lunes, 27 de junio de 2016

ARGELIA APOYA A UN DIRIGENTE MUY CUESTIONADO PARA SECRETARIO GENERAL DEL FRENTE POLISARIO


El gobierno argelino de Abdelaziz Bouteflika insiste en apoyar a un cuestionado dirigente separatista que enfrenta varias serias causas penales como nuevo secretario del Frente Polisario.

LA FARSA DE UNA ELECCIÓN
La muerte del dirigente histórico del Frente Polisario, Mohamed Abdelaziz, el pasado 31 de mayo, no ha puesto fin a la férrea dictadura, ni a cuarenta años de prácticas stalinistas, en la jefatura de la organización separatista.
El proceso de designación de un nuevo secretario general del grupo separatista se encamina a ser un ejemplo más de que el Frente Polisario es tan sólo un instrumento al servicio de Argelia. Una organización títere que solo existe porque es útil a la política exterior de Argel.
Si bien formalmente, el nuevo líder polisario debe surgir de un “Congreso Extraordinario” de la organización que se llevará a cabo los días 8 y 9 de julio próximos, el gobierno de Bouteflika ya ha decidido quién será el sucesor de Abdelaziz. La designación ha recaído en un dirigente perteneciente al “ala histórica” y más radical, Brahin al Ghali, tal como anticipáramos en nuestra columna.
Este antiguo cabo de las tropas nómadas al servicio de España en el Sáhara, más que un curriculum vitae posee un verdadero prontuario criminal.
Brahim al Ghali es natural de Smara y pertenece a la tribu Erguibatt. En los años setenta, fue uno de los fundadores del Frente Polisario y entre 1976 y 1987 se desempeñó como “ministro de Defensa” de la organización separatista.
TERRORISMO Y VIOLACIONES A LOS DERECHOS HUMANOS
Desde ese cargo fue responsable por ordenar a las milicias polisarias ejecutar ataques terroristas. En especial, por los ataques marítimos que comandos terroristas del Polisario efectuaron contra 34 pesqueros españoles en alta mar. Esos ataques incluyeron el ametrallamiento de las naves y el secuestro y asesinato a mansalva de sus tripulantes.
En esos años el terrorismo polisario terminó con la vida de trescientas personas, otros cientos resultaron heridos, además produjeron cuantiosas pérdidas materiales. Todos estos ataques constituyen crímenes de lesa humanidad y se cometieron siguiendo las directivas expresamente impartidas por Brahim al Ghali.
Lamentablemente, este no es el único cargo que se formula contra al Ghali. Su nombre figura en un lugar destacado entre los veintiocho miembros del Frente Polisario citados a comparecer ante la Audiencia Nacional de España acusados de “genocidio, asesinato, lesiones, detención ilegal, terrorismo, tortura y desapariciones forzadas” de ciudadanos españoles de origen saharaui ocurridas, durante décadas, en las cárceles de los campos argelinos en Tindouf.
En esa misma causa el Juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz acusó al Frente Polisario de “retener contra su voluntad a miles de saharauis en los campos de Tindouf, en Argelia, con la complicidad de Argel.”
UN CRIMINAL POR CANDIDATO
Pero, los crímenes que se imputan a Brahim al Ghali exceden el ámbito de los políticos. El dirigente separatista también tiene abierta una causa penal ante la Audiencia Nacional por la violación de una joven saharaui.
La víctima fue la adolescente Jediyetu Mahmud Mohamed Zubair. En su infancia, Jediyetu fue uno de los tantos niños que viajó a España para participar del programa “Vacaciones en Paz” que les permite pasar el verano con una familia de acogida española. Así pudo aprender el idioma castellano y cuando retornó a los campamentos, puesto que a partir de la pubertad a las jóvenes ya no se les permite viajar y en la mayoría de los casos se las fuerza a contraer matrimonio contra su voluntad, comenzó a trabajar como traductora en Raboni, atendiendo a los visitantes extranjeros, en lo que constituye el “aparato de protocolo” del Polisario.
En 2010, como resultado de sus contactos con visitantes extranjeros fue invitada por una ONG italiana a viajar a Roma. Para ello, Jediyetu necesitaba de un visado que sólo otorgaba el “embajador” del Frente Polisario en Argel, en ese entonces Brahim al Ghali.
La joven llamó a al Ghali y este la citó en un horario fuera del habitual. Durante el encuentro Brahim le dijo directamente que si quería el visado debería mantener relaciones sexuales con él. Ante la firme negativa de Jediyetu terminó violándola con la ayuda de otros funcionarios del Polisario, Abderkader Luely Talomar, hijo de un alto dirigente encargado de administrar la ayuda alimentaria internacional y otro empleado de la legación polisaria.
La joven contó lo sucedido a sus padres, pero estos conociendo la influencia de Brahim al Ghali en los campamentos y la humillación que caería sobre la familia, ordenaron a su hija guardar silencio y olvidar el aberrante suceso.
Pero Jediyetu no estaba dispuesta a olvidar nada y solo quería justicia. Con la ayuda de una ONG y del abogado Agustín de la Cruz Fernández denunció a sus violadores ante la Audiencia Nacional de España y también en la Comisión de los Derechos Humanos de ONU.
Por este delito, Ghali y sus cómplices tienen una causa penal abierta en la Audiencia Nacional que impiden que visiten los países europeos por temor a ser detenidos y remitidos a España para ser juzgados.
Además, de estas causas penales pendientes, Brahim al Ghali enfrenta otros problemas en su camino a la Secretaría General del Frente Polisario. Su figura enfrenta fuertes cuestionamientos en los campamentos de Tindouf. Es por ello, que la inteligencia argelina mueve sus influencias y desarrolla una intensa campaña propagandística en su favor entre la población saharaui retenida en Argelia.
Pero no consigue acallar todas las expresiones de resistencia. Incluso el vocero del Frente Polisario en Argentina, Salem Bachir, consultado durante un reportaje sobre la candidatura del ex embajador en Argel contestó tajantemente: “- No, porque él no es militar. Está estipulado que el líder del Frente debe ser un jefe militar. Para no cejar ni un instante en la lucha tanto diplomática como militar. Debe haber participado militarmente en el combate y haber militado como mínimo diez años, que no es el caso del actual embajador en Argelia porque no reúne esas condiciones.”
CUANDO LA DEBILIDAD ES UNA VIRTUD
El gobierno de Bouteflika conoce todos estos hechos y sin embargo apoya decididamente la candidatura de Brahim al Ghali a secretario general. Posiblemente el motivo de ese apoyo sea precisamente los cuestionamientos de todo tipo que sufre al Ghali, que lo convierten en un dirigente débil, una suerte de títere, que Argel podrá moldear de acuerdo a sus necesidades y que no tendrá posibilidad alguna de objetar ni resistir sus imposiciones. 



sábado, 4 de junio de 2016

LA MUERTE DEL SEPARATISTA ABDELAZIZ NO ALTERA LA SITUACIÓN EN EL SÁHARA


La desaparición del Mohamed Abdelaziz, dirigente histórico de los separatistas polisarios, no altera el panorama político y estratégico del Magreb, solo produce un cambio de liderazgo en su organización.

LA COSTOSA VIDA DE UN REVOLUCIONARIO
El reciente deceso del dirigente separatista Mohamed Abdelaziz es un claro ejemplo de cómo viven algunos personajes que hacen de la “revolución” y el separatismo una forma de vida, pero por sobre todo un próspero negocio.
Durante décadas, Abdelaziz, frustrado estudiante de medicina devenido en seudo revolucionario,  engañó a sus partidarios y a muchas personas de buena voluntad, aunque algo ingenuas, presentándose como un esforzado luchador de una causa humanitaria, como un socialista consecuente con sus ideas que dedicaba su vida a la “liberación” de su pueblo de opresión capitalista, que luchaba por el triunfo del socialismo en el mundo y que por lo tanto compartía las mismas penurias que muchos de sus sacrificados seguidores. Nada más falso que esta imagen.
Abdelaziz siempre vivió como un burgués adinerado, disfrutando del bienestar y los placeres que el mundo capitalista suele ofrecer a quienes pueden pagarlo. Por cierto, el líder polisario contaba con recursos suficientes para pagar esos lujos, para ello disponía, además del sueldo que oportunamente le pagaban sus mentores argelinos, con las generosas donaciones que le llegaban desde Europa. Estas donaciones provenían de algunas ONGs, que no encontraban mejor forma de dilapidar sus fondos que el promover a estos bandidos ideológicos que siempre hayaban alguna causa “revolucionaria” o “humanitaria” de la cual servirse.
Por si esos ingresos le resultaban insuficientes, para pagar sus giras por lujosos hoteles europeos y las numerosas delegaciones que enviaba a cuanto evento internacional organizaban las Naciones Unidas, Abdelazis, con la ayuda de sus cómplices argelinos, había creado un aceitado sistema de desvío y comercialización clandestina de la ayuda humanitaria proveniente de la Unión Europea, las distintas agencias de la ONU y diversas ONGs.
Este dinero recolectado ilegalmente, era desviado para adquirir lujosas propiedades en Canarias y en España, terminaba en cuentas secretas en Suiza y otros paraísos fiscales o servía para solventar el oneroso tren de vida de la cúpula del Polisario.
Los dirigentes del Polisario solían viajar con frecuencia a Naciones Unidas o visitar, bajo cualquier escusa, a sus aliados de Venezuela, Cuba y algunos países africanos. En esas visitas Abdelaziz aprovechaba la ocasión para manejarse con la pompa de un “jefe de Estado” cuando en realidad solo controlaba un grupo de tiendas en el desierto argelino y a un grupo de aprovechados como él, bajo la tolerancia y complicidad de Argel.
VIVIR COMO REVOLUCIONARIO, MORIR COMO BURGUÉS
Lo cierto es que Abdelaziz pasaba en menor tiempo posible en su residencia de Argel y sólo concurría a los campamentos de Tinduf cuando se veía forzado a ello por algún evento excepcional como un “festival” de solidaridad o la visita de algún funcionario internacional.
Fumador empedernido, cuando presentó los primeros síntomas de la enfermedad que pondría fin a sus días, no confío en la superioridad de la “medicina socialista” no se hizo atender ni en su amada Argelia ni en Cuba, sino que se puso en manos de la mejor medicina capitalista del mundo, es decir, la de los Estados Unidos.
Mostrando hasta donde llega la conciencia revolucionaria de estos personajes, no falleció en una humilde jaima en la hamada de Tinduf, privado de agua y servicios sanitarios, como suelen terminar sus días los saharauis retenidos por el Polisario en Argelia. Abdelazis eligió para morir la tranquilidad y el confort que brinda la lujosa Clínica Mayo en Rochester, Minnesota.
Tampoco quiso una tumba en Argelia, sino que demandó ser enterrado en suelo marroquí en Bir Lahlu, aunque en lo más íntimo de su alma posiblemente hubiera preferido retornar a su Marrakech natal.
NADA CAMBIA EN EL SÁHARA
Más allá de la utilización que de la muerte de Abdelaziz como elemento de propaganda por parte del Frente Polisario y la creación de una suerte de “culto a la personalidad” sobre su figura a los efectos de reforzar la posición política del círculo de dirigentes que lo rodeaban, lo cierto es que la desaparición de uno de los líderes históricos del separatismo en el Sáhara no tendrá ningún impacto real sobre la situación en la región.
Marruecos seguirá sólidamente establecido en el Sáhara, trabajando para desarrollar la región y mejorar aún más las condiciones de vida de la población que vive en paz y seguridad en estas provincias.
La Iniciativa para la Negociación de un Estatuto de Autonomía, presentada por Marruecos en 2007, continuará siendo la única alternativa posible de solución para este antiguo conflicto.
El único cambio, o el único problema lo tiene el Frente Polisario que deberá encontrar un nuevo líder capaz de arbitrar con éxito entre las diversas facciones, mantener el apoyo y fluidas relaciones con sus patrones argelinos y por sobre todas las cosas seguir con el lucrativo “negocio familiar” de las donaciones, el robo de la ayuda humanitaria y el contrabando de combustible entre otras actividades ilícitas.
Seguramente el nuevo dirigente supremo será un miembro de la tribu Erguibat, siempre que haya nacido en Argelia y haya cumplido el servicio militar en las fuerzas armadas de ese país. Incluso puede ser la propia viudad de Abdelaziz, la argelina Khadija Hamdi, ministra de Cultura, que conoce acabadamente como se instrumenta el negocio ilegal de la “ayuda humanitaria”. Sino será otro dirigente de perfil similar.
Pero nada cambiará, ni en Tinduf, ni en el Sáhara. El Polisario seguirá con su guerrilla diplomática y de propaganda en los foros internacionales. Algo que necesita para asegurarse un flujo constante de donaciones y ayuda humanitaria.
La población marroquí retenida ilegalmente en esa suerte de campos de concentración levantados en la hamada argelina seguirá viendo transcurrir sus días en la desolación y la impotencia.
Mientras tanto, los dirigentes polisarios -nuevos y antiguos- continuarán viajarndo por el mundo para dar discursos y declaraciones revolucionarias a los efectos de recibir la solidaridad de los socialistas del siglo XXI y otros compañeros de ruta, pero por sobre todo el dinero que sostiene su causa y endulza sus existencias.

         

martes, 31 de mayo de 2016

EL SEPARATISMO EN EL SÁHARA PIERDE A SU LÍDER HISTÓRICO


UN LÍDER HISTÓRICO
Mohamed Abdelaziz, el líder separatista marroquí que condujo férreamente al Frente Polisario, falleció el día de hoy a los 68 años, después de padecer durante años un cáncer de pulmón.
Abdelaziz, había nacido en la ciudad de Marrakech en 1947. Era hijo de un suboficial del Ejército Real que hoy aún vive y disfruta de su retiro viviendo tranquilamente en Marruecos.
Creció en Marruecos durante los años del Protectorado francés. Abandono su hogar natal en Marrakech para trasladarse a Rabat y cursar estudios en la Universidad Mohamed V.
Fue precisamente en sus años de estudiante universitario que adhirió al marxismo. Eran los tiempos de la Guerra Fría en que los jóvenes solían sucumbir ante los cantos de sirena de la Revolución que llegaban desde la vecina Argelia y en especial de la Libia que comandaba el coronel Muhammad Gadaffi.
Fue por entonces que el joven Abdelaziz descubrió que era saharaui, aunque hasta ese momento nunca había pisado el Sáhara y a diferencia de los verdaderos pobladores de esa zona era francófono y no hispanohablante.
De todas formas, tomo parte en la creación del Frente Polisario en 1973 y desde un comienzo formó parte del Buró Político del grupo separatista.
Gracias al apoyo de sus mentores argelinos, en agosto de 1976, durante el tercer congreso del Polisario, se convirtió en Secretario General del grupo separatista enquistándose en la conducción del mismo por cuarenta años, haciéndose reelegir ininterrumpidamente en doce ocasiones. Su última reelección fue en el pasado mes de diciembre, aunque el deterioro de su salud era evidente.
EL STALIN DEL SÁHARA
Abdelaziz fue un líder de corte stalinista que desconfiaba de quienes lo rodeaban y solía mantenerse en el poder realizando frecuentes “purgas” entre sus colaboradores.
Tomaba sus decisiones sin escuchar otra opinión que las directivas que le llegaban desde Argel. Vivía rodeado de una guardia pretoriana y sólo confiaba en la red de delatores y espías que pomposamente calificaba de “servicio de inteligencia” y en una milicia que le era totalmente adicta y que gustaba en denominar “gendarmería”.
Cuando no estaba en viaje por el mundo, vivía en Argel, allí reunía cada seis meses al Politburó del Frente Polisario al solo efecto de cumplir con las formalidades y que este ratificara sus decisiones. Las finanzas del Frente Polisario y su distribución eran un secreto celosamente guardado.
Abdelaziz conducía al grupo separatista con un puño de hierro, quienes evidenciaban el menor cuestionamiento a sus directivas eran apartados o sometidos a “investigaciones de seguridad” que involucraban amenazas y torturas. No era extraño que algunos disidentes debieran afrontar el exilio o incluso pagar con la vida sus rebeldías.
Abdelaziz fue siempre un obstáculo para cualquier solución realista al conflicto del Sáhara.
Siguiendo expresas órdenes de Argelia se negó obstinadamente a siquiera considerar la propuesta de Marruecos de una “Iniciativa para la Negociación de un Estatuto de Autonomía para la Región del Sáhara” presentada en 2007. Esta Iniciativa es la única posibilidad real de encontrar una solución a este Conflicto.
Abdelaziz siempre temió que la solución del Conflicto pusiera fin a sus privilegios, a su estilo rumboso de vida, y significara el fin del Frente Polisario.
UNA SUCESIÓN COMPLICADA
Tras la desaparición de Abdelaziz, el cargo de Secretario General será ocupado interinamente durante cuarenta días por Khatri Addouh, hasta el momento presidente del llamado Consejo Nacional del Frente Polisario.
Los observadores estiman que el futuro Secretario General saldrá del núcleo de dirigentes históricos que participaron de la fundación del Polisario en 1973. Entre ellos el favorito es hoy día Brahim Ghali, antiguo representante en España, hasta su expulsión, y que actualmente se desempeña en esa misma función en Argel.
Otros incluso imaginan el acceso al poder de la viuda de Abdelaziz, la actual ministra de Cultura Jadija Hamedi. Aunque para algunos es poco probable que el liderazgo del Polisario recaiga en una mujer, Jadija controla actualmente la ayuda humanitaria que es una de las fuentes principales de recursos de los separatistas. Además, pertenece al círculo íntimo del poder, es de origen argelino, y diversas fuentes le atribuyen fluidos contactos con la inteligencia de este país.
No obstante, en los últimos años han surgido, cada vez con mayor fuerza, voces disidentes que demandan una mayor democratización de la vida en los campamentos argelinos de Tinduf y el cese de los desmesurados privilegios de que disfrutan los líderes del movimiento. Esto hace prever que la renovación del liderazgo no será todo los pacífica y armónica que sería deseable y puede terminar involucrando fuertes confrontaciones tribales.

Como siempre, la última palabra en este sentido la tendrá el gobierno de Argelia autentica autoridad de los polisarios.  

martes, 17 de mayo de 2016

¿QUÉ HACER CON DONALD TRUMP?


 LA CONSOLIDACIÓN DE DONALD TRUMP COMO CANDIDATO REPUBLICANO Y SU AUMENTO EN LAS ENCUESTAS COLOCAN AL MUNDO FRENTE A LA POSIBILIDAD DE QUE SEA EL NUEVO PRESIDENTE ESTADOUNIDENSE.

EL CANDIDATO INESPERADO
El mundo observa con sorpresa el fenómeno Trump. Parece insólito que la primera potencia mundial, una sociedad que ha hecho de la defensa de la libertad su principal estandarte pueda terminar eligiendo como presidente a un político de las características de Donald Trump.
Este exitoso desarrollador inmobiliario de Manhattan, contra todos los pronósticos, casi ha logrado la candidatura presidencial del Partido Republicano con un discurso antisistema, xenófobo, racista, misógino y marcadamente populista.
Quizá deberíamos preguntarnos porque un pueblo educado, creativo y multirracial como el estadounidense -o al menos una parte significativa de él- se siente inclinado a elegir como presidente a un hombre que ostenta el perfil del magnate inmobiliario.
Donald Trump carece totalmente de experiencia en la gestión pública o en la política práctica de su país como no sea en calidad de financista. En el pasado Trump se caracterizó por apoyar económicamente a diversos candidatos, en especial al matrimonio Clinton. Pero no intervino directamente en política ni compitió electoralmente.
Como empresario ha tenido notables éxitos pero también algunos dolorosos traspiés. En 1991, algunas malas decisiones llevaron a sus empresas a la quiebra comercial y lo pusieron a él al borde de la quiebra personal. Tardó una década, pero se repuso del golpe.
Es imposible tratar de interpretar la personalidad de Donald Trump sin caer en la tentación de compararlo con el italiano Silvio Berlusconi. Ambos nacieron ricos y son empresarios que ven a política como una suerte de natural expansión de sus negocios, carecen de una sólida formación ideológica o política, no tienen ningún pudor frente al ridículo y su gran debilidad son las mujeres muy jóvenes y bonitas a las que suelen coleccionar.
En lo carismático y demagógico, algunos estadounidenses no pueden dejar de verlo, con preocupación, como una versión americana de Hugo Chávez, con quien comparte la incoherencia de sus discursos y la incontenible verborragia.
¿QUÉ DICEN LAS ENCUESTAS?
Pero, lo cierto es que cuanto más ha atacado la prensa, el establishment y aún algunos líderes internacionales más ha crecido en las primarias y ahora en las encuestas.
Algunos analistas estadounidenses han insistido con que la candidatura de Trump por el Partido Demócrata es la mejor garantía del triunfo de su rival demócrata Hillary Clinton. Pero lo cierto es que las encuestas dicen otra cosa.
Una encuesta reciente de Reuters desconcertó a todos posicionando al millonario de Nueva York a un punto de Hillary, ex senadora por Nueva York, cuando las encuestas venían favoreciendo a la ex secretaria de Estado por más de diez puntos.
Otras dos encuestas, una llevada a cabo por Quinnipiac University en los “swing states” o “estados swing” – es decir, los que suelen oscilar entre republicanos y demócratas de elección en elección-, y otra a nivel nacional por Public Policy Polling (PPP), una empresa con tendencia de izquierda, muestran a Trump y a Hillary muy cerca, peleando cabeza a cabeza en la elección general.
La de PPP muestra a Clinton por encima de Trump por tan solo cuatro puntos, 42% a 38%, mientras que la de Quinnipiac los encontró empatando en Florida, Pensilvania y Ohio. Sin embargo, el promedio de todas las encuestas que difunde RealClearPolitics, todavía posiciona a Hillary por encima del magante por casi seis puntos.
Trump, con su propuesta de “hacer a América grande otra vez”, parece provocar un corte transversal en el electorado americano cosechando apoyos tanto de los republicanos como de importantes sectores del voto demócrata, aunque seguramente no entre el electorado latino o afroamericano.
No obstante, nada está determinado y aún faltan seis meses para la votación y la verdadera campaña presidencial todavía no ha comenzado.

¿Y SI GANA TRUMP?

Sin embargo, aquellos que pretenden frenar la posibilidad de que Donald Trump se convierta en el nuevo presidente de los Estados Unidos quizá deberían comenzar por no atacarlo ni intentar ridiculizarlo se ha demostrado que esto solo lo fortalece frente al electorado. Ignorar sus sandeces y errores podría resultar una mejor estrategia.
Luego deberíamos analizar cuáles son las políticas que realmente pretende llevar a cabo como presidente, quienes son los asesores que efectivamente escucha y a quienes podría convocar como funcionarios si finalmente resulta electo presidente.
Sería una buena forma de estar preparados para lo peor.
Por último, deberían prepararse para que finalmente Donald Trump sea el próximo presidente del país más poderoso del planeta y en capacidad de tomar decisiones que afectaran a toda la humanidad.
Si ese día llega, deben tener siempre presente que cualquier ataque al presidente Trump será visto como un ataque al pueblo estadounidense.
Los americanos son muy cuidadosos de la institución presidencial y no siempre distinguen entre la persona y el cargo ni entre el presidente y la Nación.
Los estadistas extranjeros especialmente deberán ser muy prudentes en esta campaña presidencial de los Estados Unidos, con uno de los dos candidatos deberán sentarse a negociar en 2017 y posiblemente no sea el que más les agrade.


lunes, 16 de mayo de 2016

GOBERNABILIDAD Y GOLPES BLANDOS EN AMÉRICA LATINA


En las últimas cuatro décadas en América Latina el activismo militar cedió protagonismo a los movimientos sociales y a los mecanismos institucionales para remover a los gobiernos impopulares. Pero la región sigue sin encontrar los procedimientos eficaces para ganar gobernabilidad y evitar los golpes blandos de Estado.


¿A QUÉ LLAMAMOS GOBERNABILIDAD?

Uno de los problemas más serios que afrontan los sistemas políticos contemporáneos, especialmente los pertenecientes a países del Tercer Mundo, es como mantener la gobernabilidad. En el mundo anglosajón, “governance”, es un término que ha sido empleado habitualmente para hacer referencia al ejercicio de la autoridad en una determinada esfera. A menudo se ha utilizado como sinónimo de gestión eficaz.

El concepto de “gobernabilidad” ha sido introducido dentro del vocabulario de la ciencia política por los expertos de la “Trilateral Comisión”, en la década de los años setenta, para hacer mención a los problemas que enfrentaban los regímenes democráticos debido al aumento de las demandas sociales.

Actualmente se habla de gobernabilidad para indicar la razonable capacidad de mando, de conducción política y de disciplina democrática que pueden alcanzar las autoridades de una sociedad.

En la mayoría de las sociedades la gobernabilidad se sustenta sobre la existencia de una relación armónica entre los principales actores de la comunidad. En especial de aquellos actores dotados de un poder suficiente como para alterar de una forma significativa el orden público, impulsar o detener el crecimiento económico o, en general, afectar el normal funcionamiento y desarrollo de la sociedad. Estos actores suelen controlar factores claves del aparato productivo –sindicatos, entidades empresariales, etc.-, dirigen organizaciones de masas –partidos políticos, organizaciones sociales de protestas, grupos de desocupados, campesinos sin tierra, indígenas, etc.-, o tienen influencia sobre la maquinaria burocrática del Estado, detentan el control de los armamentos –cuerpos militares y de seguridad- o poseen la capacidad de influir en la formación de ideas y en la distribución de la información –la prensa y otros medios de comunicación de masas-.

En consecuencia, podemos caracterizar también a la gobernabilidad como la capacidad previsible de un sistema político de perdurar en el tiempo.

 

GOBERNABILIDAD EN AMÉRICA LATINA

En América Latina la gobernabilidad se encuentra amenazada, entre otros factores, por la crisis fiscal de los estados, la falta de institucionalización de las organizaciones y procesos políticos, el colapso de los aparatos administrativos y la falta de legitimación de las estructuras políticas. Los problemas de gobernabilidad en la región se han expresado a través de revoluciones, insurrecciones civiles y golpes de Estado y han tenido lugar siempre en el marco de una crisis económica provocada por factores internacionales o domésticos que generaron recesión, inflación, altos niveles de desocupación, etc.

En las últimas décadas, en particular, la amenaza más seria a la gobernabilidad democrática, esta representada por la aparición de ciertos “movimientos sociales” que someten al Estado a una sobrecarga de demandas que no se encuentra en capacidad de satisfacer en tiempo y forma. La incapacidad de los gobiernos para responder a esas demandas incrementa el nivel de frustración y agresividad de quienes integran estos movimientos hasta que la misma deriva en la apelación a diversas formas de coacción violenta que pueden ser calificadas como “resistencia civil”.    

La metodología revolucionaria que, en los países del Tercer Mundo, durante los años de la Guerra Fría apeló al “foquismo” y a la guerrilla urbana como método para la toma del poder, parece ser cosa del pasado. No obstante, algunos grupos extremistas no han renunciado a la violencia como método de lucha política.  El Estado burgués ha aprendido a enfrentar con éxito a la guerrilla. Existen sin embargo otros medios de violencia política que se adaptan mejor a la actual coyuntura, como la resistencia civil o resistencia social como prefieren denominarla los grupos que la practican.

LA MÉCANICA DE LOS GOLPES BLANDOS


En América Latina, una región caracterizada por recurrentes problemas de gobernabilidad política, los golpes blandos parecen estar desempeñando, en el sistema político, el papel que antes cumplían los golpes de Estado militares. De Puerto Príncipe a Buenos Aires, de La Paz a Quito y a Lima, las instituciones tiemblan cuando una fracción del pueblo se pone en movimiento y se arroga la representación de la totalidad de la ciudadanía. En consecuencia, los estallidos sociales, protagonizados por amplios sectores de la población, que expresan su descontento con violencia en las calles, están reemplazando a las tradicionales asonadas militares.
La protesta social se ha convertido, en la región, en un mecanismo utilizado con frecuencia para remover del poder a gobiernos legítimos que, aunque elegidos democráticamente, pierden por alguna causa el apoyo de su población. Refiriéndose a esta circunstancia señala el eminente politólogo Natalio R. Botana: “El principio de la democracia representativa, fundado en elecciones periódicas y transparentes y en el papel mediador de los partidos, choca con otro principio, ajeno a las disposiciones constitucionales que, con objeto de destituir a los gobernantes, atribuye un valor preponderante a las movilizaciones populares en calles, plazas y rutas públicas”... “Esta lógica latinoamericana de la acción colectiva impugna la legitimidad de los regímenes constitucionales, refleja las convulsiones sociales de nuestros países y, al mismo tiempo, está forjando una suerte de estrategia de asonadas populares tan tumultuaria como incierta”.  
Considerando la historia reciente de Latinoamérica es posible observar que, desde 1989, hasta la fecha diecisiete presidentes constitucionales no han podido concluir su mandato por causas ajenas a su voluntad. De ellos trece perdieron sus cargos debido al estallido de violentas protestas sociales –piquetes, saqueos, cacerolazos, marchas, huelgas de hambre, etc.- que derivaron en incidentes con las fuerzas de seguridad que a su vez originaron importantes pérdidas de vidas humanas y cuantiosos daños materiales. En todos los casos las protestas cesaron una vez que el primer mandatario renunció.
A las protestas sociales como instrumento para producir cambios de gobierno en América Latina se suma otro procedimiento menos violento, más institucional, pero que suele emplearse reiterativamente como etapa final de los golpes blandos de Estado. Este procedimiento es el juicio político por corrupción o mal desempeño en las funciones. Veamos en la siguiente tabla como han operado alternativamente estos dos procedimientos para producir golpes blandos:

CRISIS DE GOBERNABILIDAD EN AMÉRICA LATINA

1989 - 2016

AÑO
PAIS
PRESIDENTE
CAUSA DE
INTERRUPCIÓN
RESISTENCIA
CIVIL
ACTIVISMO
MILITAR
1989
Paraguay
Alfredo Stroessner
Golpe de Estado
NO
SI
1989
Argentina
Raúl Alfonsín
Renuncia
Saqueos
14 muertos
1987, 1988 y 1989
1992
Brasil
Fernando Collor de Melo
Juicio Político y Destitución
NO
NO
1993
Venezuela
Carlos Andrés Pérez
Destitución
Caracazo
(1989) más de 300 muertos
1991 y 1992
1997
Ecuador
Abdalá Bucarám
Destitución
Manifestaciones
NO
1999
Paraguay
Raúl Cubas Grau
Renuncia
Magnicidio
Protestas violentas 7 muertos.
NO
2000
Ecuador
Jamil Mahuad
Golpe de Estado
Protestas violentas
2 muertos
SI
2000
Perú
Alberto Fujimori
Renuncia
Manifestaciones
NO
2001
Argentina
Fernando De la Rúa
Renuncia
Protestas violentas
32 muertos
NO

2001
Argentina
Adolfo Rodríguez Saa
Renuncia
NO
NO
2003
Argentina
Eduardo Duhalde
Renuncia
Piquetes
(junio 2002)
2 muertos
NO
2003
Bolivia
Gonzalo Sánchez de Lozada
Renuncia
Piquetes y manifestaciones violentas 70 muertos
NO
2004
Haití
Jean Bertrand Arístide
Renuncia
Piquetes y manifestaciones
50 muertos
NO
2005
Ecuador
Lucio Gutiérrez
Destitución
Manifestaciones violentas  3 muertos
NO
2005
Bolivia
Carlos Mesa
Renuncia
Manifestaciones continuas durante meses. Un muerto
NO
2012
Paraguay
Fernando Lugo
Juicio Político y Destitución
Protestas campesinas. 17 muertos.
NO
2016
Brasil
Dilma Rousseff
Juicio Político
Manifestaciones pacíficas de repudio.
NO

Esta tabla demuestra que en las últimas cuatro décadas el activismo militar se redujo a su mínima expresión pero, lamentablemente esto no inrementó la gobernabilidad de los países de la región.
La verdadera amenaza a la institucionalidad en América Latina no proviene de los militares o de organizaciones de lucha social sino de las crisis económicas. Ellas son la verdadera causa. Cuando un gobierno no acierta en las soluciones adecuadas a una crisis económica la sociedad busca quien pueda realizar la tarea. Allí se produce un conflicto entre legitimidad de iure y legitimidad de factum. Los casos de Fernando de la Rúa en Argentina o de Dilma Rousseff en Brasil son un claro ejemplo de ello.
Generalmente el gobierno legítimo es forzado a dimitir y lo reemplaza un gobierno provisional que se mantiene en el poder siempre y cuando encuentre las soluciones adecuadas a la crisis económica. En algunos casos el gobierno provisional constituye tan solo una breve transición hacia nuevas elecciones democráticas.
En la tabla consignada se aprecia que Argentina es posiblemente el país con mayor inestabilidad de la región.
En los últimos treinta y dos años (desde el 10 de diciembre de 1983 al 10 de diciembre de 2015) de régimen constitucional se alternaron siete presidentes que completaron un total de nueve periodos presidenciales. Esto es si descartamos las breves presidencias de algunas horas de Ramón Puerta, Eduardo Caamaño y Federico Pinedo.
De esos siete presidentes tan sólo tres completaron su mandato constitucional: Néstor Kirchner, Carlos S. Menem y Cristina Fernández de Kirchner, estos dos últimos en dos ocasiones. Al mismo tiempo, cuatro presidentes no pudieron completar el período para el cual fueron elegidos o designados: Raúl Alfonsín, Fernando de la Rúa, Adolfo Rodríguez Saá y Eduardo Duhalde, dos por la Unión Cívica Radical y dos por el Partido Justicialista.
En todos los casos, es conveniente reiterarlo la clave de la gobernabilidad está más en las soluciones económicas que en las combinaciones políticas a que se arribe.