jueves, 24 de diciembre de 2015

BURUNDI OTRO GENOCIDIO ANUNCIADO

UN PAÍS POCO CONOCIDO

Quiero plantearle al amigo lector un pequeño juego preguntándole: ¿Cuánto conoce usted de Burundi? ¿Sería usted capaz de ubicar a este país en globo terráqueo? ¿Sabe el lector que Burundi es probablemente el segundo país más pobre del planeta, azotado por frecuentes hambrunas y por una epidemia de VIH-SIDA?
Si no conocía estos datos no se sienta mal. Yo tampoco conocía demasiado de este pequeño país centroafricano, con población mayoritariamente católica, hasta que descubrí que sus nueve millones de habitantes estaban a punto de involucrarse en una más de sus frecuentes guerras civiles.

La última, finalizó hace algo menos de una década. Las luchas políticas, los crímenes de guerra y la limpieza étnica, son endémicas en Burundi y las víctimas se cuentan por cientos de miles. Ahora este país africano se haya a las puertas de una nueva tragedia humanitaria.
UN ANTIGUO REINO SUMIDO EN LA TRAGEDIA

Antigua colonia alemana primero y luego belga por un mandato de la Sociedad de las Naciones, antecesora de la ONU, al finalizar la Primera Guerra Mundial, Burundi es una pequeña república situada en la región de los grandes lagos del África Oriental.
Carente de una salida al mar, Burundi limita al Norte con Ruanda, Tanzania al Sur y el Este y con la convulsionada República Democrática al Oeste.

Su pequeño territorio -de menos de 28.000 km²- constituye la sexta parte de la superficie del Uruguay, país a quien triplica en población.
Los burundeses pertenecen a una de tres etnias. Los mayoritarios son los agricultores conocidos como hutus (84%), seguidos de los belicosos pastores tutsis (15%) y finalmente están los pigmeos twas (menos del 1%).

Burundi se encuentra densamente poblado -315 habitantes por km²- y la mayoría de su población vive en el campo.
HUTUS Y TUTSIS

Burundi fue cuna de antiguos reinos centroafricanos. A partir del siglo XVI, una tragedia separaría a ambas etnias para siempre. Los principales jefes tutsis realizaron unas campañas militares contra los hutus, acabando con sus príncipes, a los cuales, de forma cruel y simbólica, cortaron los genitales y los colgaron en los tambores reales buscando humillar a sus contrincantes y recordarles que estos, los hutus, eran súbditos de los tutsis.

A pesar del dominio de los tutsis, las diferencias socioeconómicas no eran muy pronunciadas. Aunque el pertenecer a uno u otro estamento definía el estatus social, un hutu, por ejemplo, podía ascender de clase si poseía las suficientes propiedades; sin embargo, ya había comenzado una relación de vasallaje dominada por la etnia menos significativa en la zona, los tutsis.

En los siglos XVIII y XIX, los reyes tutsis habían afianzado su dominio. La mejor organización del clan real Nyiginya controlaba todo el país. La etnia militar y social de los tutsis excluyo totalmente del poder a la mayoritaria etnia hutu hasta que, en 1899, los alemanes derrocaron al rey Mwezi Gisabo y convirtieron al país en una parte del África Oriental Alemana.

Al final de la Primera Guerra Mundial, el Imperio Alemán desapareció para dar paso a la República de Weimar. En 1921, la Sociedad de las Naciones puso a Burundi bajo mandato del Reino de Bélgica.

Durante estos años, los colonizadores belgas apelaron a tácticas racistas para consolidar su dominación. Argumentaron que los tutsis eran racialmente superiores a los hutus y por tanto crearon un carné étnico (1934) que otorgaba a los tutsis mayor nivel social y mejores puestos en la administración colonial. Está política acabó institucionalizando definitivamente las diferencias sociales.

INDEPENDENCIA Y VIOLENCIA

En 1962, el país recuperó su independencia y se restableció la monarquía tutsi en la persona del rey Mwambutsa IV. Al amparo del régimen monárquico los tutsis monopolizaron aún más los puestos de poder extendiendo su dominio a los cuadros de oficiales en las fuerzas armadas y de seguridad.

En 1966, la monarquía fue derrocada y los militares tutsis comenzaron a disputarse el poder con una serie de sangrientos golpes de Estado y dictaduras militares. Los tutsis impusieron su control estableciendo un partido único la Unión para el Progreso Nacional -UPRONA-.

Las violentas luchas étnicas no cesaron en ningún momento. En la mayoría de las ocasiones las confrontaciones entre hutus y tutsis asumían la forma de grandes matanzas donde los aldeanos de una etnia atacaban a una aldea de la etnia rival armados simplemente con machetes, lanzas y garrotes. Los ataques no respetaban a nadie. Mujeres, niños y sacerdotes eran ultimados sin piedad en la forma más horrenda. Los heridos y cadáveres simplemente yacían amontonados en el lugar en que caían y las precarias viviendas con frecuencia terminaban siendo incendiadas.

En 1973, el gobierno tutsi llevó a cabo un genocidio contra los hutus masacrando a 210.000 personas y expulsando de sus tierras a otros 80.000 hutus. En la lucha también perecieron unos 10.000 tutsis.

En 1988, los rebeldes del Partido del Movimiento de Emancipación Hutu (Parmehutu) masacraron a 5.000 tutsis en el Norte del país. Entre 1993 y 1994 se repitieron las matanzas de tutsis a manos de los hutus.

Aunque los datos son muy imprecisos se estima que medio millón de burundeses perecieron en las luchas étnicas entre 1985 y 1994.

El 27 de junio de 1993, se realizaron las primeras elecciones multipartidarias en Burundi. Se impuso Melchior Ndadye, un dirigente hutu perteneciente al Frente para la Democracia en Burundi, pero duró poco en su cargo. El 21 de octubre de 1993, los militares tutsis llevaron a cabo un nuevo golpe de Estado asesinando al presidente hutu. Nuevamente, estalló la violencia interétnica.

Durante gran parte del conflicto, el Consejo Nacional para la Defensa de la Democracia – Fuerzas para la Defensa de la Democracia (CNDD-FDD) fue el principal grupo hutu rebelde que operaba en el país, los rebeldes lograron controlar importantes zonas del país.

A principios de 1994, el Parlamento eligió a otro presidente, Cyprien Ntaryamira, pero en abril del mismo año murió junto con el presidente de la vecina Ruanda cuando mercenarios franceses derribaron el avión en que viajaba cerca de Kigali. La ola de matanzas entre hutus y tutsis desemboco en una guerra civil que afecto a Burundi y Ruanda por una década dejando un millón de muertos.

En el año 2000, las diversas facciones burundesas llegaron a un Acuerdo de Paz en Arusha. Gradualmente se puso fin al conflicto y se estableció un sistema de poder compartido entre ambas etnias, aunque algunos grupos no abandonaron la violencia hasta 2008.

LA VIOLENCIA ACTUAL

La guerra civil entró en una pausa cuando el Parlamento, en 2005, designó a Pierre Nkurunziza, un hutu que se reconoce como cristiano “renacido”, perteneciente al CNDD-FDD ahora convertido en partido político. También se acordó un nuevo texto constitucional. El mandato presidencial se estableció en cinco años con posibilidad de una única reelección.

Nkurunziza fue reelecto en 2010. A comienzos de 2015, el presidente apeló a una curiosa interpretación del texto constitucional para anunciar que presentaría su candidatura para un tercer mandato.

El anuncia de esa candidatura generó el 15 de mayo de este año un intento de golpe de Estado protagonizado por el general Godofreid Niymbaré hasta entonces director del Servicio de Inteligencia.

Pero, Nkurunziza no sólo logró retener el poder, sino que también obtuvo que el Tribunal Constitucional de Burundi autorizara su nueva candidatura.

El 24 de julio de 2015, en elecciones marcadas por el fraude y la violencia extrema, el presidente logró una nueva reelección al imponerse por el 69,41% de los 2,8 millones de votos válidos.

La violencia étnica y política ha rebrotado en Burundi, durante todo el año 2015, más de mil personas han perdido la vida en forma cruel y otros 150.000 se ha convertido en refugiados asilándose en los países vecinos.

La ONU teme que la insistencia de Nkurunziza en perpetuarse en la presidencia a despecho de la resistencia de los sectores opositores agudice nuevamente la violencia étnica, no sólo en Burundi sino en los estados vecinos también poblados por hutus y tutsis, degenerando en un nuevo genocidio.  

 

sábado, 19 de diciembre de 2015

EL FIN DEL ESTADO FALLIDO EN LIBIA


 
Con la firma del llamado “Acuerdo Político de Libia”, en la ciudad marroquí de Skhirat, situada a unos treinta kilómetros de Rabat, entre las principales facciones libias para la constitución de un gobierno provisorio se ha logrado un sustancial avance en el proceso de paz y estabilización de este conflictivo país del Magreb.

LA CRISIS EN LIBIA

Desde febrero de 2011 se desarrolla en Libia una sangrienta guerra civil. En esa fecha el país fue alcanzado por la onda expansiva de la “Primavera Árabe” que se iniciara poco antes en Túnez. La muerte de Muamar el Gadafi, en octubre de 2011, lejos de pacíficar al país generó un enorme vacío de poder seguido de encendidas luchas tribales y religiosas. Libia se convirtió, desde entonces, en un “Estado Fallido”, sin ley y sin gobierno, que amenaza la estabilidad de todo el Norte de África.

Tras la caída de Gadafi, los jóvenes combatientes que habían luchado contra su régimen no entregaron las armas y pronto se adueñaron del gobierno asaltando el Parlamento y secuestrando al primer ministro. Luego de lo cual se repartieron los cargos públicos, se apropiaron del dinero y saquearon los bien provistos arsenales del dictador libio.

La existencia de numerosas milicias bien armadas hizo que al poco tiempo la guerra civil recrudeciera con inusual virulencia. El 14 de febrero de 2014, el general Jalifa Haffar, quien había logrado movilizar a parte del antiguo ejército que había desertado de las filas de Gadafi en 2011, y que más tarde se había sentido marginado y amenazado por los islamistas, difundió un comunicado en el que ordenaba la suspensión del Congreso General Nacional –CGN-, dominado por los islamistas, tras el rumbo a la deriva que había tomado el país y proponía la formación de una comisión presidencial hasta que se celebraran nuevas elecciones. Después de cruentos combates entre islamistas y moderados el país quedó dividido en dos bandos.

Por un lado. los islamistas, que controlan la capital, Tripolí. Su coalición, “Amanecer de Libia”, incluye a las Brigadas de Misrata, de las ciudades del Oeste del país y de la minoría bereber, así como a otros grupos de tendencia islamista. Han resucitado al Congreso General Nacional –el antiguo Parlamento- y han elegido un “gobierno de salvación nacional” encabezado por Jalifa al Gauil. Sin embargo, ni un solo país extranjero ha reconocido a su gabinete.

El otro bando, que contó con reconocido internacionalmente hasta el pasado mes de octubre, es el gobierno con sede en las ciudades de Tobruk y Al Baida, al este del país, y presidido por Abdulá al Thini. Cuenta con la Cámara de Representantes, el Parlamento elegido en las elecciones de junio de 2014. Recientemente, este bando se ha fusionado formalmente con “Operación Dignidad”, el grupo que responde a la conducción del general Jalifa Haffar. También forman parte de esta coalición moderada las milicias de la ciudad de Zintán, situada al Oeste, las cuales, antes controlaban Trípoli y su aeropuerto internacional junto con los guardias “federalistas” de las instalaciones petrolíferas conducidas por Ibrahim Jadran.

Los dos bandos tienen posiciones diametralmente opuestas. Los que tienen su sede en Tobruk proclaman que están luchando contra los terroristas islamistas, mientras que los instalados en Trípoli afirman que lo hacen contra los residuos del régimen de Gadafi.

Ante la falta de una autoridad central, el país ha sufrido cada vez más la actividad terrorista de grupos como el Estado Islámico o milicianos vinculados a Al Qaeda y se ha convertido en un baluarte para los traficantes de personas y otros grupos criminales.

ENTRA EN ESCENA EL ESTADO ISLÁMICO

En el último año, el brazo libio del Estado Islámico izó por primera vez la bandera negra del grupo sobre la ciudad portuaria de Sirte, ubicada en el noreste de la costa mediterránea. Situada a unos trescientos kilómetros de la isla italiana de Sicilia, esta ciudad fue el último refugio de Gaddafi y constituye el corazón de una región rica en petróleo. Para evaluar la importancia de esta ciudad debe considerarse que entre Sirte y la frontera con Egipto se sitúa el 66% de las reservas petroleras de Libia.

Las fuerzas del Estado Islámico han comenzado a aplicar sus medidas rigoristas en Sirte: obligando el velo para las mujeres, prohibiendo la música y los cigarrillos, cerrando las tiendas durante las oraciones y aplicando la Sharia o ley islámica. Incluso asesinaron a un popular imán conservador, Khalid bin Rajab Ferjani, por rehusarse a jurarles lealtad. Cuando sus seguidores intentaron levantarse, los extremistas mataron a tres docenas de ellos, crucificando a cuatro en una concurrida rotonda vehicular.

El Estado Islámico ha nombrado un “emir en Trípoli”, un tunecino conocido como Abu Talha, que comanda a unos dos mil combatientes la mayoría de ellos voluntarios extranjeros y que ha establecido una Policía Islámica, una Corte Islámica, una oficina de impuestos y un registro de los negocios para poder recolectar dinero.
EL DRAMA HUMANITARIO

Este choque de intereses y rivalidades tribales y políticas ha provocado la muerte de unas tres mil personas tan sólo en 2014, a los que se suman otros seiscientos mil libios desplazados (de una población total de seis millones de habitantes) y a un incierto número de desaparecidos, a menudos víctimas de la violencia política.
Existe aproximadamente 1.700 grupos de milicianos en Libia que controlan unos 120 millones de hectáreas. En ocasiones cada barrio de una ciudad o cada pequeña población es el dominio de una milicia local independiente.
Además, unos 177.000 inmigrantes africanos aprovecharon la falta de un gobierno en Libia para atravesar su territorio rumbo a Europa. Unos 140.000 refugiados procedentes de Libia lograron alcanzar las costas europeas.

EL PROCESO DE PAZ
A comienzos de año, después de muchos desacuerdos las principales facciones libias aceptaron participar de un complejo proceso de paz, el “diálogo interlibio” que se desarrolló en la ciudad de Skhirat, con la activa participación de la diplomacia local.

En julio de 2015, representantes de los dos parlamentos rivales suscribieron el llamado Acuerdo de Shkirat que puso fin a las hostilidades entre ambos sectores, aunque no logro la integración del país.
Ahora, se alcanza la culminación de un largo proceso de paz que insumió catorce meses de tensas negociaciones que pusieron a prueba la capacidad de la diplomacia marroquí y la habilidad de los integrantes de la Misión de Apoyo de la Naciones Unidas en Libia (MANUL) Para alcanzar la formación de un gobierno de unidad nacional.

Los representantes del Congreso de los Diputados de Tobruk, Mohamed Chuaib, y del Congreso Nacional General, con sede en Tripoli, Salah Majzum, suscribieron el Acuerdo Político de Libia en presencia de representantes de la sociedad civil.
La firma de Acuerdo se realizó en presencia de las más altas autoridades del país anfitrión, el ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación de Marruecos, Salaheddine Mezouar, y los presidentes de las dos Cámaras de Parlamento marroquí, respectivamente Rachid Rachid Talbi Alami y Mohamed Cheikh Biadillah, el Representante Especial del Secretario General de la ONU, Martín Kobler, los ministros de Relaciones Exteriores de España, Italia, Turquía, Túnez y Qatar y varios embajadores extranjeros como observadores.

EL ACUERDO POLÍTICO DE LIBIA
Es nuevo acuerdo contempla la apertura de una etapa de transición política en la que se constituirá un embrión de gobierno de unidad nacional que va a supervisar en el plazo de un año la redacción de una nueva Constitución que será aprobada mediante un referéndum, al que seguirá la realización de elecciones libres para escoger a los nuevos miembros de un Parlamento y Gobierno constitucionales.

En esta etapa de transición el gobierno estará en manos de un Poder Ejecutivo integrado por un presidente, designación que caerá en la persona de Fawzi Sarraj, dos vicepresidentes y tres ministros de Estado que conformarán el “Consejo Presidencial” en representación de la sociedad civil, los consejos especiales y el poder legislativo. El Consejo Presidencial, en el lapso de un mes, deberá designar a los titulares de los distintos ministerios de un futuro gobierno de unidad que tendrá su sede en Trípolí.
Junto al Gobierno de Unidad Nacional, el poder legislativo estará representado por el Congreso de Diputados (actualmente instalado provisionalmente en Tobruk) que pasará a ser en esta etapa de transición el único órgano legislativo del país.

En cuanto a los miembros del parlamento rival (el Consejo Nacional General que tenía su sede en Trípoli), pasarán a formar un Consejo Superior de Estado, una especie de órgano consultivo al que el gobierno de unidad nacional someterá los proyectos de ley antes de presentarlas ante el Congreso de Diputados.

El acuerdo también contempla la implementación de “medidas de confianza” destinadas a la aplicación de las leyes relacionadas con los desaparecidos, los desplazados y los inmigrantes. La tarea prioritaria será mejorar la seguridad poniendo en plena vigencia las leyes, para lo cual se deberá desarmar a las milicias incorporando a sus combatientes en las futuras fuerzas de seguridad y armadas, las cuales deberán ser profesionales y apolíticas. Al mismo tiempo, el nuevo gobierno deberá restaurar la plena soberanía libia sobre todo su territorio expulsando a las milicias del Estado Islámico de su baluarte en Sirte.

Por su parte, al subrayar que los resultados del actual proceso de paz son producto de la intensa y armónica colaboración entre Marruecos y la ONU, el ministro Salaheddine Mezouar aseguró que: “El Reino de Marruecos, que acompañó a los hermanos libios desde el principio de este proceso, se compromete, conforme a las instrucciones de Su Majestad el Rey Mohamed VI, a no escatimar ningún esfuerzo para aportar un apoyo político, técnico y pragmático según las necesidades expresadas por los hermanos libios.” “Lo más importante para Marruecos -resaltó el Ministro- es la estabilidad de Libia, su integridad territorial, su soberanía nacional y la dignidad de su pueblo, y hacer frente a las tentativas de todos los que procuran transformar Libia en un polvorín preparado a estallar y abrasar su entorno regional.”

REPERCUSIONES INTERNACIONALES

La firma del Acuerdo Político de Libia concitó destacados apoyos internacionales. La Alta Representante de la Unión Europea para la Política Exterior, Federica Mogherini, celebró la firma del Acuerdo advirtiendo que la Unión “ya no mantendrá más contactos oficiales con individuos que dicen ser parte de las instituciones no validadas por el acuerdo político libio” y anunció la entrega de un paquete de ayuda por cien millones de euros.

En el mismo sentido se expresó el Secretario General de la OTAN, Jens Stoltenberg, diciendo “acojo con satisfacción la firma hoy en Skhirat del acuerdo político libio. Esta firma es un paso importante por la senda de la paz y la estabilidad del pueblo libio”.

Los países europeos esperan que el nuevo gobierno de unidad nacional en Libia sea capaz de pacificar el país, combatir eficazmente al Estado Islámico, contenga la inmigración ilegal y poner en pleno funcionamiento la industria petrolera local.

CRECE EL ROL INTERNACIONAL DE MARRUECOS

La participación de Marruecos en el proceso de pacificación de Libia ha significado para este país importantes reconocimientos internacionales a su liderazgo regional. Así lo expresaron entre otros los ministros de Relaciones Exteriores de Italia, Paolo Gentiloni, de Turquía, Mevlut Cavosoglu, de Qatar, Khaled ben Mohamed Alattiyah, de Túnez, Taib Baccouche y de España, José Manuel García-Margallo.

Cabe destacar entre estos reconocimientos el formulado por el representante del Secretario General de la ONU, Martín Kobler quién agradeció a Marruecos por “sus esfuerzos al albergar y facilitar estas discusiones y a S.M. el Rey Mohamed VI que acompañó el proceso de diálogo interlibio con determinación.

También el vocero del Departamento de Estado, John Kirby durante el briefing diario de la diplomacia estadounidense señaló: “Los Estados Unidos expresan su gratitud al Reino de Marruecos por sus esfuerzos para hacer avanzar el proceso de la ONU” a fin de encontrar una solución para la crisis en Libia.

Con el éxito logrado en la creación de un gobierno estable en Libia, una vez más se hace evidente el liderazgo que el Reino de Marruecos ejerce no sólo en la región del Magreb sino también en todo el continente africano.

Al contribuir a pacificar Libia, Marruecos ha contribuido sustancialmente a estabilizar tanto la región del Magreb como al resto de África, a atenuar el drama humanitario de los refugiados que diariamente arriesgan su vida partiendo desde las costas libias hacia Europa y a reducir el flujo de armas y combatientes que alimentan otros conflictos africanos.

Es evidente, que Marruecos constituye el único interlocutor confiable para las potencias occidentales en África.

jueves, 3 de diciembre de 2015

TRASCENDENTES DEFINICIONES EN LA CUMBRE DEL CLIMA DE PARIS





OPINAN LOS LÍDERES MUNDIALES

Esta semana se desarrolló la Cumbre del Clima en Paris de la que tomaron parte 150 jefes de Estado y de Gobierno preocupados por preservar nuestro hogar común para las futuras generaciones.

Las declaraciones más significativas pertenecieron al presidente François Hollande que como anfitrión del encuentro señaló que: "La transición energética es una obligación moral".

También fueron muy relevantes las intervenciones de los presidentes Xi Jinping y Barck Obama. China y los EE. UU. No sólo son las mayores economías del planeta sino también los mayores emisores de gases efecto invernadero del planeta –juntos comprenden el 40% de las emisiones-.

En su alocución el presidente Obama señaló: "He venido aquí personalmente como líder de la mayor economía del mundo y el segundo emisor. EE. UU. no sólo reconoce su papel en crear este problema sino que asumimos nuestra responsabilidad de hacer algo al respecto."

Mientras que con menos autocrítica su colega chino prometió que "Todas las acciones ecológicas van a pesar en nuestros planes de desarrollo."  

Sin embargo, ninguno de los dos jefes de Estado se comprometió en la concreción de un acuerdo vinculante en materia de emisiones, como había propuesto el presidente Hollande.

INTERVENCIÓN DE MOHAMMED VI

La intervención del Rey de Marruecos despertó gran interés entre las delegaciones presentes. Marruecos será la sede de la próxima Cumbre del Clima a llevarse a cabo en la ciudad de Marraquech en 2016 y es un país líder en materia de preservación del medio ambiente y en el empleo de energías alternativas de carácter renovable.

El discurso del rey de Marruecos fue leída en la sesión inaugural de ésta conferencia por el Príncipe Moulay Rachid, en presencia de Mohammed VI.

La alocución comenzó señalando que no debemos privar a nuestros hijos “de los bosques, océanos y costas, ni tampoco de los distintos recursos naturales emblemáticos que constituyen el más valioso patrimonio de nuestra humanidad.”

Agregando luego que: “La época de la vacilación y escepticismo ya no se puede tolerar; otro tanto se hará de aquí en adelante con la coartada de las falsas prioridades para una Comunidad de las Naciones que, durante mucho tiempo, aceptó dar la espalda al devenir y futuro de todos sus hijos.”

“Durante mucho tiempo, hemos evitado mirar. Durante mucho tiempo, demasiado tiempo, hemos retrasado el momento de la conciencia, jugando con hipótesis que luego se revelaron como subterfugios.”

“Ahora la realidad la tenemos delante; el hielo que se derrite, el nivel de los mares y océanos que se eleva, las costas que paulatinamente se corroen, los recursos hídricos enrarecidos, producciones agrícolas amenazadas e inundaciones cada vez más mortíferas que relevan a sequías que lo mismo asolan.”

PROTECCIÓN DEL MEDIO AMBIENTE

Para luego reseñar las políticas de protección ambiental implementadas por el Reino en los últimos cincuenta años: “Empezando por el agua, fuente de vida y obsesión cotidiana y vital para todos los marroquíes. ¿Qué hubiera sido de Marruecos, en este contexto, sin la política de presas, una opción pionera y visionaria puesta en marcha desde hace más de 60 años por Nuestro Augusto Padre, el llorado soberano Su Majestad el Rey Hassan II, Dios le tenga en Su Misericordia?”

“Conscientes de la importancia que supone este logro estructural y central para el futuro de Marruecos, Hemos velado por su refuerzo, lo que ha permitido al Reino dotarse de 140 grandes presas clasificadas, casi la tercera parte de las cuales, construidas durante los 15 últimos años.”

“Gracias a esta política, Marruecos se enfrenta a los efectos de la sequía, mientras que en algunos países desarrollados, un simple retraso estacional de lluvias, suscita una alerta que se califica de sequía excepcional y aguda.”

“El compromiso del Reino se ha traducido también en el desarrollo de las presas de captación, que permiten canalizar el agua, sin destruir ni desestabilizar los ecosistemas.”

“Por otra parte, en el marco de unas negociaciones con sus socios, y no sin dificultades, Marruecos ha establecido y defendido una política de pesca responsable para proteger sus recursos haliéuticos.”

“Desde la toma de conciencia de la urgencia climática en Río, el año 1992, el Reino inscribió, de manera decidida, su política voluntarista en materia de desarrollo sostenible y de protección del medio ambiente, dentro del esfuerzo global de la Comunidad internacional, a través de una serie de reformas constitucionales, legislativas, institucionales y reglamentarias.”

“La Carta del Medio Ambiente, el Plan Marruecos Verde, el Plan de la Inversión Verde, la prohibición de los OGM y la reciente ley sobre los desechos plásticos, son tantas expresiones de esta movilización y de esta coherencia.”

Al respecto cabe señalar que Marruecos ha sido un país precursor en lo que hace a la implementación de estrategias de desarrollo ecológico en todos los sectores. Su enfoque ha estado en sintonía con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas aprobados en septiembre de 2015. Sin embargo, el compromiso de Marruecos con el crecimiento ecológico es anterior a los ODS: el derecho a un medio ambiente sostenible y un desarrollo sostenible fue consagrado en la reforma constitucional de 2011.

En sintonía con esta visión, el doctor Hakima El-Haite, ministro delegado marroquí encargado de Medio Ambiente, ha calificado recientemente al desarrollo sostenible como “el equilibrio entre el desarrollo económico, la movilidad social y la protección de los recursos, de manera que queden suficientes recursos para nuestros hijos y nuestros nietos.”

Este compromiso de Marruecos con el medio ambiente se traduce en un amplio conjunto de reformas –incluidas las reformas a los subsidios a la energía, la zonificación costera, la regulación de la contaminación y la gestión de la pesca que le han dado un gran prestigio internacional al país, que se prepara para ser anfitrión de las próximas conversaciones sobre el cambio climático después de París.

ENERGÍA VERDE

“Por último –señalo el Rey-, animado por el mismo planteamiento que privilegia el largo plazo, el Reino de Marruecos se ha erigido recientemente en uno de los principales actores de la transición energética en el mundo, y de modo particular, en el continente africano.”

“Por ello, el objetivo del 42% que había sido fijado con respecto a la aportación de las energías renovables a nuestras necesidades en 2020, ha sido recientemente elevado al 52% en el horizonte de 2030.”

Cabe mencionar al respecto que Marruecos tiene una difícil situación en materia energética: debe importar el 95% de sus necesidades de energía. Pero al mismo tiempo tiene excepcionales condiciones geopolíticas en este campo. Por su territorio pasa el gasoducto Magreb-Europa y las interconexiones de las redes eléctricas en España y Argelia. Es, por lo tanto, un nexo de unión clave en la integración progresiva de los mercados eléctricos y de gas entre los países magrebíes y el mercado interior europeo.

Además, el territorio marroquí alberga viento con una velocidad media de 10 m/s en numerosas zonas y más de 3.000 horas de sol al año, todo lo cual le da excepcionales condiciones para el aprovechamiento de las energías verdes.

Consciente de ello, Mohamed VI ha impulsado la construcción y ampliación de cinco parques solares a lo largo y ancho de la geografía marroquí –Ouarzazete que con una potencia de 500 MW producirá 1.150 GWh al año, Aïn Beni Mathar, a 80 km al sur de Oujada, Sebjate Tah, en la localidad de Tarfaya, Foum Al Ouad, a 20 km al sur de El Aaiún y Cabo Bojador, situado en el extremo sur- con una inversión de más de 6.000 millones de dólares.

Marruecos prevé que, hacia 2020, el 42% de la electricidad producida en Marruecos -15% de la energía total- provenga de fuentes energéticas limpias, y, por otro, alcanzar una producción de 6GW de energías renovables (2 GW de solar, 2 GW de eólica y 2 GW de hidráulica).

Según el Organismo Nacional para el Desarrollo de las Energías Renovables y la Eficiencia Energética, las industrias marroquíes del sector privado ya generan unos 500 megavatios de energía eólica para uso local.

EL VOCERO DE ÁFRICA 

Finalizando su discurso, Mohamed VI asumió la representatividad regional de todo el continente al señalar: “El continente africano merece una atención particular; un continente que se despierta y se revela en todos sus rincones, tomando confianza en sí. Por lo tanto es en África, continente del futuro, donde se jugará el porvenir de nuestro planeta.”

“En este contexto, la promoción de las transferencias de las tecnologías y la movilización de las financiaciones, prioritariamente a favor de los países en desarrollo, vienen a ser fundamentales. Asimismo, se ha de tomar en consideración que estos países no tengan que elegir entre el progreso de su economía y la protección del medioambiente.”

“Su participación en la lucha contra los efectos del cambio climático ha de tomar en consideración, igualmente, el modelo de desarrollo y los hábitos de los individuos en todos los países.”

RECORDATORIO A LAS VÍCTIMAS

La alocución del Rey de Marruecos finalizó con una referencia de solidaridad con las víctimas de los recientes atentados ocurridos en Paris: “El mantenimiento y el éxito de la presente Conferencia constituyen el mejor homenaje que podemos rendir a las francesas y franceses alcanzados por el terrorismo abyecto, a la vez que representa la mejor respuesta al obscurantismo y a los enemigos de la humanidad.”

Sólo resta conocer el documento final de la Cumbre del Clima para poder analizar los acuerdos y avances logrados en esta ronda de conversaciones y saber con precisión cuál será el temario de la Cumbre de Marraquech sobre el Cambio Climático.

martes, 24 de noviembre de 2015

LA CONCIENCIA GEOGRÁFICA DE MARRUECOS

CONCIENCIA GEOGRÁFICA
En 1928, el principal teórico de la Escuela Geopolítica de Münich, el general y doctor Karl Haushofer, al definir esta disciplina consignaba: “La geopolítica debe ser y será la conciencia geográfica del Estado”.
Cabe preguntarse entonces: ¿Tiene Marruecos una conciencia geográfica? Si la respuesta es afirmativa, el siguiente interrogante es: ¿En qué consiste esa conciencia geográfica?
Creo poder responder a esas preguntas sin temor a equivocarme.
Marruecos es el país africano que evidencia la mayor conciencia geográfica. África es un continente donde en la mayoría de los estados las fronteras nacionales responden más a cuestiones del imperialismo y la descolonización que a realidades étnicas, culturales o religiosas. Este hecho ha atentado siempre contra la formación de la conciencia geográfica por parte de los estados africanos.
Marruecos, por el contrario, tiene una existencia que se remonta en el pasado por doce siglos. Es decir, Marruecos es preexistente como Estado a la dominación colonial europea –muy breve, por cierto- y esto le proporciona una clara conciencia de cuál es su herencia territorial y como preservarla.
La conciencia geográfica de Marrucosd, por tanto, se ha forjado en la lucha contra el colonialismo por la recuperación de su integridad territorial.
Esa conciencia geográfica hoy se expresa en los esfuerzos sostenidos a través del tiempo por el pueblo y la monarquía marroquí en la defensa de su soberanía en la región del Sáhara.
Desde los tiempos de la dominación colonial franco – española la monarquía alauí hizo de la recuperación de la independencia y la liberación de la totalidad del territorio marroquí la base moderna de su legitimidad política.
Este programa de gobierno concebido e iniciado por Mohamed V, al poner fin al Protectorado francés y restablecer la independencia y fue completado por su hijo Hassan II por medio de una hábil diplomacia y por la movilización nacional en tiempos de la Marcha Verde. Actualmente los mismos ideales alientan el accionar de su nieto Mohamed VI, quien ha hecho de la defensa de la integridad territorial marroquí en el Sur el eje central de su reinado.
Al llevar a cabo este programa la monarquía no ha hecho más que expresar el sentir del pueblo marroquí, más allá de cualquier diferencia ideológica o política. Todo marroquí, todo partido político marroquí (más allá de que se inspire en ideales nacionalistas, demoliberales, socialistas o confesionales) e incluso toda asociación marroquí cierra filas con su Rey en la defensa de la marroquidad del Sáhara.
Es por eso que Mohamed VI, ha manifestado en forma terminante, al conmemorar el aniversario de la Marcha Verde –tanto en 2014 y lo reiteró en 2015-, que la Iniciativa para la Autonomía en la Región del Sáhara “constituye lo máximo que Marruecos puede ofrecer” está expresando esa conciencia geopolítica.
Podría interpretarse que con estas palabras Su Majestad ha trazado una suerte de línea sobre la arena, diciendo claramente que todo es conversable, que todo se puede negociar y acordar menos la soberanía. El año pasado, Mohamed VI había sido igual de terminante al señalar que: “Marruecos va a permanecer en el Sáhara y el Sáhara en Marruecos hasta el de la existencia”.
Precisamente, en esta determinación a cualquier costo es que reside la conciencia geopolítica de un Estado.
Porque para Marruecos resignar sus justos derechos sobre el Sáhara implicaría cometer una suerte de suicidio geopolítico.
EL SÁHARA UNA CAUSA NACIONAL
Es por ello que cuando, en 1975, Argelia, buscando una revancha de su derrota en la Guerra de las Arenas, de 1963, creó artificialmente el llamado “Conflicto del Sáhara” cometió un grave error estratégico. Al potenciar aún más los sentimientos de defensa territorial del pueblo marroquí, Argelia, involuntariamente, creó para Marruecos una “causa nacional” que unificó y orientó las energías sociales hacia un único objetivo.
Es indudable que la defensa de su soberanía en el Sáhara ha implicado para Marruecos grandes costos: la vida de sus hijos, recursos económicos que deberían haberse destinado al desarrollo y que debieron ser aplicados a mantener el equilibrio militar y a librar en forma continuada intensas batallas diplomáticas en los foros internacionales.
Sin embargo, los más de cuarenta años de lucha en defensa del Sáhara han unido al pueblo marroquí más allá de las disputas tribales y las diferencias culturales, ideológicas y políticas.
Esta causa nacional es dogmáticamente aceptada, es decir, más allá de cualquier interpretación o cuestionamiento, y se verbaliza inmediatamente a través de la consigna de: “Marruecos está en el Sáhara y el Sáhara esta en su Marruecos.”
Ahora bien, un balance de la situación geopolítica de Marruecos en modo alguno puede agotarse en el tema del Sáhara por mucha importancia que este tenga.
LA MAYOR POTENCIA DEL MAGREB
A priori puede apreciarse que las contradicciones y los contrastes son el rasgo dominante de Marruecos, un reino único y antiquísimo que se asoma a las orillas del Mediterráneo y del Atlántico en la parte norte del continente africano. En este rincón de África por donde se pone el sol (el-Magrib el-Aqsa, el “Extremo Occidente”, como lo llamaron los árabes que partieron a la conquista de África del Norte en el siglo VII), la variedad geográfica y humana forma un mosaico complejo que es la base del crecimiento económico del país.
Ante todo, contraste de paisajes: ambientes mediterráneos y atlánticos, imponentes montañas nevadas, llanuras desérticas, lluvias torrenciales y aridez, monótonos colores ocres y verdes intensos, frondosos bosques de coníferas y palmeras tropicales.
La posición geográfica de Marruecos lo convierte simultáneamente en una nación africana, magrebí, árabe, musulmana, mediterránea y atlántica. También ha transformado históricamente al Reino en un puente que vincula al Occidente cristiano y el Oriente islámico, entre un norte europeo y un sur africano. Marruecos es sin duda el país más bonito y con la economía más sólida del Norte de África, tanto, que el Banco Mundial no ha dudado en asignarle un papel de liderazgo en todo el continente. Así lo dijo claramente, en 2013, Simon Gray, director de operaciones para el Magreb del Banco Mundial, cuando señaló que esa entidad financiera internacional en “el marco de una nueva asociación estratégica, se compromete a acompañar a Marruecos en sus reformas institucionales y a ampliar su apoyo financiero, técnico y analítico cuanto sea necesario en los próximos años.”
LA INESTABILIDAD REGIONAL
Es en este escenario geográfico que, en 2010, se gestó una aguda crisis social que pronto adquirió la denominación periodística de “Primavera Árabe”, en una poco clara asociación con los sucesos de Praga, en 1968, cuando la población checoslovaca se alzó contra el dominio soviético.
Pronto la inestabilidad política que comenzó en Túnez se extendió a todo el Norte de África y más tarde al Medio Oriente en una oleada de protestas que derivaron en guerras civiles y provocaron incluso la intervención de potencias extra continentales.
Algunos países del Magreb se convirtieron de pronto en un polo de atracción para fanáticos y mercenarios que habiendo actuado en otros conflictos estaban a la búsqueda de una causa donde emplear sus habilidades militares. Al mismo tiempo, la apertura de los inmensos arsenales que había acumulado el régimen libio de Muammar Al Gadaffi dispersaron todo tipo de armas sofisticadas por la región.
Las mafias que tradicionalmente habían actuado en el Sahel rápidamente se vieron reforzadas por la mayor disponibilidad de hombres entrenados, vehículos modernos y armamentos de mejor calidad. Los mayores y mejores medios les permitieron expandir sus actividades tradicionales y extender el campo de sus negocios.
Al mismo tiempo, las grandes organizaciones yihadistas ampliaron la difusión de su prédica fundamentalista por la región captando a pequeños grupos radicalizados que inmediatamente se convirtieron en sus “franquicias” locales.
Proliferaron así los tráficos ilegales de todo tipo (en especial armas, alimentos y otros materiales provenientes de la ayuda humanitaria, drogas, tabaco y personas), aumentaron los secuestros de europeos que se aventuraban por la región y los atentados terroristas se hicieron más frecuentes y de mayor letalidad.
Pero, como dicen que las desgracias nunca vienen solas, en 2014, el brusco descenso de los valores del petróleo y gas afectó a las economías de la región, dependientes de sus exportaciones de hidrocarburos, aumentando el paro y disminuyendo aún más la calidad de vida de los sectores populares, tornándolas aún más inestables.
Al poco tiempo el Norte de África se transformó en una de las regiones más convulsionadas del planeta. En este escenario proliferan las guerras civiles, el terrorismo de etiología religiosa, los regímenes represivos que violan sistemáticamente los derechos humanos. Es común que los países de la región corran el riesgo de terminar convirtiéndose en estados fallidos donde prosperen milicias y grupos criminales del más diverso origen.
En esta volátil región un solo Estado exhibe estándares europeos de gobernabilidad y de desarrollo democrático e institucional, convirtiéndose en el verdadero “motor geopolítico que impulsa el desarrollo en el Magreb: Marruecos.
EL MOTOR GEOPOLÍTICO DEL MAGREB
Esto no significa que el Reino de Marruecos está libre de conflictos y problemas sino que los mismos tienen una magnitud similar a los que registran los países europeos: inconvenientes con la economía, la búsqueda de inversiones y acceso al financiamiento internacional, el aumento del paro, problemas con la inmigración clandestina, la difusión de drogas en los sectores juveniles de la población, cierta actividad endémica de grupos terroristas, etc.
Pero la situación geopolítica de Marruecos resulta totalmente distinta, no sólo de la guerra civil que destruye Libia sino también, de las dictaduras militares disfrazadas de democracias que más o menos solapadamente gobiernan en Argelia amparándose en proscripciones políticas y elecciones amañadas.
La democracia en Marruecos, tras la implementación de una reforma constitucional y la creación de un sistema de regionalización avanzada, sin precedentes en África y en el mundo árabe, se ha fortalecido y consolidado. Mientras que en Túnez la apertura democrática no logra afirmarse totalmente.
Frente a esta panorama regional no puede sorprender que Marruecos sea elegido como sede de importantes eventos internacionales, que lleguen nuevas inversiones productivas del extranjero –como las recientemente implementadas por la firma francesa PSA Peugeot Citroën- o que la diplomacia marroquí intervenga cada vez más en la solución de los conflictos regionales, tal el caso de Libia y Yemen.
Marruecos ha alcanzado un “Estatuto Avanzado” que lo vincula con la Unión Europea, acuerdos de libre comercio con los Estados Unidos y con gran número de otros países, así como avances en la profundización de intercambios comerciales y la relación estratégica tanto con Rusia como con China, además de la construcción de una asociación especial con la India.
El crecimiento económico y la estabilidad política de Marruecos, en medio de un continente amenazado por la violencia de todo signo, el hambre y el saqueo de sus recursos naturales, están creando una esfera de influencia marroquí en el África atlántica e incluso en la vecina región del Sahel.
Lógicamente, el creciente protagonismo internacional de Marruecos de la mano de Su Majestad, Mohamed VI es un factor de preocupación para su archirrival regional: Argelia.
Argelia siempre ha mirado el crecimiento de la influencia de Marruecos con acuciado temor. Sumida en un ineficaz modelo de gestión de matriz soviética y con un liderazgo gerontocrático, Argelia vive con el temor del día en que Marruecos decida reclamar los territorios que la administración colonial francesa enajenó a favor de su colonia en Argel y aún pena por la humillación de 1963.
El único recurso medianamente eficaz que Argel ha encontrado para retardar el desarrollo de Marruecos es mantener vivo el Conflicto en el Sáhara sometiendo a Rabat a una incesante guerrilla diplomática por parte de los separatistas del Frente Polisario en cuanto escenario internacional se pone a su alcance.
Es así como un verdadero ejército de separatistas polisarios muy bien remunerados recorre el mundo buscando aliados e idiotas útiles entre los intelectuales, periodistas y políticos progresistas para atacar a Marruecos en nombre de una supuesta causa humanitaria de autodeterminación.
El Polisario ha invocado insistentemente el denominado derecho a la autodeterminación como si el mismo debiera ser otorgado obligatoriamente por cualquier Estado cuando un grupo más o menos numeroso de sus ciudadanos pretende segregarse y llevarse para su exclusivo usufructo una parte del hasta entonces territorio nacional.

Ningún Estado acepta pasivamente este argumento, es suficiente con ver lo que ocurre en España con el separatismo catalán, en Serbia con las pretensiones de los kosovares o en Rusia con las demandas separatistas de los chechenos y muchos otros ejemplos.

El Polisario insiste también en presentarse como una minoría oprimida pero oculta cuidadosamente que Rabat ha reconocido a la población saharaui los mismos derechos -o más- que al resto de los marroquíes. Los saharauis han encontrado mayores facilidades para a acceder a empleos en la administración pública y hasta gozan de seguro contra el desempleo.

En este sentido, la Iniciativa para la negociación de un Estatuto de Autonomía de la Región del Sáhara, presentada por Marruecos en 2007, constituye una propuesta realista y equilibrada para poner fin a este conflicto porque otorga a la población saharaui la posibilidad de gobernarse a sí misma , en tanto que preserva la soberanía y la integridad territorial del Reino. Es por ello que esta Iniciativa ha recibido el apoyo de diversas personalidades internacionales entre las que se destaca el entonces presidente de Francia Nicolás Sarkozy. Esta Iniciativa para la Autonomía reconoce al mismo tiempo los derechos de Marruecos sobre la ese territorio y respeta la cultura e idiosincrasia del pueblo saharaui en su integración al Reino.

Por último, cabe destacar que el gobierno de Marruecos ha reconocido y promovido la cultura saharaui como parte de la diversidad cultural de Reino, desde la colorida "melhfa" de las mujeres hasta la poesía en lengua hassanía.

El desconocimiento sobre la realidad de este conflicto, la mal entendida solidaridad política o el idealismo infantil hace que personas bien intencionadas terminen haciendo el juego al Frente Polisario responsabilizando a Marruecos por un conflicto creado y sostenido financiera, diplomática y militarmente por Argelia.

No obstante, esto no ha sido suficiente para frenar el crecimiento económico y el aumento del liderazgo que justificadamente ejerce Marruecos en África. Pero es necesario poner fin de una vez por todas a este conflicto artificial para posibilitar a los secuestrados que habitan en los campos de Tinduf retornar a su patria en Marruecos. También para concretar, de una vez por todas, la realización de la Unión del Magreb Árabe, sobre la base de unas relaciones bilaterales sólidas y consolidadas en base a proyectos económicos integradores, la tan necesaria integración económica el único instrumento con que cuenta la región para impulsar definitivamente su desarrollo económico sostenido.

sábado, 7 de noviembre de 2015

MOHAMMED VI IMPULSA EL DESARROLLO DEL SÁHARA MARROQUÍ


CUARENTA AÑOS DE UNA GESTA NACIONAL

Al cumplirse cuatro décadas del momento en que el rey Hassan II movilizó a su pueblo para llevar a cabo la gloriosa gesta de poner fin a la presencia colonial en Marruecos recuperando su soberanía sobre las provincias del Sur su hijo y heredero, Mohammed VI, actualiza su legado lanzando un ambicioso programa de desarrollo económico y humano es esta región.

El rey Mohammed VI ha querido que este nuevo aniversario de la Marcha Verde de 1975, que marca la reafirmación de la alianza que vincula indisolublemente al pueblo marroquí con la monarquía alauí en la defensa de la integridad territorial de Marruecos, constituya el hito inicial de una nueva etapa en la vida de todos los marroquíes.

Los anuncios realizados por el rey de Marruecos están destinados no sólo a mejorar las condiciones de vida de la población saharaui en las provincias del Sur sino también a modificar la existencia de todos los marroquíes sin distinciones y a proyectar los beneficios del crecimiento económico de Marruecos sobre los pueblos del África subsahariana, en especial en la región del Sahel.

UNA HOJA DE RUTA PARA EL DESARROLLO

El programa de desarrollo económico propuesto por Mohammed VI comprende la construcción de una autopista, de calidad internacional, entre las localidades de Tiznit, Laayún y Dajla. Mejorar la conectividad aérea de las Provincias del Sur con destino a otras regiones africanas. La construcción de una vía férrea desde la ciudad de Tánger hasta la de Lagüira –para la cual Marruecos se encuentra actualmente buscando financiamiento internacional- y transformar a Dajla en un gran puerto del Atlántico.

Para potenciar el crecimiento industrial y comercial del Sur el programa anunciado por el Rey contempla la implementación de energía limpia a través de plantas de generación solar y eólica, al mismo tiempo se conectará a la ciudad de Dajla con la red eléctrica nacional.

Para promover el desarrollo humano y la radicación de población en el Sur se está implementando un megaproyecto destinado a la creación de una planta de generación de agua potable a partir de la desalinización del agua de mar, en Dajla, y el establecimiento de unidades y polígonos industriales en Laayún, Marsa y Bojador. Todo ello acompañado de medidas administrativas destinadas a la descentralización y a hacer más atractiva la región del Sáhara para las inversiones extranjeras.

PROMESAS CUMPLIDAS

En su discurso, el rey Mohammed VI destacó los compromisos asumidos por Marruecos en años anteriores y como ha cumplido con ellos. Así señaló el monarca: Marruecos cumple sus promesas, de palabra y de hecho. Además, sólo se compromete cuando tiene la certidumbre de que va a cumplir. Por ello, queremos transmitir un mensaje al mundo: nosotros no enarbolamos lemas hueros, ni tampoco vendemos ilusiones, como hacen otros, todo lo contrario, ofrecemos compromisos que cumplimos y realmente aplicamos.”

“Marruecos se ha comprometido a aplicar la regionalización avanzada, cosa que ahora es una realidad palpable, con sus instituciones y competencias.”

“Marruecos ha prometido la democracia y la administración de los asuntos locales por los propios habitantes de las Provincias del Sur. Ahora están eligiendo a sus representantes y participando en las instituciones locales, con total libertad y responsabilidad.”

“Marruecos también se ha comprometido a poner en marcha un particular modelo de desarrollo para sus Provincias del Sur. Ahora lanzamos obras estructurales y proyectos que generan ingresos y oportunidades de empleo.”

“Marruecos se ha comprometido a garantizar la seguridad y estabilidad, hoy, el Sahara marroquí es una de las zonas más seguras de la región del Sáhel y el Sáhara. Si ahora Marruecos se compromete a hacer del Sáhara marroquí un centro de intercambio y un eje de comunicación con los países del África subsahariana, disponiendo las infraestructuras necesarias para ello, sin lugar a dudas, hará nuevamente honor a sus promesas, ante la enorme decepción y amargura de sus enemigos.”

Pero, no todo fueron anuncios sobre proyectos de desarrollo en el discurso del Rey. Mohammed VI fue terminante en lo que se refiere a la defensa de la soberanía marroquí sobre el Sáhara.

DEFENSA INCLAUDICABLE DE LA SOBERANÍA

El monarca comenzó estableciendo una clara distinción. “Los saharauis, desde siempre fueron reputados como gente de comercio y de ciencia, que viven de su trabajo, con dignidad y altivez, sin esperar asistencia de nadie, a pesar de las duras condiciones –señaló Mohammed VI-. Nos referimos a los verdaderos hijos del Sáhara, a los verdaderos patriotas que han permanecido fieles a los vínculos de la pleitesía que, lo mismo que sus antepasados, les ha unido a los soberanos de Marruecos a través de la historia. En cuanto a aquellos que se dejan llevar por las tesis de los enemigos, que luego van difundiendo, a pesar de su escaso número, no tienen cabida entre nosotros. Sin embargo, quien recapacita y retoma el camino correcto, hallará siempre la Patria clemente y misericordiosa.”

La Propuesta de Autonomía para la Región del Sáhara, presentada en 2007, “constituye lo máximo que Marruecos puede ofrecer”, advirtió el monarca reafirmando sus palabras del año anterior, agregando que: “se equivoca quien espera de Marruecos otra concesión, ya que lo ha dado todo: las vidas de sus hijos en la defensa del Sáhara”.

Mohammed VI también se refirió en duros términos a los dirigentes separatistas del Frente Polisario e incluso al gobierno de Argelia. “Los habitantes de Tinduf, en Argelia, siguen padeciendo el hambre, la desesperación y la privación, además de la violación sistemática de sus derechos fundamentales”, advirtió el monarca marroquí.

Seguidamente Mohammed VI se preguntó: “¿Dónde han ido a parar los cientos de millones de euros que se ofrecen como ayudas humanitarias, que llegan a superar los 60 millones anuales, sin contar los miles de millones destinados al rearme y apoyo del aparato propagandístico y represivo de los separatistas?”

“¿Cómo se puede explicar el sórdido y exagerado enriquecimiento de los dirigentes separatistas, que poseen bienes inmobiliarios, cuentas y depósitos bancarios en Europa y América Latina?”

Además, el rey de Marruecos recriminó al gobierno de Argelia por no haber “hecho nada por mejorar la situación de los habitantes de los campos de Tinduf, cuyo número, como máximo, no superaría 40 mil personas, o lo que equivaldría a un barrio mediano de Argel. O sea que a lo largo de 40 años Argelia no ha podido, o no ha querido, procurar a estos habitantes unas 6.000 viviendas, es decir, un promedio de 150 viviendas anuales, para vivir dignamente.”

“¿Cómo puede Argelia dejar a los habitantes de Tinduf en esta dramática e inhumana situación, cuando se permite gastar miles de millones en su guerra militar y diplomática contra Marruecos? La historia juzgará a aquellos que han hecho de los libres y honrados habitantes del Sáhara, unos pordioseros de las ayudas humanitarias. También se registrará que hayan explotado el drama de un grupo de mujeres y niños del Sáhara, convirtiéndolos en botín de guerra y capital de un comercio ilícito, así como en instrumento de pugna diplomática.”

Una detenida lectura del discurso pronunciado ayer por el rey Mohammed VI señala que, pese al gran esfuerzo que demanda para los marroquíes la defensa de su soberanía y el desarrollo económico de la región del Sáhara, la misma constituye una verdadera causa nacional que así es asumida en forma irrenunciable por la monarquía y por el pueblo de Marruecos.

En consecuencia, se engañan quienes aspiran a mutilar el territorio marroquí en pos de sus delirios separatistas u oscuros intereses geopolíticos, enfrente encontrarán a un pueblo resuelto a defender lo que legítimamente le pertenece.