viernes, 9 de diciembre de 2022

La gobernabilidad en América Latina amenazada por golpes blandos y gobiernos por procuración



La reciente destitución del presidente peruano Pedro Castillo, por parte del Congreso de su país, es un nuevo ejemplo de la amenaza a la gobernabilidad que generan, en América Latina, los gobiernos por procuración.

La gobernabilidad amenazada

Las democracias en América Latina se caracterizan lamentablemente por una fuerte debilidad institucional que suele terminar en interrupciones del orden constitucional.

En América Latina la gobernabilidad se encuentra amenazada, entre otros factores, por la crisis fiscal de los estados, la falta de institucionalización de las organizaciones y procesos políticos, el colapso de los aparatos administrativos y la falta de legitimación de las estructuras políticas.

 

Los problemas de gobernabilidad en la región se han expresado a través de revoluciones, insurrecciones civiles y golpes de Estado que han tenido lugar siempre en el marco de una crisis económica provocada por una combinación de factores internacionales y domésticos que generaron recesión, inflación, altos niveles de desocupación, pobreza, etc.

 

En las últimas décadas, en particular, la amenaza más seria a la gobernabilidad democrática está representada por la aparición de ciertos “movimientos sociales” que someten al Estado a una sobrecarga de demandas que no se encuentra en capacidad de satisfacer en tiempo y forma.

 

La incapacidad de los gobiernos para responder a esas demandas incrementa el nivel de frustración y agresividad de quienes integran estos movimientos hasta que la misma deriva en la apelación a diversas formas de coacción violenta que pueden ser calificadas como “resistencia civil”.  

  

La metodología revolucionaria que, en los países del Tercer Mundo, durante los años de la Guerra Fría apeló al “foquismo” y a la guerrilla urbana como método para intentar llegar al poder, parece ser cosa del pasado. No obstante, algunos grupos extremistas no han renunciado a la violencia como método de lucha política.  El Estado burgués ha aprendido a enfrentar con éxito a la guerrilla. Existen sin embargo otros medios de violencia política que se adaptan mejor a la actual coyuntura, como la resistencia civil o resistencia social como prefieren denominarla los grupos que la practican.

 

La mecánica de los golpes blandos

 

En América Latina, una región caracterizada por recurrentes problemas de gobernabilidad política, los golpes blandos parecen estar desempeñando, en el sistema político, el papel que antes cumplían los golpes de Estado militares. De Puerto Príncipe a Buenos Aires, de La Paz a Quito y a Lima, las instituciones tiemblan cuando una fracción del pueblo se pone en movimiento y se arroga la representación de la totalidad de la ciudadanía. En consecuencia, los estallidos sociales, protagonizados por amplios sectores de la población, que expresan su descontento con violencia en las calles, están reemplazando a las tradicionales asonadas militares.

 

La protesta social se ha convertido, en la región, en un mecanismo utilizado con frecuencia para remover del poder a gobiernos legítimos que, aunque elegidos democráticamente, pierden por alguna causa el apoyo de su población.

 

Refiriéndose a esta circunstancia señala el eminente politólogo argentino Natalio R. Botana: “El principio de la democracia representativa, fundado en elecciones periódicas y transparentes y en el papel mediador de los partidos, choca con otro principio, ajeno a las disposiciones constitucionales que, con objeto de destituir a los gobernantes, atribuye un valor preponderante a las movilizaciones populares en calles, plazas y rutas públicas” ... “Esta lógica latinoamericana de la acción colectiva impugna la legitimidad de los regímenes constitucionales, refleja las convulsiones sociales de nuestros países y, al mismo tiempo, está forjando una suerte de estrategia de asonadas populares tan tumultuaria como incierta”.

 

En América Latina, desde 1989, veintidós presidentes no han podido cumplir con su periodo de mandato constitucional

 

Considerando la historia reciente de Latinoamérica es posible observar que, desde 1989 hasta la fecha, veintidós presidentes constitucionales no han podido concluir su mandato por causas ajenas a su voluntad. De ellos, catorce perdieron sus cargos debido al estallido de violentas protestas sociales –piquetes, saqueos, cacerolazos, marchas, huelgas de hambre, etc.- que derivaron en incidentes con las fuerzas de seguridad que a su vez originaron importantes pérdidas de vidas humanas y cuantiosos daños materiales. En todos los casos las protestas cesaron una vez que el primer mandatario renunció.

 

El resto sufrió destitución o se vio forzado a renunciar para evitar su destitución por parte de los parlamentos. Solo dos, el 10% del total, el dictador paraguayo Alfredo Stroessner, en 1989, y el presidente ecuatoriano Jamil Mahuad, en 2000; fueron destituidos con participación de las fuerzas armadas.

 

Los gobiernos por procuración

 

Pero recientemente, ha aparecido una nueva amenaza a la gobernabilidad en la región y esta es la existencia de “gobiernos por procuración”. Denominamos en esta forma a la situación que se genera a partir de la existencia de un líder político hegemónico que por alguna razón institucional no puede ejercer la presidencia (por impedirlo alguna cláusula constitucional de no reelección, por impedimentos legales ligados a condenas judiciales por corrupción u otros motivos) y entonces nomina a un candidato sin real poder político para poder acceder al gobierno a través de él o para que ocupe el poder hasta superar el período de veda constitucional (usualmente un mandato) o solucionar sus problemas con la justicia.

 

Para expresarlo en sentido lato, uno líder político posee los votos y el control del aparato partidario (poder real) mientras que el candidato designado proporciona una buena imagen que permite seducir al electorado moderado e independiente (este obtiene el poder formal).

 

Este tipo de gobierno son formas democráticas distorsionadas propias de los sistemas presidencialistas que son mayoritarios en América Latina.

 

Los gobiernos por procuración terminan muchas veces en conflictos entre el delegado y titular del gobierno y el líder político que realmente detenta el poder. Veamos algunos ejemplos.

En 2017, el presidente Rafael Correa nominó a su antiguo vicepresidente Lenin Moreno como candidato presidencial. Una vez presidente Moreno se enfocó en la lucha contra la corrupción creando el "Frente de Transparencia y Lucha contra la Corrupción", integrado por personajes de la sociedad civil, privada y pública, para coordinar las acciones, prevenir y combatir los casos de corrupción en la función pública, buscando la fiscalización de lo ocurrido durante la gestión de Correa a través de los poderes judicial y legislativo.  ​

La política revisionista y anticorrupción de Moreno pronto provocó choques con el expresidente Correa, quien lo acusó de abandonar la línea ideológica de su partido Alianza País.

Poco tiempo después, Lenin Moreno tomo distancia del vicepresidente, el correísta Jorge Glas a quién le retiró todas las funciones a este en agosto del 2017. Jorge Glas finalizó en prisión a causa de múltiples acusaciones de corrupción levantadas por la Contraloría y la Fiscalía. ​

Moreno terminó denunciando la administración de Rafael Correa por autoritaria y por haber llevado un mal manejo administrativo,​ permitiendo múltiples casos de corrupción.

El presidente tomó distancia del llamado “socialismo del siglo XXI” auspiciado por Correa, tratando de construir su propia versión de un socialismo nuevo, moderno e inclusivo.

Rafael Correa terminó perdiendo el control de Alianza País, fue procesado por corrupción y debió refugiarse en Bélgica para no ser extraditado y encarcelado en Ecuador.

En este caso el testaferro terminó anulando a su patrocinador y apropiándose de su caudal político.

Argentina también ha tenido experiencias traumáticas en materia de gobiernos por procuración y todos terminaron en conflictos.

En 1886, el presidente Julio A. Roca nominó como candidato presidencial al marido de la hermana de su mujer, Miguel Juárez Celman, pero cuando este evidenció independencia, le soltó la mano y permitió que un golpe de Estado cívico militar, que provocó un par de centenares de muertos en 1890, lo derrocase.

En 1922, Hipólito Yrigoyen nominó a su discípulo Marcelo T. de Alvear como presidente. Cuatro años más tarde las diferencias políticas e ideológicas entre ambos llevaron a una fractura en su partido, la Unión Cívica Radical, y al nacimiento de la Unión Cívica Radical Antipersonalista.

Cincuenta años más tarde, en 1973, Juan D. Perón, imposibilitado de acceder a la presidencia por el veto de los militares, nominó como candidato presidencial al dentista Héctor J. Cámpora.

Cámpora solo gobernó 49 catastróficos días en que hubo liberación indiscriminada de presos y turbas de exaltados militantes ocuparon instalaciones públicas. Perón retornó al país, lo forzó a renunciar a la presidencia y luego convocó a nuevas elecciones que le permitieron convertirse en presidente de Argentina por tercera vez.

En 2019, Cristina Fernández de Kirchner tratando de lograr el voto del electorado moderado designó como presidente a Alberto Fernández y ella se reservó la vicepresidencia. Después de tres años de un pésimo gobierno, con la pobreza en el 40% y la inflación superando el 100% anual, las diferencias entre ambos personajes son tantas que no se dirigen la palabra desde hace meses y libran en sordina una auténtica guerra de desgaste con acusaciones cruzadas y cuestionamientos a los funcionarios.

En las encuestas de opinión el presidente y su vicepresidenta tienen una imagen negativa superior al 70% y el 80% de los argentinos desaprueban la marcha de su gobierno.

Luiz Inacio “Lula” da Silva, en 2018, intentó desde la cárcel gobernar por procuración nominando como candidato presidencial al ex alcalde de Sȃo Paulo, Fernando Haddad. La experiencia se frustro porque el candidato de Lula resultó derrotado en las elecciones por Jair Bolsonaro.

El último y más reciente ejemplo de un conflicto entre un presidente y el auténtico líder político se ha producido en Perú.

En la segunda vuelta de las elecciones presidenciales del Perú, el 6 de junio de 2021, el maestro rural Pedro Castillo se impuso por tan sólo 40.000 votos a Keiko Fujimori quien fracasó en su tercer intento por alcanzar la presidencia. En la primera ronda electoral, Castillo había obtenido tan sólo el 18,9% de los votos.

Pedro Castillo llegó a la presidencia con el apoyo de menos de uno de cada cinco peruanos y solo por el rechazo que causaba la figura de Keiko Fujimori en el electorado.

El partido que impulsó su candidatura Perú Libre, una formación política que se define como marxista leninista y mariateguista de cuna maoísta, en realidad responde a la conducción del neurocirujano graduado en Cuba, Vladimir Cerrón, quien no pudo ser candidato por que pesaba sobre él una condena de tres años y nueve meses por corrupción.

En una legislatura fragmentada en diez bancadas distintas, Perú Libre solo cuenta con solo 36 de los 130 diputados.

El gobierno de Castillo se inició sin suficientes cuadros técnicos ni una propuesta seria de gobierno. Tanto el presidente como la mayoría de sus colaboradores ignoraban los rudimentos del funcionamiento de la administración pública. Para colmo de males, al poco de tiempo de asumir su cargo, Castillo se enfrentó con el jefe su partido Vladimir Cerrón, perdiendo el apoyo de Perú libre

Pedro Castillo, un maestro rural de 53 años y origen campesino, en un año y medio de gobierno acumuló cinco investigaciones juridiciales en su contra, cuatro por presunta corrupción y otra por un presunto plagio realizado en su tesis de maestría, una década atrás.

Poco antes de su destitución, en las encuestas de opinión, el gobierno de Castillo acumulaba 86% de desaprobación y solo 10% de aprobación, en tanto que él como presidente sumaba una imagen negativa del 61% y solo 31% de imagen positiva.

El 7 de diciembre de 2022, el presidente Castillo intentó dar un golpe de Estado y tensionó aún más la ya frágil crisis política de ese país tras anunciar en su mensaje televisado a la nación que disolvía el Congreso y creaba un “gobierno de excepción”. Pocas horas más tarde, sin el apoyo de las Fuerzas Armadas, y tras la renuncia de varios ministros de su Gabinete, Castillo terminó destituido por el Congreso con los votos de los legisladores de Perú Libre y fue reemplazado por su vicepresidenta Dina Boluarte.

De los 130 legisladores que componen el Congreso unicameral del Perú, 101 votaron por la destitución de Castillo, 10 se abstuvieron y solo 6 votaron en contra. Es decir, que 30 de los 36 legisladores de Perú Libre votaron por la remoción del presidente de su propio partido. Esto no hubiera ocurrido sin la aprobación de Vladimir Cerrón.

Estos ejemplos demuestran que los gobiernos por procuración, al propiciar un divorcio entre el poder formal y el poder real, son una práctica nociva que termina por convertirse en una fuente de inestabilidad política que atenta contra la vida democrática en América Latina.

 

jueves, 8 de diciembre de 2022

“No seré candidata a nada”

La vicepresidente de Argentina Cristina Fernández de Kirchner fue condenada a seis años de cárcel e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos por defraudación a la administración pública.

 

Una Vicepresidenta condenada

 

Con esas palabras, una alterada Cristina Kirchner reaccionó al escuchar su condena a seis años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos por administración fraudulenta de los bienes del Estado Argentino.

 

La sentencia es el máximo de la pena que para ese delito contempla el Código Penal de la Nación Argentina.

 

El fallo es de gran relevancia institucional y política. Cristina Fernández de Kirchner es la vicepresidenta en ejercicio y líder indiscutida de la coalición gobernante, el Frente de Todos, su partido tiene mayoría en ambas cámaras del Congreso y gobierna en 13 de las 24 provincias argentinas. Además, Cristina Kirchner fue diputada, senadora y ocupó en dos ocasiones la presidencia de la Nación, entre 2008 y 2015. Nunca en la historia argentina un dirigente y funcionario de tanto peso político fue condenado por corrupción durante el ejercicio de su cargo.

 

En Argentina, diversos expresidentes fueron procesados después de dejar su cargo, pero solo uno recibió una condena firme de cárcel. Entre los procesados figura Juan D. Perón que fue procesado por estupro debido a que mantenía relaciones con una menor de 14 años (el tenía 59 años), Nelly Rivas, entre 1953 y 1955. La causa prescribió mientras el expresidente permanecía en el exilio.

 

El único expresidente condenado con sentencia firme fue Carlos S. Menem, que pese a sus muchos procesamientos sólo fue condenado en 2015 (había dejado el gobierno en 1999) a cuatro años y seis meses de prisión por pagar sobresueldos a sus ministros con los fondos reservados de la entonces Secretaría de Inteligencia. Pero, nunca cumplió la sentencia amparándose en sus fueros de senador nacional hasta el día de su muerte en 2021.

 

El juicio

 

Ayer, 6 de diciembre, el Tribunal Oral Federal N.º 2, compuesto por los jueces Jorge Gorini, como presidente y  Andrés Bassou y Rodrigo Giménez Uriburu como integrantes, que juzgó a la expresidente y hoy vicepresidente Cristina Fernández de Kirchner y a otros doce imputados bajo la acusación de conformar una asociación ilícita y defraudación consistente en favorecer en las licitaciones para adjudicar las obras públicas en la provincia patagónica de Santa Cruz, al propietario de la firma “Austral Construcciones”, el empresario Lázaro Báez. En Argentina, este juicio se conoce como “la Causa Vialidad”.

 

Austral Construcciones recibió durante las presidencias del matrimonio Kirchner, entre 2003 y 2015, contratos para la construcción de obras viales en las rutas nacionales y provinciales de Santa Cruz por valor de 46.000 millones de pesos. Durante el juicio, la fiscalía cuantificó el perjuicio contra el erario en mil millones de dólares.

 

El juicio por el fraude cometido en la adjudicación de la obra pública en Santa Cruz comenzó en mayo de 2019 en los tribunales federales de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, permaneció seis meses interrumpido por la pandemia y se reanudó de forma virtual en agosto de 2020, sin recuperar nunca la presencialidad plena.

A lo largo de más de tres años y medio, el Tribunal escuchó a 114 testigos en 117 audiencias donde se debatió la denuncia que presentó el extitular de Vialidad Nacional durante el gobierno de Mauricio Macri, Javier Iguacel, vinculada a irregularidades (pagos de sobreprecios, condonación de multas por incumplimientos de plazos, adelantos de obra, etc.) en 51 obras públicas viales adjudicados a Austral Construcciones.

 

Lázaro Báez, quien era un humilde empleado bancario antes de que Néstor Kirchner se convirtiera en presidente de la Argentina, fundó Austral Construcciones en 2003, cuatro días antes de que su amigo Néstor jurara como presidente.

 

Entre 2004 y 2015, el patrimonio de Lázaro Báez creció 12.000% y el capital de su empresa un 46.000%. Durante ese período la firma patagónica tuvo un único cliente: El Estado argentino.

 

Durante esos años, el empresario y los Kirchner celebraron una veintena de acuerdos comerciales: contratos de alquiler de hoteles, compra -venta de inmuebles, fideicomiso de construcción, un terreno en condominio, entre otros, que generaron que Austral construcciones garantizara ingresos por más de cuarenta millones de dólares entre 2009 y 2015 al patrimonio de Cristina Kirchner.

 

Estos son los hechos que llevaron a la actual condena: “Condenar a Cristina Elizabeth Fernández a la pena de seis años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos por considerarla penalmente responsable del delito de administración fraudulenta en perjuicio de la administración público en carácter de autor”.

Además de esta condena, Cristina Kirchner enfrenta otros seis procesamientos judiciales. Su principal preocupación es la causa denominada “Hotesur – Los Sauces” donde la vicepresidenta esta procesada junto a sus hijos Máximo y Florencia, imputados junto al empresario Lázaro Báez por el lavado de sesenta millones de dólares, a través de maniobras de alquiler de propiedades que nunca se usaban.

La justicia sospecha que este era el mecanismo por el cual Báez enviaba los “retornos” por los contratos de obra pública al matrimonio Kirchner. En la investigación de esta causa, la justicia encontró 5,5 millones de dólares en efectivo guardados en una caja de seguridad bancaria a nombre de Florencia Kirchner. Esta última, es la única del clan familiar que no esta protegida por fueros políticos y podría terminar en la cárcel.

Me vuelvo a mi casa

Cristina Kirchner esta convencida que, tanto el presidente Alberto Fernández, como los principales sindicalista y dirigentes peronistas, le han soltado la mano dejándola sola frente a la justicia.

Es por lo que, un tanto desestructurada y exaltada, Cristina Kirchner reaccionó intempestivamente a esta primera condena por corrupción, advirtiendo al peronismo que llegó al poder en cuatro ocasiones poniendo el apellido Kirchner en su boleta electoral pero que eso ha terminado. Terminante, amenazó “No seré candidata a nada, el 11 de diciembre de 2023 me vuelvo a mi casa”.

Sin embargo, faltan muchos meses para las elecciones y en Argentina los dirigentes acostumbran a cambiar de idea sin ningún remordimiento. Así que todo puede pasar. Incluso la condena no esta firme y puede ser apelada, en dos instancias ante la Cámara de Casación Penal y la Corte Suprema de Justicia.

Por el momento, los fiscales del juicio han manifestado que apelaran la condena pidiendo que se condene a Cristina Kirchner también por “asociación ilícita”, agregando un poco más de tensión al clima político argentino. 

 

martes, 6 de diciembre de 2022

Trascendente logro jurídico de Marruecos

El Tribunal Administrativo de Londres reconoció la validez del Acuerdo de Asociación entre el Reino de Marruecos y el Reino Unido suscripto el 26 de octubre de 2019

Contenido

El 26 de octubre de 2019, en Londres, el Reino de Marruecos suscribió un Acuerdo de Asociación con el Reino Unido, que entró en vigor el 1º de enero de 2021.

En esta forma a ambos países se adelantaron a los efectos del brexit, que se haría efectivo el 31 de diciembre de 2020 y que dejaría al Reino Unido fuera de los beneficios del Acuerdo de Asociación Marruecos – Unión Europea.

Al conocerse la firma del Acuerdo, el Frente Polisario que en todo momento busca hostigar a Marruecos, aun a costa del bienestar de la población marroquí de origen saharaui que reside en las provincias del Sur, presentó a través de la ONG Wildlife Conservation Society (WSC) del Reino Unido, una acción legal contra el Acuerdo.

La WSC-RU, con esa acción como procuradora del Frente Polisario se alejó sustancialmente de sus objetivos cuando se constituyó como organización internacional humanitaria y conservacionista del medio ambiente y de la vida natural.

Ayer, 5 de diciembre de 2022, el Tribunal Administrativo de Londres puso termino a este artificial cuestionamiento ratificando la vigencia del Acuerdo de Asociación.

Sin lugar a duda, en la decisión de los magistrados británicos ha debido pesar el pleno reconocimiento de la soberanía marroquí sobre las provincias del Sur realizado por Estados Unidos y España que despejaron toda duda sobre la integridad territorial de Marruecos. Como así también los efectos generados en el alza de los precios de la energía y los alimentos por la invasión rusa a Ucrania, debido a que Marruecos es un fuerte productor de alimentos y de energía limpias.

Repercusiones

La decisión del Tribunal Administrativo de Londres fue celebrada tanto en Rabat como en el Reino Unido por sus efectos benéficos para ambos países.

El gobierno británico mostró su satisfacción ante esta decisión judicial que permite continuar con el desarrollo de la asociación comercial con el país magrebí. “Saludamos el veredicto. Seguiremos colaborando estrechamente con Marruecos para maximizar los 2.700 millones de libras de intercambios comerciales entre nuestros países”, indicó un vocero del Departamento de Comercio Internacional del Reino Unido. “Esperamos impacientemente continuar los intercambios con nuestros homólogos marroquíes a través de Consejo de Asociación el año que viene”, aseguró.

Los británicos exportan a Marruecos productos derivados del petróleo, lubricantes, automóviles, motores eléctricos, medicinas, maquinaria, productos químicos y plásticos, prendas de vestir, electrónica y electrodomésticos y encuentran en el mercado marroquí una gran opción de distribución de mercancías para el reino africano y para el resto del mercado continental. Por otro lado, el Reino Unido importa de Marruecos ropa, textiles, cables eléctricos, fertilizantes naturales y químicos, pescado, productos agrícolas y alimenticios, ácido fosfórico y artículos sanitarios.

Ayer, la agencia británica UK Export Finance anunció que invertirá 4.830 millones de dólares en el comercio con Marruecos. Esta cifra constituye la quinta parte de del monto de las nuevas inversiones del Reino Unido en África.

Marruecos ha incrementado sustancialmente sus exportaciones hortícolas, que constituyen el 34% del total de sus intercambios, en un 90% en los últimos cinco años. Actualmente, superan las 200.000 toneladas anuales. Incluidas unas 60.000 toneladas de cítricos.

Apreciación

La decisión del tribunal británico es un nuevo golpe a las absurdas aspiraciones de Argelia y sus socios del Frente Polisario de poner algún tipo de obstáculo o traba al desarrollo económico de Marruecos.

Argelia debe convencerse de que no tiene entidad internacional suficiente para obstaculizar el pujante crecimiento de Marruecos bajo la estratégica conducción del rey Mohammed VI y dejar de realizar estériles intentos en ese sentido.

Muy por el contrario, si sus gobernantes olvidan añejos rencores y aceptan la mano que fraternalmente ha ofrecido el rey Mohammed VI, la república magrebí podrá beneficiarse del empuje de la “locomotora marroquí” y asociarse a su crecimiento económico.

En esa forma podría realmente concretarse la Unión del Magreb Árabe y Argelia también tendría a oportunidad de abandonar sus faraónicos gastos en armamentos para destinar esos recursos a abastecer las urgentes necesidades de su población. Así, todo el Magreb se beneficiaría del fin del clima bélico que Argelia ha instalado en la región.

 

  

 

domingo, 4 de diciembre de 2022

Empresa marroquí realiza inversiones por 13.000 millones de dólares en energías limpias


 

La empres estatal OCP Group S. A., propiedad del gobierno de Marruecos y de la Banque Populaire du Marroc, tras triplicar su producción en los últimos diez años, proyecta grandes inversiones en energías limpias y desarrollos vinculados con la fertilización razonada.

Contenido

El pasado sábado 3 de diciembre, los directivos de la firma marroquí OCP Group S. A. presentaron al rey Mohammed VI su programa de inversiones para el período 2023 – 2027, que prevé abastecer todas las instalaciones industriales con energía verde.

El Programa 2023 – 2027 del OCP Group S. A. es producto de su interpretación de las Altas Orientaciones Reales de 2012 y de la cooperación entre el grupo empresario estatal y la Universidad Politécnica Mohammed VI.

Grupo OCP S. A.

Esta empresa nació en 1920 como “Office Chériffen des Phosphates” a partir de una única mina en Khouribga que comenzó a producir fosfatos hace un siglo, en marzo de 1921, exportando su mineral a través del puerto de Casablanca.

Abrió su segunda mina en Youssoufia, en 1931 y una tercera, en Benguerir, en 1976. Diversificó sus actividades hacia el procesamiento de fosfatos, abriendo instalaciones químicas en Safi (1965) y Jorf Lasfar (1984).

En 2008, la empresa se convirtió en OCP Group S. A., propiedad del gobierno de Marruecos y de la Banque Populire du Maroc.

El OCP Group S. A., con sede en Casablanca, facturó en 2021 por cerca de diez mil millones de euros, actualmente posee el 70% de las reservas mundiales de fosfato. Al proporcionar trabajo a 23.000 personas es también el principal empleador del Reino.

En el primer semestre de 2022 facturó 5.200 millones de euros en un notorio incremento de sus actividades como producto del aumento en los precios mundiales de fertilizantes debido a la invasión rusa a Ucrania.

En septiembre de 2021, el OCP Group S. A. adquirió a la firma española Global Feed, una empresa clave en el mercado de la producción animal, con sede en Huelva, España, que ese año facturó 87,7 millones de euros. En esta forma, la empresa marroquí diversificó aún más sus actividades con inversiones en la Unión Europea.

El Plan 2023 – 2027

Un año más tarde, el OCP Group S. A. presentó a su Majestad el Rey Mohammed VI un plan de expansión de sus actividades para el período 2023 – 2027 que contempla un aprovechamiento intensivo de las energías solar y eólica y que involucrará a 600 empresas marroquíes, generando al mismo tiempo otros 25.000 nuevos puestos de trabajo directos o indirectos.

El propósito del Plan 2023 – 2027 es suministrar energía libre de carbono a las nuevas capacidades de desalinización de agua de mar, tanto para satisfacer las necesidades de las unidades de producción de la empresa como para derivar el excedente de agua potable con destino al consumo humano y para tareas agrícolas de riego en las zonas circundantes a las instalaciones de la firma.

OCP Group S. A., siguiendo las Altas Directivas Reales incursiona también en la producción de hidrógeno y amoníaco verdes, ingresando en esta forma en el mercado de la producción de abonos verdes y soluciones de fertilizantes adaptadas a las necesidades específicas de los diferentes climas, suelos y cultivos.

La expansión de la firma estatal OCP Group S. A. es producto del genio empresarial marroquí correctamente orientado por el Rey Mohammed VI en función de un desarrollo sustentable y en armonía con las necesidades de la preservación del medio ambiente y la contención del cambio climático.

Programas de desarrollo sustentable como el implementado por el OCP Group S. A. son los que han convertido al Reino de Marruecos en la mayor potencia comercial del Norte de África y en una puerta segura para las inversiones extranjeras en el continente.

  

 

miércoles, 30 de noviembre de 2022

¿Ha tenido Lula da Silva una victoria pírrica?



Un ajustado triunfo electoral, una economía que no logra recuperarse de la pandemia y la crisis del comercio internacional provocado por la guerra de Ucrania, más un presidente anciano y enfermo conforman un coctel potencialmente explosivo en Brasil.

Según cuenta la leyenda, el rey Pirro trans una costosa victoria contra los romanos, que diezmó a su ejército, pronunció la célebre frase que inmortalizó su nombre: “Otra victoria como esta y volveré solo a Epiro.”

Desde entonces toda victoria lograda con grandes esfuerzos y elevados costos recibe el nombre de victoria pírrica.

El 30 de octubre pasado. Luiz Inacio “Lula” da Silva, del Partido de los Trabajadores (PT), logró a los 77 años, concretar la gran hazaña de convertirse en el primer brasileiro que gobernará a su país en tres períodos desde la restauración de la democracia en 1985.

No obstante, Lula se impuesto en la segunda ronda electoral por el margen electoral más estrechen la historia de Brasil: 50.9% frente al 49,1% obtenido por su rival el presidente Jair Bolsonaro, tan solo dos millones de votos de diferencia.

Se trató de una elección hiperpolarizada donde medio Brasil ha votado por otro modelo de país.

En consecuencia, cabe preguntarse si no terminará siendo el reciente triunfo electoral una victoria pírrica.

La mitad del electorado brasileiro voto en favor de una opción conservadora y liberal, mientras que el programa que se propone implementar Lula plantea cambios progresistas, políticas de género y en defensa de los derechos de las minorías, más impuestos en una economía dirigista y con mayor intervención del Estado y más gasto fiscal.

Lula enfrentará el dilema tradicional de las izquierdas latinoamericanas como atender las acuciantes demandas sociales postergadas durante décadas sin recursos fiscales para satisfacerlas. Por lo general, los gobiernos populistas cuando no tienen recursos que distribuir terminan fracasando estruendosamente y distribuyendo solo pobreza.

Lula sin duda enfrentará fuertes resistencias por parte de la oposición bolsonarista que controla las dos cámaras del Congreso y cuenta con el apoyo de gran número de gobernadores, entre ellos los de Estados claves: San Pablo, Minas Gerais y Río de Janeiro.

Además, Bolsonaro conserva gran ascendiente como referente de los intereses de las fuerzas armadas y de seguridad, los empresarios, los sindicatos de transportistas, el sector agrícola y de las poderosas iglesias evangélicas.

Esta debilidad política obligará a Lula a moderar sus intenciones de cambiar la situación social del Brasil en favor de los sectores menos favorecidos de la sociedad que lo llevaron por tercera vez a la presidencia.

Por otra parte, Lula da Silva, durante sus anteriores gobiernos fue un presidente progresista moderado, muy diferente de los líderes que impulsaban el socialismo del siglo XXI: Hugo Chávez, Néstor Kirchner, Evo Morales o el veterano Fidel Castro.

Lula fue un gobernante eficiente que cuando lo consideró necesario no dudó en criticar al neoliberalismo, pero manteniendo los lineamientos del “Plan Real”. En otras palabras, encendió la señal de giro hacia la izquierda (por ejemplo, fundando el Foro de Sȃo Paulo) pero viró hacia la derecha.

Ahora, veinte años más tarde del día en que llegó a la presidencia y doce desde que finalizó su último mandato, Lula retorna a la presidencia. Pero, ya Heráclito ha advertido que nadie se baña dos veces en el mismo río. Nada más cierto en el caso de Lula. Ni él, ni Brasil, ni el mundo son los mismos de hace una década.

Hoy, Lula da Silva, por mucho que se esmere en disimularlo, es un anciano de 77 años (dos años menos que Joe Biden), que cuenta en su haber cincuenta años de intenso fumador, que ha superado, en 2011, un cáncer de laringe que ha afectado en forma permanente sus cuerdas vocales, enfrenta problemas de hipertensión y que ha enterrado en 2017., a su segunda esposa y se ha casado por tercera vez después de pasar 580 días en la cárcel condenado por corrupción.

Lula ha conducido al Brasil durante dos períodos presidenciales consecutivos en los que el país se vio sacudido por diversos escándalos de corrupción: el mensalao, el lavajato; Petrobrás y de la empresa de construcciones Odebrecht. Es por lo que para muchos brasileiros Lula da Silva es sinónimo de corrupción y no esperan nada bueno de él.

El Brasil de 2023 también es muy distinto al de 2010. Lula no contará con el viento de cola proporcionados por el llamado boom de los commodities sino con una economía que lucha por recuperarse de las secuelas de la pandemia del Covid en una economía internacional muy enrarecida.

Recordando a Eduardo Galeano, podemos decir que las sociedades latinoamericanas aún tienen “las venas abiertas” por el daño les ha causado la pandemia y la corrupción.

En el continente, los partidos de derecha, económicamente liberal y socialmente conservadora, que una década atrás eran unas corrientes meramente testimoniales en muchos países, hoy constituyen una alternativa capaz de competir con posibilidades de éxito para llegar al poder a través de los comicios.

En América Latina los líderes de izquierda, como Boric, Lula o Petro, se enfrentan al desafío de demostrar que pueden, además de ser grandes reformadores sociales, convertirse también eficientes administradores eludiendo la tentación del clientelismo y la corrupción.

¿Cómo será entonces este tercer gobierno de Lula?

Con más años y mayor experiencia, el exsindicalista combativo buscará construir un proyecto reformador moderado que mantenga la recuperación económica de Brasil. Algo muy similar a las políticas implementadas por los gobiernos socialistas europeos.

O, por el contrario, tratara de cumplir con su electorado, el más pobre y marginado de Brasil, acelerando las reformas y la distribución de la riqueza, poniendo en riesgo la gobernabilidad del país.

En este sentido la situación es cuando menos sensible. El 11 de noviembre unas inocentes declaraciones de Lula sobre el gasto fiscal precipitaron al índice Bovespa un 4%.

Habrá logrado Lula ganar una victoria que finalmente lo lleve a perder la guerra. Por el momento al menos, no podemos saberlo. Solo podemos confiar en que los años le hayan traído sabiduría y prudencia para el bien de los brasileiros.

 

 

sábado, 26 de noviembre de 2022

Comentario del libro: EL PRESIDENTE QUE NO QUISO SER


 

Las biografías sobre el presidente Alberto Fernández no son abundantes por lo cual nos pareció importante guiar a nuestros lectores sobre el tema, comentando la más publicitada de todas ellas, la que tiene por autora a Silvia D. Mercado.

CONTENIDO

“El presidente que no quiso ser. Traiciones, vicios y secretos del último presidente peronista”, es un libro de 257 páginas, escrito por la periodista y escritora Silvia D. Mercado y publicado por la Editorial Planeta, en octubre de 2022.

Es un libro de periodista escrito en estilo periodístico, fundamentalmente con información proveniente de artículos periodísticos a la que se agregan algunas versiones en off que circulan entre periodistas. La reiteración de la palabra “periodista” es exprofeso. Veamos los aspectos principales de esta obra.

LA AUTORA

Silvia Mercado es muy conocida por su labor en los medios. A los 64 años, puede exhibir una larga carrera profesional en la prensa escrita, radial y televisiva, como así también en la comunicación institucional como jefa de prensa y vocera de diversos ministros y funcionarios.

Nacida en 1959, en la ciudad patagónica de Comodoro Rivadavia, provincia de Chubut, se inició en el periodismo, en 1980, como jefa de prensa del premio Nobel a la Paz, Adolfo Pérez Esquivel.

La información personal sobre la autora es muy escasa, no pude encontrar ninguna referencia a su formación profesional. Hay alguna referencia a estudios cursados en la Universidad del Salvador, pero no esta acompañada a precisiones sobre la carrera cursada, el título obtenido y la fecha de egreso. También encontré referencias imprecisas que la mencionan como “docente universitaria”. Nuevamente, sin precisar cargo, carrera o universidad donde ejerce.

Como esa información suele consignarse en la solapa de los libros de la autora y en los de Silvia Mercado no figuran estos datos, debemos asumir que carece de formación terciaria o universitaria. No sería este el primer caso de un periodista exitoso que carece de título universitario: Jorge Lanatta, Luis Majul, Bernardo Neustandt y Marcelo Longobardi (este último incluso no ha culminado sus estudios secundarios) son tan solo algunos ejemplos de ello.

Por su vinculación a Pérez Esquivel sus primeros trabajos en el periodismo fueron en medios de izquierda como el semanario “El Porteño”. A partir de entonces se desempeñó en la sección internacional del diario La Voz, como redactora especial en el diario Tiempo Argentino, donde estuvo acreditada en el Congreso Nacional y luego en el diario Página 12 donde fue periodista política, además de colaborar con las revistas El Periodista, Satiricón y Caras y Caretas, ésta última publicación vinculada al SUTHER y de la cual finalmente fue jefa de redacción. Más tarde trabajó en el portal de noticias Infobae y actualmente en el diario El Cronista.

Desde 2015, está acreditada en la Casa Rosada como cronista de Radio Jai, la primera emisora judía de América Latina.

En radio, comenzó como productora en Radio Continental, para luego ser columnista o conducir gran cantidad de programas. Actualmente, en Radio Ciudad conduce “Operación Masacre: en la rebelión de lo escondido”, un programa que toma su nombre del libro del periodista montonero Rodolfo Walsh sobre los asesinatos del basural de José León Suárez, en junio 1956. Según Mercado la trama del programa pretende ser un homenaje permanente a los libros escritos por periodistas.

Su primer trabajo en televisión fue con “Pepe” Eliaschev en el canal que por entonces se denominaba Argentina Televisora Color (ATC), donde se desempeño como cronista. Más recientemente condujo su propio programa “Mercado sin pulgas”, en Crónica TV y colaboró como columnista política en A24 y LN+.

Como puede apreciarse, siempre se mantuvo cerca del peronismo de izquierda e incluso del kirchnerismo, tanto en el campo de la comunicación institucional como en sus trabajos como escritora.

Fue directora de prensa de la Secretaría de Agricultura, a cargo de Felipe Solá: vocera del ministro de Economía, Jorge Remes Lenicov; del ministro de Salud Ginés González García, trabajó en la embajada argentina en Washington durante la gestión del embajador Eduardo Amadeo. También tuvo a su cargo la Dirección de Publicidad del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, con Jorge Telerman como jefe de Gobierno, durante la primera presidencia de Néstor Kirchner.

Como escritora publicó los siguientes libros: “Peronismo, la mayoría perdida”, en coautoría con Mora Cordeu y Nancy Sosa, por Sudamericana – Planeta en 1985; “Querido Gordo Cardozo, biografía coral de un periodista extraordinario”, en coautoría con Nancy Sosa, editado por EdUNLa Cooperativa, 2010; “El inventor del peronismo, Raúl Apold, el cerebro oculto que cambió la política argentina”, Plantea en 2013; “El relato peronista, porque la única verdad no siempre es la realidad.”, Planeta 2015.

De estos libros solo he leído su biografía sobre el polémico funcionario Raúl Apold, por tratarse de un personaje de segunda línea pero muy importante en la génesis del peronismo. Me pareció una buena investigación historiográfica y una acertada aproximación al político y comunicador peronista. El texto es muy dinámico y de agradable lectura.

Veamos ahora el libro sobre Alberto Fernández.

EL LIBRO

Las 257 páginas del texto están distribuidas en una introducción, quince capítulo, fuentes y agradecimientos.

Los capítulos están agrupados en tres partes con nombres muy significativos: Primera Parte: las traiciones (5 capítulos); Segunda parte: los vicios (4 capítulos) y Tercera Parte: los secretos (6 capítulos).

El texto, de estilo periodístico, es claro, sencillo y directo. No hay citas bibliográficas tan sólo algunas notas aclaratorias. Algunos libros y artículos empleados como fuentes aparecen mencionados en el cuerpo del libro, pero sin claras referencias bibliográficas. La bibliografía es inventada. Nadie creerá que ha utilizado como bibliografía al Martín Fierro o a El Príncipe, de Maquiavelo. Es como poner en la bibliografía a La Biblia.

Aunque Mercado menciona en su trabajo gran cantidad de artículos periodísticos no lo consigna en la bibliografía.

Tampoco queda claro qué información proviene de las entrevistas y cuándo fueron realizadas las mismas.

Es indudable que la autora se inspiró en el libro de Miguel Bonasso: “El presidente que no fue: los archivos ocultos del peronismo”. Una excelente biografía del presidente Héctor J. Cámpora escrita por el exguerrillero montonero y exdiputado kirchnerista.

Mientras que Bonasso realizó una detallada investigación historiográfica y en muchos casos trabajo con documentos, el libro de Mercado parece haber sido confeccionado en base a una recopilación de artículos periodísticos y algunas pocas entrevistas sin demasiada investigación.

El libro deja la impresión de que la autora no tuvo acceso a fuentes confiables, o que las mismas no se animaron a proporcionarle información esclarecedora o que la autora y la editorial han preferido cubrirse de eventuales juicios omitiendo las revelaciones más significativas pero difíciles de confirmar. Quizá el pobre resultado final sea producto de una combinación de estos factores.

Desde todos los aspectos el libro sobre Alberto Fernández parece funcional a las críticas de Cristina Kirchner y del kirchnerismo más duro contra el presidente y el renunciante exministro Martín Guzmán.

Son tantas las cuestiones omitidas en el libro de Silvia Mercado que detallarlas todas daría para otro libro completo.

No hay datos biográficos sobre la juventud del presidente, su familia, sus estudios y pasatiempos, el rendimiento académico en la universidad, relaciones de amistad y/o vínculos sentimentales.

Por ejemplo, faltan comentarios sobre su primer matrimonio, sobre la relación con su hijo mayor, los vínculos son su socia y amiga Marcela Losardo, su prolongada relación de pareja con quién es hoy su secretaría Legal y Técnica de la Presidencia, Vilma Ibarra. Tampoco hay ninguna referencia a la actual pareja del presidente, Fabiola Yáñez, de como se conocieron y los detalles de su embarazo y maternidad, su excesiva exposición pública y su pasión por los vestidos de diseñador o cualquier otro tema personal.

No por evitar esos temas, Silvia Mercado tiene una buena opinión del presidente.

En su balance final lo define con duros términos: “Alberto se dejó llevar por sus vicios y debilidades: su tendencia al alcohol, los placeres, los fármacos. Su debilidad emocional se profundizó, aunque nadie se anima a hablar en serio del tema por miedo -razonable- a lesionar la autoridad presidencial-.

“Como si solo buscara llegar a los cuatro años de compromiso para tomar unas largas vacaciones exento de toda responsabilidad, a veces Alberto parece un hombre agobiado por su destino, sin vocación patriótica, apenas obsesionado por pasarla bien. Manipulador, intrigante, dedicado a perder tiempo (incluso a estar simplemente en la cama, haciendo nada). Fernández fue lo que Cristina quiso, pero incluso mucho menos.” (P. 244 y 245)

En la versión de Mercado, el tiempo que Alberto Fernández dedica al ocio y la distracción es muy superior a las horas que por la tarde noche dedicaba Mauricio Macri a ver alguna película en Netflix, con el propósito de tomar distancia de las tensiones diarias. Como tiempo después reconoció el expresidente.

Los duros conceptos que la autora vierte sobre el presidente podrían comprenderse por el hecho de que Silvia Mercado responsabiliza a Alberto Fernández por su despido del portal de noticias Infobae (P. 225).

Mercado es también muy crítica del exministro de Economía Martín Guzmán. Otra coincidencia con la visión de Cristina Kirchner y el kirchnerismo duro. La periodista considera que Guzmán fue el único responsable por el desastre económico de este tercer gobierno kirchnerista y en especial por la firma del acuerdo con el FMI, al que indirectamente responsabiliza por la actual crisis económica.

La autora analiza los pormenores de la designación de Guzmán como ministro: “Doctor en economía de la Brown University y director del Programa de Restructuración de la Deuda de la Universidad de Columbia, su principal -o única- carta de presentación fue siempre Stiglitz, un duro crítico del FMI por lo magros resultados logrados en las economías en desarrollo a través de los programas de ajuste.”

Recordemos que Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía 2001, es un economista ligado al Partido Demócrata de los Estados Unidos, dirige el Instituto Brooks para la Pobreza Mundial, de la Universidad de Mánchester y es considerado el mayor exponente de la Nueva Economía Keynesiana. En 1999, fue supervisor doctoral de la tesis del exterrorista montonero Mario Eduardo Firmenich, en el doctorado en Economía de la Universidad de Barcelona.

“¿Pero tenía algún sentido -continúa Mercado- designar a alguien que no tenía equipo porque había pasado los últimos años de su vida fuera del país?” […]

“Un asesor que ya no forma parte oficial del gobierno de Alberto lo puso así: ‘La verdad es que nadie del equipo le presentó dudas en serio sobre esa designación. Lo que planteaba Guzmán era más que razonable y tenía lo más importante, el aval de un premio Nobel de economía que haría lobby por él. Stiglitz, se nos explicó, necesitaba mostrar un caso de éxito a su mundo académico antiFMI y creía que Guzmán sería el brazo ejecutor perfecto. No había por qué dudar: Argentina estaba dispuesta a hacer de conejillo de indias de un experimento que sonaba muy bien en el oído de todos nosotros.’” (P. 193)

Gran parte del libro esta dedicado al tema de la compra de vacunas, sin mencionar el erróneo manejo de la pandemia del COVID ni el abusivo confinamiento a que fueron sometidos los argentinos. Esta claro que Silvia Mercado pretende desvincular, a su antiguo jefe, al ministro Ginés González García de toda responsabilidad en la compra de la vacuna rusa Sputnik.

Cuidándose mucho de mencionar cualquier ilícito -coima o retorno-, Mercado destaca que el affaire del vacunatorio vip fue una maniobra realizada en la cima del poder para provocar la renuncia de Ginés González García. Si aclarar que el vacunatorio existió y era un hecho absolutamente inmoral cuando no criminal, más allá de su utilización en las pujas de poder dentro del gobierno.

Luego en el libro hay un cúmulo de rumores y especulaciones incomprobables. Como que entre Cristina Kirchner y Alberto Fernández existe un contrato secreto pero documentado (¿Por escribano?) por el cual, el hoy presidente debe cobrar treinta millones de dólares al completar su mandato sin intentar la reelección. (P. 95 y 125)

Si existiera ese documento constituiría una prueba documental de posible ilícito o al menos de un reprobable e inmoral pacto. Ni Perón llegó a tanto con Frondizi en 1958.

O la especulación (sin prueba alguna) de que Alberto Fernández fue propuesto como candidato a Cristina Kirchner por el gobierno de Cuba que preparaba una maniobra continental basada en el “Grupo de Puebla” y coordinada por el chileno Marco Enríquez Ominami, hijo del fundador del grupo terrorista trasandino Movimiento de Izquierda Revolucionaria.

Para no hablar de la versión de menor importancia de que Alberto Fernández alguna ves tuvo en el living de su casa un piano de concierto que no funcionaba y que nadie en la casa sabía tocar. Alberto habría comprado el piano al anterior propietario del departamento para hacerlo pasar por una reliquia familiar porque creía que poseer tal instrumento daba distinción social.

Es curioso que una periodista acreditada en la Casa Rosada, como Silvia Mercado, haga muy pocas referencias o ninguna a hechos relevantes ocurridos durante el mandato de Alberto Fernández: al “Olivosgate”, la concurrida fiesta de cumpleaños de Fabiola Yánez, el simulacro de renuncia del ministro del Interior, Eduardo “Wado” de Pedro que provoco un recambio de gabinete con el arribo de Juan Manzur; los detalles de la renuncia de Martín Guzmán y el arribo de Sergio Massa al ministerio de Economía.

Tampoco hay referencias a la política internacional del tercer gobierno kirchnerista y al desempeño de Alberto Fernández en sus viajes al exterior o sus encuentros con mandatarios extranjeros. Como su patético discurso en oportunidad de la visita del jefe de Gobierno español, el socialista Pedro Sánchez, donde terminó diciendo que los mexicanos salieron de los indios y los brasileños de la selva.

Mercado ha omitido toda referencia a la defensa que ha hecho en los foros internacionales la cancillería argentina de las dictaduras violatorias de los derechos humanos de Cuba, Nicaragua y Venezuela, de la asistencia diplomática brindada en Chile al terrorista mapuche Facundo Jones Huala o la misteriosa presencia de un avión iraní en Argentina.  

BALANCE FINAL

Si quiere leer una recopilación de artículos periodísticos o es comparte las críticas que el kirchnerismo hace al presidente compre el libro de Silvia Mercado.

Si, por el contrario, busca alguna información nueva o un análisis original no pierda su tiempo leyendo “El presidente que no quiso ser”.

A los inteligentes y siempre bien informados lectores de Alternative no les recomiendo el libro se Silvia Mercado ni como lectura ligera de playa para este tórrido verano.