidos, entre ellos el ministro de Finanzas, Ignatius Chombo, el titular de Educación Superior, Jonathan Moyo y el de Gobierno Local, Obras Públicas, Vivienda y Comercia, Saviour Kasukuwere.

No obstante, Robert Mugabe tuvo la habilidad y entereza suficiente para negociar con los militares golpistas una serie de jugosas prebendas a cambio de su renuncia. Comenzando por una indemnización de diez millones de dólares, una pensión vitalicia de cien mil dólares para él y de setenta y cinco mil para su esposa Grace. El empobrecido Estado de Zimbabue además debió hacerse cargo de los gastos médicos, de seguridad y viajes de la expareja presidencial. Mugabe continuó viviendo en su lujosa residencia de Blue Roof, en Harare, valuada en más de siete millones de dólares.
Incluso los 21 de febrero, día del nacimiento de Mugabe, se transformaron en feriado nacional bajo la denominación de “Día de la Juventud Robert Mugabe”. Además, logró protección para sus empresas y aún las inversiones de hijos están garantizadas.
“El cocodrilo” Mnangagwa se puso al frente de un país aislado internacionalmente, que arrastraba una grave crisis económica e hiperinflación desde principios de este siglo y una persecución sistemática a los opositores al régimen de Mugabe y del ZANU-PF.

El cambio de gobierno limó asperezas con algunas potencias internacionales, que anunciaron que estudiarían levantar las sanciones impuestas durante la era Mugabe. Esto ha propiciado varios encuentros con inversores internacionales, aunque los acuerdos aún no han sido implementados. Hoy, los principales socios comerciales de Zimbabue siguen siendo Sudáfrica y China, especialmente en los sectores agrario y minero.

ELECCIONES CUESTIONADAS

El lunes 30 de julio de 2018, 5,5 millones de zimbabuenses que se inscribieron como electores concurrieron a 10.985 centros de votación en todo el país para elegir entre 23 candidatos al nuevo presidente y a 210 diputados a la Asamblea Nacional.

Las elecciones fueron supervisadas por una comisión de observación internacional de la Unión Europea, los Estados Unidos y la Conmonwealth.

Cuando se dieron a conocer los resultados del recuento de datos, Emmerson Mnangagwa, de la gobernante Unión Nacional Africana de Zimbabue – Frente Patriótico se impuso a su principal rival, el líder del Movimiento por el Cambio Democrático -MDC-, Nelson Chamisa, en seis de las diez provincias del país.

El presidente de facto logró algo más de 2,4 millones de votos (el 50,8%), de manera que evitó ir a una segunda vuelta al cumplir con el requisito de obtener, como mínimo, la mitad de los sufragios más uno.

El ZANU-PF logró 145 escaños en la Asamblea Nacional, el MDC obtuvo 63 asientos, el Frente Patriótico Nacional, un partido creado recientemente por antiguos aliados de Mugabe, y otro a un candidato independiente.

REPERCUSIONES DE LA MUERTE

Al conocerse el deceso se Mugabe, el presidente Mnangagwa anunció la noticia al pueblo diciendo: “El comandante Mugabe era un icono de la liberación, un panafricanista que dedicó su vida a la emancipación y empoderamiento de su gente. Su contribución a la historia de nuestra nación y el continente nunca será olvidada”. Horas después, el mandatario anunció que Mugabe ha sido declarado héroe nacional.

Con la muerte de Robert Gabriel Mugabe, Zimbabue cierra la etapa de su independencia. Los años pasarán y sus crímenes se olvidarán. Por sobre todas las cosas, como señaló en 1882, Ernesto Renán todo pueblo para transformarse en nación necesita contar con glorias comunes y estás surgen no de la realidad que muchas veces es sórdida y cruel sino de los relatos que construyen los historiadores creando héroes donde muchas veces sólo hay hombre comunes con muchas debilidades y errores.

El África moderna se construirá convirtiendo en héroes a figuras tan disímiles y polémicas  como las de Patrice Lumumba, Kwame Nkrumah, Julius Nyerere, Kenneth Kaunda, Nelson Mandela, Milton Obote, Siad Barre, Teodoro Obiang Nguema, Omar al-Bashir y Roberto G. Mugabe, entre otros.