domingo, 17 de agosto de 2025

El conflicto en Ucrania tras la reunión Trump-Putin


La esperada cumbre de Alaska entre Donald Trump y Vladímir Putin concluyó como tantas veces ocurre en la diplomacia internacional: con gestos, declaraciones altisonantes y una ausencia total de resultados concretos.

Contenido:

Tras casi tres horas de conversaciones, en Alaska, ambos líderes se marcharon sin anunciar un alto el fuego en Ucrania ni un acuerdo de paz, aunque repitieron hasta la saciedad que hubo “avances significativos” y que “no hay acuerdo hasta que haya un acuerdo”.

El presidente ucraniano Volodímir Zelenski, excluido del encuentro, observó desde la distancia cómo el futuro de su país se debatía en Anchorage entre Washington y Moscú. Para Europa, la cumbre supuso un alivio parcial: Trump no ofreció concesiones inmediatas a Rusia. Pero también dejó una sensación inquietante, ya que las demandas rusas permanecen intactas y, de lograrse, transformarían radicalmente el mapa de seguridad europeo.

Las exigencias rusas: una paz a precio de Ucrania

Putin llegó a Alaska con un pliego de condiciones conocido y reiterado desde 2022:

  • Cesión de territorios: Rusia exige el reconocimiento de su control sobre Crimea y la anexión definitiva de las provincias de Donetsk, Lugansk, Zaporiyia y Jersón, de las cuales solo domina parcialmente.
  • Neutralidad ucraniana: Kiev debería renunciar a entrar en la OTAN y aceptar severas restricciones en su cooperación militar con Occidente.
  • Fin de la ayuda occidental: Moscú reclama que cesen los suministros de armamento a Ucrania, lo que dejaría al país indefenso frente a futuras ofensivas.

Para Zelenski y los europeos, estas condiciones son inaceptables. No solo significan una amputación territorial dolorosa, sino que equivaldrían a desmantelar la soberanía ucraniana. En palabras de analistas de la BBC, aceptar esas demandas supondría validar la premisa de que una gran potencia puede modificar fronteras por la fuerza, retrotrayendo a Europa al clima geopolítico previo a 1945.

Europa: entre la alarma y el alivio

Los líderes europeos siguieron la cumbre con una mezcla de expectación y temor. Emmanuel Macron, Friedrich Merz, Giorgia Meloni y Keir Starmer actuaron como contrapeso diplomático en los días previos, advirtiendo a Trump de no aceptar intercambios territoriales. De momento, respiraron aliviados: no hubo acuerdo a espaldas de Kiev. Pero el simple hecho de que el presidente estadounidense haya repetido la idea de que “Rusia es una gran potencia, y Ucrania no lo es” deja a Europa en una posición de vulnerabilidad.

Si Putin lograra todos sus objetivos, el continente enfrentaría un cambio estratégico de proporciones históricas:

  • OTAN debilitada: aceptar la neutralidad ucraniana cuestionaría la capacidad de la Alianza para proteger a sus socios del este.
  • Precedente peligroso: se abriría la puerta a futuras revisiones territoriales forzadas en otras zonas sensibles, como Moldavia o el Báltico.
  • División interna: países más expuestos, como Polonia o los bálticos, exigirían reforzar la disuasión militar, mientras que los Estados con intereses económicos en Rusia podrían optar por acomodarse a la nueva realidad.

Tres escenarios posibles para el conflicto

  1. Estancamiento prolongado

La opción más probable a corto plazo. Las negociaciones se suceden sin resultados y la guerra continúa como conflicto de desgaste. Rusia gana tiempo para consolidar posiciones en el Donbás, mientras Ucrania mantiene la resistencia con ayuda occidental. Europa seguiría apostando por sanciones y apoyo militar a Kiev.

  1. Acuerdo parcial con cesiones territoriales

Trump podría presionar a Zelenski para aceptar un pacto de congelación de líneas del frente a cambio de garantías de seguridad de Estados Unidos. Sería el escenario más favorable a Moscú, ya que consolidaría sus conquistas y dejaría a Ucrania mutilada. Para Europa, significaría una derrota estratégica y moral.

  1. Rechazo firme y escalada controlada

Si Ucrania y Europa se mantienen firmes en exigir un alto el fuego sin condiciones, Putin podría intensificar la presión militar para negociar desde una posición de fuerza. Este escenario incrementa el riesgo de una escalada, pero mantiene la coherencia de la política occidental de no legitimar la anexión rusa.

Conclusión:

La cumbre de Alaska fue, en esencia, un triunfo propagandístico para Putin: volvió a la escena internacional recibido con honores en suelo estadounidense, sin ceder un ápice en sus demandas. Trump, que soñaba con presentarse como pacificador, regresó a Washington con un futuro incierto: o presiona a Zelenski para aceptar concesiones o endurece su postura hacia Moscú, arriesgando su propia imagen de negociador.

Europa, por su parte, queda atrapada en una paradoja: depende de Washington para garantizar la seguridad de Ucrania, pero observa con creciente inquietud cómo el presidente estadounidense parece receptivo a las tesis del Kremlin.

La paz aún no está a la vista, pero sí el riesgo de que, en el intento de alcanzarla, se redefina el orden de seguridad europeo en los términos que desea Putin.

 

Las cartas de sobre la mesa

Demandas de Moscú

  • Reconocimiento de la anexión de Crimea (2014).
  • Cesión definitiva de Donetsk, Lugansk, Zaporiyia y Jersón.
  • Neutralidad de Ucrania: renunciar a la OTAN.
  • Fin del suministro de armas occidentales.
  • Garantías de que Kiev no será plataforma militar contra Rusia.

Posición de Ucrania

  • Alto el fuego inmediato e incondicional.
  • Recuperación de todos los territorios ocupados, incluida Crimea.
  • Garantías de seguridad sólidas con respaldo de Occidente.
  • Continuidad de la ayuda militar y financiera internacional.

Líneas rojas de Europa

  • Rechazo a un cambio de fronteras por la fuerza.
  • Defensa de la integridad territorial de Ucrania.
  • Apoyo militar y económico continuado a Kiev.
  • Mantener el aislamiento de Moscú mientras persista la invasión.

Tres posibles escenarios para Ucrania

1. Estancamiento prolongado

  • Negociaciones sin avances concretos.
  • La guerra continúa como conflicto de desgaste.
  • Rusia consolida posiciones en el Donbás.
  • Occidente mantiene sanciones y ayuda militar a Kiev.

2. Acuerdo parcial con cesiones territoriales

  • Kiev presionado para aceptar un congelamiento del frente.
  • Rusia conservaría sus conquistas en el este y el sur.
  • EE UU ofrecería garantías de seguridad a Ucrania.
  • Europa sufriría una derrota estratégica y moral.

3. Rechazo firme y escalada controlada

  • Ucrania y Europa exigen alto el fuego sin condiciones.
  • Moscú intensifica la ofensiva para negociar desde la fuerza.
  • Riesgo de escalada militar, pero preservando la coherencia occidental.

 

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