lunes, 19 de septiembre de 2016

DURO REVÉS DE MADURO EN LA CUMBRE DE NO ALINEADOS


 
El régimen bolivariano de Venezuela pasa por su peor momento al acoso de la Mesa de Unidad Democrática se suma el creciente rechazo y aislamiento internacional que ha demostrado el fracaso de la XVII Cumbre del Movimiento de Países No alineados.

UN MAL MOMENTO

Difícilmente Nicolás Maduro pueda olvidar septiembre de 2016. No sólo ha debido tratar de superar los intentos de la oposición de poner fin a su mandato mediante un referendo revocatorio, afrontar las protestas populares que reclaman por el desabastecimiento y el desquicio económico, sino también enfrentar una serie de duros reveses en el plano internacional.

El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Zeid Ra´ad al Hussein, durante el discurso de apertura de la 33º Sesión del Consejo de Derechos Humanos censuró duramente al régimen venezolano señalando: “es particularmente chocante teniendo en cuenta nuestra profunda preocupación en relación a las alegaciones de represión de las voces de la oposición y de los grupos de la sociedad civil, arrestos arbitrarios y excesivo uso de la fuerza contra manifestantes pacíficos.”

Al Hussein tomó nota también de la “erosión de la independencia de las instituciones y de un dramático deterioro del disfrute de los derechos sociales y económicos, que cada vez amplia más la hambruna generalizada y el deteriorado sistema de salud.”

A esta cesura por parte de la ONU se sumó que los cancilleres de los Estados partes del Tratado de Asunción (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) firmaron la declaración conjunta relativa al funcionamiento del Mercosur y al protocolo de adhesión de Venezuela al mismo.

Los cuatro países acordaron definir conjuntamente los cursos de acción y adoptar decisiones en materia económica, comercial y otras esenciales, en lo que significa el ejercicio conjunto de la presidencia pro tempore del Mercosur que por turno rotativo debía haber asumido Venezuela el 30 de julio pasado.

Además firmantes dieron plazo a Venezuela hasta el 1º de diciembre para cumplimentar las obligaciones asumidas en el Protocolo de Adhesión. De persistir el incumplimiento “… importará el cese del ejercicio de los derechos inherentes a la condición de Estado parte del Mercosur”. (Art. 4º)

En pocas palabras, Venezuela ha quedado a un paso de la expulsión del Mercosur, lo que significaría un terrible golpe para el gobierno chavista.

Nicolás Maduro encajó el golpe y destinó todas las energías del desfalleciente régimen bolivariano a la preparación de la XVII Cumbre de Países no Alineados que abarcó del 13 al 18 de septiembre en el Estado de Nueva Esparta, Isla Margarita, en las aguas del Caribe oriental de Venezuela.

UN FORO EN FRANCA DECADENCIA

El Movimiento de Países No Alineados surgió como organización internacional para impulsar el proceso de descolonización en el Tercer Mundo y para proteger a los Estados miembros del accionar de las potencias imperialistas. En tiempos en que la Guerra Fría dividía al mundo en dos bloques antagónicos, un grupo de países intentaron –con suerte diversa- mantenerse al margen de esa confrontación.

El primer antecedente de No Alineados fue la Conferencia de Bandung, en Indonesia, en 1955. Esa cumbre estuvo dominada por figuras de la talla de Jawaharlal Nehru, Gamal Abdel Nasser y Ahmed Sukarno, jefes de Estado de la India, Egipto e Indonesia, respectivamente. En esa reunión surgió la idea de constituir una organización permanente. Debido a que se produjo poco después de la independencia de la India, ejerció gran influencia el pensamiento de Mahtma Gandhi. La primer Cumbre de Países No Alineados se celebró en Belgrado, en la Yugoeslavia del mariscal Josip Broz “Tito”, en 1961.

A partir de 1989, con el fin de la Guerra Fría y la desaparición, tanto de la Unión Soviética, como del Bloque Socialista y del Pacto de Varsovia, y después de que alcanzaran la independencia la mayoría de las dependencias coloniales –aún susciten 16 territorios pendientes de descolonización-, la “no alineación perdió sustento. Esta fue la razón por la cual la Argentina dejó esta organización en 1991.

No obstante, ciento veinte estados de los 193 que integran Naciones Unidas son miembros plenos del Movimiento de No Alineados y otros quince asisten como observadores. En los últimos años, algunos estados, sin renunciar a esta organización han reducido su participación en la misma a un mínimo.

Esto ha convertido en gran medida a los No Alineados en una organización donde han ganado protagonismo los “estados parías” del sistema internacional como: Corea del Norte, Irán, Cuba, Venezuela, Argelia o Siria y algunas naciones africanas gobernadas por aberrantes dictaduras.

UNA FIESTA EN LAS RUINAS

En una Venezuela con la economía destrozada tanto por el descontrol y el saqueo llevado a cabo por el chavismo (80% de desabastecimiento en medicamentos y alimentos y la inflación más alta del mundo, que el FMI proyecta en 720% para 2016), como por el derrumbe de los precios del petróleo su principal producto de exportación, la organización de una cumbre internacional parece ser un derroche demasiado oneroso.

En un país con racionamiento de alimentos y de medicamentos, sin seguridad, sin agua potable, con cortes constantes del suministro eléctrico, invertir ciento veinte millones de dólares en un evento internacional, con el solo propósito de convertir al controversial Nicolás Maduro en estadista latinoamericano parece otro dislate caribeño.

El gobierno chavista empleo grandes recursos en preparar la Isla Margarita para recibir a los más de diez mil diplomáticos y funcionarios extranjeros que esperaban asistieran a la cumbre.

El otrora paraíso turístico de Venezuela, está hoy afectado por las fallas de los servicios públicos, especialmente la del agua potable, pues la tubería construida hace treinta años mediante un ingenioso sistema por gravedad ha quedado prácticamente inutilizable tras graves filtraciones. La población de la isla debe ser abastecida de agua potable mediante buques cisterna que en algunos casos llegan sólo una vez al mes.

Para supera el problema el gobierno chavista debió transportar treinta millones de litros de agua a los hoteles donde se hospedaron los delegados.

La antes floreciente Isla Margarita, era un puerto libre. Su población de seiscientos mil venezolanos disfrutaba de un buen nivel de vida gracias al comercio y la venta de servicios a los miles de turistas que visitaban la isla atraídos por sus playas de arena blanca y su entorno paradisíaco.

Hoy el paisaje está dominado por numerosos comercios cerrados y el rostro desesperado de sus habitantes que sin ocupación deben abastecerse de los pocos productos que les llegan a través de “Conferry” el monopolio estatal de transbordadores que la comunican con tierra firme.

La caótica situación en la isla provocó que vecinos de la comunidad de Villa Rosa, un sector popular a las afueras de la ciudad de Porlamar, cacerolearan y abuchearan al presidente maduro, el 3 de septiembre cuando concurrió allí para entregar viviendas populares recién construidas. El gobierno respondió deteniendo a unas cuarenta personas entre ellas al periodista chileno – venezolano Braulio Jatar a quien responsabilizó por difundir videos de los incidentes. El gobierno mantiene detenido a Jatar acusado de “lavado de dinero”. Esta detención ha generado un incidente diplomático entre Venezuela y Chile.

Para la realización de la Cumbre de No alineados el gobierno venezolano reacondicionó 16 hoteles, militarizo la isla con 14.000 efectivos de las fuerzas armadas y cientos de agentes del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional –SEBIN-  de civil recorren las calles y pueblan los lobby de los hoteles. También se instalaron cámaras de seguridad. También se levantó una imponente estatua del fallecido ex presidente Hugo Chaves cubierta de bronce de 3,8 metros de altura. Además se prohibieron los vuelos particulares hacia la isla y las aerolíneas debieron entregar el listado de sus pasajeros con veinticuatro horas de antelación.

EL FRACASO DE LA CUMBRE

La XVII Cumbre de Países No Alineados quedará registrada en la historia de esta organización como la de menor convocatoria y trascendencia. A la XVI Cumbre, en Irán, asistieron 24 jefes de Estado, 3 reyes y el Secretario General de la ONU, el coreano Ban Ki-moon.

Pero, Maduro, pese a que ofreció aviones de Conviasa para el traslado de los jefes de Estado, no pudo lograr ni siquiera la asistencia de sus aliados de la Alternativa Bolivariana de las Américas.

Sólo concurrieron 8 jefes de Estado, algunos vicepresidentes y 19 ministros de relaciones exteriores, el resto de las delegaciones que asistieron estaban encabezadas por personal diplomático.

Los presidentes asistentes fueron en su mayoría aliados tradicionales de Maduro: Raúl Castro de Cuba, Rafael Correa de Ecuador, Evo Morales de Bolivia y Salvador Sánchez Cerén de El Salvador a quienes se agregaron el presidente saliente de No Alineados, el iraní Hassan Robani, el dictador de Zimbabwe, Robert Mugabe, el presidente palestino, Mahmud Abbas y el primer ministro de Uganda, Ruhakana Rugunda.

Nicolás Maduro, pese al boicot a la cumbre por parte de la mayoría de los jefes de Estado, asumió la presidencia de la organización por los próximos tres años.

Algunos observadores internacionales temen que bajo la conducción del desprestigiado Maduro, presidente de un país en crisis, la decadencia del Movimiento de Países No Alineados se acelere. Muchos de los países que han mostrado escasa participación en las últimas cumbres terminen por abandonar definitivamente esta organización debido a la pérdida de protagonismo de la misma y su creciente descrédito, por la influencia que han adquirido en ella los países más cuestionados internacionalmente.

Por otra parte, el creciente aislamiento internacional y el acoso de la oposición interna están acelerando los tiempos en la crisis venezolana, mientras el mundo sigue los acontecimientos que ocurren en este país con expectativa y con el temor de una derivación violenta de los mismos.

 


viernes, 16 de septiembre de 2016

MIRANDO HACIA EL 2017


  

Suele decirse que las crisis son momentos de oportunidad. Por ello la sociedad argentina tendrá en 2017 una muy buena ocasión para ratificar que tipo de país espera crear.



La mayoría de los politólogos suelen considerar que el momento más complejo en una transición política es cuando lo antiguo ha dejado de funcionar y no nuevo aún no ha comenzado a funcionar.

Esto es particularmente cierto en Argentina. En nuestro país los cambios de gobierno suelen ser percibidos como momentos fundacionales a partir de los cuales la historia parece estar iniciando un nuevo ciclo.

Hoy vivimos uno de esos momentos fundacionales. Hemos dejado atrás, en forma pacífica y democrática, un largo periodo de doce años y seis meses en que se perdió la república y el país entró en un régimen populista, autoritario y ferozmente dedicado al culto a la personalidad.

Posiblemente no haya un ejemplo más patético del personalismo arbitrario del régimen anterior, que la figura de una presidente saliente negándose a entregar los atributos del cargo a su sucesor constitucional por qué este no le garantiza impunidad ante la justicia.

Los argentino que votaron por un cambio en el país comprendían que no era posible continuar aislados del mundo, con una justicia garantista que instaló una puerta giratoria en los tribunales mientras ignoraba la corrupción generalizada de los elencos gubernamentales y con una economía viciada por la recesión, la inflación desbocada, la falta de inversiones en infraestructura y el irresponsable festival de subsidios.

La gente sabe muy bien esto, sin embargo, su apoyo al nuevo gobierno es diariamente puesto a prueba por los aumentos tarifarios, los ajustes impositivos, el desempleo, la inflación y los crecientes problemas de seguridad.

A ello se suma la aptitud irresponsable –y hasta criminal- de algunos sectores de la oposición que se niegan a reconocer que el país está bailando sobre la cubierta del Titanic.

El kircherismo duro, atrincherado en su control de la calle y de algunos municipios del conurbano, desarrolla una activa campaña de agitación movilizando a todos sus cuadros militantes, políticos y del ámbito cultural con el sólo objeto de presionar para detener la ofensiva judicial contra los principales responsables del saqueo del país: Cristina Fernández de Kirchner, Julio De Vido, Amado Boudou, Hebe de Bonafini, Lázaro Báez, Julio López y una larga lista de ex funcionarios corruptos más.

El peronismo, si bien públicamente parece tomar distancia de los escándalos de corrupción, las campañas de agitación y los exabruptos antidemocráticos y golpistas del kirchnerismo tampoco colabora con la gobernabilidad del país. Explota salvajemente cuanto error o escándalo afecta al gobierno y critica en forma exacerbada las medidas impopulares que este debe llevar a cabo. Posiblemente, en secreto, algunos dirigentes peronistas respiren con alivio de no tener que ser ellos quienes deban aplicar estas impopulares –aunque necesarias- medidas de sinceramiento de la economía.

Por el momento, todas las energías del peronismo parecen agotarse tanto en las contiendas internas por el poder como en impedir que Mauricio Macri pueda aspirar a un segundo mandato presidencial. Desean que Macri corrija el caos económico e institucional dejado por Cristina Fernández, que cumpla su mandato presidencial, pero que llegue al 2019 absolutamente desacreditado, impopular y sin posibilidades de reelección.

En esta forma los peronistas retornarían a La Rosada “cual torna la cigüeña al campanario”, tal como diría Joan Manuel Serrat.

Macri, por otra parte, parece haber evaluado que si no solucionan los problemas de la economía, es decir, termina con la recesión y controla la inflación, su gobierno no tiene futuro. En consecuencia, su prioridad es la economía y para ello apuesta a atraer inversiones extranjeras.

La idea puede ser buena pero de difícil y lenta implementación. Porque el gobierno puede hacer todo bien para atraer inversiones: dar garantías jurídicas, mejorar el clima de negocios, invertir en infraestructura, abrir la economía, etc.

Pero esto garantiza que lleguen capitales extranjeros al país. Es difícil creer que haya inversiones de calidad –empresas internacionales de primera línea que apuesten a emprendimientos de largo plazo- dispuestas a invertir en un país donde en cuatro años puede retornar el populismo más feroz e irresponsable.

Ahora, bien el país necesita del aporte extranjero, principalmente en forma de inversiones productivas y aportes de tecnología, gobierne Macri, Masa, Urtubey o cualquier otro.

Para ello la sociedad argentina deberá dar claras señales de su repudio definitivo al populismo facilista y el momento indicado para ello serán los comicios de medio término que tendrán lugar el año próximo.

Si no ratificamos nuestra voluntad de hacer las cosas bien, es decir, como se hace en los países serios, estables y en crecimiento; no esperemos que nadie confíe en nosotros y venga a ayudarnos a superar la crisis.

Si creemos en la necesidad del cambio debemos ser pacientes y seguir apoyando la transformación del país aun cuando nos resulte muy costosa. De lo contrario los costos todavía serán mayores y ni nosotros ni nuestros hijos gozaremos de un futuro promisorio.


domingo, 11 de septiembre de 2016

HORA DE TENSIONES EN EL ISLAM


 
El enfrentamiento entre las ramas sunníes y chiíes dentro del Islam amenaza con sumar nuevos motivos para la expansión de la violencia entre los musulmanes de todo el mundo.

LAS DIFERENCIAS RELIGIOSAS

Según las estadísticas en el mundo viven más de dos millones de cristianos. Los cristianos no conformamos una sola entidad sino que estamos divididos en múltiples iglesias que rivalizan y disputan de diversas formas.

Así, hay cristianos católicos apostólicos (unos 1.250 millones), ortodoxos (unos 320 millones, a su vez divididos en ortodoxos griegos, rusos, etc.), Coptos de Alejandría, evangélicos, pentecostales, Adventistas del Séptimo Día, Testigos de Jehová, amish, bautistas, etc.

Aún en el seno de la Iglesia Católica Apostólica Romana, que responde a las enseñanzas del Papa, conviven interpretaciones religiosas –y políticas- tan diversas como el Opus Dei o los partidarios de la Teología de la Liberación.

Las relaciones entre las diversas iglesias cristianas no siempre fueron pacíficas. En los siglos XVI y XVII, Europa se tiño de sangre con las llamadas guerras de religión.

En los tiempos bíblicos eran legales y frecuentes las lapidaciones como castigo a “delitos” tales como el adulterio. En la Edad Media la Iglesia Católica perseguía la brujería aplicando las terribles “ordalías”. La había de “agua” y de “fuego”. Consistían, por ejemplo, en hundir al sospechado en agua para verificar si flotaba (símbolo indudable de brujería) o se ahogaba; en la de fuego la prueba de brujería se constataba cuando el “culpable” se quemaba al aferrar un hierro calentado al rojo vivo. Y nada que decir a la aplicación de tormentos como método de interrogatorio por parte del Tribunal del Santo Oficio. La Inquisición, como popularmente se la denominaba, persiguió y condenó a peligrosos herejes como Galileo Galilei.

Las mismas diferencias existen entre los mil ochocientos millones de personas que creen que hay un solo Dios, Allah y que Mohammed es su profeta.

Al igual que los cristianos, los musulmanes están divididos en lo que podríamos denominar “iglesias” (después de todo el término griego ἐκκλησία -transliterado como ekklēsía- sólo significa reunión) que presentan diversas interpretaciones y distintos rituales de la verdadera fe.

Al igual que entre los cristianos, entre los musulmanes las divisiones no se produjeron pacíficamente sino a través de “fitnas” o guerras civiles.

LA GENÉSIS DE LA DIVISIÓN

El 8 de junio de 632, al regreso de una peregrinación a La Meca falleció Mohammed. Fue sucedido por los primeros califas: Abu Bakr, Omar y Otman.

En 644, falleció, sin dejar sucesor designado, Omar, el segundo califa ortodoxo. Pero, antes de morir alcanzó a nombrar a un consejo de notables, la Shura, formado por seis compañeros del Profeta para designar a su sucesor.

La Shura nombró a Otmán, un quarayshí emparentado con Mohammed (era su primo segundo), casado con dos de las hijas del Profeta. El elegido contaba con todos los avales ante los notables de La Meca. Fue el primer califa Omeya.

La decisión de la Shura no satisfizo nada a otro pariente cercano: Alí ibn Abi Talib, segundo converso después de la fiel Jadiya, portaestandarte en innumerables batallas, primo del Profeta, hijo de Abu Talib que acogió a Mohammed en su orfandad, criado a su vez en casa de Mohammed desde los seis años y, además, yerno de Mohammed, pues estaba casado con Fátima, la primera hija que tuvo el fundador del Islam con su esposa Jadiya. Todas estas cuestiones familiares, en una estructura de clan como era la árabe, comportaban una importancia decisiva.

Dicho en otros términos, ambos contendientes contaban con títulos similares para aspirar al califato y esto, y otras intrigas tribales y económicas, provocaron el estallido de la fitna.

Después de varias batallas y crueles asesinatos (entre ellos los de Otmán, Alí y su hijo Hussein, nieto del Profeta), el Califato quedó en manos de la dinastía omeya, en la persona de Muawiya. La facción vencedora tomó la denominación de “sunní”, que quiere decir literalmente “los que siguen la sunna”, o sea, los dichos y hechos atribuidos a Mohammed por la tradición. En tanto que los partidarios de Alí, son conocidos como “chiíes”, del árabe “chía” que significa “partido” o “facción”.

EL CONFLICTO HOY

Actualmente, los chiíes, que representan aproximadamente el quince por ciento de todos los musulmanes, son mayoritarios tan sólo en Irán y Bareín, aunque mantienen una fuerte presencia de Irak, Siria, Líbano y Azerbaiyán.

A más de catorce siglo, el conflicto entre sunníes y chiíes no se extinguido y alimenta, junto a los intereses geopolíticos, las guerras en Medio Oriente.

Las diferencias religiosas alimentan en especial, las rivalidades por la hegemonía regional entre el Irán chií y Arabia Saudí, sunni y Guardián de los Lugares Santos.

En enero de 2016, tuvo lugar otra contienda de este ancestral conflicto, cuando el gobierno de Riad ejecutó a 47 chiíes, entre ellos al clérigo Nimr al Nimr, acusados de diversos crímenes. Las ejecuciones provocaron incidentes protagonizados por los chiíes en todo el mundo musulmán y airadas protestas por parte del gobierno iraní.

Este año, Arabia Saudí, después de más de treinta años, impidió por primera vez la participación de los chiíes en la hajj. La hajj, es la peregrinación anual a La Meca que constituye uno de los cinco pilares del Islam y de la cual toman parte un millón y medio de fieles.

El año pasado, durante la hajj se produjo un trágico accidente, durante el ritual de la “lapidación de Satanás”, que provocó la muerte de 2.297 peregrinos (entre ellos 446 shiíes). La tragedia sirvió de excusa a Riad para prohibir la presencia de los chiíes a quien el muftí saudí descalificó diciendo “no son musulmanes” sino “seguidores de magos”.

En respuesta, el guía supremo iraní, Alí Jamnei, calificó a la monarquía saudí como una familia “maldita y maléfica”.

Lamentablemente, miles de años no parecen haber enseñado a los hombres piedad y la tolerancia que predican todas las religiones. Este diferendo que involucra a líderes espirituales tan prestigiosos y respetados, suele traducirse en las calles de Irak, Siria, Pakistán y Afganistán en asesinatos, saqueos y violencia, y sirven de caldo de cultivo para que prosperan las propuestas más radicales e intolerantes que luego derivan en actos terroristas.

No es el momento oportuno para que los fieles del Islam agreguen una guerra religiosa a sus muchos males.




sábado, 3 de septiembre de 2016

DROGA LATINOAMERICANA EN ÁFRICA


 

Argentina debe obtener cooperación internacional si desea terminar con la triangulación de cocaína latinoamericana en África. Marruecos puede ser un aliado invaluable para ello.

El 30 de agosto pasado la ministro de Seguridad de Argentina, Patricia Bullrich declaró ante un auditorio de empresarios que la droga que se exporta desde América Latina “financia” a los “grupos terroristas” en África. Agregando luego que la cocaína latinoamericana se triangula por África rumbo al mercado consumidor europeo y que el país tiene la obligación de impedir esa actividad criminal.

Desde Total News hemos denunciado reiteradamente las actividades del crimen organizado en la región del Sahel –principalmente, entre ellas el narcotráfico- en las cuales las milicias paramilitares del Frente Polisario cumplen un papel destacado. Nuestras denuncias fueron ratificadas por las afirmaciones de la ministro.

Además, en los últimos días se ha sumado un nuevo hecho policial que confirma todas estas afirmaciones.

La Dirección General de Seguridad (DGSN) de Marruecos, operando en colaboración con las Fuerzas Armadas Reales, desplegadas en el muro de seguridad, a 280 kilómetros al Sur de Boujdour, lograron desarticular una importante red de narcotráfico que operaba en la región.

Las autoridades marroquíes incautaron 500 kilogramos de marihuana y detuvieron a cuatro personas.

Los narcotraficantes eran originarios de zona argelina de Tinduf y pertenecían al Frente Polisario. Entre los detenidos se encuentra Majidi Ida Ibrahim, hijo de un alto funcionario del Polisario, Ida Ibrahim Hamim, quien pretende ser “ministro de Desarrollo” de la inexistente República Árabe Saharaui Democrática. Creada y amparada por Argelia.

Como tantas veces hemos señalado la presencia de los campamentos del Polisario en el Sáhara argelino y la actividad de sus milicias separatistas son un continuo factor de desestabilización en todo el Norte de África e incluso en la región del Sahel.

Estos campamentos son el albergue natural para los grupos criminales de la región a quienes proporcionan armas y brindan seguridad e impunidad para sus operaciones criminales.

Marruecos es el país de la región que ha mostrado mayor firmeza y decisión al momento de combatir el flagelo del narcotráfico y el crimen organizado en África.

Por lo tanto, si Argentina está realmente interesada en desarticular las redes criminales que triangulan la droga latinoamericana en África deberá, sin lugar a dudas, contar con la asistencia y colaboración del Reino de Marruecos, el país que mejor conoce la región y el mejor socio disponible para llevar adelante esta tarea.


jueves, 1 de septiembre de 2016

VENEZUELA NECESITA UNA TRANSICIÓN A LA DEMOCRACIA


 


El éxito de la reciente marcha opositora en Caracas y el empecinamiento de Nicolás Maduro en no abrir un canal de diálogo con quienes cuestionan la legitimidad de su gobierno ponen a Venezuela en riesgo de vivir, como en otras etapas de su convulsionada historia, una seria confrontación.



Desde que Hugo Chávez Frías (1954 – 2013) obtuvo la presidencia de Venezuela, en forma democrática, en 1999, el chavismo creó en Venezuela un típico régimen latinoamericano. Un régimen que mezcla el caudillismo, el populismo y el autoritarismo en dosis diversas.

El comandante Chávez, modificó la constitución, se aseguró la reelección indefinida en la presidencia, neutralizó a la oposición, acalló a la prensa independiente y hasta cambió el nombre histórico del país que pasó a ser una “república bolivariana.”

Con un país con inmensas reservas petroleras y los precios internacionales del barril de crudo por encima de los cien dólares, Hugo Chávez contaba con una billetera llena para comprar lealtades, hacerse de amigos internacionales y hasta difundir su interpretación caribeña del “socialismo del siglo XXI”.

Chávez comenzó forjando una sólida alianza con la Cuba de los hermanos Castro. Los cubanos necesitaban desesperadamente el petróleo y los dólares venezolanos para reemplazar la pérdida de la ayuda soviética después de la desaparición del Bloque Socialista. 

A cambio de la generosidad de “El Comandante”, las “misiones” internacionalistas cubanas cubrieron las urgencias venezolanas en el campo educativo y de la seguridad pública.

En 2002, la oposición reunió fuerzas y llevó a cabo un golpe de Estado que desplazó a Chávez del poder durante 49 horas. Finalmente, los militares repusieron a Chávez en la presidencia. Al parecer los golpistas opositores no ofrecían a los mandos de las Fuerzas Armadas suficientes garantías de impunidad.

Al retornar al poder, esta vez contando con el apoyo de los militares, Hugo Chávez radicalizó su discurso y responsabilizó a los Estados Unidos por el frustrado golpe de Estado. Los cubanos extendieron su asistencia y su influencia sobre las Fuerzas Armadas, los servicios de inteligencia, las agencias de seguridad e incluso la custodia presidencial.

Lanzado decididamente a senda del populismo antiimperialista, Chávez, siguiendo el ejemplo de su amigo Fidel, comenzó a castigar los oídos de los venezolanos con extensos y delirantes monólogos a través de agotadoras cadenas televisivas.

Todo parecía ir de maravillas y Chávez, podía soñar en convertirse en el Simón Bolívar del siglo XXI. Fue entonces que el diablo –o quizás Dios- metió la cola. De pronto el precio internacional del petróleo comenzó a derrumbarse y para colmo de males “El Comandante” contrajo una enfermedad terminal.

La crisis del chavismo permitió a los sectores opositores levantar la cabeza e iniciar un paulatino pero sostenido crecimiento.

Cuando fue evidente que el ciclo de Hugo Chávez tocaba a su fin los altos mandos militares –y especialmente sus mentores cubanos. Apostaron a Nicolás Maduro para la continuidad del régimen.

Pero, el precio del petróleo continuó bajando, el aislamiento internacional se acentuó y para colmo de males, el bueno de Nicolás, pese a la ayuda de su pajarito, no lograba imitar el carisma de Chávez.

De poco sirvieron los aliados de la Alianza Bolivariana para los pueblos de nuestra América -ÁLBA- (Cuba, Nicaragua, Ecuador, Bolivia y un puñado de pequeñas naciones caribeñas) o la imperfecta incorporación al declinante MERCOSUR de la mano de la Argentina kirchnerista.

Venezuela, que había dejado de ser un país confiable para las inversiones occidentales, se vio obligada a buscar apoyos internacionales y socios comerciales entre los rivales y enemigos de los Estados Unidos. Sus nuevos amigos pasaron a ser el Irán fundamentalista, la Rusia de Putin y China.

No obstante, los nuevos aliados poco pudieron hacer para sostener laa situación económica de Venezuela que, además de las deficiencias de gestión del chavismo, comenzó a debatirse entre la hiperinflación y el desabastecimiento.

En un juego de suma cero, todo el apoyo que perdía el chavismo pasaba inmediatamente a reforzar a la oposición.

Hoy el chavismo se encuentra agotado y acorralado en sus últimos bastiones. Cada vez más dependiente del apoyo militar, menos popular, más arbitrario y menos dispuesto a respetar la voluntad del pueblo venezolano.

Pero, por otra parte, diecisiete años de chavismo ha penetrado profundamente a la sociedad y al aparato estatal venezolano. Una generación joven no conoce otra cosa que la “Revolución Bolivariana”. Mientras que muchos empleados y funcionarios en el aparato burocrático estatal, en la justicia, en los medios de comunicación y en los mandos medios de las Fuerzas Armadas, deben sus mal pagados empleos, sus cargos y en algunos casos los privilegios de que gozan al chavismo.

Esta gente teme que la caída del régimen los arrastre. Siguen apoyando al chavismo porque no encuentran alternativa. Aun cuando son consciente que la crisis del régimen es terminal, siguen apoyándolo porque temen ser víctimas del revanchismo opositor.

Es por eso, que si la oposición aspira a formar un gobierno realmente democrático no puede esperar, por parte del chavismo y los militares, una suerte de “rendición incondicional”.

Si no se construye algún tipo de entendimiento previo con los sectores más moderados del chavismo, las Fuerzas Armadas no le retiraran su apoyo al régimen y Maduro resistirá violando toda norma constitucional aún a costa de verse obligado a apelar a la violencia.

Venezuela debe encontrar la forma de pactar la transición gradual a la auténtica democracia.

La Mesa de Unión Democrática debe transitar la angosta y difícil senda entre el revanchismo y permitir la impunidad. Debe encontrar la forma de circunscribir la investigación de la corrupción a los principales responsables del caos actual, sin incurrir en excesos, iniciar persecuciones indiscriminadas o aplicar condenas generalizadas. También, posiblemente, sería conveniente abrir un canal de diálogo con el gobierno cubano que tiene demasiados intereses en juego en Venezuela para permanecer indiferente.

Es imperioso encontrar esos ámbitos de diálogo, porque un baño de sangre en Venezuela no le sirve a nadie. Absolutamente a nadie.   

lunes, 29 de agosto de 2016

MARRUECOS ELIMINA LAS MAFIAS DEL SÁHARA


 
Una exitosa operación policial y aduanera contra las mafias en el sur de Marruecos despierta las protestas de los separatistas del Frente Polisario y las autoridades argelinas.



Los analistas en seguridad internacional conocen, desde hace décadas, que la presencia de los grupos parapoliciales que responden al Frente Polisario en zona argelina del Sáhara ha hecho prosperar al crimen organizado en esa región.

Al amparo de las milicias separatistas, y con la complicidad de las autoridades argelinas en la zona, se realizan todo tipo de actividades criminales. Allí se trafica prácticamente con todo lo que pueda resultar valioso desde ayuda humanitaria que se vende en el mercado negro, contrabando de combustible, de tabaco, etc. También se realizan otros ilícitos más complejos: tráfico de armas, desarmaderos de automóviles robados en Europa, secuestro de extranjeros, narcotráfico e incluso actividades vinculadas con el terrorismo yihadista.

La región es un auténtico espacio sin ley donde prosperan los más diversos negocios ilícitos y donde los grupos criminales operan al amparo de autoridades locales totalmente corruptas.

Para poner fin a esta situación Rabat concertó con las autoridades de Naciones Unidas, la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental –MINURSO- y el gobierno de Mauritania la realización de una operación policial para eliminar los elementos criminales que pululaban por la región y tomar el control de la misma.

En el cumplimiento de esa operación unos trescientos hombres pertenecientes a los cuerpos de seguridad y agentes aduaneros marroquíes avanzaron, el pasado 14 de agosto, sobre la zona de Guuerguerat, en el sur de Marruecos, distante a unos once kilómetros de la frontera con Mauritania.

Las autoridades marroquíes desarticularon tres puntos de reunión de carrocerías de automóviles y camiones robados con más de seiscientos vehículos y pusieron fin a las actividades de comercio informal y tráfico ilegal que allí se realizaban.

La operación policial consistía en la primera fase de un plan de seguridad y desarrollo regional que contempla el asfaltado de una ruta que une a ambos países, la instalación de luminarias, cámaras de seguridad y puestos de control para poner fin al crimen organizado en esa zona.

Lógicamente, el reforzamiento de la seguridad en el extremo sur del territorio marroquí, al poner fin a las actividades ilegales, afecto directamente los intereses de los separatistas y sus secuaces argelinos.

Haciendo que inmediatamente el Frente Polisario denunciara que Marruecos había violado los términos del armisticio de 1991 y amenazara, una vez más, con “retomar la lucha”.

Pero la maniobra pronto se vio desarticulada. La inmediata desmentida, tanto de las autoridades de Naciones Unidas, como del gobierno de Nouackchott, pusieron fin a las reclamaciones y amenazas de los separatistas.

No obstante, diversos factores podrían conjugarse para aumentar las tensiones en la región y las campañas propagandísticas de los separatistas.

El Frente Polisario tiene un nuevo líder: Brahim Ghali. Se trata de una figura muy cuestionada entre los miembros del Polisario y sobre quien pesan serias imputaciones sobre violaciones a los derechos humanos e incluso sobre un caso de violación de una joven saharaui. Ghali necesita desesperadamente un pretesto que le permita unificar a todos los separatistas en un frente común y bajo su mando.

Además, se aproxima la fecha en que anualmente se reúne la 4º Comisión de Naciones Unidas que trata el conflicto del Sáhara y el Polisario precisa reforzar sus cada vez más escuálidos apoyos diplomáticos para hacer frente a los argumentos de Marruecos para normalizar la zona.

Por último, el decidido accionar de Marruecos ha afectado los negocios ilegales que hacen a la prosperidad de los corruptos mandos polisarios y argelinos. Esto seguramente buscarán la forma de recuperar el terreno perdido.

Por lo tanto, es probable que el tema aúno no esté cerrado y que los separatistas monten algún tipo de incidente para por un lado victimizarse y por el otro continuar con sus amenazas de llevar la violencia al Sáhara.

domingo, 21 de agosto de 2016

EL REY MOHAMED VI DEFINE LAS PRIORIDADES DE MARRUECOS


El Rey Mohamed VI, aprovechó la conmemoración del Día de la Revolución del Rey y del Pueblo para definir claramente las prioridades de Marruecos en el actual contexto internacional y regional.


LA REVOLUCIÓN DEL REY Y DEL PUEBLO

Marruecos celebró, el pasado sábado 20 de agosto, un nuevo aniversario de la Revolución del Rey y del Pueblo, denominación oficial del alzamiento llevado a cabo por el pueblo marroquí contra las autoridades coloniales francesas en defensa del entonces sultán y luego rey Mohamed V, deportado junto a la familia real, por los franceses a la isla de Córcega.

El exilio de Mohamed V, en 1953, dio comienzo a un alzamiento revolucionario en diversos puntos del actual reino marroquí, que forzó a las autoridades coloniales a permitir su regreso, el 16 de noviembre de 1955. Tan sólo unos meses después, el 2 de marzo de 1956, Marruecos recuperó su independencia.

Desde entonces, el rey de Marruecos, utiliza la conmemoración del Día del Revolución del Rey y del Pueblo para anunciar medidas trascendentales para la Nación.

EL DISCURSO DEL 63º ANIVERSARIO

El discurso de Mohamed VI, de este año, estuvo centrado en tres ejes fundamentales :

1.- Reafirmar y explicitar la permanente vocación africana de Marruecos.

2.- La posición del gobierno marroquí frente al problema humanitario y político que representa la migración ilegal subsahariana. Destacando los esfuerzos de Marruecos por aportar soluciones concretas a este drama.

3.- La decisión de Marruecos y de su rey de enfrentar al terrorismo yihadista.

LA VOCACIÓN AFRICANA

Mohamed VI comenzó su mensaje recordando los sacrificios heroicos realizados por la resistencia marroquí en la lucha por la independencia nacional y, en especial, al apoyo irrestricto que el Reino brindó  a Argelia para posibilitar su liberación del yugo colonial.

En una evidente referencia a la asistencia económica y política que Argel brinda al separatismo, Mohamed VI pidió a los dirigentes argelinos un mayor compromiso para servir a las “causas magrebíes”.

Al referirse a África, el Rey enumeró los principales flagelos que azotan al continente, pero destacó que su creencia es que la región cuenta con las “capacidades” necesarias para promover su desarrollo y cambiar por sí misma su destino.

Rememorando la reciente decisión de Marruecos de retornar a la Unión Africana, reiteró el compromiso del Reino en “la defensa de las causas de los pueblos africanos.”

Para alejar cualquier crítica o acusación de que Marruecos pudiera aspirar a sacar algún provecho espurio de su influencia sobre otros estados africanos, el Rey declaró terminantemente que la ayuda y asistencia marroquí se brinda a los africanos sin esperar nada a cambio.

Aclaró también que la “cooperación marroquí” para el desarrollo solo pretende lograr “beneficios comunes”. Señaló que el Reino no considera a África como un mercado para sus exportaciones sino un ámbito “de trabajo en común” para el desarrollo y el servicio al ciudadano africano.

EL PROBLEMA DE LA MIGRACIÓN

Al referirse a la migración ilegal Mohamed VI reiteró su rechazo a la forma en que las naciones europeas han enfrentado el problema. Al hablar de los inmigrantes los definió como “personas obligadas por las duras condiciones a arriesgar sus vidas y alejarse de sus familias y a sus países.”

Señalando que Marruecos, por su parte, ha procedido a regularizar la situación de los inmigrantes para permitirles integrarse, trabajar y vivir dignamente en su sociedad como cualquier otro marroquí.

Rechazando la existencia de cualquier prejuicio xenófobo dentro del Reino, el Rey destaco que cualquier dificultad que puedan sufrir los “hermanos africanos” en Marruecos nada tiene que ver con su color, nacionalidad o condición de inmigrantes.

Esta humanitaria política migratoria, le permitió al reino magrebí ejercer, junto a Alemania, la presidencia conjunta del Foro Mundial de Migración y Desarrollo para el bienio 2017 – 2018.

Mohamed VI concluyó su tratamiento del tema exhortando a quienes formulan críticas sobe la política migratoria marroquí a que “ofrezcan a los inmigrantes una mínima parte de lo que hemos realizado”.

LA LUCHA CONTRA EL EXTREMISMO RELIGIOSO

Mohamed VI concluyó su discurso con una terminante condena al terrorismo yihadista en términos que nunca se han escuchado de boca de un estadista musulmán.

El rey comenzó señalando que: “Condenamos fuertemente el asesinato de los inocentes y creemos que matar a un monje o sacerdote está prohibido por la religión; matarle dentro de una iglesia es una locura imperdonable; porque es un ser humano y un hombre de religión, no importa que no sea musulmán.”

Las definiciones del monarca alauí no se detienen allí sino que agrega: “No son musulmanes los terroristas que se presentan en nombre del Islam, y nada les vincula al Islam cuando esgrimen pretextos de esta religión para justificar sus crímenes y locuras. Por ignorancia, creen que lo que hacen es una lucha sagrada. ¿Pero cuándo se consideró matar a los inocentes como lucha sagrada?”

Luego Mohamed VI definió las características y alcances de la yihad. “En el Islam el yihad o la guerra santa –aclaró el Rey-, obedece a estrictas condiciones, como puede ser la absoluta necesidad defensiva, y no puede ser para matar o para agredir, prohibiendo matar a personas so pretexto del yihad.”

Haciendo referencia a los métodos empleados por los líderes del terrorismo yihadista para reclutar sus adeptos, dijo el Rey de Marruecos en duros términos: “También explotan a algunos jóvenes musulmanes, sobre todo en Europa, que desconocen la lengua árabe y el verdadero Islam, para difundir sus erróneos mensajes y descaminadas promesas. ¿Acaso la sana razón puede aceptar que la recompensa para el yihad consista en lograr una cantidad de doncellas de bellísimos ojos negros?”

“Los terroristas y extremistas utilizan todos los medios de persuasión para atraer a los jóvenes hacia sus filas y para cometer agresiones contra las sociedades que creen en los valores de libertad, apertura y tolerancia.”

Finalmente, Mohamed VI hizo una convocatoria ecuménica para enfrentar la amenaza terrorista: “Ante la expansión de las locuras en nombre de la religión, todos, ya seamos musulmanes, cristianos o judíos, debemos formar una sola fila para hacer frente a cualquier forma de extremismo, odio u ostracismo.”

UN CLARO MENSAJE PARA EL MUNDO

El discurso del Día de la Revolución del Rey y del Pueblo fue la oportunidad que aprovecho el rey Mohamed VI para fijar las posición del Reino frente a algunos cuestiones y problemas que enfrenta la sociedad actual. Pocas veces encontramos en la voz de un gobernante musulmán, al mismo tiempo árabe y africano, hablar con tanta claridad y autoridad sobre temas tan álgidos como la migración ilegal o el terrorismo yihadista.

Es necesario que los dirigentes de los estados involucrados aprecien en toda su dimensión y en su justa medida la audacia y resolución de Mohamed VI al asumir esta posición.


Los estadistas occidentales deben valorar su firme decisión de condenar y enfrentar al terrorismo yihadistas cuando otros líderes de la región prefieren callar. También sería oportuno que los dirigentes argelinos recapaciten sobre el daño que su aptitud de confrontación con Marruecos hace tanto al desarrollo del Magreb como a la paz y estabilidad del conjunto del continente.