La esperada cumbre de Alaska entre
Donald Trump y Vladímir Putin concluyó como tantas veces ocurre en la
diplomacia internacional: con gestos, declaraciones altisonantes y una ausencia
total de resultados concretos.
Contenido:
Tras
casi tres horas de conversaciones, en Alaska, ambos líderes se marcharon sin
anunciar un alto el fuego en Ucrania ni un acuerdo de paz, aunque repitieron
hasta la saciedad que hubo “avances significativos” y que “no hay
acuerdo hasta que haya un acuerdo”.
El
presidente ucraniano Volodímir Zelenski, excluido del encuentro, observó desde
la distancia cómo el futuro de su país se debatía en Anchorage entre Washington
y Moscú. Para Europa, la cumbre supuso un alivio parcial: Trump no ofreció
concesiones inmediatas a Rusia. Pero también dejó una sensación inquietante, ya
que las demandas rusas permanecen intactas y, de lograrse, transformarían
radicalmente el mapa de seguridad europeo.
Las
exigencias rusas: una paz a precio de Ucrania
Putin
llegó a Alaska con un pliego de condiciones conocido y reiterado desde 2022:
- Cesión de territorios:
Rusia exige el reconocimiento de su control sobre Crimea y la anexión
definitiva de las provincias de Donetsk, Lugansk, Zaporiyia y Jersón, de
las cuales solo domina parcialmente.
- Neutralidad ucraniana:
Kiev debería renunciar a entrar en la OTAN y aceptar severas restricciones
en su cooperación militar con Occidente.
- Fin de la ayuda
occidental: Moscú reclama que cesen los
suministros de armamento a Ucrania, lo que dejaría al país indefenso
frente a futuras ofensivas.
Para
Zelenski y los europeos, estas condiciones son inaceptables. No solo significan
una amputación territorial dolorosa, sino que equivaldrían a desmantelar la
soberanía ucraniana. En palabras de analistas de la BBC, aceptar esas demandas
supondría validar la premisa de que una gran potencia puede modificar fronteras
por la fuerza, retrotrayendo a Europa al clima geopolítico previo a 1945.
Europa:
entre la alarma y el alivio
Los
líderes europeos siguieron la cumbre con una mezcla de expectación y temor.
Emmanuel Macron, Friedrich Merz, Giorgia Meloni y Keir Starmer actuaron como
contrapeso diplomático en los días previos, advirtiendo a Trump de no aceptar
intercambios territoriales. De momento, respiraron aliviados: no hubo acuerdo a
espaldas de Kiev. Pero el simple hecho de que el presidente estadounidense haya
repetido la idea de que “Rusia es una gran potencia, y Ucrania no lo es”
deja a Europa en una posición de vulnerabilidad.
Si
Putin lograra todos sus objetivos, el continente enfrentaría un cambio
estratégico de proporciones históricas:
- OTAN debilitada:
aceptar la neutralidad ucraniana cuestionaría la capacidad de la Alianza
para proteger a sus socios del este.
- Precedente peligroso:
se abriría la puerta a futuras revisiones territoriales forzadas en otras
zonas sensibles, como Moldavia o el Báltico.
- División interna:
países más expuestos, como Polonia o los bálticos, exigirían reforzar la
disuasión militar, mientras que los Estados con intereses económicos en
Rusia podrían optar por acomodarse a la nueva realidad.
Tres
escenarios posibles para el conflicto
- Estancamiento prolongado
La
opción más probable a corto plazo. Las negociaciones se suceden sin resultados
y la guerra continúa como conflicto de desgaste. Rusia gana tiempo para
consolidar posiciones en el Donbás, mientras Ucrania mantiene la resistencia
con ayuda occidental. Europa seguiría apostando por sanciones y apoyo militar a
Kiev.
- Acuerdo parcial con
cesiones territoriales
Trump
podría presionar a Zelenski para aceptar un pacto de congelación de líneas del
frente a cambio de garantías de seguridad de Estados Unidos. Sería el escenario
más favorable a Moscú, ya que consolidaría sus conquistas y dejaría a Ucrania
mutilada. Para Europa, significaría una
derrota estratégica y moral.
- Rechazo firme y escalada
controlada
Si
Ucrania y Europa se mantienen firmes en exigir un alto el fuego sin
condiciones, Putin podría intensificar la presión militar para negociar desde
una posición de fuerza. Este escenario incrementa el riesgo de una escalada,
pero mantiene la coherencia de la política occidental de no legitimar la
anexión rusa.
Conclusión:
La
cumbre de Alaska fue, en esencia, un triunfo propagandístico para Putin: volvió
a la escena internacional recibido con honores en suelo estadounidense, sin
ceder un ápice en sus demandas. Trump, que soñaba con presentarse como
pacificador, regresó a Washington con un futuro incierto: o presiona a Zelenski
para aceptar concesiones o endurece su postura hacia Moscú, arriesgando su
propia imagen de negociador.
Europa,
por su parte, queda atrapada en una paradoja: depende de Washington para
garantizar la seguridad de Ucrania, pero observa con creciente inquietud cómo
el presidente estadounidense parece receptivo a las tesis del Kremlin.
La paz
aún no está a la vista, pero sí el riesgo de que, en el intento de alcanzarla,
se redefina el orden de seguridad europeo en los términos que desea Putin.
Las cartas de sobre la mesa
Demandas de Moscú
- Reconocimiento
de la anexión de Crimea (2014).
- Cesión
definitiva de Donetsk, Lugansk, Zaporiyia y Jersón.
- Neutralidad
de Ucrania: renunciar a la OTAN.
- Fin
del suministro de armas occidentales.
- Garantías
de que Kiev no será plataforma militar contra Rusia.
Posición de Ucrania
- Alto
el fuego inmediato e incondicional.
- Recuperación
de todos los territorios ocupados, incluida Crimea.
- Garantías
de seguridad sólidas con respaldo de
Occidente.
- Continuidad
de la ayuda militar y financiera internacional.
Líneas rojas de Europa
- Rechazo
a un cambio de fronteras por la fuerza.
- Defensa
de la integridad territorial de Ucrania.
- Apoyo
militar y económico continuado a Kiev.
- Mantener
el aislamiento de Moscú mientras persista la invasión.
Tres posibles escenarios para Ucrania
1. Estancamiento prolongado
- Negociaciones sin avances concretos.
- La
guerra continúa como conflicto de desgaste.
- Rusia
consolida posiciones en el Donbás.
- Occidente
mantiene sanciones y ayuda militar a Kiev.
2. Acuerdo parcial con
cesiones territoriales
- Kiev
presionado para aceptar un congelamiento del frente.
- Rusia
conservaría sus conquistas en el este y el sur.
- EE
UU ofrecería garantías de seguridad a Ucrania.
- Europa
sufriría una derrota estratégica y moral.
3. Rechazo firme y
escalada controlada
- Ucrania
y Europa exigen alto el fuego sin condiciones.
- Moscú
intensifica la ofensiva para negociar desde la fuerza.
- Riesgo
de escalada militar, pero preservando la coherencia occidental.
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